jueves, 7 de abril de 2011

Viejo Budare y Piedra de Rio

Daniel R Scott

Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa. (Proverbio chino)

¿Puede algún tipo de tosco artefacto o cachivache sin atractivo en su formas y líneas tener algún significado o valor especial que lo trascienda haciendo de él algo invaluable y codiciable para alguien? Ciertamente que sí. Los arqueólogos intentan con afán reconstruir el pasado del hombre a partir de restos materiales excavados en el polvo de la tierra. Una simple y aparentemente trivial pieza recuperada puede tener escrita los sucesos de toda una etapa histórica, enriqueciendo nuestra comprensión de la evolución del género humano, de sus usos y costumbres, de sus anhelos y esperanzas. Pero no basta ser tan académico ni ir tan lejos para encontrar ese tipo de artefactos que nos hable de la existencia de lo humano y espiritual. Se podría hablar también de algo así como una "arqueología casera" que nos permite entender a nuestros padres, abuelos y bisabuelos. Existen objetos dentro de una vieja casa como la mía cuyo valor, más que histórico o arqueológico, es humano y sentimental. Tal es el caso de un viejo budare y una piedra de río que yacen silenciosos en la cocina de mamá.

Mamá siempre fue el corazón de la casa para todo. No hay rincón, pared, pasillo o pasadizo que no guarde algo de su presencia o acción creadora. Decirlo y explicarlo llenarían las páginas de un libro. Pero donde su corazón sabía arder con solícita devoción era en esa humilde habitación que hacía las veces de cocina. Allí se le podía ver entre estridentes sonidos de platos, cubiertos, ollas y agua de fregadero. A veces nos reíamos de ella porque mientras realizaba sus quehaceres solía quejarse con un tono de voz monocorde o pensar en voz alta de manera que quienes no la conocían pensaban que estaba hablando con ellos. Jamás entendían que era su costumbre hablar con ella misma. Supo hacer de ese lugar un altar donde se ofrendó por entero a su familia y al hogar. ¡Qué sería de nuestra sociedad hoy de contar con madres dedicadas al oficio de crear un hogar! Es un arte y no una esclavitud, ahora lo comprendo. Cierta feminista de los Estados Unidos, ya en su vejez, se lamentaba de no haberse dedicado al hogar. Eso parece haberse perdido. Desde que amanecía, al mediodía y al atardecer, sus manos preparaban las más suculentas comidas que sin exageraciones de ningún tipo, fueron el sustento de unas tres generaciones de Scott y de muchos otros que no necesariamente portaban nuestro apellido. Desde que se casó, en 1950, hasta que se retiró de sus labores, en 2010, se entregó de cuerpo y alma a la alquimia de los ingredientes combinados en desayunos, almuerzos y cenas. Hoy, cuando ya hace una semana que mamá nos dejó el eterno vacío de su ausencia, entro a la cocina silenciosa y me encuentro con dos emblemáticos objetos que jamás faltaron en su arsenal gastronómico: el budare y la piedra de río...

Tomo el budare en mi mano. Es de hierro sólido, demasiado pesado para los gustos de las damas modernas, ennegrecido por décadas y más décadas de uso. Mi madre lo adquirió en los años del cincuenta y ya no usó otro. Ella no sabía de comprar cosas nuevas para desechar las viejas. Solía encariñarse con las cosas, sobre todo con lo que tenía que ver con sus implementos de cocina. Dios santo, ¡cuántas arepas, panquecas y cachapas se cocieron en la lisa y negra superficie del budare! Llevar la cuenta es harto imposible. En torno a la mesa y a los años muchos niños que hoy ya no somos tan niños degustaron con gula todos los manjares criollos que se podían elaborar en este tosco artefacto de metal. Pero hoy, en el silencio de esta cocina tan llena de historias, recuerdos y vivencias, yo le pregunto a una lágrima y a un suspiro: ¿Cuantas alegrías y tristezas fueron amasadas y cocinadas dentro de ellas? ¿Cuantos pensamientos cruzaron por su mente mientras sus manos juntaban la sal, la harina y el agua? Cosas del pasado, del presente, del futuro. La preocupación por sus hijos. Y quiza dejo caer algunas lágrimas o una sonrisa sobre la mezcla, la harina y la arepa ya cocida.

Y allí puedo ver la piedra del río. También la tomo en mis manos y la examino con el cuidado cariñoso de quien examina una reliquia. Es ovalada, semejante a un pequeño huevo prehistórico. En esa misma década de los cincuenta, o quizá de los sesenta, en alguna de las tantas excursiones familiares que realizábamos alborozados, mamá la encontró en el lecho del río, le llamo la atención y al instante su mente le encontró una utilidad. A partir de ese entonces y por años y años veías a mamá sobre la mesa dejar caer rítmicamente la piedra sobre la mesa para machacar ajos, trozos de pimentones, ajíes y otras cosas más que no alcanzo a recordar y que le dieron a sus comidas esa sazón tan peculiar. Desde cualquier parte de la casa se podía oír el golpe seco que trituraba y le dejaba escapar la magia a las hortalizas del mercado. Es una piedra de río sólida, maciza, pero observo un detalle curioso: los bordes están ligeramente gastados. ¿Cómo es posible que tal dureza experimente tal grado de desgaste? Lo comprendo: se trata de la mano y los dedos de mamá. Años y años de uso lograron crear un imperceptible desgaste que nos habla de la dedicación sin interrupciones de mi madre a las labores culinarias. Los dedos meñique, índice, medio y anular gastando el lado derecho de la roca y el pulgar haciendo lo mismo en el lado izquierdo. ¿No es esto un monumento y prueba irrefutable de la abnegación materna de la que vengo hablando?

Tomo la piedra y el budare y los guardo como la mejor reliquia y recuerdo que puedo conservar de mi madre. Entre otras cosas de las que luego hablaré

4 Abril 2011

Imágenes tomadas de http://religionysanteria.blogspot.com/2010/02/por-que-se-usan-las-piedras-en-el-santo.html

http://heydival.momentosespeciales.com/caura1.htm

miércoles, 6 de abril de 2011

TESTAMENTO DE FEDERICO MOLEIRO ARVELÁIZ

Manuel Soto Arbeláez



Transcribiré textualmente extractos del testamento, añadiendo algunas notas aclaratorias entre paréntesis: Juzgado de 1ª Instancia, Zaraza 21 de abril de 1909. 98º y 51º.


Se otorga el presente testamento cerrado del ciudadano Federico Moleiro en la sala del Despacho ante los ciudadanos Rosalino Matos i Antonio J. Sotillo y el ciudadano Miguel María Miranda. Una vez abierto el sobre los dos testigos firman la conformidad. No firma el presente acta el ciudadano Miguel María Miranda porque no sabe. El Juez Rafael T. Camejo. El Secretario J. Sánchez Ron.

1º. “El ponente declara ser hijo legítimo de José Pio Moleiro (Lara) y María de las Angustias Arveláiz (Berroeta y Chacín Escala-Gimón), difuntos, (ser) natural de Aragua de Barcelona y vecino del Distrito Zaraza, de sesenta y siete años de edad, soltero y en su cabal entendimiento y juicio. 2º. Que no ha sido casado. 3º. Quiere (y manda) se observen las siguientes cláusulas: A. Restituyo por únicos y universales herederos por partes iguales a Alejandrina Miranda, esposa de Pedro Cuenca, y a Manuel María, Rosa, Luis Felipe, José Gregorio, Miguel María y Carmen Rafaela Miranda, menores de edad los dos últimos y todos hijos (míos) y de Rosa Miranda, difunta. B. Ratifico la donación que hice en 1885 a los hijos que para ese entonces tenía (yo con) Rosa Miranda, que eran: Alejandrina, Manuel María, Silvestre de Jesús (difunto), Rosa y Luis Felipe, habiendo nacido posteriormente José Gregorio, Miguel María y Carmen Rafaela Miranda. C. Los expresados mis hijos tomarán posesión de todos los bienes semovientes, marcados con mis hierros y terrenos de que soy dueño en “Loma Triste” y “San Rafael de Zuata” y bienes inmuebles que posea al momento de mi fallecimiento. D. Instituyo albacea testamentario al señor Hilario Itriago (Gibert). Si falleciese antes que yo, le sustituirá uno de sus hijos Salvador, Pedro o Ildefonso Itriago (Chacín-Arveláiz y Escala-Gimón). E. Recomiendo a mi albacea que en caso de haber una desavenencia entre mis herederos, actúen para lograr un arreglo extrajudicial. F. Los expresados Alejandrina Miranda de Cuenca, Manuel María, Rosa, Luis Felipe, Miguel María, José Gregorio y Carmen Rafaela Miranda son mis hijos naturales; así los reconozco formalmente y como tales mis herederos universales. Revoco un testamento del 17 de febrero de 1890, debidamente registrado en Zaraza. Téngase el presente testamento escrito por mi orden y firmado por mí a los 24 días del mes de octubre de 1905, en Zaraza, 3er circuito judicial del estado Bermúdez, 21 de abril, # 536. Testigos y vecinos Dr. Carlos Morales y Manuel Antonio Álvarez, 30 de abril 1909”(..). Nota: Se puede ver que en esa fecha el distrito Zaraza pertenecía al estado Bermúdez. Altagracia de Orituco pertenecía al actual estado Miranda; es decir, al estado Guárico lo tenían desarticulado.

Al momento de la protocolización Federico Moleiro Arveláiz contaba con 72 años de edad; por lo tanto, había nacido en 1837. De este personaje dice el Dr. José Francisco Torrealba en su libro Pequeños Apuntes de Algunas Familias del Oriente del Guárico, en Especial de Zaraza, editorial Grafolit, Caracas, 1950, que “Vivió en Loma Triste, cerca del poblado entre los ríos Unare e Ipire. Sus trabajos de agricultura se caracterizaron por una orientación metódica, obteniendo productos de fina calidad, sobre todo los derivados de la caña de azúcar y de la yuca”(..). Dentro de sus descendientes directos se cuenta también a la fina poetisa zaraceña doña Clara Herrera González de Salswach y al malogrado jinete Douglas Valiente Aray González; a las familias Rodríguez Miranda, Arveláez Miranda, Miranda Fuentes, Miranda Arveláez, Miranda Estrada, Plessman Martínez. Como colaterales a las familias Moleiro Sánchez Ron, Moleiro Pérez, Moleiro Otero, Moleiro Camero, Rodríguez Malaspina, Rodríguez Torres, Rodríguez Polacre, Miranda Estrada y otros.

Según constancia emanada de la prefectura del distrito Zaraza, 1909, folio 75 vto., el prefecto Juan Franceschi Chacín anota que el señor Federico Moleiro Arveláiz murió el 29 de marzo del corriente en el vecindario “Loma Triste” a las 12 PM, y según diagnóstico del Dr. Vicente Peña la muerte se produjo por Hemoptisis por tuberculosis pulmonar. Tenía 72 años de edad; soltero, criador, hijo legítimo de José Pio Moleiro y María de las Angustias Arveláiz, difuntos. Testigos del acto los señores José María Gómez y Levi Ranuárez, empleados públicos. Secretario Antonio J. Sotillo.

Don Federico Moleiro fue hermano mayor de María Josefa Moleiro Arveláiz, madre soltera del general Rodolfo Witremundo Moleiro, habido en su unión con Apolinar Gil. El futuro general Rodolfo W. fue criado por su tío don Federico. Fue Rodolfo W. fundador en 1888 del periódico zaraceño El Estudiante que tuvo varias ediciones. Su título de General lo hubo por ser el jefe del estado mayor de unas tropas del general José Manuel Hernández Ron. Juntos actuaron en 1902 en el bando perdedor de la llamada “Revolución Libertadora”, lo cual les valió persecuciones durante el gobierno del “Cabito” Castro. Cuando Gómez derrocó en 1908 a Castro los dos generales zaraceños respaldaron al “Bagre” Gómez y ya no fueron revolucionarios nunca más. (Gracias a la ingeniera Vanessa Webel Rodríguez y Rodríguez y a su madre doña Thalía Rodríguez, por facilitarme la transcripción del testamento). MSA manuelsotoarbelaez@yahoo.com Los libros El Guárico Oriental 1, 2 y 3 en Librería La Llanera, calle Guásco, frente a la plaza Bolívar en Valle de la pascua.

sábado, 2 de abril de 2011

Paseando Entre Dos Pueblos

Daniel R Scott

Salgo a pasear por este pueblo bucólico, apacible, de gente buena, hospitalaria, laboriosa, dedicada a la siembra y la cría de ganado y en donde nunca sucede algo que perturbe la paz. El cerro desde su altura parece mirar y bendecir la cuadricula de casas adosadas. Alguna vez un bardo soñador le compuso a este cerro unos versos. El paisaje es hermoso. Todo huele a anécdotas y a tradición. Los árboles, altos y frondosos, bordean los caminos ofreciendo nido a las aves y sombra a los viandantes. Los hombres, de un blanco inmaculado o en traje de faena, se inclinan sobre la pared colonial sentados en silletas de madera y cuero, para ver caer la tarde, saludar al transeúnte o hablar con el compadre las últimas y pocas novedades del día. "Se me murió una vaca compadre." "¿Y la comadre cómo está?" "Bien gracias." "Yo debo vender algunas reses." El cielo se ve surcado por una bandada de garzas, loros y pericos. Por la Calle Real un hombre sudoroso arrea dos burros, su única posesión. Más allá, montado en un pollino, un niño sonríe desde una acera artísticamente empedrada, reminiscencia de la época colonial. Es que su padre ató al animal al pie de un árbol y entro a la pulpería para comprar algo de mercancía y tabaco para mascar. En los patios soleados el gallo canta y enamora a la gallina. Una cuadra más allá, en la entrada de la prefectura, dos árboles de porte gallardo y marcial parecen montar guardia. En aquella casa, la enamorada se asoma a la ventana porque sabe que a esa hora con disimulo pasará su hombre amado. Todo no pasa de miradas y suspiros o de una carta furtivamente entregada que una vez ¡vaya susto! una severa matrona de ceño fruncido confiscó para vergüenza de la moza. "Pero aún conservo ocultas y amarradas con un cintillo rosado veinte cartas" confiesa ella a su confidente que muere de envidia. "Es que un hombre debe oler a colonia cara y tabaco fino" dice la matrona a una vecina. Más abajo, a orillas de un rio cristalino y anchuroso donde siglos atrás se asentó el conquistador de tez blanca, con la espada y la cruz, personas preparan con aire festivo el sancocho que hierve sobre el fogón. Los niños nadan y chapotean en el agua. Mientras esperan para comer se cuentan entre carcajadas la última novedad: El cura sacó a la virgen en procesión. Todos se quitaron el sombrero en señal de respeto, menos Antonio porque es protestante, hereje al fin. Ofendido en grado sumo, inmediatamente el cura dio aviso al jefe civil y el ciudadano compareció en el acto ante la máxima autoridad. "A ver...por qué usted no se quitó el sombrero en la procesión?" Y Antonio, sagaz y malicioso, contestó: "Yo solo me quito el sombrero ante mi General Juan Vicente Gómez." Lo dejaron ir de inmediato y el cura quedo chasqueado. "Son cosas del diablo. Los protestantes entierran a sus muertos boca abajo." Alguien comenta que en casa de su compadre no hay que comer, pero eso no parece importar: el padre de familia, carabina al hombro, saldrá a cazar un venado en las cercanías del pueblo. El animal terminará descuartizado sobre la tosca mesa de madera y la carne será salada y colgada al sol. ha caído la noche. Decido ir a mi casa. Me espera mi chinchorro y la manta. Desde el patio ya se ven los luceros de una noche transparente.

Al día siguiente decidí dar otro paseo. Cruzo un puente bajo el cual corre tortuoso un rio de aguas pútridas y con basura y animales muertos en sus riberas. Las garzas, los loros y los pericos hace mucho tiempo que se marcharon para no volver jamás. Los árboles fueron talados. Feos y chatos edificios ocultan de mi vista el cerro al que el bardo le cantó. Emanaciones tóxicas y metálicas de interminable tráfico automotor. El hombre destruye el medio y se destruye a sí mismo. La gente no se conoce, no se saluda, y camina apurada y angustiada para dirigirse a quien sabe dónde. Por doquier rostros desconfiados, ceños fruncidos. Inclinados en las paredes los mendigos piden limosna. La palabra "prójimo" está desfasada. Aquí te matan todos los días. Se desconoce el significado de las palabras "Hola", "Disculpe", "¿Cómo está usted?" "Buenos días" Nadie se ven los rostros. Hervor de asfalto que satura los pulmones. Reflejos de vidrio y metal que hieren la pupila. ¡Cemento calentado y vuelto a calentar! Chillidos confusos de bocinas y ulular amenazante de sirenas que asustan al oído. Arrastrar los pies, el alma, el ánimo sobre aceras heridas de postes cableados. Buhoneros gritando y pregonando sus productos de un solo día. La brisa arrastra en remolinos trozos de periódicos y papeles manchados con las salsas de los perros calientes y la hamburguesa. El humo de las frituras y el monóxido de los tubos de escape manchan de tizne los pocos malogrados adornos que ostenta la línea arquitectónica de los nobles edificios que eran nuestro orgullo en el pasado. De aquí a poco el golpe mortal de la piqueta y la embestida de ruidosas máquinas amarillas echaran sus glorias por tierra. Ebrios tendidos a tu paso. Templos profanados con estúpidos grafitis políticos. Vómitos y cagadas de perros en las esquinas. Mil cristales rotos de mil botellas rotas. Alcohol que se ingiere y droga consumida. Y el dedo detrás del gatillo esperando accionar su carga mortal sobre la humanidad del hombre honesto y trabajador. La sangre de Abel que no se cansa de clamar desde la tierra, pidiendo justicia.

El pasado lo pudrió el presente

2 Abril 2011

viernes, 1 de abril de 2011

GEOHISTORIA DEL CASERÍO MORICHALITO – LA HOGAZA

Dr. Felipe Hernández G.
UNESR / Cronista Oficial de Valle de La Pascua
Febrero 2011.


Toda historia es geohistoria, historia de los pequeños espacios con sus respectivos metabolismos ecosistémicos y que el hombre asume o reordena en función étnica, política o social. Estudio que amerita, para una comprensión satisfactoria, de la concurrencia de saberes, casi siempre especializados, pero conscientes de la trandisciplinariedad necesaria para aproximaciones más o menos confiables.
Así que, con respecto al espacio geográfico donde está localizada la comunidad de Morichalito-La Hogaza, territorialmente, es un caserío del Municipio Leonardo Infante, localizado geográficamente, al Sur-Oeste de la Parroquia Valle de la Pascua del Estado Guárico. Refieren los lugareños, que la primera persona que se estableció en el lugar fue doña María Elena Álvarez, quien llegó a la jurisdicción procedente del pueblo de Espino, a trabajar en oficios domésticos y otras labores femeninas en los hatos del lugar. Ahí formó pareja con un ciudadano de nombre Víctor José ¿? Apodado “Víctorjoso”, con quien procreó su primer hijo de nombre Ramón Higinio Álvarez, y construyó la primera casa en jurisdicción del hato La Hogaza, que fue una propiedad del general Juan Vicente Gómez, la cual a su muerte fue confiscada por el gobierno nacional en 1936.
De una segunda unión de María Elena Álvarez con Concepción (Concho) Carrillo, nacieron una niña de nombre Dolores, y dos niños: Cornelio y Alejandro Álvarez. Finalmente, María Elena Álvarez se unió a Santana Soublette, con quien procreó a María Dominga Álvarez. Además crió a su sobrino Evaristo Ceballos Álvarez, hijo de su hermana Tomasa Álvarez. Todos tenidos en la comunidad como los fundadores del Caserío Morichalito. María Elena Álvarez murió en Valle de la Pascua, en 1968.
Límites: Los límites del Caserío Morichalito, son, por el NORTE: Los sitios y caseríos de Masaguaro, Las Babitas, Agua Blanca y Mayalito. Por el SUR: Los sitios, parcelas y fincas ganaderas localizadas en jurisdicción del antiguo hato La Unión, en la parte correspondiente a las posesiones: La Puya de los hermanos Moreno Loreto, herederos de Tomás Moreno; las fincas de Tito Camero y Wilfredo Camero Gómez, y la finca La Chaguarama, de Domingo Vargas Díaz. Por el ESTE: La quebrada de La Pascua, y los caseríos Santa Juan, Carro Viejo y Las Delicias; y por el OESTE: el río Manapire (en la parte que pasa frente al Caserío Las Horqueticas, en jurisdicción del municipio Las Mercedes del Llano).
Historia: El ir y venir de los primeros pobladores de San Sebastián de los Reyes, permitió la diseminación hacia los contornos de los sitios originales, irrumpiendo en los suelos fértiles del Orituco. Conocida la calidad de la tierra, apta para el ejercicio agrícola, la ilusión de riqueza se orientó hacia la explotación de las tierras, ese horizonte inmenso les permitió descubrir los beneficios que podía brindarles si había intención de trabajarla. La explotación ganadera se convirtió de éste modo, en la principal fuente de producción, producto del surgimiento de los hatos como células pobladoras, mediante el otorgamiento de tierras a través de repartimientos y mercedes de tierra por la corona española a través de reales cédulas. Es el caso de los hatos Santa Juana de la Cruz, Belén de Mata Linda, Chaguaramas, y otros. En ese sentido, para 1697 la jurisdicción del hoy estado Guárico, estaba dividida en extensas porciones de territorio que se llamaban partidos, entre ellos: Paya, Aricapano, La Cruz, Guayas, Caicara y Las Palmas, integrados por “sitios” y fundaciones correspondientes al asentamiento de los hatos en ellos enclavados. El llamado partido de Las Palmas comprendía una extensión de territorio que iba desde El Sombrero hasta las costas del río Unare aproximadamente. Así tenemos, que en jurisdicción del partido de Las Palmas se encontraban enclavados los siguientes sitios: Chaguaramas, Las Palmas, La Villa, Cañaveral, Valle de la Pascua, San Ignacio, Quebrada Honda, San Pedro de Carángano, Santa Bárbara, El Socorro, San Félix, Santa Juana, La Candelaria de La Hogaza, La Piragua, Santa Clara, Mocapra, Belén, Manapire, La Barrosa, Espino, San José de las Guasguas, Las Guabinas, Platanales, Paso del Arbolito; además de los asientos de: Laguna Alta, Sanjonote, Pan de Azúcar, Morichito y Vivoral. Los hatos serán generadores de alimentos para el autoabastecimiento, llevando implícito el enriquecimiento individual. La res crea el hato y éstos dan origen a la jurisdicción denominada Partido de Las Palmas. Es el caso del hato La Hogaza durante el período colonial.
La Guerra de Independencia: En las sabanas del hato la Hogaza se desarrolló el 2 de diciembre de 1817, la Batalla de la Hogaza, acción bélica de triste recordación en los anales de la historia patria, porque el general Pedro Zaraza fue derrotado, al ser sorprendido por el ejército realista comandado por Miguel de La Torre. Esta lucha fue por demás sangrienta; en la retirada, los patriotas comandados por Zaraza incendiaron la sabana, además, perdieron el parque y el equipo, el cual no pudieron aprovechar los realistas porque las llamas destruyeron todo.
Esta derrota tuvo serios efectos sobre los esfuerzos del Libertador Simón Bolívar por llevar la guerra a todo el país como lo había planeado. Era necesario reponer las pérdidas en hombres, caballos y pertrechos, entre ello la primera imprenta traída al Guárico, que estaba en manos de Zaraza. Entre los numerosos muertos se encontraba el sobrino carnal de Bolívar, Guillermo Palacios Bolívar, ayudante del Estado Mayor, y entre los heridos el patriota Ambrosio Plaza.
La Hogaza y La Unión, hatos Gomeros: En los Avalúos de los Bienes Restituidos a la Nación, a su muerte del general Juan Vicente Gómez en 1935, los hatos La Hogaza y La Unión aparecen reseñados en el Cuerpo de Bienes que este tenía en el estado Guárico. Según esa relación, el Hato denominado “LA HOGAZA”, situado en el para entonces distrito Infante (hoy municipio Infante), constaba de una legua y cuarto de sabanas cercadas y tres cuartos de legua anexa sin cercar, cuyo valor, inclusive la casa, cuyo valor fue estimado en Bs. 17.500,00. Los demás bienes eran:
700 vacas a Bs. 35 cada una, Bs. 24.500,00
150 novillos, a Bs. 50 cada uno, Bs. 7.500,00
300 reses pequeñas, a Bs. 20 cada una, Bs. 6.000,00
20 caballos, a Bs. 120 cada uno, Bs. 2.400,00
9 mulas, a Bs. 160 cada una, Bs. 1.440,00
12 yeguas, a Bs. 40 cada una, Bs. 480,00
1 carro de bestias con sus aperos, Bs. 180
Total: 60.000,00 Bs.
Para el año 2011, el hato la Hogaza es una propiedad de Luciano Molina, que habita en Las Mercedes del Llano, quien la adquirió de Monserrate (Monche) Camero Matos.
En el caso del Hato “LA UNIÓN”, también situado en el distrito Infante al Sur de La Hogaza, constaba de nueve leguas de terrenos, dos y media de las cuales cercadas de alambre, a razón de Bs. 4.000 las 1.000, Bs. 36.000,00
Excedente de valor de las 2.1/2 leguas cercadas, Bs. 8.000,00
4 leguas de terreno en el sitio denominado “San Pedro”, Bs. 16.000,00
1.200 vacas a Bs. 35 cada una, Bs. 42.000,00
300 novillos, a Bs. 50 cada uno, Bs. 15.000,00
800 reses pequeñas, a Bs. 20 cada una, Bs. 16.000,00
20 caballos, a Bs. 120 cada uno, Bs. 2.400,00
9 mulas, a Bs. 160 cada una, Bs. 1.440,00
Bienhechurías, Bs. 3.000,00
Total: 139.840,00 Bs.
Población: Para el año 2011, la población aproximada del caserío Morichalito es de 280 habitantes, distribuidos entre las 56 familias que tiene la comunidad. En el Caserío, el apellido Álvarez es el más extendido, seguido de los apellidos: Sánchez, Escalona, Martínez, Soublette y Suárez.
Las fiestas patronales del Caserío Morichalito se efectúan el 24 de octubre, que es el día del santo patrón: San Rafael Arcángel.
Don José Antonio Soublette, es un recordado líder de esa comunidad, donde gozó de aprecio, por las luchas que adelantó en pro de reivindicaciones para sus habitantes.
Actividades Laborales: Los hombres de la comunidad trabajan como: Peones y/u obreros: contratados como ordeñadores, queseros, deforestadores en los predios agrícolas de la jurisdicción o de otras localidades, y Jornaleros: Desmatonando fincas, para sembrar y cosechar por temporada, pintando estantes, abriendo callejones, entre otras actividades. Las mujeres realizan oficios del hogar y algunas labores artesanales, entre otras, dulcería criolla, y tejen alpargatas, chinchorros.
Economía: La economía del Caserío Morichalito – La Hogaza se basa en la agricultura y la ganadería. Los principales renglones que se cultivan, son: maíz, sorgo, además de: tabaco, yuca, topocho, plátano, cambur, ají dulce, patilla, berenjena, lechosa, caraota pintada, frijol y auyama, entre otros. Se cría ganado vacuno y se produce queso llanero y dulcería criolla. En la comunidad hay una fábrica de bloques de cemento.
Los principales plantadores y curadores de tabaco en la comunidad, son: En Morichalito, Gaspar Pérez Suárez; en el caserío Murianga, Máximo Delgado; y en La Culebra, Barreto Longa.
Para el año 2011, los propietarios de las fincas y parcelas localizadas en la jurisdicción, son: En Morichalito: Teolinda Suárez de Lugo y esposo; Francisco Moreno Loreto, y los Caputto. Finca Hato Viejo-La Unión: Alirio Solano. Finca Charco Largo: Oscar Ramírez. Finca Quitapesares, propiedad de un ciudadano de nacionalidad norteamericana, administrada por un ciudadano de nombre Kenny. Otros propietarios, son: Moisés González, Freddy Ramírez y Eusebio Ojeda.
Servicios: La comunidad cuenta con una casa comunal, una capilla evangélica, dos bodegas (Bodega El Roblecito de Rómulo Puerta, y la bodega de Carmen Orelia Soublette). Doña Calixta Álvarez, viuda de José Mercedes Martínez, comercializa gasolina y refrescos, es la madre de Marta Rosa Martínez; y para el esparcimiento, Agustín Martínez es criador de gallos de raza y posee una gallera, en el sector Los Mangos.
La población se surte de agua de un pozo que fue perforado en los años sesenta, durante la gestión del gobernador Juan Manuel Barrios, en el sector Las Rurales.
Educación: En la comunidad funciona desde los años sesenta, la Escuela DC4325 La Hogaza (es una Unidad Educativa, con los niveles de: educación inicial, primaria y bachillerato). El Coordinador de la institución es el maestro Luis Uvieda. La primera promoción de bachilleres egresó en el año escolar 2009-2010, y la integraron seis alumnos: Ciro Alexander Álvarez, Diana Cordero, Glendys Álvarez, Josué Suárez, Luis Alexander Álvarez y Sandro Rafael Álvarez.
Algunos de los maestros que trabajaron en la Escuela DC4325 La Hogaza, son: Lisandro Suárez Silvera, Sael Gómez, Alirio Solano, Zulia Higuera, Edith Suárez, entre otros.
Distancia de la ciudad de Valle de la Pascua a Morichalito: El Caserío dista de Valle de la Pascua, 60 Km aproximadamente, desde la salida por el barrio Los Bálsamos de esta ciudad, y siguiendo la carretera rural que conduce a las comunidades de: Los Caobos, Mamonal, Mahomito, La Cumaca, Mata de rancho, La Clemencia, Mayalito, La Culebra, Caujarote, Cujisote, La Hogaza y finalmente, Morichalito.
El Consejo Comunal desde antes de 2010, lo integran Wolfang Herrera, Luis E. Uvieda, María Herrera, Morelia Martínez y Martha Rosa Martínez.

RECOMENDACIÓN

Se sugiere a los habitantes de la Comunidad de Morichalito-La Hogaza, proponer ante las autoridades del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, que sea designado como epónimo de la Escuela DC4325 La Hogaza, el nombre del patriota Guillermo Palacios Bolívar. Razones: El joven patriota Guillermo Palacios Bolívar, ofrendó su vida por la libertad de la patria en las sabanas de La Hogaza, estado Guárico, cuando apenas contaba con 21 años de edad; era sobrino del Libertador, hijo de su hermana Juana y de Dionisio Palacios. Ambos, padre e hijo, fueron próceres: Dionisio Palacios murió en la defensa de Maturín (1814) y el hijo, Guillermo, en la batalla de La Hogaza (1817). La madre, Juana Nepomucena Bolívar de Palacios, fue patriota, esposa y madre de republicanos.

REFERENCIAS:

DE ARMAS CHITTY, J. A. (1979): Aventura y Circunstancia del Llanero. Ganadería y Límites del Guárico (Siglo XVIII). Caracas: Academia Nacional de la Historia.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2006): Historia de Valle de la Pascua. En los Llanos del Guárico. 1725-2000. Caracas: Tipografía de Miguel Ángel García e hijo.
HERNÁNDEZ G. Felipe (2008): San Sebastián de Los Reyes: Puerto de tierra hacia el Llano. Publicado en el blog Historiografías:
http://historiografias.blogspot.com/2008/07/san-sebastian-de-los-reyes-puerto-de.html
PÉREZ HERNÁNDEZ, J. M. (1983): Tierras de Maracay. (25 Aniversario del 23 de Enero de 1958). Maracay: Editorial El Aragüeño CA.
SILVA, Aquiles. (1994): El Guárico, su historia y la fecha de hoy. San Juan de los Morros: Diario La Antena, viernes 2 de diciembre de 1994. p. 2.
ZARAZA, Lorenzo. (1933): La Independencia en el Llano. Caracas: Editorial Elite.

TESTIMONIOS.

Julio FARÍAS. (2011). Profesor en la UE “DC4325-La Hogaza” de la comunidad Morichalito. Cursante de la Maestría en Desarrollo Rural en la UNESR. Entrevista realizada por el autor de la Crónica, en la Oficina de Postgrado de la UNESR - Valle de la Pascua, el sábado 26 de febrero de 2011. Hora: 8:00 am.
Martha Rosa MARTÍNEZ. (2011). Habitante de la comunidad Morichalito. Entrevista realizada por el autor de la Crónica, en la sede del Concejo Municipal del Municipio Infante (Valle de la Pascua), el martes, 21 de febrero de 2011. Hora: 10:00 am.
Valle de la Pascua, Febrero 2011.

El Doctor José Francisco Torrealba a caballo


El Doctor José Francisco Torrealba a caballo recorriendo la localidad llanera de Zaraza en una de las muchas visitas médicas que realizó a esta zona guariqueña. Nótese la pose del jinete, llena de la típica actitud de dominio y desafío que toma todo llanero cuando se hace un solo ser con el caballo. Esta foto fue cedida gentilmente, para su escaneo y publicación, por el Doctor Edgardo Malaspina. Invitamos a los visitantes de este blog que tengan información de estas visitas llaneras de tan resaltante sabio a dejar su apreciaciones y conocimientos en la sección de comentarios que está al pie de esta leyenda (Si desea ver con más nitidez y detalles la fotografía, haga click sobre la misma)

martes, 29 de marzo de 2011

CORREOS RECIBIDOS

Hola, soy Felicia Ortiz Camero de Navarro, estuve leyendo todo lo relacionado con biografía de Elias Manuitt Camero,sus ideales revolucionarios y como insigne poeta y músico,me emociono porque yo soy prima hermana de Elias y tengo en mi haber un poema escrito por el a mi persona en los días de mi nacimiento, según relato de mi difunta madre Felicitas Camero.
Quisiera publicar como un aporte a su recopilación biográfica ese poema,escrito por Elias en el ano 1946,cuyo original esta en mi poder

Para: Felcia A. Ortiz C.

I

Igual nace el sol detrás de la montaña
con luminosos rayos de colores;
viniste al mundo con sonrisa extraña,
adornando a tus padres sus amores.

II
Tu, niña hermosa de bonitos ojos,
luz de esperanza en un hogar dichoso
hogar que vive místicos hinojos
a ti mis manos temblorosas poso.

III
En ti me inspiro con el alma henchida
primita hermosa de sonrisa extraña
yo que llevo en el alma una honda herida
mi inspiración te guro que no engaña

IV
Ideas que cruzan por mi pobre mente
que lanzo afuera por la inspiración
ya con canciones algo sugerente
o ya con versos de mi corazón

FIN

con las mas francas manifestaciones
de mi cariño sincero
Tu Primo
Elias Manuitt Camero
Felicia Ortiz

feliciadenavarro@hotmail.com
El 24 de junio de 2010 12:15

Maria A. Richier de Scott

Daniel R. Scott

El pasado 26 de marzo del año en curso, poco después del mediodía, falleció María Antonieta Richier de Scott, mi madre y madre de muchos, muchísimos hijos más. No se trata tan solo de sus seis hijos: todos los que se acercaron a su órbita de amor experimentaron la grata sensación de ser hijos suyos. Y fueron muchos. Cumpliría el próximo 16 de mayo ochenta años de edad. Pero Dios dispuso otra cosa. La rapidez con la que partió del lado nuestro dejó a la familia conmocionada. En mi caso todo ocurrió de tal manera que simplemente me cuesta entender que lo tal sucedió. O simplemente no actúo como si mamá hubiese fallecido. Por eso no lloré. Tenía un gran dolor en mi corazón, pero no lloré. En el fondo de ese natural dolor, resplandecía la serenidad. Como le escribí a alguien dos días después del deceso: "No sé qué me pasa. Siento que no murió. Quise llorar y no pude porque me parece que no sucedió nada. Siento su ausencia pero la siento como ese tipo de ausencia que le queda a uno en el alma cuando un ser querido que se va de viaje. Una ausencia que no es el producto de algo definitivo e irremediable como lo es la muerte. Es un viaje. Ella no volverá. Pero nosotros algún día estaremos en el cielo donde ella mora actualmente." Lo dijo el salmista reflexionando sobre la muerte de un hijo: "¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí." El Jesucristo en el que ella y yo creemos dijo: " En la casa de mi padre muchas moradas hay. Voy a preparar morada para vosotros." Mamá ya habita una de esas moradas. Allí está, en una casa diseñada para ella, tal cual como ella siempre la soñó y la quiso, y eso debe hacernos felices. ¿Por qué he de estar triste? Es que ya la estoy viendo arreglando con toda calma y solicitud las plantas y la grama de su jardín. Tal cual como ella siempre lo hizo de este lado de la existencia. Ese es su cielo. Esa la morada que Cristo fue a arreglar para ella. El "cielo bíblico" nos es cosa de estar cabalgando beatíficamente nubes etéreas, vestidos de blanco y tocando arpas de oro. El cielo es la transfiguración e inmortalidad de todo aquello que nuestro corazón anhela y ama.

Mamá fue un ejemplo de sacrificio y abnegación en una mala época donde el sacrificio y la abnegación brillan por su ausencia o son considerados una estupidez. Supo sembrar con los más genuinos actos de bondad y devoción un pedazo de su corazón en el mío. Sirva su conducta de ejemplo. Se diga de ella lo que Leo Michelotti dijo de su madre: "Mamá nos entregó su vida, sin guardar nada para sí. Pensó siempre en nosotros, nunca en sí misma." Puedo pregonar a los cuatro vientos y al que desee oír que ella fue un tesoro viviente, un ejemplo digno a seguir. Fueron sesenta años dedicada a la laboriosa formación de hijos, nietos y bisnietos. Y lo que fue mejor: dándonos ese calor humano tan característico y único en ella, calor que se traduce en buenas obras y no en meras palabras. Su legado, ese que pasará de generación en generación y que la habrá de eternizar, jamás se podrá justipreciar. De ella se puede escribir un libro, y no lo digo dominado por algún tipo irracional de sentimiento filial que suele invadirnos cuando fallece un ser querido. Su estilo de vida, lo que hizo y lo que pensó muy bien cuadra dentro de un libro. De hecho, antes de morir me dejó un diario muy bien escrito donde habla de sus vivencias, sensaciones y recuerdos. Ya publicaré algunas notas de ese diario para que el lector juzgue por sí mismo.

En la noche del día de su entierro ocurrió un pequeño milagro: repentinamente floreció su planta preferida, la "Dama de Noche." Se trata de una excéntrica, exótica y bella flor que más bien parece un cruce caprichoso entre un ave y una flor. Sus blanquísimos y largos pétalos se asemejan al plumaje de un ave nocturna. Se abren al principiar la noche, exhala un perfume exquisito para, finalmente, al despuntar el amanecer, cerrarse para no volverlos a abrir jamás. Me acerqué y la observé entre maravillado e intrigado. Pero... ¡ si hacía mucho tiempo que esta flor no se abría a la noche!

En mi tristeza entendí que era mamá despidiéndose de nosotros y diciéndonos que todo está bien, muy bien.

28 Marzo 2011

Imagen: La madre de Whistler (James McNeill Whistler), tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/Madre_de_Whistler

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.