sábado, 20 de junio de 2009

José Rodríguez Sáez: Político y Escritor

Ponencia presentada en el Encuentro de Historiadores y Cronista en Tucupido, Estado Guárico. 11 de junio de 2009


Argenis Ranuárez A.


(Abogado y Cronista Oficial de San Juan de los Morros, estado Guárico, Venezuela)





José Rodríguez Sáez, nació en 1938 en el Caro de la Negra, caserío situado entre Tucupido y Zaraza. Murió en accidente aéreo, en San Rafael de Laya, en 1983.

Rodríguez Sáez fue una inteligencia superior al servicio de Venezuela, en su doble faceta de político y escritor.

Don Lorenzo Rubín Zamora, el quijote de la cultura guariqueña, así escribió en su “Diccionario biógrafo del Estado Guárico”:

“Rodríguez Sáez (José), meritorio guariqueño quien de su modesta condición de hijo de cuna humilde, pero honorable familia campesina, ha alcanzado con sus propios esfuerzos, una posición elevada como literato y como político. Es “orador de grandes recursos y trabajador incansable”. Ha sido electo diputado al Congreso Nacional por el estado Guárico, mandato que no ha ejercido por compromisos ineludibles con el movimiento obrero.

Es autor del libro “Oratoria para un militante de base”, aparecido en 1971. nació en Tucupido (1938), casado con Khena Ruiz. Hijos: José Humberto, Yoquikenio, José Guillermo, Luis Gerardo, Juan Bautista y Beatriz Rodríguez Ruiz”.

Este hombre vivió menos de medio siglo y sin embargo dejó huella profunda durante su corta travesía terrena. En Tucupido, donde fue obrero petrolero, pasó a San Juan de los Morros, como alto dirigente regional del partido Copei y de allí a Caracas, donde ejerció la dirigencia nacional de esa organización política y donde inició su actividad como escritor.

Era un orgullo para Rodríguez Sáez haber nacido en esta tierra. Como orgullo era su origen humilde y su condición de campesino y de obrero. Su aguda inteligencia le permitió pasar de dirigente local a distrital, regional y nacional. En lector emprendido, acucioso, investigador de la sociología, la psicología social, la antropología y de los estudios políticos. Estaba al día en materia económica y en literatura fue apasionado de los clásicos. En su bien cultivado forma expresiva, citaba con frecuencia a Twain, Hemangway, Poe, Cervantes, Tolstoi y Bolívar. Así como fue de bueno su discurso en actos políticos, lo fue su prosa sobre historia regional y nacional, buena fue su palabra en la amena conversa, caracterizados todos por la contundencia propia de los convencidos, que solo con argumentos convencen. Rodríguez publicó nueve obras, suficientes para ganarse puesto de honor en la historia política y en las letras regionales. Vivió siempre de prisa, como si presintiera la temprana llegada de la hora final, estuvimos cerca de ese hombre, formamos parte de su equipo de gobierno, y de él recibimos manifestaciones de aprecio.

De los Estados Unidos nos trajo unas manos cruzadas en actitud de oración manos de grueso, pesado y transparente material. Cuando lo veíamos en su peculiar manera de verse aquellas manos gigantes y frotárselas, pensamos que algo o mucho se tenía entre sienes con las manos. Cuando escribió sobre Páez, escogió las manos del centauro como tema, y como título: “las manos de Páez”.

José, simplemente José, vivió su lugar y su tiempo. Lo vimos enamorado de la vida, del amor, de las mujeres, de los hijos y del Guárico, donde predicó para la formación y cultivo del sentimiento regional; la guariqueñidad, constante en su palabra, palabras que sonaba como él se veía, entusiasta hasta el final.

Del José Rodríguez Sáez, hombre público, guardamos el recuerdo bueno de un llanero de muchas lecturas, aguda capacidad crítica, vitalidad inagotable, nobleza con su adversario, solidaridad humana donde fueron a beber sedientos y a abusar oportunistas. Del escritor, la admiración a un creador que manejó con maestría el idioma de Cervantes, que prosa cargada de imágenes frescas y espontáneas como el mismo.

En este “I Encuentro de Historiadores, Cronistas e Investigadores” de su amado Tucupido, no vamos a perder oportunidad tan valiosa para referirnos a una de sus obras, “Ribas, el hombre del gorro frigio y su trágico final en Tucupido”. (San Juan de los Morros, Gobernación del Estado Guárico, 1983).

Esa obra constituye un aporte invalorable para el conocimiento de una vida ejemplar, truncada por la mano criminal tras la delación. . El libro tiene prólogo del académico Adolfo Rodríguez, quien bajo el título “Para la Biografía del heroísmo” esto dice sobre el autor:

“El reto de conmemorar a Bolívar en nuestro estado, desde 1980 nos ofreció esta posibilidad de conocer a José Rodríguez Sáez, que dice de un intelectual prestado a la oratoria, un orador prestado a la política, un político prestado a la administración pública… su lar doméstico – Tucupido o el Caro de la Negra- ostentaba ya en el joven líder haber sido periodista de circunstancias duras… de eso nos habla este discurso, estos escalofriantes detalles de un ímpetu aún poco conocido y que tiene en Rodríguez Sáez un baqueano que pesquisa, compara, discute, reporta, concluye, relata, acota en minucias que aclaran, para esa clase magistral que desde la tribuna de 1983 los mejores hijos del Guárico nos dedicamos a dar oportunamente.”.

El trabajo de José Rodríguez Sáez tiene fotografía y reproducciones de Carlos Hernández. El autor lo dedica “al señor presidente de la República, Dr. Luis Herrera Campins,” como un modesto pero sentido testimonio de reconocimiento a su empeño por animar y motivar al país, para los grandes tributos que se le han rendido al Padre de la Patria en el bicentenario de su nacimiento”.

El dilecto hijo del Guárico gobernó a su estado por disposición de Herrera Campins, su entrañable amigo. Rodríguez Sáez hace un paneo desde el descubrimiento en 1492, pasa por la Revolución Francesa, la Guerra de ocho años de los EE.UU, contra Inglaterra, y sobre la situación de Europa desde finales del siglo XVIII. Con una prosa cargada de lirismo, trata sobre los primeros intentos de independencia”, con la fuerza de sus contundentes afirmaciones, van también sus interrogantes.

“¿Cuántas veces fue tumbada y cuantas veces volvió a erigirse como una fiera herida?. ¿Cuántos de sus hijos, rebelados contra la prepotencia hispana, regaron con su sangre y con sus huesos su propia tierra?, ¿cuántos crespones de luto se hicieron cruces a lo ancho y largo del camino?.

José – simplemente José, como se le llamaba aquí, allá y más allá – trata los últimos días de Bolívar en Santa Marta. Al preguntarse que sortilegios, que potencias celestiales alentaron al Libertador, a emprender tantas proezas y sacrificios, el mismo se responde: “Surge de su pasión por la justicia y la igualdad, de su vergüenza por la esclavitud colonialista, de su generosidad y desprendimiento sin límites de su amor por los sagrados derechos del hombre y de los pueblos”.


RIBAS, EL HOMBRE DEL GORRO FRIGIO


Diecisiete páginas de su obra dedica José Rodríguez Sáez el prócer José Félix Ribas. Lo ubica entre los pocos que alcanzaron ceñirse los Laureles de la Gloria, “una estrella fugaz en el cielo de la patria, pero cuya estela luminosa quedó grabado para siempre en la memoria agradecida de su pueblo”.

El autor expresa su convicción sobre el valeroso Ribas que derrotó a Boves en la Victoria, el 12 de febrero de 1814, ubicando en ese día de gloria para la patria, el encumbramiento de Ribas en el pedestal de la historia. Cita a Juan Vicente González, a Uslar Pietri, Eduardo Blanco, Miguel Angel Mudarra, Guillermo Morón, Vicente Lecuna y a una buena cantidad de historiadores. Magistral es el esbozo Rodríguezsaeziano sobre la breve vida de la Primera República, “primer gran fracaso de nuestra experiencia como país libre”, dice, al tiempo que reivindica a Miranda – eco de las voces de Parra Pérez y Adriani – sobre las infundadas acusaciones de traición a la patria y manejo indebido de dinero. Ribas, tío del Libertador, huye con éste a la Nueva Granada, tras la capitulación de Miranda,JRS da detalles.

No vacila en calificar el ajusticiamiento de José María España, caudillo de la Revolución de 1787, como elemento importante en las conviciones de Ribas, testigo de aquel espectáculo de horror en la plaza Mayor de Caracas. Cuando Ribas tiene 24 años, Refiere el exilio de la familia Ribas en Curazao, los estudios de Ribas en el Seminario San Francisco “sin saber que el destino caprichoso habría de sustituir la Biblia por una espada, convirtiéndolo en uno de los más temerarios combatientes republicanos”.

Rodríguez Sáez escribía como hablaba, y hablaba como pensaba, era un convencido y de convencido de la vida era su prédica de Patria, de Republica y de País. Elogia el encendido verbo y rápida captación de las masas de Ribas. “Donde él llegaba – dice con emoción patriota – todo se vestía de luz y entusiasmo”.

Destaca el autor la actuación de José Félix Ribas como gobernador militar de Caracas y de las rápidas posiciones que éste logró “mediante su natural talento, dinamismo y voluntad”. Rodríguez establece diferencia entre el José Félix Ribas de la Primera Republica, “donde destacan sus dotes de orador y civilista, con su genio militar, demostrado durante la Campaña Admirable, culminada el 7 de agosto de 1813, con la entrada triunfal de Bolívar a Caracas, procedente de la Nueva Granada, proeza que le valió el título de “Libertador de Venezuela” junto al nombramiento de “Capitán General de los Ejércitos”.

El autor destaca la actuación de Ribas para hacer posible la invasión de Venezuela desde Colombia y la participación de héroes nacidos en ese pais, de la talla de D´Elhuyar, Mazo, Girardot y Ricaurte. Destaca igualmente la bravura y el coraje de Ribas en Niquitao, el 23 de junio de ese año 13, con un arrollador triunfo en desiguales condiciones y en Los Horcones, casi un mes después, a quien el Libertador llamó “el vencedor de los tiranos, el héroe de Niquitao y los Horcones sobre quien la adversidad nada puede”.

Bien documentado, Rodríguez hace afirmaciones nada fáciles de desmentir, contrariar o demeritar. Califica a la Segunda Republica de “hija de las armas”, perdida 16 meses después por falta de unidad de los patriotas, inexperiencia y al desbordante magnetismo de Boves, quien avanzó sobre Caracas, penetrando a los Valles de Aragua con la derrota al Ejército patriota en la Batalla de la Puerta.

Cita a Eduardo Blanco, valora el arrojo de Ribas en la Victoria y llega finalmente al momento del trágico final del prócer en Tucupido. Pareciera que el autor del magnífico ensayo histórico hubiera estado presente en cada jornada, en cada batalla. Narra la huida de Ribas hacia Valle de la Pascua. La traición en Tucupido, la captura y la muerte del prócer el 3l de enero de l8l5,colgado en la horca y su cabeza frita en aceite,colgada en un palo su mano derecha a media legua del pueblo, y su cabeza enviada a Caracas, via Barcelona,con el gorro frigio que Ribas usó desde los dias del triunvirato.

Cierra su obras José Rodríguez Sáez, con la evocación de sus días de niño cuando contemplaba con curiosidad adolescente en carapacho de un cují negro todavía en pie, donde habían colgado al General. Así culmina el relato del inolvidable tucupidense:

“Desde la parte alta del terrablen, se contemplaba la silueta del cují manchado de sangre y cargado de historia. Lo mirabamos con respeto y con temor. Sabíamos que alli habían muerto los sueños de un valiente, traicionado en una hora aciaga de la republica, para endosarle a este pueblo, el nombre de un caraqueño que abonó con su sangre los campos de una tierra que lleva nombre de guerrero invicto: “RIBAS”

Finalizamos esta ponencia con una propuesta: que el señor Alcalde Jesús Antonio Aguilar, quien bien conoció a Rodríguez Sáez, campesino, orador, político y escritor, decrete una edición de: “Ribas el hombre del gorro frigio y su trágico final en Tucupido”, para que las generaciones de tucupidenses, de ribenses y guariqueños de hoy, conozcan por la palabra sentida, reverente, lúcida, poética y sabia de José, buena parte de la vida del vencedor de la Victoria, espíritu, corazón, cerebro, brazo y piernas, entrega total, vida inmolada por la libertad.

Que así sea.

Tucupido 11/06/2009

lunes, 8 de junio de 2009

CORREOS RECIBIDOS

De: Leonardo J keops reydeegipto@hotmail.com
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha: 7 de abril de 2009 18:20
Asunto: sr jeroh, como esta... espero me lea

Hola amigo, lo felicito por su trabajo en la Pág.… a la vez quería preguntarle que información tiene acerca de la casa misteriosa que llaman “casa del chino” que esta entrando por la via Píritu….?? Es verdad que han venido científicos extranjeros a estudiar el fenómeno que allí ocurre? Es verdad que esta entre las 50 casas mas embrujadas del mundo..??? cualquier información que me pudiera ofrecer de corazón se lo agradecería, ya que desde cierto tiempo me he sentido vinculaciones fuertes y jamas he estado alli.... me gustaria informarme de lo que ocurre alli.. mucho le agradeceria de verdad.. un coordial saludo a su esposa e hija

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De: tony matisnado1551@sbcglobal.net
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha:14 de mayo de 2009 14:55
Asunto:Historia-Tiznado


Senor Montilla , me podia dar informacion sobre el nombre tiznado y su origen . Tengo interes en la historia de este nombre . En mi caso es apellido Tis(z)nado . Mis estudios son en historia y familia . Que no vivia un hombre ( o tribu ) que le decian el-los Tiznado (s) ? . Tengo tiempo buscando historia en esto , pero no se encuentra documentos y prueva de sus existencias . En particular no ay escritura de la gente , tribus de su pais . Gracias , Mario Tisnado Aguila . Estoy ubicado en estados unidos de america , San Diego California . Nacido en Mexico . Cual quiera ayuda , informacion que pueda compartir me daria mucho gusto . Otraves . Muchas Gracias .

CORREOS RECIBIDOS

De: LEOPOLDO GARCIA poloriki5@gmail.com
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha:15 de marzo de 2009 15:22
Asunto:iglesia del carmen de calabozo

Buenos dias, Sr. Montilla, mi nombre Leopoldo Garcia Hidalgo, hijo, nieto, tataranieto de Calaboseños, me ha extrañado mucho que en sus investigaciones y escritos sobre la Iglesia del Carmen de Calabozo, no se nombre al verdadero creador de esta iglesia y que no fue otro que Don Jose Ramon Garcia Rodriguez, isleño de pura cepa, me agradaria mucho conocer su opinion sobre este particular, fijese ud. que hasta los santos fueron traidos desde España financiados por el mismo y no por limosnas de los creyentes. Don Jose edifico este templo como testimonio y agradecimiento a Calabozo, ciudad a la que quizo con tezon y que le permitio vivir en sana paz con toda su familia. Reciba mis saludos y estoy a su orden para suministro de cualquier dato que pueda informarle al respecto. Atentamente Leopoldo Garcia Hidalgo

San Juan de los Morros, San Sebastián y Taguay entre soles de olvido

ARAGUA SE METE EN GUÁRICO



Alberto Hernández

(Periodista, escritor y poeta venezolano. Maracay, estado Aragua)



** El mapa de Aragua se adentra en el cuerpo de Guárico. Una discusión ya olvidada nos recuerda las mudanzas de villas y comunidades que hoy continúan buscando el perfil de un territorio propio en el espíritu.

** Un largo camino hace del hombre de estos pueblos permanente viajero, como si las distancias viviesen en la mirada inocente de los días.



La línea limítrofe entre Aragua y Guárico tropieza con pueblos silenciosos, tristes, tocados por una intemperie abandonada al sol, al polvo y a las largas distancias. Pueblo desnudos.

Todos los caminos regresan con el espejismo. Al final, la ilusión de encontrarnos, pero el horizonte sigue vivo frente a la mirada del viajero. A lomo de carreteras topamos con la sorpresa, los túmulos del suelo inician otro paisaje.


San Juan de los Morros


Desde la última calle de Villa de Cura, como decir un parpadeo, casi se ven los morros de San Juan. Columnas de piedra amurallada. Salpicones del tiempo y pátina vegetal. Un río casi muerto nos orilla. Curvas y meandros que renacen con las lluvias y colocan almohadas verdes en la mirada. Después aparece la comarca. Pesado dinosaurio, accidente geográfico y político: San Juan de los Morros.

Lo primero que nos muerde al llegar es el monumento a las Batallas de La Puerta, donde Bolívar fue vapuleado varias veces por los realistas de Boves.

La avaricia de Garci González de Silva dibuja –por el oro y la maldición del trópico- los primeros ranchos. El latifundio, el latrocinio peninsular, recrea el paisaje y los morros destacan otra identidad, la de aquí. Los Morros son un golpe en el rostro.

La parroquia de San Juan –según el obispo Mariano Martí- se erige antes de su llegada en 1783. Dos pueblos se peleaban el nombre de la patrona: San Sebastián de los Reyes y el ya nombrado San Juan de los Morros. La Virgen de La Caridad viajaba regularmente de un sitio a otro. En la casa de San Juan de Luis Jiménez de Rojas era adorada. En uno de esos paseos se salva milagrosamente del fuego. Pero es San Sebastián el villorrio que lleva la marca de adoración, luego de un largo proceso legal.

Las piedras no olvidan las matanzas de Antoñanza. Una gruesa y larga línea de muerte hasta Calabozo.

Gómez la hace cabeza política administrativa del estado Guárico en 1934, quitándole a la Villa de Todos los Santos de Calabozo el privilegio de llevar el emblema capitalino. Trifulcas estudiantiles, disparos y hasta el rostro del dictador quemado en la plaza Bolívar del pueblo de Lazo Martí. Eran los arrojos contra el de La Mulera. En venganza, Gómez muda la capital a San Juan, previo acuerdo con Aragua. Cambio de pueblos. Guárico se queda con la mejor tajada.

Lo cierto de todo es que San Juan de los Morros tiene sutura limítrofe por el lado este de Aragua, y hasta casi se saludan –o lo hacen- a través del periplo de ambos pueblos, sobre todo de Guárico, para satisfacer una inmigración que ha hecho del “veguero” parte de una cultura en la que la ciudad combina acentos y hasta modos de respirar.

Una estatua inmensa del santo recibe el asombro del visitante. Un dedo hacia arriba apunta al infinito.


El color del tiempo


Desde un punto en el que convergen los morros, podemos ver la cabeza del coloso. Sobresale como entre nubes, con las paredes naturales de fondo. Suerte de milagro logrado por el fotógrafo.

La gigantesca presencia de San Juan se revela en cemento y altura. la corona gira como el tiempo y hace posible la vigilancia del patrono.

Entonces bajamos por esas calles de subidas y bajadas -porque bajar es más cómodo, menos agobiante-, en una mareante peregrinación hacia el corazón de la ciudad.

Un miedo a lo grande se instala en la mirada de quien tuerce el cuello para encontrarle los ojos al monumento colosal. Alguien toca con mano insegura la piel áspera y sorda del gigante que baja los ojos para recriminarlo. El cayado arrea el silencio, se mantiene en el mismo sitio, y como si lo oyéramos: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado…” (Juan 1:1).

Son tantos los años de pasar los párpados por los altos de San de los Morros, en la búsqueda de un signo que atestigüe su quietud, la posición austera, mística y alejada de este mundo.

En san Juan de los Morros habita un gigante semidesnudo, marcado por xerófitas y el polvo del desierto que viene del llano. Vigilante de las noches, protege el sol y las formas visibles. El coloso compite con los cerros, con la nomenclatura que la naturaleza le ha regalado al pueblo. San Juan señala con la mirada perdida el rotar de las estrellas y el paso lento de las horas.

Ha sido testigo de miserias y bondades, de crímenes y bendiciones, porque ha mirado sin mirar. Ha contemplado porque su sabiduría pertenece al silencio.


San Sebastián de los Reyes


Pueblo de accidentes, de mudanzas y círculos en su andar y peregrino es San Sebastián de los Reyes. Límite en el valle y la llanura, hito cicatrizante entre la hondonada y la carrera vertiginosa de la explanada.

Su primer aliento estuvo en Guárico. Mordido por los ríos Caramacate y Pao, su gentilicio es conocido en muchos ámbitos por la pronunciación de hombres y mujeres que lo hablan y lo sueñan.

Región de encanto, mano que marca el sitio. Ríos de cauces distintos albergan su fisonomía, le dan cuerpo entre cerros y soles y lunas tropicales, porque los días y las noches dan al hombre y a la mujer de San Sebastián miradas múltiples de luz bajo la sombra de sus techos de tejas, árboles inmensos, innúmeros, cerca de de las piedras de desaparecidos vómitos volcánicos. Hubo unos que escribían en la dureza de las rocas, y allí están los sonidos, silenciosos, ocultos en la lengua de quienes desaparecieron hace siglos.

Desde esa lejanía, San Sebastián de los Reyes se debate entre las tolvaneras de Guárico y la dilatada fugacidad de los habitantes de Aragua cuando invocan el nombre del resto de la tierra.


Taguay


Una de las pérdidas de Guárico es Taguay. 1934 inicia el cambio en el mapa. Hoy, asentada como comarca en Aragua, es un sitio olvidado, perdido entre voces que casi no se oyen en las oficinas de Maracay.

El obispo Mariano Martí dice que en el mismo sitio que es hoy Taguay estuvo San Sebastián de los Reyes, de acuerdo con el libro Historia del estado Guárico, de José Antonio Armas Chitty. La iglesia que fue de San Sebastián todavía existe en una ruina que contiene una joya colonial (el 27 de marzo de 1997 fue entregada al pueblo, reconstruida, después de muchos dolores).

En 1660 no era Taguay. San Sebastián ocupaba el espacio del preterido y comarcano silencio de la villa. Otros dicen que la fecha marcaba 1626.

Este rincón fronterizo respira un soplo de soledad, alimentado por el descuido, a pesar de haber sido asiento de señoría español desde el siglo XVII.

miércoles, 3 de junio de 2009

Del cura de Chaguaramas al Arzobispo en 1816 VDLP destruida.

Manuel Soto Arbeláez


Ilmo. Señor.

El religioso explica la destrucción de Valle de la Pascua: “Luego que nuestro exército salió de este pueblo de Chaguaramas en persecución de los insurgentes y se aposta en el sitio de Jácome, territorio del Valle de la Pascua, no quise perder la oportunidad que se me presentaba para pasar a este último. Por efecto, me transferí a él; pero no encontré más que los vestigios del antiguo pueblo, que había sido incendiado y reducido a pavesas en uno de los combates horrorosos de que fue teatro”(..).

Continúa el padre Yépez “Su antigua iglesia había sido anteriormente arruinada del todo por el gran terremoto (Jueves Santo de 1812). Y una ermita de bajareque y cubierta de paja, construida posteriormente, se halla en el estado más deplorable, amenazando su total ruina; abandonada a la injuria de los tiempos presenta el aspecto de un muladar. Sin embargo, las hice asear lo mejor que se pudo. Y había hecho conducir de mi pueblo los utensilios necesarios para celebrar y administrar los Sacramentos, porque la encontré abandonada, exhausta de todos estos ramos. Empecé a convencer al pueblo. Los pocos habitantes de éste que han sobrevivido al furor de la guerra se hallan dispersos y sepultados en las montañas o en los (ilegible), huyendo de las terribles convulsiones que todavía agitan a estos países. En el pueblo casi nadie habitaba en una u otro chocita que había quedado”(..).

El cura de Chaguaramas sigue diciendo “Pero tuve el consuelo que luego me presenté en él y convoqué al vecindario, inmediatamente comenzaron a salir de los montes los miserables que han quedado. Ocho días permanecí allí diciéndoles misa, confesando a toda la gente que ocurrió; hice 40 bautizos, y algunos se empezaron a proclamar para matrimoniarse. Fue extraordinario el consuelo que manifestó el pueblo y el que yo tuve por lo que pude trabajar en beneficio de las almas, predicándoles en todos los ocho días el temor y amor a Dios y la sujeción al soberano (al Rey). El pueblo me colmó de bendiciones: mas yo he referido a dios las gracias, porque se ha dignado a destinar al más humilde y pequeño de sus ministros para tan grande obra. (ilegible) al pueblo la mayor parte de los habitantes que han quedado. Pero también después de mi regreso a pocos días tuvieron que evacuarlo y retornarse a los montes, por una partida de insurgentes que se aproxima”(..).

Del Valle de la Pascua, como he dicho, no existen sino unos cortos residuos de su anterior población. Iglesia no hay sino una ermita muy arruinada, pero dí disposiciones para repararla lo mejor que se pueda. De ornamentos, vasos sagrados y demás utensilios al culto, no hay cosa alguna. He tenido noticias que acaso podrá obsequiarse algunos adherentes correspondientes a dicha iglesia en Maturín u otras partes a donde los transportaron. Cuando haya oportunidad tomaré medidas sobre el caso. Este es el estado de Valle de la Pascua. Un cura no podrá ni tendrá medios para subsistir, ni se atreverá a plantarse allí en las actuales convulsiones. Yo he ofrecido y lo excutaré, a aquellos habitantes, asistirlos en todo lo que ocurra, para lo que daré mis vueltas de cuando en cuando a dicho pueblo, como que es el más inmediato que está del mío, a siete leguas de distancia”.

En oficio anterior di cuenta a V.S.I. de que había tenido noticias de que en el pueblo de Cabruta moraban dos religiosos, emigrados del otro lado del Orinoco, a los que habiendo oficiado me han contestado la carta que reverentemente acompaño a V.S.I. para su superior conocimiento”.

Dios qe. s V.S.I.ms.as. Chaguaramas y marzo 25 de 1816. El más humilde subd. Q.b.s.m.

Br. Félix Yépez.


Fuente: Archivo Arquidiocesano de Caracas. MSA, fax (0212) 285 8957. E-Mail: manuelsotoarbelaez@yahoo.com Los libros El Guárico Oriental 1, 2 y 3 en Librería La Llanera, calle Guásco, frente a la plaza Bolívar, Valle de la Pascua.

martes, 2 de junio de 2009

Los 97 palos de Don Fernando “El Vate” Aular

Degnis Romero


Nos acercamos a Tucupido para la periódica dosis de necesaria catarsis que produce percibir el agradable calor pueblerino y que, adicionalmente, ayuda a contrarrestar la nostalgia y la depre producida por varios meses de lejanía.

Sin embargo, existe el claro objetivo de conversar con Fernando “El Vate” Aular, aprovechando la circunstancia de su cumpleaños número 97. El contacto se logra gracias a la gentil intervención de Alexis Gerdel y su esposa Nubia Zamora (nieta del músico-poeta), vecinos (por la calle Libertad) de la casa San Celestino, que perteneció a la familia Romero Rodríguez, ubicada en la calle Guaicaipuro Nº 40.

El amable Alexis hace un alto en sus actividades y nos acompaña al bullicioso sector El Tranquero, en una de cuyas seis esquinas reside Don Fernando.

Vamos armados con las notas acerca de músicos de la época, garrapateadas con la ayuda de Doña Alida de Romero y con el artículo Recuerdos musicales de Tucupido Parte Nº 1 (foto) de Gladys Vásquez de Aular esposa del Dr. Fernando Aular Durant (médico radiólogo e hijo de El Vate).

Con gesto amable nos invita a sentarnos e increpa: -¿Para qué soy bueno? Le explicamos las intenciones de conversar acerca de su experiencia con la música y la poesía a lo largo de su fructífera existencia.

Pide que se le hable alto ya que sus oídos sufren la merma de los años; lo hace con un hablar pausado y fino que recuerda a Alberto Arvelo con aquello de: En un verso largo y hondo/se le estira el tono fiel, y comienza diciendo:

-Un treinta de mayo de 1912 salí a este mundo. A los ocho años de edad (1920) me metí a monaguillo con el cura párroco Brígido González, porque era la manera de acercarme al armonio que había en la iglesia y que tocaba Ángel Rangel; al poco tiempo heredaría esas funciones.

-Estudié música con el maestro Teófilo Ruiz y el violín con Antonio Miguel Martínez, después me uní al conjunto de Moisés Morean (clarinetista excepcional) que pasó a llamarse Conjunto Morean-Aular y tocábamos en pueblos y caseríos circunvecinos. Muchos tocaban ad orecchio (por oído).

Hace una pausa y se queja de que ya no puede digitar su violín. Le recordamos que en su caso no había razones para sentirse mal ya que aprovechó a lo largo de su vida productiva, exprimiendo al máximo sus facultades y que el transcurrir del tiempo nos va limitando funciones, pero que

esas son cosas naturales de Dios. De inmediato preguntó con énfasis: -¿Ud. mencionó a Dios? Me alegra mucho que lo haya hecho. Tuve el privilegio de ser invitado a la masonería por Moisés Morean y, aunque mucha gente piense lo contrario, somos fieles creyentes de Dios y de Jesús El Cristo.

No perdemos la oportunidad para preguntar si recuerda a Simón Romero quien tocaba el saxofón en la agrupación dirigida por el maestro vallepascuense Rufo Pérez Salomón y dice: -A Simón lo recuerdo vagamente pero a Rufo lo veo aquí, y hace un gesto alargando sus brazos y formando con sus manos una especie de pantalla donde se refleja la imagen del personaje en cuestión. Se extiende en elogios para la calidad musical de Don Rufo y parece deleitarse con la memoria de aquellos tiempos. Por otra parte, se queja de la disminución de su capacidad visual para la lectura (aunque no usa lentes) y de que la memoria lo traiciona en algunas oportunidades (no consiguió recordar el nombre de otro admirado músico de Valle de La Pascua). Le decimos, como consuelo, que nos ocurre igual teniendo 40 años menos.

Por esa razón narró esto: -El policía Vergara (José Isabel), El Coriano, era un viejo analfabeta a quien le habían enseñado a firmar con su nombre los recibos de pago de su sueldo; en una oportunidad al ir a firmar se quedó mirando al techo para después preguntar: ¿Cómo es que me llamo yo?

Le preguntamos por la música que tocaba y refiere: -Los ritmos más populares eran Vals, Pasodoble y Pasillo. Me gustaba mucho el Tango; una vez en una fiesta alguien, con la intención de apabullar, solicitó un tango y quedó boquiabierto.

En cuanto a la música de su preferencia respondió: -Casi toda la de antes, con su variedad de ritmos, tonalidades, compases, cadencias y matices; porque mucha de la de ahora tiene un retumbar con claras características de ruido.

Recordó con especial cariño el bambuco larense Endrina de Napoleón Lucena, lo que nos hizo relacionar al sonido de la Orquesta Mavare. También hizo referencia a las marchas fúnebres, trayendo a la memoria la música de algún video alusivo a la muerte del general Gómez en 1935.

Se regocijaba cuando le mencionaba los nombres de Ramón Díaz, acotó que: -Tocaba el cuatro y la guitarra grande, Rafael Vidal (arpa), Juan Charaima (arpa y otros), José Ramón Sotillo (aguinaldos), Emilio Baltodano (y su hijo Lalo), El negro Vito (violinísta que no se sabía los nombres de las canciones que tocaba, p.ej. Ausencia), entre otros, donde se incluía a Santiago El Taro (arpa). Citó, además, al maestro de escuela Luís Giulieta. Un capítulo de grata recordación fue cuando le aludimos al tío Fortunato Lima (violín), de quien se expresó en términos elogiosos, comentando que en una oportunidad lo invitó a tocar en una ceremonia de la Logia.

Relató, con mucho sentimiento, dos episodios que no termina de lamentar: El primero con respecto a un baúl de madera donde guardaba las partituras de sus composiciones y que en una oportunidad al abrirlo, con suma dificultad, se percató de que habían sido destruidas por el comejen; y el segundo relacionado con la abundante fe de erratas, de las cuales no era responsable, que apareció en su libro de versos de reciente publicación. -¿Por qué eso?, se quejó.

Aprovechando una recomendación que le hicimos a Misael Flores (abrir un foro virtual poético), le consultamos a El Vate acerca de cómo resolvía exitosamente sus incursiones en la enigmática ciencia del verso, explicándolo de esta forma: -Hay que contar con un amplio diccionario de palabras bonitas, debe existir un motivo de inspiración, y el desarrollo del poema debe seguir una estructura apropiada. Se alegró muchísimo cuando le hicimos el símil correspondiente al proceso de un pintor para desarrollar su obra y plasmarla en un lienzo: Hay que comenzar con una idea, a partir de la cual se construye un boceto que sirve de base para la pintura final. –Eso lo escribí en algún lado, comentó riéndose.

Finalmente, al despedirnos y agradecer la atención nos manifiesta su alegría por compartir recuerdos en grata tertulia, lo cual le sirve de distracción. Agrega, con cierta zalamería, que éramos unos de los pocos a quien podía entender sin mucho esfuerzo; a lo cual le respondemos, saliéndonos de la suerte, que la facilidad la acomoda él con su inteligencia y su capacidad para leer los labios: -¡Risas!

Le deseamos un feliz cumplesiglo en unión de su agradable y numerosa familia y de sus amistades. Además, le dijimos que ya quisiera mucha gente echar el cuento que él está echando, de llegar a los 97 palos con esa salud y lucidez.

Hacemos votos porque a este valioso personaje de Tucupido le sean reconocidos sus logros y se le otorguen los merecidos homenajes; en especial, la difusión de su biografía y de sus obras, para que le sirvan de guía e inspiración a las nuevas generaciones de nuestro querido pueblo.

lunes, 18 de mayo de 2009

I COLOQUIO AFROVENEZOLANO "JUAN PABLO SOJO"

San Juan de los Morros, Estado Guárico, Venezuela.


INVITAN
VIENTO DEL SUR EDITORES
BIBLIOTECA PÚBLICA CENTRAL
BLOG HISTORIOGRAFIAS
21 DE MAYO DE 2009


PONENTES

Mañana:
DR. JOSÉ MARCIAL RAMOS GUÉDEZ
LIC. JOSÉ OBSWALDO PÉREZ
PROFESOR FELIPE HERNÁNDEZ
LIC. UBALDO RUIZ


Tarde:
PROFESORA ONEIDA MARTÍNEZ
ABOGADO EDUARDO LÓPEZ S.
ARTURO ÁLVAREZ D´ARMAS
DRA. IRMA MENDOZA


MODERADOR: PROFESOR JEROH JUAN MONTILLA
LUGAR: BIBLIOTECA PÚBLICA CENTRAL
AVENIDA BOLÍVAR - SAN JUAN DE LOS MORROS
HORA: 8 A 11 Y 45 / 2 y 15 A 4.
SE OTORGARÁ CERTIFICADO DE ASISTENCIA.

jueves, 7 de mayo de 2009

ELEGÍA A GUILLERMO BASS-MÉNDEZ

“CUANDO MUERE UN CRONISTA, SIENTE DOLOR LA HISTORIA,
Y LA MUSA CLÍO SE VISTE DE LUTO"
Felipe Hernández G.
PROFESOR TITULAR. UNESR
NÚCLEO VALLE DE LA PASCUA
felipehernandez56@yahoo.es

El domingo 05 de abril de 2008 fuimos ingratamente sorprendidos por el cronista de Cantaura, el historiador Rafael Dum, quien a través de un mensaje telefónico nos informó de la muerte del amigo, el escritor, poeta, antropólogo de profesión y cronista oficial de la ciudad de Puerto la Cruz y de la Universidad de Oriente, don Guillermo Bass-Méndez.
Hablar de Guillermo Bass-Méndez es hablar de las virtudes de un cronista en el más elevado grado de esa profesión. Oficio asumido como un apostolado que lo indujo a cumplir a plenitud la preservación de la memoria histórica del espacio vital donde se aquerenció, legándole a la posteridad el invalorable testimonio de su propia historia, con la esperanza de que el porvenir se afiance en el cariño y en el sentido de pertenencia que a veces le falta a los hijos de la ciudad a la cual sirvió con desprendimiento y apego. Así está recogido en sus Crónicas Portocruzanas I y II. Porque Guillermo Bass-Méndez era monaguense de nacimiento, de la población de San Antonio de Capayacuar, paisano de la profesora Alicia Borthomieur, su media hermana, quien también ha dado mucho como docente y como cronista, la historia de esa población del estado Monagos.
Conocimos a Guillermo Bass-Méndez en el año 2000 a través de la escritora y poetisa de la ciudad de El Tigre, profesora Gladys González. Desde entonces nos hicimos amigos, atendimos sus invitaciones a los Encuentros Anuales de la Asociación de Cronistas del estado Anzoátegui, organización que siempre presidió o integró su directiva. Por esa razón le acompañamos en los Encuentros realizados en Barcelona, Puerto la Cruz, en la Universidad de Oriente, Cantaura, San Mateo y el último, en noviembre de 2008, cuando nos invitó al Encuentro que se realizó en la población de Clarines.

ANTROPÓLOGO GUILLERMO BASS MÉNDEZ
Cronista de Puerto la Cruz y de la Universidad de Oriente


También como cronista vino al Guárico invitado por mí, a participar como ponente en los Encuentros de Cronistas e Historiadores Guariqueños que en los últimos años hemos organizado en Valle de la Pascua. Desde el año 2003 siempre asistió, hasta el año pasado, recordamos sus brillantes disertaciones sobre: Los Kariñas y el mito antropofágico, la Historia de la Universidad de Oriente, el análisis de la Historia del estado Monagas escrita por José Antonio De Armas Chitty, entre otras.

Considerando que el cronista es en sentido estricto un comunicador de corte antiguo, cuyo hacer proviene de la noche de los tiempos, cuando los estilos literarios aun no se inventaban, en Guillermo Bass-Méndez esta fue una práctica habitual que hizo suya. Práctica adelantada a través de una conversación amena, mediante la cual transmitía experiencias vividas, historias, anécdotas y chistes. Conversación siempre cargada de un sentimiento poco común en estos tiempos que corren, me refiero a la ingenuidad, esa hermosa condición que sólo nos permite ver el mejor lado de las cosas. Condición propia de seres superiores, que siempre se colocan por encima del bien y el mal.
Ese modo de ser le permitió conocer y cultivar muchas amistades, y aquí en el Guárico no fue la excepción. No es casual que siempre lo encontrásemos en cualquier evento de cronistas e historiadores, donde decía sentirse como en su casa, así lo vimos no sólo en Valle de la Pascua, sino también en Santa María de Ipire, invitado por la profesora Marlín Villalobos, en Camaguán, invitado por don Italo Jiménez Laya, en Altagracia de Orituco, invitado por el doctor Carlos López Garcés, en San Juan de los Morros, como invitado por la Asociación de Cronistas del Guárico, en su condición de Secretario de Organización de Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela. Cargo que ocupaba al momento de su fallecimiento.
Con su figura menuda, siempre atento, con la palabra oportuna a flor de labio, aquí en el Guárico, entre las amistades que cultivó están, además de don Italo Jiménez Laya, los doctores Franklin Santaella Isaac, Zoraida Rebolledo de Pérez y Fernando Aular, las profesoras Wanda Rojas de Camero, Nelly Moronta Díaz, Ligia López Puerta, Gema Ortega, Maritza de Michelanelli, Indra Contreras, entre otros. Por Guillermo me hice amigo de los cronistas de Anzoátegui, de don Gustavo Perdomo, Betty Campos, Maximilian Koop, Rafael Dum, Juvenal León, Carlos Ríos, Juan Gil, así como del cronista margariteño, el profesor Heraclio Narváez.
Con especial devoción hablaba Guillermo de su familia guariqueña, en San Juan de los Morros, sus primos los Charmel, la profesora Elizabeth Charmel, y de Valle de la Pascua, la familia Santos Paredes, especialmente don Goyo Santos y doña Magda Paredes de Santos y sus hijos. En una biografía de Guillermo Bass-Méndez escrita por el cronista de Lecherías, Maximilian Koop Marcano, lo presenta de la manera siguiente:
“Antropólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde realizó estudios de Antropología Social y Etnología, actuó además como dirigente político y cronista oficial del Municipio Sotillo con sede en Puerto la Cruz, estado Anzoátegui. Nació en San Antonio de Capayacuar el 31 de enero de 1934. Columnista del Diario El Tiempo de Puerto la Cruz. Publicó los siguientes libros: Estudio Socioeconómico de la comunidad Mixteca de Jicayán, México; historia del Sindicalismo en Guayana, Compendio Histórico sobre el pueblo de San Antonio de Capayacuar; Síntesis Histórica sobre el estado Anzoátegui en la época prehispánica, y dos volúmenes de la obra titulada Crónicas Portocruzanas”.
La última reunión que tuvimos con Guillermo Bass-Méndez, ocurrió el sábado 28 de febrero de 2009, en el auditorium del Decanato de Postgrado de la Universidad Rómulo Gallegos en San Juan de los Morros, en ocasión de la reactivación y elección de la Asociación de Cronistas del Estado Guárico y de la nueva Junta Directiva. En esa reunión contamos con la presencia del Vicepresidente y el Secretario General de la directiva de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela (ANCOV), profesor Alberto Pérez Larrarte y antropólogo Guillermo Bass-Méndez respectivamente, en su intervención, dio un determinante aval a la nueva Asociación de Cronistas del Guárico, haciendo énfasis en la necesidad de trabajar unidos y de manera mancomunada para lograr los objetivos de la Asociación, en beneficio de la Historia Regional y Local del Guárico.
Con esta breve reseña solo quisimos reconocer y homenajear a ese hombre, que fue pequeño de estatura, pero grande de corazón, maestro de generaciones, pedagogo de la crónica, y por ende un ser humano siempre al servicio de la humanidad y del porvenir. En consonancia con el pensamiento del insigne maestro don Rómulo Gallegos, nos atrevemos a decir, que con Guillermo Bass-Méndez se cumplió la sentencia que dice: “Tanto más se pertenece uno a si mismo, cuanto más le dedica su obra, su vida toda, al servicio de un ideal colectivo”. De ahí, que no es casual que hayamos comenzado esta pequeña reseña histórica con el convencimiento que: “Cuando muere un cronista, siente dolor la historia, y la musa Clío se viste de luto”.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.