jueves, 8 de noviembre de 2012

El paludismo y otros morbos en Ortiz en el periodo 1880-1885

Por Oldman Botello*

Introducción
Es conocida la suerte que corrieron los pueblos llaneros de Guárico y Apure durante las recurrentes epidemias de paludismo que azotaron durante el siglo XIX y comienzos del XX. En la presente investigación damos a conocer unos apuntes sobre las estadísticas acerca del paludismo y otras enfermedades que afectaron la zona de Ortiz en el primer lustro de la octava década del siglo XX, a la luz de la documentación existente en los libros de defunciones del Registro Municipal de Ortiz donde se conservan intactos y afortunadamente muy bien cuidados, listos para documentar la historia del pueblo. El paludismo y otras enfermedades recurrentes en Ortiz.

El paludismo es señalado como una enfermedad infecciosa endémica producida por el género Plasmodium y que se transmite a los humanos por la picadura del zancudo anopheles, en las especies Plasmodium facilparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malarie y Plasmodium Ovale. Caracterizase la enfermedad por fiebres de los tipos intermitente, remitente, tercianas, cuartanas; la esplenomegalia y la presencia del parasito en la sangre, invadiendo y destruyendo los eritrocitos. La más común en el área en estudio son las tercianas, una fiebre intermitente transmitida por el P. Malariae; la cuartana cuando están separados por dos días de apirexia, producida por el mismo Plasmodium malariae; la intermitente, que aparece por accesos con intervalos apireticos mas o menos alejados. Piretico se refiere a la fiebre. La esplenomegalia al aumento de volumen o hipertrofia del bazo.

Otras enfermedades que aparecen en el lapso estudiado son la fiebre amarilla tambien llamada vomito negro y tifus icteroides; es producida por la picadura del mosquito Stegomia fasciata o Aedes Aegypti. Entre 1854-1855 una epidemia de fiebre amarilla arraso en los estados Aragua y en el Guárico norte, aniquilando decenas de personas en pocos meses que permaneció en el área. La hidropesía marca también un número considerable de victimas en Ortiz. Esta es una enfermedad caracterizada por la acumulación de líquido seroso trasudado en una cavidad o en el tejido celular. En su proceso tiene como características la fiebre, anemia, parestesia y diarrea, seguidos estos síntomas por la aparición siibita de edema. (Diccionario terminológico de ciencias médicas Salvat, 1981) Parestesia es la sensación anormal, rara, alucinatoria, táctil, térmica, etc., de los sentidos o de la sensibilidad general. También estuvieron presentes como morbos en esos años el tétanos infantil, pulmonía, disentería y tuberculosis. Las condiciones sanitarias de Ortiz y su gente en sus campos y en los pueblos llaneros en general en esos tiempos, además de la formación de charcos y lagunas durante el periodo lluvioso, contribuían al desarrollo de las enfermedades.

La presencia del paludismo es abordada por Rolla Hill y Elías Benarroch en 1940, después de estudiar en 1927 las epidemias, de la siguiente manera: "[...] los llanos en general son pianos, compuestos de depósitos de aluvión, mezcla de arena y arcilla en proporción variable. Aunque el terreno fuera poroso, que no lo es, las tremendas lluvias del verano, desde abril hasta diciembre, no podrían ser arrastradas inmediatamente por el Orinoco y sus afluentes, resultado de esto es que la Llanura se inunda gradualmente hasta poco más de un metro de profundidad cerca de los ríos y caños y a menor profundidad en los demás [...] el problema de la prevención del paludismo en los llanos es de difícil solución". (Hill-Benarroch, 1940: 11).

La epidemia en los setenta-ochenta del siglo XIX
En 1879, el gobernador del Guárico Antonio Bravo informaba al ministerio del Interior que la salud estaba afectada en su jurisdicción, y en vez de cesar, aumentaban los casos de fiebre y advertían informes venidos de Parapara, Ortiz, San José y San Francisco de Tiznados, que habían ascendido los casos. (AGN. Int. y Justicia (CMXCVm): 350; Botello, 2007: 98) La población de Ortiz en 1881 de acuerdo al Censo Oficial era de 9.657 habitantes, distribuidos 7.120 en Santa Rosa (el casco de Ortiz y campos aledaños) y 2.537 en Las Mercedes, al norte de la población, en su área urbana y la rural. En ambas jurisdicciones había 1.641 casas. (Censo Oficial de 1881: 315) Dicha población de Ortiz abarcaba el campo y la ciudad. Los vecindaños rurales existentes para la época en Ortiz eran: El Banco, La Cañada, Cañafístula, Capote, Mesa de Paya, San Pablo (o El Rincón de San Pablo), El Hato, Morrocoyes, El Tintal, Antón Pérez, Las Patillas, Puepe, Los Robles, Rinconcito, Veladero, La Cuesta, Campanario, Las Tinajas, etc.

Cuando comenzó el ataque en 1879 fueron designados en julio para atender a los enfermos por el Gobierno nacional los doctores Eulogio Velásquez y José María Graterol, quienes se distribuían para tratar de llegar adonde se les requería. En su informe revela que entre el 25 y el 31 de agosto de 1879 se registraron 125 enfermos y dos defunciones cuando se celebraban en medio del pesar y el duelo las fiestas en honor a Santa Rosa, invocada para la salvación de los enfermos. Se quejaba el médico de la presencia de brujos y charlatanes que complicaban la situación. Explotaban los bolsillos de los pobladores haciéndoles ver que tenían alfileres, sapos, cangrejos, espinas, porque eran "vainas echadas". Acusaba a las comadronas de los casos de tétanos infantil; y en parturientas "por haber reventado el cordón umbilical y dejado la placenta en la matriz", provocando fiebre puerperal; un boticario receto dosis de sulfate de quinina para una supuesta fiebre palúdica que resulto pleuresía o pulmonía, por lo que las dosis de quinina eran mortales de necesidad. (Botello, 1994: 44) La enfermedad no escatimaba edad, condición ni clases sociales, en la ciudad o en el campo. Hemos seleccionado de los años 1880 a 1885 algunas personas o familias destacadas del pueblo para que se tenga una idea de la conflagración. Murieron Marciana Dusuchet; Isabel, Pedro y Manuel Marrón, María de la Luz Carpio de Ereira y su hijo José María Ereira, emparentados con el doctor Roberto Vargas; Jacinta Parejo, homónima de la esposa del general Joaquín Crespo; Damaso Sierra Rodríguez, cuñado del Dr. José Ramón Núñez, secretario del Gral. Crespo; Casilda Arana, Crispulo Sierra, la niña María Luisa Huncal, de tres meses; Rafael Rangel, de tres años, hijo del general Francisco Esteban Rangel; Alberto Vargas Montiel, medio hermano del Dr. Roberto Vargas, muerto de pulmonía y esposo de Bárbara Arana; Pedro Beroes Gerdé, muerto de ocho años.

En 1884 murió Basilio Requena, de 34 años que según el acta de defunción era "gafo de nación". Así lo consagro el secretario de la jefatura civil para la posteridad. Son apenas una muestra de quienes murieron en Ortiz por diversas causas, pero en primer término de paludismo. En las actas consultadas en los libros de defunciones municipales, con frecuencia no se hacía constar la causa de muerte, por lo que los datos presentados son una muestra apenas de las defunciones registradas. A continuación la estadística de morbilidad en el periodo en estudio:

Enfermedad
1880
1882
1883
1884
1885
Fiebre
127
94
46
19
28
Disenteria
8
1



Tetanos
6
7


1
Hidropesia
6
8
14
6
12
Pulmonia
7
9
30
11
15
Tuberculosis
6
6
7

5
Lepra


1



Fuente: Actas de Defunciones. Registro Municipal de Ortiz


Como puede observarse, la causa del mayor índice de mortalidad lo tiene la fiebre palúdica en todas sus manifestaciones, que en 1880 represento la agobiadora cifra de 127 casos; en 1882 de 94, un 0,97% aproximado de la población total de Ortiz, incluyendo los sectores Santa Rosa y Las Mercedes, que en el censo de 1881 se estimó en 9.657 habitantes. El año 1880 afecto más el paludismo al igual que en 1882, 1883 y en los posteriores descendió un tanto el número de fallecidos. Es notable también el número de muertes a causa de la pulmonía que en 1883 ascendió a 30 casos mortales y en todos los años cuya estadística presentamos, es la segunda causa de mortalidad en Ortiz y su entorno, seguido por la hidropesía que causo 14 muertes en 1883. Otros morbos comunes en el periodo en estudio fueron el cáncer, pujos, males hepáticos, ascaridiasis, tifoidea, tuberculosis, tétanos infantil, alferecía, lepra y difteria. Uno murió envenenado, otro por culebrilla, un ahogado en el rio Paya y dos muertes por senilidad, uno de los cuales frisaba los 104 años. En total, las siete plagas de Egipto abatidas sobre Ortiz y sus afligidos habitantes.
* El autor de  este  trabajo es cronista de Girardot, estado Aragua

Texto tomado de http://fuegocotidiano.blogspot.com/2012/09/el-paludismo-y-otros-morbos-en-ortiz-en.html 

UNA INSURRECCIÓN CAMPESINA EN EL GUÁRICO (Año 1846)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / CRONISTA

La Insurrección Campesina de 1846 fue un movimiento insurreccional de carácter popular y social que estalló en varias zonas agropecuarias de Venezuela en septiembre de 1846 y que se extendió hasta mayo de 1847. En términos generales, dicha insurrección no fue más que la expresión de una situación que tenía sus raíces en la grave crisis económica que sufría el país desde 1842; en el descontento de diversos sectores del agro (hacendados, hateros, arrendatarios, arrieros, peones, esclavos, entre otros) con respecto a las medidas económicas y fiscales aplicadas por el gobierno presidido desde 1843 por el general Carlos Soublette. En las campañas oposicionistas del Partido Liberal, su máximo líder, Antonio Leocadio Guzmán, acusaba de oligarca a Soublette, al ex presidente José Antonio Páez, quien seguía siendo el hombre fuerte del régimen, y a sus partidarios que controlaban el comercio y las finanzas de Caracas.
Después de la insurrección que en Villa de Cura acaudilló Juan Silva en 1844; en la Provincia del Guárico en septiembre de ese año, Juan Celestino Centeno encabezó un levantamiento en el Orituco, y en diciembre de 1945 los hermanos Juan y José Gabriel Rodríguez asaltaron la cárcel de Calabozo. A pesar de que todos estos alzamientos fueron sofocados por las fuerzas del gobierno, evidenciaban el alto grado de descontento social existente. En tal sentido, todas estas revueltas estuvieron signadas por la necesidad de conseguir mayores reivindicaciones sociales, sobre todo para las clases sociales bajas involucradas en las mismas.
La Rebelión Popular fue iniciada por Francisco Rangel en el sitio de Tacusuruma, cerca del pueblo de Magdaleno en Aragua, quien se alzó porque las autoridades le habían arrebatado unas tierras que él defendía como suyas y además le habían impedido votar en las elecciones primarias de 1846. Aclamando a Guzmán, se dirigieron a Guigue y asaltaron la hacienda de Yuma, propiedad del abogado y político paecista Ángel Quintero, donde mataron a su mayordomo, hirieron a algunas personas y liberaron a los esclavos. Aunque el movimiento fue derrotado a los pocos días, Ezequiel Zamora fue reconocido como jefe de sus propias fuerzas a las que unió con las de Rangel con el título revolucionario de "General del Pueblo Soberano".
Otra región a la que se extendió la rebelión, fue la de los llanos, particularmente en Guárico y Barinas. Pedro Aquino, quien había participado, en 1845 en el ataque a Calabozo, fue uno de los que dirigieron el movimiento en el Guárico.
A Zamora y Rangel se incorporaron otros grupos al mando de Zoilo Medrano y Jesús González, alias El Agachado, en la zona de San Francisco de Tiznados. El 29 de septiembre, en la Laguna de Piedra, se libró una batalla en la cual las fuerzas gubernamentales, mandadas por el coronel Francisco Guerrero, dispersaron a los rebeldes y se apoderaron de su bandera amarilla, color representativo del partido Liberal. Las actividades guerrilleras de Zamora y Rangel se extendieron desde los meses de diciembre de 1846 hasta febrero de 1847. No obstante, el general José María Zamora quien comandaba las fuerzas del gobierno, los fue cercando, hasta que el 1 de marzo de 1847 en el sitio de Pagüito en jurisdicción de Villa de Cura, se dio la batalla definitiva, en la que fueron derrotados Zamora y Rangel y dispersadas sus tropas. El 14 de marzo, "el indio" Rangel fue muerto por una patrulla del gobierno y su cadáver conducido a Villa de Cura; mientras su cabeza cercenada fue enviada a Caracas, acto que fue rechazado por el nuevo presidente de la República, José Tadeo Monagas, quien se había juramentado el 1 de marzo de 1847. Por su parte, Ezequiel Zamora fue capturado en la noche del 25 de marzo al pie del cerro Juana Caliente, en las cercanías del río Palambre, jurisdicción de San Francisco de Tiznados. Luego de esto, fue conducido a Villa de Cura, donde se le abrió juicio. Después de las capturas de Rangel y Zamora, la rebelión comenzó a perder fuerza a lo largo del territorio nacional. Así, en el transcurso del mes de mayo, tras la rendición de El Agachado, la revuelta finalizó.
En definitiva, la insurrección campesina de 1846, no fue más que la expresión violenta y armada de la lucha de clases entre explotadores y explotados, participando en la misma peones, jornaleros, esclavos y manumisos, en la búsqueda de condiciones de mayor igualdad.
Valle de la Pascua, 15 de agosto de 2012.

miércoles, 31 de octubre de 2012

LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO MUNICIPAL Y EL CEMENTERIO GENERAL DE ALTAGRACIA DE ORITUCO


Carlos A. López Garcés
Cronista de Altagracia de Orituco
Municipio José Tadeo Monagas
Estado Guárico


El patrimonio histórico municipal es el conjunto de bienes tangibles e intangibles, públicos y privados, que pertenecen al Municipio como institución y le sirven para estudiarle los ayeres a las comunidades que lo integran, con el propósito de generar saberes para enriquecer y facilitar el entendimiento del proceso histórico de esas localidades y, por ende, del propio municipio.
1.- El Cementerio General
Uno de esos bienes es el Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, extremo sur de la calle Gil Pulido, el cual comenzó oficialmente a funcionar, aún inconcluso, el 26 de septiembre de 1885, por decisión del ciudadano Adolfo Chataing, primera autoridad civil del otrora distrito Guzmán Blanco y Presidente de la Junta de Fomento de dicha obra, que también integraban Adolfo Antonio Machado y Reinaldo Alva. La utilización de esta necrópolis sin haberse concluido fue determinada por la epidemia de fiebre amarilla que azotaba a la población gracitana y a la falta de espacios donde enterrar a los numerosos muertos en el antiguo y pequeño cementerio que había sido construido en 1847. Aquella epidemia fue la que causó mayores estragos en la población gracitana del siglo XIX, tanto que el cuartel sur-este de ese nuevo cementerio estaba totalmente saturado de cadáveres a finales de noviembre de 1885, cuando los casos de esa devastadora enfermedad ya habían disminuido significativamente. 
La fabricación de este cementerio estuvo a cargo del alarife Simón Hernández; fue subvencionado por el gobierno del Gran Estado Guzmán Blanco, entonces presidido por el general Francisco Tosta García.  En 1886, cuando ya estaba concluido y con el regocijo del general Ramón Galíndez, quien fungía como encargado de la primera autoridad civil del distrito, fue colocada en su centro la Cruz del Perdón y fue bendecido por el  presbítero Alberto González, párroco de los altagracianos. 
Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, al extremo sur de la Gil Pulido.  Esta imagen es útil para la restauración de la fachada norte original de este patrimonio.  Foto: Colección de C.L.G.; data quizás de 1947.

 Los enterramientos en el Cementerio General de Altagracia de Orituco solo fueron interrumpidos por un lapso históricamente breve, cuando se alegaban las condiciones inapropiadas del terreno y los nuevos cadáveres eran sepultados en otra necrópolis, que fue construida en el actual sitio de Las Mayitas, en el sur-este franco de Altagracia de Orituco, hasta 1911, cuando, igualmente por lo inadecuado de los suelos, fue retomada la decisión de continuar enterrando en el Cementerio General, abierto en septiembre de 1885.
2.- Patrimonio Histórico Municipal
La falta de espacios para nuevos difuntos en ese cementerio motivó su clausura el 3 de abril de 2007, mediante Decreto N° 006-2007 dictado por el autor de este trabajo, entonces Alcalde del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico, quien, en esa misma fecha y por medio del Decreto N° 007-2007, lo declaró Patrimonio Histórico Municipal, al considerar, amén de su evolución comentada en párrafos precedentes, que:
1°.- Es una representación histórica de los numerosos apellidos que han identificado tradicionalmente a las familias integrantes de la comunidad altagraciana por más de cien años.
2°.- Ahí están sepultados los restos de muchas personalidades que dedicaron sus vidas al trabajo productivo consuetudinario de distintas naturalezas, como un aporte de sus luchas por el progreso de los pueblos orituqueños y para el bienestar de sus conciudadanos.
3°.- En él resaltan manifestaciones arquitectónicas y artísticas de diversas líneas y estilos expresadas en el transcurso de más de un siglo.
4°.- En su seno está concentrada la historia general gracitana desde la novena década del siglo XIX hasta la actualidad y debe preservarse para conocimiento de las nuevas generaciones.
Una placa recordatoria de la declaración de ese Cementerio General como patrimonio histórico municipal fue coloca en su frontis el 26 de septiembre de 2007.
Cementerio General de Altagracia de Orituco. Nótese el detalle del poste separado de la pared vieja, que había sido construida en la misma dirección de la fachada principal, para sustituir la hecha originalmente. Foto: C.L.G., sábado 15-05-2010.


3.- Defensa y protección
La conservación de los bienes patrimoniales del municipio está regida por la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, sancionada por el antiguo Congreso Nacional, promulgada el 3 de septiembre de 1993 por Ramón J. Velázquez, a la sazón Presidente de la República y publicada en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela N° 4.623-Extraordinario, fechada en Caracas el viernes 3 de octubre de 1993. El artículo 43 de esta ley establece que las municipalidades podrán adoptar medidas destinadas a la salvaguarda del patrimonio cultural ubicado en su territorio, sin contravenir las previsiones de esa misma ley. Esto fue lo que hizo el autor de este trabajo, en su rol de alcalde-cronista, con el Cementerio General de Altagracia de Orituco al declararlo Patrimonio Histórico del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico, máxime cuando dos años antes de la aprobación de aquella ley, el Concejo orituqueño había sancionado la Ordenanza sobre el Acervo Histórico del Municipio Monagas del Estado Guárico, el 10 de septiembre de 1991, la cual fue promulgada seis días después por el Alcalde Salomón Gómez Naranjo y publicada en la Gaceta Municipal Nº 06, extraordinario, del 16 de septiembre de 1991. En el TÍTULO II - DEL PATRIMONIO HISTÓRICO MUNICIPAL de esta Ordenanza, que está en  vigencia, puede leerse lo siguiente:
“Artículo 3.- Queda entendido por CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO del Municipio Monagas del Estado Guárico a la íntegra y permanente defensa y cuido de toda manifestación de la actividad humana sucedida en jurisdicción de esta misma entidad municipal, que sirva para explicar el proceso histórico de dicho municipio, sin perjudicar el ambiente natural ni alterar el equilibrio ecológico”.
4.- Normas transgredidas

            No obstante el contenido del artículo precedente, fue (y sigue siendo) común la inescrupulosa profanación de tumbas con el fin de exhumar osamentas antiguas y utilizar las fosas viejas reconstruidas para nuevas inhumaciones en el Cementerio General de Altagracia de Orituco, con lo cual se configuraron (y configuran) violaciones reiterativas de la condición de patrimonio histórico de ese bien municipal. Lo más grave es que la propia Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico, representada por la médico-pediatra María del Valle Chacín Díaz, desde mayo del año 2012 y por intermedio de la empresa contratista Asociación Cooperativa Construcciones 1723 R.L., ejecuta arbitrariamente ciertos trabajos modificatorios en ese Cementerio General gracitano, por un monto de quinientos noventinueve mil novecientos ochentinueve bolívares con cuarenticinco céntimos (Bs. 599.989,45), que incluyen: demolición de la pared correspondiente a la fachada norte; reconstrucción de esta misma pared sobre un espacio de la calle Vuelvan Caras, a un metro, aproximadamente, de la antigua pared; construcción de acera nueva; colocación de tejas criollas en la fachada principal; construcción de osarios (desacordes con nuestra cultura) en la parte posterior de la nueva pared y vía de acceso a ellos sobre la acera vieja; reconstrucción del friso de la fachada principal; pintura general.
Trabajos de modificación de la fachada norte del Cementerio General de Altagracia de Orituco. Obsérvese el detalle del poste “pegado” a la pared nueva, que fue construida sobre la calle Vuelvan Caras sin la desafectación previa. Foto: C.L.G., jueves 23-08-2012.


4-1.- Desafectación previa

Con esos trabajos se violan normas vigentes en el municipio, aplicables a la construcción y reconstrucción de paredes, según las cuales deben hacerse los retiros correspondientes; además, la nueva pared fue construida sobre un bien público, como lo es la calle Vuelvan Caras, sin haber ocurrido la desafectación previa por parte del Concejo, según los artículos 133 y 134 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM) y de acuerdo con lo establecido en el artículo 700 del Código Civil, según el cual “Nadie puede edificar ni plantar cerca de las plazas fuertes, fortalezas, iglesias, calles y caminos públicos, sin sujetarse a todas las condiciones exigidas por las Ordenanzas y Reglamentos especiales de la materia"; aunque es oportuno aclarar que, en el caso del Cementerio, lo procedente debe ser la reconstrucción de la pared mencionada por la misma línea de la demolida, por razones obvias, con las características originales según las fuentes disponibles y para respetarle la integridad como patrimonio municipal. Sin embargo, la Alcaldía optó por ampliar el Cementerio con un espacio de la calle Vuelvan Caras de ciento cuatro metros cuadrados aproximadamente. Asimismo, es de suponer que esas obras no están autorizadas por ingeniería sanitaria.

4-2.- Reactivación inconsulta

La construcción de osarios revela la intención de practicar exhumaciones con el fin de utilizar esos lugares para nuevos enterramientos y confirma lo dicho públicamente por la alcaldesa María Chacín, con respecto a la posibilidad de reactivar ese “camposanto”. Esto indica la vulneración del Decreto N° 006-2007, de fecha 3 de abril de 2007, mediante el cual fue clausurado el Cementerio en referencia y en el que se lee textualmente:

“Artículo 2.- Prohibir en el Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, al extremo sur de la calle Gil Pulido, la construcción de nichos (llamados comúnmente ‘fosas aéreas’) y la práctica de exhumaciones que tienen el fin de acondicionar para dos cadáveres una fosa simple existente.
Artículo 3.- Permitir en el Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, al extremo sur de la calle Gil Pulido, la práctica de exhumaciones cuando se trate exclusivamente de casos judiciales y/o de investigaciones científicas, previamente permitidas por las autoridades competentes.
Artículo 4.- Permitir en el Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, al extremo sur de la calle Gil Pulido, el enterramiento de nuevos cadáveres únicamente en los lugares apropiados y disponibles para construcción de fosas nuevas, adquiridos legalmente con anterioridad por personas interesadas, hasta agotarse tales espacios. Cuando estos nuevos cadáveres hayan sido enterrados en fosas simples, no será permitido el acondicionamiento de éstas para entierros futuros y se procederá en concordancia con los artículos 2 y 3 de este mismo decreto.”
El momento es apropiado para decir, a propósito de la intención de reactivar este viejo cementerio, que la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico, representada por la médico-pediatra María del Valle Chacín Díaz, ordenó, en enero de 2009 y por intermedio de un comisionado que no era funcionario institucional de nombre Harold José Quilen Pérez, dejar sin efecto la ejecución del proyecto de un nuevo cementerio, de diez hectáreas de superficie, con sus respectivos planos y estudios de factibilidad y de impacto ambiental, que, por medio de la Cooperativa La Consecuente, representada por el ciudadano Néstor Claro, se construía en Paural, en el este altagraciano, al sur del barrio Madre Candelaria, desde mediados del año 2008, cuando el  autor de este escrito fungía de alcalde y se buscaba resolver el viejo problema de enterrar a los nuevos difuntos, porque en Altagracia de Orituco no había donde hacerlo, tanto que algunos debieron ser enterrados en San Rafael de Orituco y otros en Lezama. La suspensión de aquella obra fue hecha de manera verbal; no hubo acta correspondiente a la aplicación arbitraria de esa medida injustificable.
Cementerio General de Altagracia de Orituco. El color de la pintura ni los dibujos        corresponden al original. Foto: C.L.G., viernes 04-11-2011.

El Cementerio General estaba clausurado por sobresaturación desde abril del año 2007; sin embargo y por estricta necesidad, se utilizaba el llamado Cementerio Parque Jardines del Orituco o, sencillamente, Cementerio de Paural, aunque no tenía condiciones apropiadas para seguir usándolo. Este Cementerio de Paural está ubicado enfrente del barrio La Poncha, al lado sur de la carretera nacional; fue edificado cuando el alcalde era Salomón Gómez Naranjo (1990-1996) y puesto en funcionamiento por el alcalde José Luis García Loreto (2000-2004), mediante una concesionaria y sin cumplir las recomendaciones de los proyectistas, quienes habían sugerido la construcción de sepulturas especiales, que fuesen resistentes a la dinámica de la arcilla expansiva de esos suelos; no obstante, se sigue utilizando este cementerio, donde continúan los enterramientos en fosas tradicionales, frágiles e irresistibles al movimiento del terreno arcilloso.    
4-3.- Nuevas construcciones
La reconstrucción de la pared mencionada sobre la calle Vuelvan Caras, la colocación de tejas criollas en la fachada principal, la  construcción de osarios, la vía de acceso a ellos entre la vieja y nueva pared y la pretensión de practicar exhumaciones y de utilizar esos espacios para nuevos enterramientos, son modificaciones con las que se transgrede el Decreto N° 007-2007, de fecha 3 de abril de 2007, mediante el cual el Cementerio General de Altagracia de Orituco fue declarado Patrimonio Histórico del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico, cuyo artículo 4 dice a la letra:
“Artículo 4.- Prohibir la ejecución de obras que modifiquen la integridad del Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, al extremo sur de la calle Gil Pulido.”
Por otra parte, la opinión del Cronista no fue consultada para coordinar esos trabajos en el Cementerio, con lo cual se infringe el artículo 5 del precitado Decreto N° 007-2007 cuyo contenido expresa:
Artículo 5.- Encargar al Cronista Municipal de la coordinación de todo tipo de obra que deba realizarse para preservar la integridad del Cementerio General de Altagracia de Orituco, ubicado en la calle Vuelvan Caras, al extremo sur de la calle Gil Pulido.”
Trabajos de modificación de la fachada norte (parte interna, lado este) del Cementerio General de Altagracia de Orituco. Obsérvese el lote de osarios en construcción y la vía de acceso a ellos, que alteran la integridad de este patrimonio histórico porque nunca tuvo esos elementos. Foto: C.L.G., jueves 23-08-2012.


4-4.- Violaciones anteriores

La continuación de las obras en el Cementerio General de Altagracia de Orituco, aquí citadas, revelan a la fecha de hoy que la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico no está dispuesta a corregir las equivocaciones cometidas en este caso, máxime cuando el propio Director General de esa institución, licenciado José Tomás Loreto, en sesión del Concejo monaguense celebrada en horas de la mañana del lunes 4 de junio de 2012, afirmó, con la mayor desfachatez y sin un mínimo signo de pudor, que esos trabajos no modifican la integridad del Cementerio, aun cuando los hechos demuestran lo contrario.
La actual representación de la Alcaldía orituqueña ha modificado, a su pleno antojo y libre albedrío, la integridad del Cementerio en ocasiones anteriores: cambio del color original de las paredes, que debe ser blanco; dibujo de ángeles en la fachada principal (nunca los hubo allí), sin respetar creencias ajenas ni tomar en cuenta que se trata de un Cementerio General, donde están enterrados católicos, evangélicos, Testigos de Jehová, espiritistas, ateos, etcétera; colocación de una placa alegórica al joven periodista Pedro Chacín, hermano fallecido de la alcaldesa, en la pared este de la entrada; así mismo, mantiene públicamente la idea de ampliarlo y reabrirlo a costa de lo que sea, en gesto de evidente prepotencia.
4-5.- Obligación incumplida
Con la ejecución de los trabajos mencionados en el Cementerio General gracitano se quebranta, además, el numeral 1 del artículo 88 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, según el cual el alcalde o alcaldesa tiene la obligación de “Cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la constitución del estado, leyes nacionales, estadales, ordenanzas y demás instrumentos jurídicos municipales”, como es el caso de los acuerdos, reglamentos, decretos, resoluciones y otros, que “…son de obligatorio cumplimiento por parte de los particulares y de las autoridades nacionales, estadales y locales”, de acuerdo con el artículo 54 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal. A propósito de este cumplimiento obligatorio, debe añadirse que la Alcaldía violó disposiciones establecidas en la Ordenanza sobre el Acervo Histórico del Municipio Monagas del Estado Guárico, vigente desde el 16 de septiembre de 1991, y en cuyo texto puede leerse lo siguiente:

“Artículo 15.- Al Concejo corresponde asesorar, por intermedio del Cronista Municipal, toda labor que debe hacerse para mantener la integridad original del patrimonio histórico del municipio.

[…]

Artículo 17.- Toda persona natural o jurídica, aspirante a efectuar cualquier tipo de actividad que influya directa o indirectamente sobre la Conservación del Patrimonio Histórico Municipal, debe solicitar autorización previa correspondiente ante el Concejo, el cual sólo debe aprobarla con el voto unánime de sus miembros, sin contravenir lo dispuesto en los artículos 14 y 15 de esta misma Ordenanza y de acuerdo con estudio razonado que debe presentarle  la Comisión para la Conservación del Patrimonio Histórico del Municipio Monagas del Estado Guárico, en un lapso no mayor de sesenta días laborables, contados a partir de las veinticuatro horas siguientes a la notificación del asunto a dicha comisión.
PARÁGRAFO ÚNICO: El voto razonado de un concejal es suficiente para negar la autorización a la que se refiere este mismo artículo.”

Esto indica que los trabajos de conservación del Cementerio General de Altagracia de Orituco, como patrimonio histórico que es, deben ser asesorados por el Concejo mediante el Cronista Municipal, lo que es decir que la Alcaldía está obligada a solicitar asesoramiento del Concejo en materia de preservación del patrimonio histórico municipal. Por esta razón debe decirse, además, que  no es una mera casualidad que por medio del artículo 5 del Decreto 007-2007, de fecha 03-04-2007, antes citado, se encarga al Cronista Municipal de la coordinación de todo tipo de obra que deba realizarse en el Cementerio General de Altagracia de Orituco para conservarle la integridad patrimonial. Por otra parte, la Alcaldía está obligada también a solicitarle previamente al Concejo el debido permiso para la ejecución de obras en todo patrimonio histórico municipal.
 Algunas personas han identificado esta estructura como el antiguo osario del
Cementerio General de Altagracia de Orituco. Foto: C.L.G., sábado 15-05-2010.


5.- Una medida protectora

Es pertinente resaltar que el artículo 14 de la Ordenanza sobre el Acervo Histórico del Municipio Monagas del Estado Guárico le asigna competencia al Concejo para actuar en la preservación del Cementerio General de Altagracia de Orituco como patrimonio histórico:

“Artículo 14. Es facultad del Concejo dictar y/o promover acciones correspondientes para salvaguardar el patrimonio histórico municipal, sin perjudicar derechos ni deberes individuales sobre esta materia.”

Dada la circunstancia mencionada en el párrafo anterior y la gravedad de los daños ocasionados con los trabajos que la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico ejecuta, ilegalmente y con abuso de autoridad, en el Cementerio General gracitano, el autor de este escrito, en su función de Cronista de la Ciudad que debe alentar la conservación del patrimonio histórico municipal (numeral 2 del artículo 24 de la Ordenanza sobre Acervo Histórico), consideró apropiado recurrir al Concejo del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico, con la finalidad de solicitarle la realización de las diligencias pertinentes para lograr una medida judicial protectora del Cementerio General de Altagracia de Orituco, como patrimonio histórico municipal, que implique la reparación de los daños cometidos contra su integridad por la Alcaldía monaguense. De acuerdo con informaciones recopiladas, “el caso está en manos” del abogado Javier Pérez Lugo, asesor jurídico del Concejo orituqueño.
La Cruz del Perdón, colocada en 1886 en el centro del Cementerio General de Altagracia de Orituco. Foto: C.L.G., jueves 23-08-2012.


6.- Conclusión breve

            La conservación del patrimonio histórico municipal es materia de interés para todos los habitantes del municipio, quienes deben tener la suficiente e intrínseca disposición para defender los bienes comunes, que están vinculados a la identidad colectiva, y procurar acciones con el propósito de contrarrestar la comisión de actos irregulares que atenten contra la integridad de los mismos. Esto explica la necesidad de estar conscientes de nuestros valores culturales, que motive la unidad popular indispensable para lograr la preservación y defensa del patrimonio identificador común. La falta o insuficiencia de este recurso entraba la consecución del objetivo y fue determinante para facilitarle a la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico la ejecución arbitraria de trabajos modificatorios de la integridad del Cementerio General de Altagracia de Orituco; sin embargo, queda la esperanza de la aplicación de ciertos correctivos para solventar las alteraciones allí cometidas(1).
Obelisco ubicado en el centro del Cementerio General de Altagracia de Orituco.
 Foto: C.L.G., jueves 23-08-2012.

Tumba del general Adolfo Chataing, quien falleció el 16 de abril de 1897. Está ubicada en el Cementerio General de Altagracia de Orituco, el cual comenzó oficialmente a funcionar, aún inconcluso, el 26 de septiembre de 1885, por decisión de este ciudadano cuando fungía como primera autoridad civil del otrora distrito Guzmán Blanco y Presidente de la Junta de Fomento de dicha obra. Foto: C.L.G., viernes 24-08-2012.  



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(1)    Este trabajo fue presentado en el VIII Encuentro de Historiadores, Cronistas e Investigadores, realizado en el Auditorio del Complejo Cultura Dr. Juan Germán Roscio Nieves. Ortiz, estado Guárico, sábado 25 de agosto de 2012.


SANTA RITA DE MANAPIRE (Aportes históricos)


 FELIPE HERNÁNDEZ G.
 
Santa Rita de Manapire, pueblo llanero, ubicado al sur del estado Guárico, en el municipio Las Mercedes del Llano, con una altitud de 135 msnm, se encuentra enclavado entre dos importantes ríos del llano guariqueño, al este el río Manapire, el cual nace en jurisdicción del caserío Las Piedras en el municipio Chaguaramas, en las montañas ubicadas al sur de Altagracia de Orituco, atraviesa todo el municipio Infante hasta desembocar en el Orinoco. Al oeste le atraviesa el río Aguaro. En su jurisdicción, hacia el sur, en la vía hacia los sitios de Médano de Gómez y Garcitas, se encuentra el Parque Nacional Aguaro-Guariquito. 
Informa el historiador J. A. De Armas Chitty en su obra Historia del Guárico, Tomo I, que la Parroquia Santa Rita de Manapire fue creada el 5 de septiembre de 1781, según decreto del Ilustrísimo Monseñor Mariano Martí, bajo la advocación de Santa Rita de Casia. Desde esa fecha se hace presente lo que será el devenir de la Parroquia, pues el Cura de Cabruta, monseñor Félix Ignacio Montero, al enterarse de la creación de la nueva parroquia, solicitó su traslado a ella, aunque contaba solamente con 250 pesos anuales. Su primer párroco fue el padre Silvestre Pérez.
Monseñor Martí cuando visitó Cabruta se interesó porque se crease un pueblo de españoles en las bocas del Manapire “lugar que tiene buenas tierras para sembrar todo género de frutos, y con esta circunstancia y la del comercio por este Orinoco, se puede establecer acá un pueblo de españoles que podrá ser útil a la provincia de Caracas, que no tiene otro puerto en Orinoco”. No desconoce el Prelado “la importancia que tiene Cabruta, como pueblo inmediato a la confluencia de muchos ríos”.
El principal motivo de la creación de este curato fue que muchos españoles alegaban que no podían cumplir con la iglesia debido a los ríos crecidos que tenían que atravesar.
El lugar donde surgió el pueblo de Santa Rita de Manapire, está localizado a unos pocos metros al norte de la actual población, en el lugar conocido como “Perro Flaco”; según la tradición oral que se ha trasmitido de generación en generación.
Declarada la Independencia, se suscitaron diferentes actividades políticas y militares en área geográfica actual de las poblaciones de Las Mercedes del Llano, Santa Rita y Cabruta. En tal sentido, el 5 de septiembre de 1811 la Gaceta de Caracas reseña el traslado de 700 mulas desde Guayana hasta el Puerto de Cabruta. En abril de es mismo año, 200 realistas atacaron a Cabruta. Numerosos pobladores de Sana Rita se declaran a favor de la independencia y colaboran con la causa patriótica. En agosto de 1813 el jefe supremo del ejército realista y gobernador de Cumana, Juan Manuel Cajigal se reúne con Boves en Santa Rita. Aquí Boves decide desobedecerle y actuar por su propia cuenta para apoderarse del país. El 21 de febrero de 1814 el coronel patriota Agustín Arrioja, derrota a las tropas de Alejo Mirabal en Cabruta. En 1814 el Ejército Libertador de Oriente reconoce la anexión de Cabruta y Santa Rita y son considerados bastiones liberados. En 1816 los patriotas fueron derrotados en la batalla de Butaque, a tres leguas de Santa Rita. En febrero de 1817 Manuel Sedeño derrotó a los realistas en Cabruta. En noviembre de 1817 los patriotas, bajo el mando de Zaraza, se reúnen en Belén, cerca de Las Mercedes, y parten hacia el sitio de La Hogaza, batalla donde son derrotados por el general La Torre. En 1818 Bolívar ordena reclutar hombres en Santa Rita y Cabruta. Ese mismo año Bolívar visita Cabruta para entrevistarse con el general Pedro Zaraza, pero este no se presentó y el Libertador abandonó ese puerto el 13 de enero con rumbo a Caicara.
En el siglo XIX, el pueblo de Santa Rita fue quemado en dos oportunidades, siendo la última durante la Guerra Federal. Existe consenso que los primeros pobladores que se establecieron en el lugar, fueron las familias del Gral. Teodoro Velásquez Méndez, Perfecto Brizuela, Ramón Cecilio Rivero, Rafael Ortiz, Francisco Álvarez y Juan D. Leal, entre otros.
En el año 2000, fue creado el Liceo "Creación Santa Rita", cuya primera directora fue la Prof. Iris Camaripano, para el año 2012, el director es el Prof. Freddy Brizuela. Y el sacerdote de la comunidad, el párroco Ibrahim Gómez. Las festividades en honor a la santa patrona “Santa Rita”, se celebran el 22 de mayo de cada año.  
Valle de la Pascua, 9 de agosto de 2012.


miércoles, 22 de agosto de 2012

VIDA DE SOLDADO GUARIQUEÑO ES LLEVADA AL CINE

Manuel Soto Arbeláez

                         Se acaba de estrenar en Caracas “Memorias de un Soldado” ópera prima del cineasta Caupolicán Ovalles (hijo), basada en la autobiografía de un soldado de la Independencia nacido en un caserío cercano a Zaraza. No voy a opinar sobre el filme sino a referir los avatares del soldado y de su jefe Comandante Hilario Torrealba.
                         Teniente Braulio Fernández: ¡Alto esa patria hasta segunda orden! Se presenta la vida de este soldado como uno de los casos excepcionales de la lucha independentista pues fue, tal vez, el único que escribió -mejor dicho narró a sus hijos- su biografía, al dictar a los 96 años de edad, sus memorias en un libro editado en Píritu en 1889 por los hijos del soldado: Santos, Mateo y Lucio Fernández, tal como lo narra Omar Alberto Pérez, en el Diccionario de Historia de Venezuela, de la Fundación Polar, como resumen del libro reeditado por Caupolicán Ovalles (padre) en 1969. Dice Braulio que nació en Chaguaramal de Mayorga, cerca de Chaguaramal de Perales, el 25/3/1790, siendo bautizado en El Chaparro en 1793 por "un señor Soto". Que en 1810 se alistó en las fuerzas patriotas como asistente del capitán José (Antonio) Arbeláis (sic), pero que al ser derrotados  en agosto de 1814 en Aragua de Barcelona, se rindieron y al no ser maltratados por los realistas vencedores, él y su capitán se pasaron a sus filas.
                     Durante 1817 intervino en algunas acciones contra el bando patriota y en 1818 fue seleccionado, entre más de 1.000 hombres, para integrar la guardia de honor del general Pablo Morillo, en su cuartel general de Valencia. En su nueva condición recibió el grado de teniente, pero en 1820, con cuarenta hombres de a caballo se presentó en Onoto al comandante Hilario Torrealba poniéndose ambos a las órdenes del general José Gregorio Monagas Burgos, quien los incorporó a su hueste respetándole sus grados. Después de varias acciones en la cuenca del Unare, pasaron a principios de 1821 a las filas del general Bermúdez para la ejecución de la campaña conocida como “Diversión Sobre Caracas”, acción táctica ordenada por el Libertador para engañar a los realistas, preludio de Carabobo. En ese ejército Braulio Fernández fue nombrado Guía  y Guardia de Honor de Bermúdez junto a 14 hombres escogidos.
                   En la campaña de “Diversión Sobre Caracas” aprovechó para hacer algunos negocios con semovientes propiedad del ejército, como ingenuamente declara después de incautar trece mulas que "al general Bermúdez le entregué doce mulas y yo me quedé con una parda que valía 500 pesos; al fin se la vendí al capitán (José Antonio) Arbeláis por un criado de quince años y un caballo escojido dentro de 20"(sic). Es decir, en esos años una buena mula valía más que un esclavo y un caballo juntos.
                  Finalizada la guerra Braulio Fernández se casó en 1829, en El Potrero llamado ahora San José de Unare, con Rosalía Guzmán Colón. En 1846-48 participó activamente en política respaldando a Antonio Leocadio Guzmán. En 19 años de actividad militar, nunca fue herido. La Autobiografía de Braulio Fernández  inspiró al escritor José Vicente Abreu, gran luchador contra la dictadura de Pérez Jiménez, para escribir su novela “Toma mi lanza bañada de plata”.  Braulio murió en Anaco de San Francisco,  Edo. Monagas, el 28.2.1887.
            Lo cierto es que a partir de 1820 en la Cuenca del Unare los realistas comenzaron a pasarse a las filas “de la Patria”. En el cura Manuel Antonio Arbeláiz Berroeta, que era el más reaccionario de todos los godos de Chaguaramal de Perales (la actual Zaraza) se había producido ese milagro. Al decir de Braulio Fernández: "Probado por el Presbítero Manuel Antonio Arbeláis, que servía de Capellán en la Patria, nos dijo como paisano, que el General José Gregorio Monagas le había dicho a su hermano Tadeo, que le parecía conveniente ordenarle a Torrealba que con su compañía fuese a tomar Píritu"(..). Es decir, el cura se había pasado a las filas patriotas actuando como correo, teniendo como sede con sus hermanos Juan Bautista, José Antonio, Pedro Vicente y Miguel Francisco a Sabana de Uchire, pueblo que ellos fundaron, según testimonio del cura fray Juan de Abreu en carta suya de 1823. De Armas Chitty asegura en artículo de septiembre de 1957 en El Nacional lo mismo: que fueron estos 5 hermanos  Arbeláiz Berroeta los fundadores de Sabana de Uchire. Muchos de los godos chaguaramaleros estaban asentados allí desde antes de 1816, cuando huyeron de su pueblo después de la quemazón; pero su corazón criollo los volteó de bando debido a las tropelías del jefe expedicionario español coronel Arana.
                        Braulio Fernández dice que  Torrealba pensó pasarse a las filas patriotas mucho antes de hacerlo formalmente, "pero hasta la fecha no sé la causa"(..)... y más adelante: "desengañado por si mismo que era torpeza a acompañar más a la España, el año 20 determiné con el Comandante Torrealba presentarnos al General José Tadeo Monagas en el Carito Hernandero, vecindario del departamento Zaraza del Estado Guárico"(..). .. Ese día hubo fiestas pues el otro hermano Monagas (José Gregorio) les dijo: "que descarguen al aire, y los míos también, que vamos a almorzar sin centinela, porque hoy en Oriente ha florecido la Patria". Así se expresa en lenguaje coloquial el soldado Braulio Fernández sobre el pase que se dio con sus compañeros a las filas de la Patria Nueva.
                        La información de este guerrero es verídica, y coincide en todas sus partes con lo recogido por el Dr. Vicente Dávila en su Diccionario Biográfico de Ilustres Próceres, al afirmar: "Torrealba, Coronel Hilario (Tomo XCI, f.75: Se incorporó el 6 de mayo de 1821 al Ejército Libertador, venía del campo realista donde ganó el grado de Coronel. Bolívar en su cuartel general de Maracaibo le expidió el Despacho correspondiente con la antigüedad de dicha fecha. El gobierno de Bogotá le declaró el 26.11.1824 el Haber militar de 9.000 pesos de Comandante Efectivo. El año 1827 Comandante Militar del Potrero, Provincia de Barcelona (?), hasta el 29 que obtuvo licencia con goce de sueldo. El 33 le liquidaron sus pensiones atrasadas. Casó en El Potrero en 1826, ya viudo, con Ramona Guzmán y de sus hijos se nombra a José Gregorio. Murió en Boquerones, Municipio Onoto el 31.7.1838".

LAS ORDENANZAS DE LLANOS (1771-1811)


FELIPE HERNÁNDEZ G.
felipehernandez56@yahoo.es

            Las Ordenanzas de Llanos constituyen el primer cuerpo de leyes escritas aplicadas a los llanos de la antigua Provincia de Caracas, con una finalidad primordial: preservar el derecho de propiedad sobre la tierra (requisito fundamental para lograr el arrebañamiento de ganado cimarrón, base social de la riqueza en los llanos) y asegurar el establecimiento de un orden social, necesario para la consolidación de las fundaciones de hato.
            Responde este cuerpo de leyes a toda una problemática, y se instaura efectivamente a raíz de la petición que con fecha 17 de septiembre de 1771 presentara un selecto grupo de hacendados ganaderos ante el Gobernador de Caracas, Mariscal de Campo don Felipe de Font de Viela y Ondiano (Marqués de la Torre), solicitando su inmediata intervención, con miras por el saqueo, abigeato, y el sacrificio indiscriminado de las reses (desjarretaderas) para el aprovechamiento de su cuero, sebo y manteca, con el consecuente menosprecio de la carne; irregularidades cometidas por un creciente núcleo de población volante (esclavos fugitivos de sus amos, morenos libres arrochelados, blancos sin tierra, etc.), ajenos a todo concepto de ley, que saqueaban los hatos y rondaban libremente, amparados en la soledad y extensión de la llanura.
            Los antecedentes históricos más remotos de estas Ordenanzas las encontramos en la sesión del Cabildo de Caracas correspondiente al 27 de julio  de 1668, fecha en que por intermedio del Capitán don Juan de Ochoa y Oñate, un grupo de hacendados ganaderos, dueños de hatos en los partidos de Paya, Aricapano y Las Palmas en los Llanos del Guárico (actuales poblaciones de Ortiz, El Sombrero, Barbacoas y Chaguaramas), presentó un extenso plan, tendiente a eliminar la práctica indiscriminada del desjarretamiento de las reses y a la par prevenir la inminente ruina de los criadores.
            En virtud de la problemática planteada, el Gobernador de Caracas, don Félix Garci González de León, designa con fecha 16 de diciembre de 1668, al Capitán don Juan de Ochoa y Oñate, como Juez privativo de los llanos conocidos como de San Sebastián de los Reyes, confiriéndole atribuciones judiciales y extrajudiciales y la potestad para: establecer un justo reparto de las pesas de carne entre los criadores, asegurar el abastecimiento de carne para la Provincia de Caracas, velar por el mantenimiento de la paz en los llanos, asegurar el cumplimiento –en el tiempo previsto— de rodeos, vaquerías, decidir respecto a pleitos entre los criadores y erradicar la práctica indiscriminada del desjarretamiento de las reses.
            En este primer intento de la oligarquía criolla para regular la situación de la inestabilidad social en los llanos, no se obtuvieron los resultados previstos; las medidas adoptadas resultaron insuficientes para frenar el sacrificio de las reses, pero sobre todo para frenar el desplazamiento de las masas marginales incorporadas a los núcleos de población volante –rochelas, cumbes, cimarroneras— que cobraban vigor y se localizaban con mayor frecuencia en las afueras de las grandes haciendas y hatos ganaderos. De esta manera, a todo lo largo del siglo XVIII, la oligarquía criolla, dueña de hatos y ganado, trató de legislar en función de establecer el control absoluto no sólo sobre la población móvil y dispersa de los llanos, sino también sobre el ganado, sobre todo el ganado cimarrón, orejano susceptible de arrebañamiento, y asimismo sobre la actividad pecuaria; control que les aseguraba la vinculación de la tenencia de la tierra con el semoviente (ganado), a través del más estricto cuerpo de leyes escritas aplicadas a los llanos: las Ordenanzas de Llanos, que cobran forma como tales, en el seno de la Junta de Hacendados Ganaderos reunida en la ciudad de Caracas, con mayoría de dueños de hatos, en septiembre de 1771.
            En su empeño de establecer una legislación represiva, para la zona de inestabilidad que conformaba los Llanos de la Provincia de Caracas, se reúne la primera (y única) Junta de Hacendados Ganaderos, constituida por cuatro directores trienales: el señor Conde de San Xavier, don Martín de Tovar y Blanco, don Francisco de Ponte y Mijares, y don Martín José de Rivas, todos ganaderos-dueños de hatos en el territorio correspondiente a los llanos del Guárico de la Provincia de Caracas, firmaban asimismo como miembros conocidos de la Junta: don José de la Sierra, don Diego José Monasterios, don Martín Pérez de Aristiguieta, don Juan Bautista de Lugo, don José Ignacio de la Plaza, don Santiago de Ponte y Mijares, don Martín de Tovar y Bañes, don Diego de Blanco, don Juan José Blanco, don Antonio Pérez y Padrón, don Tomás del Castillo, don José Francisco de Nieves, don Sebastián Sánchez Vélez de Mier y Terán, don Luis Rodríguez, y don José Tomás Aguirre.
            El texto original, es sometido a revisión y aprobado por el Gobernador de Caracas  José Carlos de Agüero, el primero de diciembre de 1772, cumpliendo con otra parte, una vieja aspiración de los hacendados ganaderos: la creación de la figura del Juez de Llanos con poderes excepcionales, y potestad para decidir en el ámbito jurídico-regional, cargo que debía ser desempeñado por un funcionario electo por los mismos hacendados y hateros, y que debía cubrir el siguiente radio de acción: 1º) desde el río Guárico hasta el límite natural con la Provincia de Cumana (; 2º) desde el río Pao hasta la región de Portuguesa; 3º) desde la otra banda de Apure (San Jaime, San Antonio, Apure), hasta Guanare. Quedaban designados como Jueces de Llanos los siguientes criadores: don Diego de Montesinos, don Tomás del Castillo, don Cornelio Hidalgo, don Martín de Araña, don Andrés de Ponte y don Carlos Álvarez, con sus plenos conocimientos sobre el llano y sobre la vida en el llano.
            Quedaba asegurado de esta manera para los criadores de ganado el ejercicio de la potestad política  local, con lo cual aseguraban la legalización de la propiedad nacida del arrebañamiento de ganado orejano. Para 1789, se amplía el contenido inicial de las Ordenanzas con la creación de las llamadas Cuadrillas de Ronda para los llanos de la Provincia de Caracas; en 1794 se dicta Instrucción Provisional para las Patrullas de la Provincia de Caracas y, por último, como máxima expresión de la legislación represiva colonial, se dictan y publican en 1811: Las Ordenanzas de Llanos de la Provincia de Caracas, dictadas por el Estado republicano, y que constituye un verdadero compendio de normas coloniales que abarcaban el control sobre la venta y comercialización del ganado y de la carne, el decomiso de todo ganado, carne, sebo, manteca que circulase sin la guía correspondiente, el control absoluto sobre los comerciantes itinerantes y la prohibición del comercio sin licencia o guía emanada de una autoridad competente, la persecución de toda persona que no pueda demostrar su oficio, lugar de residencia y etnia, prohibición de circular por caminos que no sean los reales, eliminación de todo foco posible de rebeldía, control sobre el rodeo y las vaquerías, en líneas generales abarcaba todos los aspectos de la actividad pecuaria y de la actividad, respondiendo al temor del Estado republicano y de los criadores de ganado, ante el auge casi desenfrenado alcanzado por las llamadas rochelas, vagos, mendigos, bandoleros de ambos sexos y que desconocían todo tipo de autoridad civil o religiosa.

            Valle de la Pascua, 11 de julio de 2012.   
    

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.