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miércoles, 3 de agosto de 2016

UNA ROCA ATRACTIVA EN ORITUCO

Carlos A. López Garcés
Cronista de Orituco





1.- Tamaño

            Piedra del Caracol es el nombre que la conciencia popular le asignó a una roca grande y de aspecto poco común, que es muy atrayente por su parecido con una especie de esos animales; mide, aproximadamente, cinco metros con setenta centímetros de circunferencia, un metro con noventa centímetros de diámetro y setenta centímetros de máximo espesor.

2.- Ubicación inicial

            Fue localizada en un sitio aún impreciso, ubicado entre el antiguo caserío Guanape y Quere, en territorio orituqueño, municipio José Tadeo Mongas del estado Guárico. Al parecer, ese lugar quedó cubierto por las aguas del embalse Guanapito; pero no pasó lo mismo con la piedra, porque fue sacada a tiempo en una pala mecánica hasta la orilla de la vía hacia Quere, con accesibilidad para una transportación futura, gracias a las diligencias del topógrafo Pelayo Augusto Ledezma, quien trabajaba en la construcción de dicha represa y logró con el ingeniero Otto Luis Pérez (presidente de la empresa CAMIFA, contratista de la obra) que se cumpliera aquel propósito, según información transmitida por el señor Julio Girón al redactor de este escrito, el domingo 29 de mayo de 2016.



3.- Mudanzas sucesivas

            La profesora Yraís Román ha reiterado en diversas ocasiones que su padre, el señor Luis Román, sabía de la existencia de esa piedra desde años atrás, cuando la vio por primera vez en una de sus tantas correrías como cazador; él tuvo la iniciativa y el ánimo suficiente para trasladarla, en un volteo y con la ayuda de un grupo de veintiún hombres, entre quienes se contaba al señor Juan González, desde el llamado plan de la fila de El Roble hasta Altagracia de Orituco, donde ha estado en varios lugares.

            Primero la situaron en la plaza Bolívar por algunos días; luego la ubicaron formando parte de una fuente central en el parque Sucre, en agosto de 1964, como un complemento de la modernización que el Concejo monaguense, presidido el señor Alí de la Cueva, hacía entonces a ese espacio recreativo. Allí le “repararon”, con una mezcla de cemento y arena, algunos daños causados durante el transporte, la pintaron de gris y la mantuvieron hasta que fue eliminada la fuente y el busto de Antonio José de Sucre fue reinstalado en el centro, que era su sitio original, de donde lo habían desplazado hacia una medialuna hecha con ese  propósito en el lateral norte de dicho parque. Después estuvo abandonada durante varios años en La Playera: primeramente, en el parque Rómulo Gallegos que servía de sede al Cuerpo de Bomberos y ahora lo es de la Alcaldía; de aquí fue llevada a un terreno cercano desocupado, donde algunas personas acostumbraban a jugar bolas criollas, que años más tarde fue utilizado para construir el parque Manuel Ríos. Posteriormente fue colocada en la plazoleta del Boulevard Rómulo Gallegos, construido en la Zona Comercial Saladillo (El Chala) cuando el ciudadano Salomón Gómez Naranjo ejercía su primer período como alcalde (1990-1993). Ahora está en la plaza Bolívar desde el año 2008, por decisión del autor de este texto cuando fungía como alcalde, quien había planteado esta opción en un discurso leído en la cámara municipal el 19 de abril de 1991, a propósito del 181º aniversario de la gesta de 1810, aun cuando el lugar apropiado para esa piedra debe ser en el Museo del Orituco, que está pendiente todavía.



4.- Formación

             Algunas personas han procurado aclarar el origen de esta piedra mediante una de las tres suposiciones siguientes:

1ª.- Creación artística. Esta hipótesis la considera desde dos vertientes. En primer término: la concibe como una talla indígena; es decir, como una obra de arte primitivo, que habría sido esculpida por aborígenes del Orituco antiguo en tiempos prehispánicos indefinidos. Las dudas al respecto sirven para recordar que, antes de conocerse esta conjetura, solo se hablaba del hallazgo de hachas líticas y piezas de alfarería rudimentaria, que han sido citadas como evidencias propias de la artesanía practicada por pobladores seminómadas precolombinos de tierras orituqueñas, lo que no suprime la posibilidad de novedosos descubrimientos durante labores casuales o en el transcurso de exploraciones arqueológicas futuras. En segundo lugar: la asienta igualmente como una escultura, que habría sido labrada por un aficionado con mejores recursos técnicos en días coloniales o republicanos y no por indígenas prehispánicos con limitaciones tecnológicas.



2ª.-Fosilización. Hay dos versiones con las que se intenta explicar este proceso. La primera indica que es un amonites gigante; es decir: un molusco fósil de la clase de los cefalópodos, con concha externa en espiral, muy abundante en la era secundaria o mesozoica, entre el jurásico y el cretácico, que en total abarcó desde hace 245 millones de años hasta hace unos 65 millones de años, de conformidad con la definición publicada en  el Diccionario de la Lengua Española y el Everest del mismo idioma. La segunda también estima que corresponde a un fósil, petrificado en una roca calcárea; pero perteneciente a un molusco testáceo gigante, de la clase de los gasterópodos, identificables por tener: un pie carnoso para arrastrarse; la cabeza más o menos cilíndrica, con la boca en su extremo anterior y uno o dos pares de tentáculos en su parte dorsal; el cuerpo protegido comúnmente por una concha de una pieza y de forma muy variable, según las especies, casi siempre arrollada en espiral como los caracoles, por ejemplo; fueron característicos del período ordovícico, que es el segundo de la era paleozoica, el cual duró desde hace 500 millones de años hasta hace 440 millones de años, según la descripción contenida en los diccionarios precitados y reseñada en el Catálogo del patrimonio cultural del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico (2005, p. 16).



3ª.- Curiosidad geomorfológica. Esta presunción contradice las dos anteriores y plantea que es una curiosidad geomorfológica, de acuerdo con la opinión que le habría dado el paleontólogo Ascanio Rincón, funcionario del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), al ingeniero agroalimentario Carlos Guariguata, quien es un respetable aficionado a estudiar diligentemente hechos de interés paleontológico ocurridos en Orituco. El investigador Ascanio Rincón tuvo la oportunidad de observar la piedra, tocarla, revisarla y habría dicho que no es un fósil, porque, entre otros detalles, la superficie carece de los peculiares indicios que orientan su identificación (ranuras, escotaduras, prominencias, etcétera) y, además en este caso específico, carece de la espiral característica de los caracoles, o sea que no está presente esa “línea curva que da indefinidamente vueltas alrededor de un punto, alejándose de él más en cada una de ellas”, pues no hay continuidad en las que tiene; estas no describen el curso acaracolado, que es el típico distintivo de esas especies, sobre todo en su inicio de la parte central, donde toma otras direcciones.



5.- Deducción previa

            En atención al planteamiento precedente, es posible inferir (con la ayuda de Guariguata y de otras fuentes) que se trata de una piedra rara, poco común, de formación sedimentaria, lacustre y calcárea, que puede apreciarse como una curiosidad geomorfológica, creada por el dinamismo de la propia naturaleza durante un largo proceso de millones de años, como consecuencia de la acumulación “caprichosa” de materiales, que, por la acción erosiva del agua y del viento, adoptaron esa forma parecida a un caracol gigante.



6.- Pieza admirable

            Es pertinente resaltar que no hay estudios científicos conocidos, concretos, conclusivos, convincentes y confiables relacionados con el origen de la Piedra del Caracol. Sin embargo, ella es causa de admiración de quienes la han visto por su extraordinaria semejanza con esa especie de molusco gasterópodo, como sucedió con el licenciado Arturo José Magallanes, un biólogo y geólogo nativo de Maturín, estado Monagas, residenciado en Argentina, quien estuvo en la plaza Bolívar de Altagracia de Orituco en el primer trimestre de 2016, tal vez en febrero, y al verla no ocultó su sorpresa ante aquel insólito parecido con un caracol gigante, por lo que agregó que era un tesoro lo que tenía Altagracia, según noticias aportadas por el señor Guillermo Mendoza el viernes 27 de mayo de 2016.

            Al parecer, esta piedra siempre ha sido motivo de atracción, incluso para excursionistas que llegaban hasta el punto donde fue encontrada originalmente; esto es factible sospecharlo por las grabaciones de los siguientes nombres y fechas en uno de sus lados: 5/5/54 GARIBALDI SOTO; ALFONSO DE GREGORIO; ANGEL CONSTANT; OTTO YNFANTE; FERNAND [sic]; además, OLY 1951, que tal vez corresponde a las iniciales de OTTO LUIS YNFANTE.


7.- Investigación in situ

            Debe decirse que en cierta ocasión, acaso en 1990, hubo personal de Petróleos de Venezuela (PDVSA) que le propuso al alcalde Salomón Gómez Naranjo la idea de llevarse la piedra hasta Oriente para estudiarla con detenimiento, lo cual no fue aceptado por el “burgomaestre” al solidarizarse con opiniones adversas a esa propuesta, por el temor de perderla; pero esto no significaba un impedimento para investigarla, lo que debía y/o podía hacerse sin necesidad de sacarla de Altagracia. Se justificaba y se justifica aún este celo estricto, porque esta piedra es realmente un signo identificador del Orituco, sobre todo de la tierra altagraciana, como bien lo recordó Ramón Alberto Mirabal Zapata (Beto), en uno de sus tantos escritos periodísticos.

Altagracia de Orituco, junio de 2016.


FUENTES

I.- Bibliográficas

BISQUE, Ramón A.; HELLER, Robert L.; RIDD, Merrill K.; JONES, Daniel J.; otros. Investiguemos La Tierra. Caracas. Edición Venezolana, Editorial DISEME C.A., 1977.

Catálogo del patrimonio cultural del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico. Caracas. Instituto del Patrimonio Cultural Venezolano. Ministerio de la Cultura y otros. 2005.

LÓPEZ GARCÉS, Carlos. Época prehispánica de Orituco y Guaribe (apuntes para su estudio).  Impreso en Caracas. Talleres Tipográficos de Miguel Ángel García e Hijo. 2005.

MARRERO, Levi. La tierra y sus recursos. Caracas. Cultura Venezolana, S.A. Colección Geografía Visualizada. 1986.

II.-  Hemerográficas

[Comentario sobre la Piedra del Caracol]. La Voz de Orituco. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año 4 - Nº 37. Altagracia de Orituco, 31 de agosto de 2010, p. 11.

GARCÍA, Alberto. “Canto a la piedra”. Caramacate. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año I - Nº 1. Altagracia de Orituco, 26 de marzo de 1988, p. 12.

“La Piedra del Caracol”. Gráficas Gracitanas. Director: Víctor Pérez Pérez. Altagracia de Orituco, diciembre de 1967, p. 5.

ROMÁN, Yraís. “La Piedra del Caracol”. La Voz de Orituco. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año 4 - Nº 37. Altagracia de Orituco, 31 de agosto de 2010, p. 11.

III. Informaciones orales

GUARIGUATA, Carlos. Ipare, sábado 4 de junio de 2016; Altagracia de Orituco, miércoles 8 de junio de 2016.

GIRÓN, Julio. Altagracia de Orituco, domingo 29 de mayo de 2016.

MENDOZA, Guillermo. Altagracia de Orituco, viernes 27 de mayo de 2016.

ROMÁN, Yraís.  Altagracia de Orituco, jueves 2 de junio de 2016.


domingo, 19 de agosto de 2012

Octavio Arleo Pignataro: Primer taxidermista de Venezuela


Naty Arleo Rodríguez
Enero de 2012
Octavio Arleo Pignataro, es el menor de los varones, de una familia de once hermanos. Nació en Los Teques, Estado Miranda, Venezuela, el 21 de abril de 1920. Hijo de Francesco Giuseppe Arleo  Stabile, natural de Santa Domenica Talao y de Filomena  Pignataro DI Puglia, natural de Mormanno, ambos pueblos pertenecientes a la Provincia de Cosenza, Región de Calabria, Italia. Sus padres contrajeron matrimonio el 04 de Noviembre de 1905 y salieron de Europa rumbo a América con un niño varón en brazos y otro en el vientre, para llegar a Venezuela el año de 1913 a visitar a los padres de Francesco: don Vincenzo Arleo y doña Nicoletta Stabile, quienes ya vivían en el país desde mediados de 1890.
 Foto: Yoel Aranguren. 
Octavio Arleo Pignataro (1920- 2005). Primer taxidermista de Venezuela. 
Artículo: ZURITA, Millie (Año 2, 2002). Octavio Arleo Pignataro. Primer taxidermista de Venezuela. Revista Cambio, No 90, pág. 8.
Octavio Arleo fue un niño vivaz, inició sus estudios en la escuela María Luisa Echiverri con el excelente calígrafo, Clodomiro León. Posteriormente ingresó al Liceo San José de Los Teques, donde desde muy joven mostró gran interés por la biología. Allí, tuvo la oportunidad de entablar amistad con el padre Puyula y el padre Ojeda, eminentes profesores de esa institución.
 Desde niño, acompañó a su padre en frecuentes viajes de cacería por el territorio venezolano, principalmente por los llanos de Guárico. El afán por la cacería, lo trajo la familia Arleo desde su patria natal, donde muchos de sus integrantes practicaban la cacería de aves y mamíferos. En Venezuela, continuaron con ese pasatiempo, particularmente con la caza del venado caramerudo, el Odocoileus Virginianus.
Esta pasión que Francesco supo inculcar en las venas a sus descendientes -quienes aún después de cuatro generaciones en el país, siguen siendo amantes de la cacería- tiene gratos y dolorosos recuerdos para la familia Arleo. Los gratos, están asociados al sobrenombre que le puso la familia en Italia a Francesco, cuando aun siendo niño, se le disparó una escopeta dentro de su cuarto y gracias a Dios no hirió a nadie, pero quemó el baúl donde guardaban las pertenencias de la abuela, convirtiéndolo en una verdadera chimenea. De ahí en adelante, siempre lo llamaron Chichilo, a tal punto que en Los Teques nadie conocía a los Arleo por su apellido, sino como los chichilos. También, son gratos los recuerdos de las aventuras que tienen que ver con tal o cual viaje y sin duda, los trofeos de cacería como el venado de 21 puntas en su caramera que fue disecado hace casi sesenta años por Octavio Arleo y aún está intacto como el primer día en que salió del laboratorio.
Los recuerdos dolorosos relacionados con la cacería en la familia, tienen que ver con la pérdida de Francisco (Nene), el penúltimo de los hijos varones del matrimonio, quien a los 17 años perdió fatalmente la vida en una cacería cuando fue alcanzado por un disparo de escopeta. Algo  parecido le pasó a Octavio en otra expedición, cuando siendo muy  joven recibió un tiro de escopeta en el antebrazo derecho y milagrosamente pudo salvar su vida. También, son dolorosos los varios accidentes sufridos con ofidios por algunos miembros de la familia, quienes han sido mordidos por serpientes, particularmente por la temida Mapanare (Bothrops venezuelensis), sin consecuencias fatales afortunadamente.
Vista panorámica actual del centro histórico de Santa Domenica Talao
El interés de Octavio Arleo por la fauna y su vínculo con la taxidermia tiene su origen en ese pasado familiar y en una expedición de campo en la que conoce al gran taxidermista norteamericano  John D  Smith, de la Universidad de Texas, contratado por el Ministerio de Educación de Venezuela para iniciar  la disciplina de la taxidermia en nuestro país. En ese viaje surge una gran empatía entre el profesor Smith  y su joven  ayudante, debido al interés demostrado por éste en los trabajos que él realizaba, y aunque los separaba la barrera del idioma, pudieron encontrar los medios para comunicarse y compartir tan hermosa disciplina.
Más tarde, después  de un concurso abierto por el Ministerio de Educación, Octavio Arleo  fue seleccionado como el primer alumno  para recibir las  instrucciones del prestigioso taxidermista, quien al poco tiempo de su labor en el país, tuvo que abandonar  Venezuela atendiendo a un llamado del gobierno norteamericano para participar en la Segunda Guerra Mundial, puesto que era considerado un gran armero. Es así como Octavio sustituye la labor de este investigador en el Museo de Ciencias Naturales de Caracas, donde desarrolla su obra como taxidermista y naturalista por más de 25 años.
Allí, establece fraternos lazos de amistad y trabajo con importantes figuras del mundo científico  e intelectual de la época, entre los que destacan: el escritor, científico y naturalista venezolano Wallter Dopouy, Director del Museo de Ciencias Naturales para el momento en que Octavio Arleo ingresa a trabajar en sus instalaciones. El Dr. Francisco Izquierdo, quien actuó como traductor entre el taxidermista norteamericano John D  Smith y Octavio Arleo. El Dr. Tobías Lasser, destacado botánico, profesor universitario y médico venezolano. El Arqueólogo Josep María Cruxent, considerado el padre de la Arqueología científica en Venezuela. El científico, ictiólogo y naturalista venezolano Agustín Fernández Yépez. El Dr. Pablo Anduze, con quien descubre y registra conjuntamente una nueva variedad de pez de la familia Doradidae en Venezuela, que lleva su nombre: el Anduzedoras arleoi Plerodoras angeli. El Dr. Eugenio de Bellard Pietri, considerado el fundador de la espeleología en Venezuela. El  Ingeniero, escritor y naturalista Edgardo Mondolfi Otero. El Dr. Ramón Aveledo Ostos, reconocido entomólogo venezolano. El naturalista y ornitólogo venezolano William Henry Phelps y su esposa Katherine Deery Phelps, quienes han publicado más de 78 libros sobre las aves de Venezuela. El Dr. Abdem Ramón Lancini V, considerado el principal herpetólogo de Venezuela. El escritor y poeta venezolano Juan Liscano Velutini, conocido por sus columnas periodísticas dedicadas a la ciencia y la cultura.  El destacado historiador venezolano Coronel Tomás Pérez Tenreiro, quien fue designado edecán del Rey Leopoldo III de Bélgica por el gobierno nacional en la expedición al Alto Orinoco, y posteriormente fue miembro de la Academia de Historia. El empresario Gustavo Ramella Vega, quien es considerado uno de los misterios más apasionantes de la aviación civil venezolana, por su desaparición  cuando despegó del aeropuerto de Maiquetía con destino a Caicara del Orinoco, un 15 de abril de 1945 y aún no ha sido encontrarlo. Y finalmente, los hermanos Miguel, Arnaldo y José Antonio Ron Pedrique, con los cuales compartió una larga amistad, particularmente con el renombrado arquitecto venezolano José Antonio Ron Pedrique.
Vista panorámica actual del centro histórico de Mormanno
En el transcurso de la vida de Octavio, existieron cuatro momentos que marcaron su vida como profesional: el primero fue su encuentro con el gran taxidermista norteamericano  John D  Smith, de la Universidad de Texas, en el año de 1939, quien le abrió el camino a la taxidermia.
El segundo, lo representó la recolección y registro de la garceta Bubulcus ibis arleoi, en enero de 1943 y la captura del pez bagre,  de la familia Doradidae en Venezuela, el Anduzedoras arleoi Plerodoras angeli, en 1948.  Ambos géneros nuevos para la ciencia en el país, los cuales fueron reportados por primera vez en Venezuela.
El tercer momento, lo representa el encuentro con el Rey Leopoldo III de Bélgica y la expedición al Amazonas, donde tiene la oportunidad de compartir una experiencia única en su vida, al lado de destacados expertos en fauna, en la cual se recolectaron importantes especies de interés científico. El encuentro con el Rey, dejó una marca en su vida, por la sencillez y desprendimiento con que actuaba. Al respecto, evocaba: “El Rey era un hombre muy sencillo, que trataba a todos con gran respeto. Al llegar a Puerto Ayacucho no tardó nada en calzar alpargatas y en adaptarse a la dura rutina del trabajo en la selva, llena de plagas, culebras y toda clase de peligros.”  
  El cuarto momento, lo constituye un accidente de trabajo en el Pico Codazzi, en el que producto de una caída, sufre una lesión en la columna que lo inhabilita para seguir ejerciendo la taxidermia, hecho que lo mantiene alejado del Museo de Ciencias Naturales de Caracas por mucho tiempo, hasta recibir finalmente la jubilación que pone fin a su carrera como taxidermista.  
 Sede del Museo de Ciencias Naturales de Caracas
Octavio Arleo Pignataro fue un hombre longevo, al igual que muchos de los científicos e intelectuales que de una u otra forma estuvieron vinculados con él, quienes en su mayoría superaron los 80 años de edad y con creces. Probablemente la esperanza de vida de estos hombres extraordinarios tiene algo que ver con la persistencia de una vida sensible y apasionada por la naturaleza, el vivir hurgando sus entrañas para develar los más profundos y recónditos secretos, el pensar y repensar en la vida y su maravillosa existencia en la tierra, hace que su cuerpo se sincronice con la luz de su mente y logren desafiar al tiempo…  Pareciera que esto resulta cierto y el más vivo ejemplo de ello, lo constituye en la actualidad el Dr. Jacinto Convit García, destacado médico y científico venezolano quien este año cumplirá cien años de edad y está desarrollando quizás la investigación más importante de su vida: la creación de una vacuna contra el cáncer, con muchas probabilidades de tener éxito.      
            Octavio Arleo Pignataro, tuvo once hijos de dos matrimonios y dejo una extensa familia. Curiosamente murió al lado de la casa donde había venido al mundo 85 años atrás, un 05 de octubre de 2005.

 Venado caramerudo, de 21 puntas en su carama. Cazado y disecado por Octavio Arleo, el año 1952. Propiedad de la familia Arleo Chicco.

Bubulcus  ibis en Venezuela . Una muestra de esta pequeña garza blanca, nativa del sur de Europa, África y Asia meridional, fue recolectada por primera vez Venezuela, el 27 de enero de 1943, cerca de San José de  Tiznados, al oeste de Calabozo, Estado de Guárico, por Octavio  Arleo P. del Museo de Ciencias Naturales de Caracas y quedo registrada como Bubulcus ibis Arleoi.


Variedad de pez (bagre) de la familia Doradidae en Venezuela, que fue recolectado por el Dr. Pabro Anduze y Octavio Arleo y  que hoy lleva el nombre de ambos: el Anduzedoras arleoi Plerodoras angeli.


 William, Kathy Phelps y Octavio Arleo Pignataro (derecha) recolectando especies de aves en uno de los túneles del tren El Encanto. ‘‘Con ellos viajé mucho e hice importantes hallazgos...’’.Octavio Arleo Pignataro. Revista Cambio (2002). Fotógrafo desconocido. 1965.


Equipo de científicos y acompañantes del Rey Leopoldo de Bélgica (centro inferior) en una expedición en la región del Amazonas. Octavio Arleo (esquina derecha inferior). 
Fotógrafo desconocido. 1952.
“...Fue una gran experiencia, asistieron muchos expertos en fauna y la colecta fue muy buena”. 
“El Rey era un hombre muy sencillo, que trataba a todos con gran respeto. Al llegar a Puerto Ayacucho no tardó nada en calzar alpargatas y en adaptarse a la dura rutina del trabajo en la selva llena de plagas, culebras y toda clase de peligros.”  Octavio Arleo Pignataro. Revista Cambio (2002).


A la luz de la hoguera: El río Sipapo desemboca en el Orinoco cerca de la isla Ratón y siguiendo su curso los expedicionarios reales llegaron hasta el caño Murciélago y el río Autana: navegaron hasta enfrentar el raudal Umaj-aye donde tuvieron que pernoctar dada la imposibilidad de remontarlo con las curiaras cargadas. Esa noche a la luz de la hoguera, Leopoldo rememoró con el profesor Cruxent la expedición al Congo Belga en que se habían  conocido y ambos especularon la posible presencia de elementos africanos en la América precolombina. Foto: Anibal Romero y texto perteneciente al Coronel Pérez Tenreiro.

 Expedición científica en los llanos de Guárico. Comisión del Museo de Ciencias Naturales. Octavio Arleo (centro). Fotógrafo desconocido. 1943.
“Estaba a orillas del río Paya en el Estado Guárico, vi pasar cinco garzas 
blancas y disparé a una con mi escopeta,  la agarré con cuidado y registré
el hallazgo en  un informe que se publicó en la Sociedad de Ciencias.
Pertenecían a una especie inmigrante de Madagascar, África. Ahora
es venezolana y lleva el nombre de Bubulcus Ibis Arleoi en mi
honor”. Octavio Arleo Pignataro. Revista Cambio (2002).
 
 Álbum de taxidermia de Octavio Arleo con imágenes de las especies 
disecadas a lo largo de su carrera. Fotógrafo desconocido. 1955.
“La taxidermia es el arte de disecar animales. Es una profesión muy
bella, artística y muy lucrativa cuando se sabe aprovechar.
Es un trabajo delicado y peligroso porque se debe utilizar
arsénico y otros químicos que obligan  a trabajar con
guantes y mascarillas, pero deja muchas satisfacciones.”
Octavio Arleo Pignataro. Revista Cambio (2002).

jueves, 7 de julio de 2011

Estados Unidos patentó invento venezolano*

La oficina de patentes estadounidense reconoció el aporte del ingeniero guariqueño Luis Solórzano


Todo está claro para el ingeniero eléctrico Luis Solórzano, “Talento es lo que hay de sobra en el país”. El venezolano radicado en Estados Unidos pasó a engrosar la lista de criollos destacados en el exterior, luego que la Oficina de Patentes de Estados Unidos (Uspto), reconociera uno de sus inventos más novedosos, el “Motor de Aire”, el cual genera un movimiento auto sostenido mediante la extracción de la energía térmica del ambiente, que puede utilizarse para mover un vehículo o impulsar un generador eléctrico, sin requerir almacenamiento de combustible.

Las investigaciones comenzaron 26 años atrás en Maracaibo según relató el científico vía telefónica desde Miami, “estudiamos la posibilidad de hacer una máquina que pudiera extraer energía y se concretó una Turbina Térmica de perfiles. Este elemento activo que produce potencia de aire tiene aplicaciones gigantescas que van desde su aprovechamiento en aviones; proyectos eólicos; recuperación de potencias en fábricas; reducción de contaminación ambiental y del calentamiento global; uso de la robótica; hasta la electrólisis del agua para producir oxígeno e hidrógeno, entre otras” agregó.

Ley de la Termodinámica

“El motor de aire” considerado como la alternativa energética del siglo
no sólo cuestiona la producción de energía nuclear, gasolina, hidrógeno líquido o biocombustibles para el transporte o generación de electricidad sino también la Segunda Ley de la Termodinámica (SLT), promulgada en el siglo XIX por el físico y matemático británico William Thomson conocido como “Lord Kelvin” el mismo que desarrolló la escala de la temperatura Kelvin.
De acuerdo con el experto egresado de la UCV, la SLT que plantea que la entropía (termodinámica) de los sistemas; permanece igual o bien aumenta con el tiempo, carece de comprobación matemática, práctica y física.
Es una suposición pero como nadie había hecho un equipo de movimiento auto sostenido entonces ésta se daba como cierta”, dijo. Sin embargo, el guariqueño sostuvo que desafiar a la ciencia “no es tarea fácil”, pues, aunque el funcionamiento de la turbina inhabilite la ley “es difícil que de la noche a la mañana se acepte que el vacío científico no es válido. Todo es cuestión de tiempo… no habrá más remedio que aceptar la verdad”.

Electricidad para todos

Entretanto, Solórzano y su equipo de investigadores se preparan para lo que será el futuro inmediato del “Motor de Aire” después que la Uspto registrará la nueva tecnología. “Hemos recibido propuestas de varios inversionistas, pero por ahora trabajamos en la primera fase de un modelo aplicable para producir electricidad en casas de familias”.
Insistió que no pasará mucho tiempo para que la invención sea aplicada en otros proyectos como el uso en automóviles, “es evidente que la gasolina tiene sus días contados, pronto tendrán noticias”, fijó con orgullo.

Sobre sus planes de visitar Venezuela comentó que debido a problemas con el visado su presentación en la conferencia prevista en la UCV junto al grupo Scientia el próximo 6 de julio, será trasmitida vía internet a través de Skype


Se pierde de vista


El “motor de aire” no es el único triunfo de Solórzano, el llanero de 67 años ha dedicado su vida a la fabricación de artefactos como el generador de impulsos cardíacos o Marcapasos, el primero realizado en Venezuela y Latinoamérica en 1985. Por otro lado, este docente de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la UCV, también es compositor y ejecutor de la guitarra clásica.
Al referirse a las oportunidades de desarrollo en Venezuela, lamentó que en el país no se le de la colocación que se merece al talento nacional, “nos damos cuenta del valor cuando la persona está en el exterior, como el caso del maestro Gustavo Dudamel u otros criollos que han cosechado más frutos en otras latitudes que dentro de su propia tierra”, puntualizó.

Desde Caracas a Bombay

El Motor de Aire ha sido presentado
en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar, el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Y a nivel internacional en el Virgin Earth Challenge de Inglaterra, la Embajada de Alemania, el Instituto de Tecnologia de Bombay,India, y en el concurso Project 10 to the 100, de Google.
La Termodinámica es una rama de la física que describe cómo los sistemas responden a los cambios en su entorno. Estudia los estados de equilibrio por medio de magnitudes extensivas como energía interna, volumen, entropía (determinar la parte de la energía que no puede utilizarse para producir trabajo); magnitudes no-extensivas como: temperatura, presión y el potencial químico; y otras magnitudes como fuerza electromotriz y las asociadas con la mecánica de los medios continuos

Arlynne Hernández /ahernandez@cadena-capriles.com @ArlynneH

*Tomado de http://www.ultimasnoticias.com.ve/Noticias/Ciudad/Ambiente/Estados-Unidos-patento-invento-venezolano.aspx

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.