sábado, 21 de marzo de 2009

ASOCIACIÓN DE CRONISTAS DEL GUÁRICO (Síntesis de la Reunión de Historiadores y Cronistas efectuada el 28/02/2009)

DR. FELIPE HERNÁNDEZ G.*

felipehernández56@yahoo.es


El sábado, 28 de febrero de 2009, en el auditorium del Decanato de Postgrado de la Universidad Rómulo Gallegos en San Juan de los Morros, se realizó una reunión, convocada por el Cronista de Camaguán, señor Italo Jiménez Laya, para elegir la nueva Junta Directiva de la Asociación de Cronistas del Estado Guárico. En una asamblea de ciudadanos, integrada por un significativo número de cronistas, historiadores e investigadores de la Historia Regional y Local del Guarico, una vez analizados y discutidos los estatutos de la Asociación, se acordó la elección de la junta directiva y la aprobación e instauración de los nuevos estatutos que regirán las actuaciones de este grupo de cronistas e historiadores en forma colegiada.

La reunión se inició con palabras de bienvenida del Director de Cellunerg, profesor Andrés Scott Peña y la intervención del convocante, señor Italo Jiménez Laya, quien informó de los objetivos de la reunión. Es muy importante resaltar, la presencia en el acto del Vicepresidente y el Secretario General de la directiva de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela (ANCOV), profesor Alberto Pérez Larrarte y antropólogo Guillermo Bass-Méndez respectivamente, quienes a través de sus intervenciones, dieron un determinante aval a la nueva Asociación de Cronistas del Guárico, haciendo énfasis en la necesidad de trabajar unidos y de manera mancomunada para lograr los objetivos de la Asociación, en beneficio de la Historia Regional y Local del Guárico, que es el fin último de quienes deciden transitar ese camino.

Italo Jiménez Laya habló sobre la vida y obra del primer constitucionalista y prócer de la Independencia de Venezuela, el guariqueño de San Francisco de Tiznados, doctor Juan Germán Róscio, y la propuesta oficial para designarlo como epónimo del Instituto Universitario de Tecnología de los Llanos.

De gran interés resultaron las disertaciones presentados por los destacados historiadores: Adolfo Rodríguez: (Biografía de tres cronistas: Enrique Olivo, Félix Manuel Belisario y Manuel Aquino D). Prof. Max E. Pérez: (Dos poetas autodidactas: Carlos Modesto Laya y Julio César Sánchez Olivo). Franklin Santaella Isaac: (Juan Germán Róscio: Héroe de la Independencia de América). Felipe Hernández G. (Vida y obra del canario Juan González Padrón en Valle de la Pascua) y Tirso Díaz Nieves: (Héroes olvidados de Barinas).

El análisis de los nuevos estatutos se hizo articulo por articulo, siendo discutidos y aprobados, agregándole a cada uno de ellos las sugerencias emanadas del seno de la asamblea de asistentes al evento. Al efecto el doctor Eduardo López Sandoval actuó como director de debates. A la reunión asistieron unas 50 personas aproximadamente, vinculadas al quehacer histórico en los distintos municipios del estado Guarico. En la discusión se hizo un balance de la realidad que viven los cronistas no solo en el Guarico, sino también de las experiencias y vivencias de los demás municipios de los llamados estados llaneros.


Los representantes de la ANCOV, Alberto Pérez Larrarte y Guillermo Bass-Méndez haciendo su intervención.


Mención especial merece la intervención del cronista del municipio Barinas, Alberto Pérez Larrarte, quien destacó “la importancia de asumir de manera gremialista, una organización que facilite el desarrollo historiográfico de la región llanera”. Aprovechando la oportunidad, para informar de sus aspiraciones a lanzarse como candidato a la presidencia de la ANCOV en las venideras eleccionelquier otro aspirante a la presidencia de la ANCOV. En ese acto se le hará un homenaje al escritor José Esteban Ruiz Guevara, quien el 27 de abril estaría cumpliendo 82 años de vida.s nacionales. Iniciativa que fue acogida con especial beneplácito por los presentes.

Invitó Pérez Larrarte a la Reunión que se efectuará con los cronistas, del 22 al 24 de abril en la ciudad de Barinas, para evaluar lo que se ha hecho hasta ahora, y lo que se aspira a hacer en los próximos cuatro años, así como conocer la aspiración de cualquier otro aspirante a la presidencia de la ANCOV. En ese acto se le hará un homenaje al escritor José Esteban Ruiz Guevara, quien el 27 de abril estaría cumpliendo 82 años de vida. Notificó que la Convención Nacional de Cronistas que se iba a realizar en Margarita estaba suspendida hasta nuevo aviso, y que estaban buscando otro lugar para su realización.

Luego intervino el doctor Argenis Ranuarez Angarita, cronista oficial del municipio Juan Germán Róscio, dio una salutación muy especial al ingreso de nuevas figuras al ámbito de la investigación y el estudio de la historia regional y local de nuestro estado. Hizo especial mención a la presencia en dicha asamblea de la doctora Carmen Emperatriz Sierra Viloria, quien es nieta del siempre recordado don Tito Sierra Santamaría, quien fue uno de los más acuciosos investigadores de la historia de San Juan de los Morros y del estado Guarico en general. De igual manera exaltó la presencia del profesor Andrés Scott, de quien dijo que “heredó su pasión por las letras y la historia de su bisabuelo Daniel Scott Gutiérrez, precursor del periodismo sanjuanero al editar y publicar el primer periódico de San Juan de los Morros titulado: “Ariel” en el año de 1921”. También recordó como ejemplares, a los cronistas guariqueños: Jesús Bandres, Pedro Natalio Arévalo, Manuel Pinto, y otros.

Brillante resultó la exposición que hizo el doctor Ranuarez Angarita sobre la vida del prócer Juan Germán Róscio, demostrando un gran conocimiento “… de su vida y de su obra, que son una misma cosa…” co-redactor del Correo del Orinoco, que fue el periódico de la Independencia de nuestro país. Fue profundo el análisis sobre sus orígenes, su ciclo vital y su contribución como abogado que jugó un papel fundamental en el movimiento de emancipación venezolano, al destacar como ideólogo del proceso, además de figurar en la redacción final del Acta de la Independencia para la creación de la República de Venezuela que se inició en 1811. Su exposición la fundamentó con frases y citas, destacando la obra biográfica de don Pedro Grases a quien no dudó en catalogar de “gran exégeta de Juan Germán Róscio”.

La intervención del cronista oficial de San Fernando de Apure, profesor Argenis Méndez Echenique, estuvo centrada en la presentación detallada de un esbozo sobre la manera como se han adelantado las investigaciones históricas en el estado Apure, haciendo énfasis en lo difícil que resulta la realización de actividades historiográficas cuando no se le brinda el debido apoyo oficial a las mismas. Recordó que fue designado Cronista Oficial de la ciudad de San Fernando de Apure en el año 1984.

Informó Méndez Echenique que el 28 de febrero del corriente año se cumplen 221 años de la fundación de la ciudad de San Fernando. Dijo además, que entre el 25 y el 27 de noviembre 2009 se realizará el Congreso Nacional de Historia Regional en Coro, estado Falcón, formuló invitación a los asistentes para que participaran. La invitación la hizo en nombre de la presidenta del Centro Regional de Historia “Pedro Manuel Arcaya” de Coro, profesora Nereida Ferrer, y en el suyo propio como miembro del comité organizador.

Por otra parte, también informó el profesor Méndez Echenique sobre el Centenario del escritor y poeta apureño, don Julio César Sánchez Olivo, que se cumplen el 21 de octubre de este año 2009, dijo que a tal efecto se ha organizado una Comisión Nacional conmemorativa, presidida por él, por lo que invitó a los presentes a sumarse a dicha comisión, a través de los actos programados para tal fin, especialmente en el mes de octubre. Saludó la presencia de los doctores Adolfo Rodríguez y Felipe Hernández, como integrantes de la comisión por San Juan de los Morros y Valle de la Pascua respectivamente.

Luego intervino el doctor Carlos López Garcés, cronista oficial de Altagracia de Orituco y del municipio Monagas, quien hizo un detallado e inteligente resumen de la labor realizada por los cronistas del estado Guarico, abogando por la profundización de la investigación y el enaltecimiento del gentilicio llanero, del cual forma parte. Resaltó la figura del desaparecido poeta orituquense don Jesús Bandrés, como poeta, escritor y cronista que dejó una obra y una profunda huella testimonial de su hacer, que es un legado a las nuevas generaciones y un ejemplo imperecedero a seguir.

La nueva junta directiva de la ASOCIACION DE CRONISTAS DEL ESTADO GUARICO, quedó integrada de la manera siguiente: Presidente: Sr. Italo Jiménez Laya (ratificado en el cargo). Vicepresidente: Prof. Fernando Rodríguez Mirabal, Secretario de Finanzas: Dr. Felipe Hernández González; Secretaria de Actas: Prof. Soraya González Rojas; Secretario de Asuntos Institucionales: Dr. Carlos López Garcés; Secretario de Asuntos Gremiales: Prof. Andrés Esteban Scott Peña; Secretario de Asuntos Ecológicos: Dr. Franklin Santaella Isaac, Vocales: Dra. Carmen E. Sierra, Prof. Félix Celis Lugo y Sr. Pedro Castillo García.


El presidente de la Asociación de Cronistas del Guárico, Italo Jiménez Laya, con Alberto Pérez Larrarte, Fernando Rodríguez, Franklin Santaella, Felipe Hernández, Andrés Scott Peña, Pedro Castillo y Félix Celis Lugo.


Entre los asistentes a la reunión, destacan: Dr. Adolfo Rodríguez (Historiador-UNERG); Italo Jiménez Laya (Cronista de Camaguán); Alberto Pérez Larrarte (ANCOV – Cronista de Barinas); Antropólogo Guillermo Bass-Méndez (ANCOV – Cronista de Puerto la Cruz); Dr. Felipe Hernández G. (UNESR-Valle de la Pascua); Dr. Eduardo López Sandoval (Calabozo); Prof. Fernando Rodríguez Mirabal (Cronista de Ortiz); Sr. Moisés Rodríguez (Cronista de Zaraza); Dr. Carlos López Garcés (Cronista de Altagracia de Orituco, y Director de Infraestructura); Prof. Soraya González Rojas (Cronista de San José de Guaribe); Dr. Irma Marina Mendoza (Postgrado en Historia. UNERG); Prof. Argenis Méndez Echenique (Cronista de Apure); Prof. Félix Celis Lugo (Cronista de El Sombrero); Dr. Argenis Ranuarez Angarita (Cronista de San Juan de los Morros); Sr. José Solórzano (Cronista de Guayabal); Sr. Pedro Castillo García (Cronista de Chaguaramas); Poetisa Tibisay Vargas, Prof. Jeroh Juan Montilla (CELLUNERG); Prof. Andrés Scott Peña (Director de CELLUNERG); Prof. Max Efraín Pérez (Ex presidente de la Asociación de Cronistas del estado Apure); Karín Andreina Jiménez; Luis Mendoza Silva (Cronista de San Genaro de Boconoito- Estado Portuguesa); Dra. Carmen Emperatriz Sierra (Escritora-San Juan de los Morros); Dr. Franklin Santaella Isaac (Escritor-Valle de la Pascua); Sr. Felipe Rodríguez; Prof. Noel Lugo; Sr. Tirso Díaz Nieves (Cronista de Obispos. Estado Barinas); Prof. Simón A. Fernández, entre otros.

Valle de la Pascua, 13 de marzo de 2009.


*Historiador y docente universitario

sábado, 14 de marzo de 2009

MI AMIGO GERARDO CAMERO


Alberto Hernández*

(a Nicolás Soto, a Juan Félix García, a Rafael Silveira, a Luis Fernando Melo)



1.-

Una nube se atraviesa en la puerta.

Retorno, luego del correo de Nicolás, a las desoladas calles de mi pueblo. Retorno desde el rincón donde escribo esta nota.

La puerta se abre para mostrar más nubes. Una tormenta interior destaca a cierta distancia. Nuestro amigo, hermano y compañero de estudios del Liceo “José Gil Fortoul”, el entrañable gordo Gerardo Camero Calcurián, se marchó a otra dimensión. Salió por esa puerta y se deslizó hacia el infinito.

Vuelvo a aquellas rúas de la infancia. De la adolescencia que aún cuelga de la manga de la memoria. Vuelvo a las calles Shettino, La Mascota, Atarraya, Guasco, Leonardo Infante, Descanso…vuelvo frío, marcado por una punzada que me hace sentar en un banco de la Plaza Bolívar de La Pascua, frente a El Mastranto, con Dios de vecino, dado a mofarse de esta amargura que me causa la muerte de mi amigo.


2.-

Mi condiscípulo y amigo Nicolás Soto Arveláez me envió una nota donde me comunicó la noticia. Entonces se me revolvió una polvareda interior, un remolino en el patio de aquella juventud que –me da la gana- no termina de irse.

¡ Cuántas aventuras, cuántas caminatas de La Pascua al Ánima de El Picapica a pagar supuestas promesas por las notas alcanzadas en julio¡ Se trataba sólo de eso, de aventurar, de desafiar los kilómetros. El pobre Gerardo, tan alto, tan gordo, terminaba con las entrepiernas llagadas por el calor y el esfuerzo. Luisa, aquella amable y temible a la vez señora llanera que lo atendía en su casa, le colocaba hielo y cremas para evitar que el dolor terminara de mostrar al niño gigante que teníamos frente a nosotros. Las veces que también fuimos a Mamonal, a la casa de mi tío Gregorio Loreto, sólo para caminar y recoger mangos, sarrapias y corozos. Y la señorita Lourdes, preocupada por Gerardo…y Gerardo despreocupado. Y Luisa bondadosamente urticante.

Con Gerardo disfruté lo que en esos tiempos era imposible disfrutar en mi casa de La Mascota. Debo decirlo: La señorita Lourdes y Gerardo Camero suavizaron muchas hambres y necesidades de éste quien escribe. Con Gerardo oí por primera vez a Los Beatles. Desde ese instante aprendí a amar a John Lennon, al Sargento Pimienta. También supe de Los Monkeys, aquel grupo de duró poco pero que hinchó a una generación, aquella generación maravillosa de los años 60. Creo que hasta el bossa nova entró por la hendija de aquellas días de sueños, cuando nos veíamos médicos, abogados, ingenieros o instalados en Londres, como siempre nos decía Nicolasito, quien de niño se destacó como excelente estudiante y creador de tiras cómicas, allá en el Colegio “Juan Germán Roscio” del padre Chacín.

En 1967, el terremoto nos atrapó en el Cine Manapire. Veíamos una película de James Bond. Con nosotros estaba el profesor Luis Fernando Melo, quien casi al oído me sopló ¡Temblor, temblor¡ Y salimos en carrera, pero con los ojos en la pantalla mientras las palomas del local cruzaban despavoridas la iluminada pared. Un rato en la calle nos desalojó del miedo. “¿Qué hacemos, gordo?”. Nada, entramos de nuevo, me dijo. Más tarde, aterrorizada, apareció aquella mujer que se entregó en cuerpo y alma a la educación, Lourdes Camero: -“¡Gerardo, se te cayó el closet. Vamos a la casa”. Pero el gordo se quedó quieto. “Más tarde, tía”, respondió. La pobre señorita se marchó sin nosotros, sin Gerardo. Sean Connery nunca supo de ese bamboleo en aquel cine de pueblo, que –creo- todavía muestra su fachada a los desprevenidos peatones.

En efecto, el closet de la habitación del gordo se había agrietado. Polvo del techo y cascajos de una ventana en el suelo. La cama y el chinchorro marcados por el movimiento de tierra.


3.-

Pasaron muchos años. Los sueños, algunos, se hicieron realidad. Un día de 1971, en Londres, creí ver en una calle de esa ciudad a Nicolás, pero se trataba de un chileno despistado.

Mis amigos seguían –siguen- instalados en mis recuerdos. No nos veíamos. De Gerardo me decían que había desaparecido al campo, que se había ido del país, entre tantos inventos. Un celaje me lo mostró en Naguanagua. Hace unos cinco años nos topamos sin querer en el periódico donde aún laboro. Él me reconoció. Yo no. Había perdido Gerardo su frondosa cabellera. Su casi uno noventa lo mostraba más delgado. Pero tenía el mismo tono de voz y la acidez de muchas de sus palabras. Quedamos en reunirnos. Hablamos por teléfono varias veces, pero no pudimos tomarnos los tragos que nos teníamos amenazados. Ese día el hueco de aquella ausencia se llenó e intentamos someternos al escrutinio de nuestra alegría. No pudimos sentarnos como Dios manda.

Hoy, repaso imágenes casi borrosas. Describo la casa, el pequeño patio, el zaguán, las puertas, las matas, el colegio de la señorita Lourdes. La tarde de la muerte de mi querida Marina Villasana. La carrera desde la calle La Mascota hasta la casa de Gerardo y luego hasta la de los padres de Marina donde la velaban. Allí estaban el gordo, el profesor Vidal Guía, quien me pidió leyera un texto que Juan Félix terminó leyendo. Yo no pude. El aplomo de nuestro hoy destacado médico ayudó a entender que la muerte es una orilla que nos pellizca, como la tumba donde quedó Marina, muy pegada a la línea de una calle del cementerio, un barranco desde donde se veía el viejo y amable Hospital Guasco de Valle de la Pascua, hoy desaparecido por la estupidez de los encargados de borrar paisajes.

Hoy, en medio de tanta telaraña, de tanto ruido, me siento a recoger parte de la gelatina del tiempo que hoy golpea la puerta que –aún abierta- nos muestra parte de nuestro destino.

Maracay, 14 de marzo de 2009.

*Escritor, periodista y poeta (Maracay, estado Aragua)

lunes, 2 de marzo de 2009

VIDA Y OBRA DEL CANARIO JUAN GONZALEZ PADRÓN EN VALLE DE LA PASCUA (Aportes para una aproximación histórica)

DR. FELIPE HERNÁNDEZ G*.

La información que a continuación les presentó sobre la vida y obra del canario Juan González Padrón en Valle de la Pascua, es producto de las investigaciones realizadas por el señor Miguel Álvarez Díaz en los archivos históricos de las Islas Canarias y de testimonios recogidos aquí en Venezuela y en Canarias. Del mismo modo, en la exposición se presentan algunos aportes producto de información recolectada por mí en registros y archivos y mediante testimonios orales. Sobre este canario principal que fue acá en Valle de la Pascua, durante el tiempo histórico correspondiente a la segunda mitad del siglo XVIII y posiblemente principios de la primera década del XIX, durante el cual vivió en esta población, donde se casó, formó familia e hizo fortuna, murió, y además se le tuvo hasta los años setenta del siglo XX como supuesto fundador.

Conjetura que fue aclarada y desechada por monseñor - doctor Rafael Chacín Soto cuando ejerció como cronista oficial de nuestra ciudad, donde demuestra con documentos consultados y copiados en el Archivo General de Indias de Sevilla, que esta población se formó de manera espontánea, tal como lo expone magistralmente en su obra “Orígenes de Valle de la Pascua”, que en el año 1972 le publicó la directiva de la III Feria de la Candelaria que presidió el doctor Rafael Seijas González y cuya reina fue la joven Dalila Monserrate Pinto.

Dado que buena parte de esta información es producto de la tesonera labor investigativa de DON MIGUEL ÁLVAREZ DÍAZ, creo propicia la ocasión para reconocer la estima y el respeto que a este canario de excepción aquí se le tiene, como ciudadano cabal, excelente amigo, conductor por años del Programa Radial “Ondas Canarias”, además de contertulio y participante habitual en jornadas, conversatorios, congresos y encuentros sobre historia regional y local en nuestra ciudad y en el estado Guárico en general, lo que le ha convertido en cronista oficial de los canarios y la canariedad en el Guárico, fuente testimonial de obligada consulta y suerte de oráculo de respetada referencia para el estudio de todo lo referente al devenir de los canarios en estas tierras, donde por siempre han dado un muy valioso aporte de sacrificio y trabajo, en aras del desarrollo de estos pueblos, amen de la cuota genética con la que han prolongado su estirpe en Valle de la Pascua y el Guárico por generaciones.

En definitiva, de don Miguel Álvarez Díaz me atrevo a concluir diciendo, que es capaz de soplar el viento de la historia y sacar de la rutina a los canarios asentados en estas tierras, abriéndoles puertas y ventanas sobre el mundo de donde vienen o vinieron sus antepasados.

Hechas las acotaciones anteriores, pasamos a hablar de DON JUAN GONZÁLEZ PADRÓN, quien nació en la Isla de Tenerife, en el pueblo de Santa Ursula, sitio o barrio de “La Corujera”, el 30 de mayo de 1724.

En el año de 1746 con apenas 22 años, se embarcó hacia la Provincia de Venezuela, saliendo del puerto de Santa Cruz de Tenerife en el velero “La Santísima Trinidad” de la flotilla canaria, cuyo capitán era don Antonio Miranda y Ravelo (hermano de don Sebastián Miranda y Ravelo, que fue el padre del generalísimo Francisco de Miranda), pagando 125 pesos por sus pasajes. Era el mes de noviembre de 1746.

Juan González Padrón vino a la Provincia de Venezuela, específicamente a Caracas, desde donde se trasladó luego a Valle de la Pascua, como integrante de los últimos contingentes llegados a Caracas de la inmigración canaria propiciada por el gobernador Gabriel de Zuloaga, conde de Torre Alta, quien ejerció como gobernador de la Provincia de Venezuela entre 1736 y 1747, cuando fue sustituido por el gobernador Luis Francisco de Castellanos. La condición de canario tenerifeño de González Padrón quedó autenticada en el testamento del canario don Clemente Gutiérrez del Castillo, que lo llama de manera textual “mi paisano”, al designarlo su albacea.

Juan González Padrón una vez residenciado en Valle de la Pascua, se estableció a la sombra de don Pedro del Hoyo y Arzola, con cuya hija Juana Francisca Arzola del Hoyo Álvarez contrajo matrimonio ya entrada la segunda mitad del siglo XVIII. Con el tiempo llegó a tener un gran ascenso económico y social, que se evidencia en el creciente número de esclavos que figuran en los sucesivos padrones de población de la época, y un gran propietario de tierras que obtuvo a través de herencias a favor de su esposa, donaciones, composiciones y compra-venta, especialmente de su suegro don Pedro del Hoyo y Arzola, y de compras a suegra una vez viuda, doña Juana Catalina Álvarez de del Hoyo y Arzola y a sus cuñados; y mediante sucesivas compras que efectúa a los herederos de don Francisco Carlos del Herrera y Ascanio del latifundio Santa Juana de la Cruz, que le convirtieron en dueño del importante latifundio conocido tradicionalmente con el nombre de “La Vigía”, “La Pascua” o “La Gonzalera”, que aparece como antecedente en casi todos los documentos de tierras del municipio Leonardo Infante, el cual llegó a tener una extensión aproximada de cuatro leguas y media.

Fue la posesión de este importante latifundio conocido como “La Gonzalera” una de las razones para que se considerase a González Padrón como fundador de Valle de la Pascua. Aunado al hecho que en la visita pastoral del obispo Mariano Martí por la geografía de la provincia de Venezuela en 1783, durante su estancia en el sitio de Valle de la Pascua se hospedó en su casa, donde además oró, ofició misa, bautizó y efectuó matrimonios en una ermita donde se adoraba a la Virgen de la Luz de la cual era devoto González Padrón.

También está registrado en los documentos, que a solicitud del obispo Martí y del teniente de justicia don Pedro Víctores de la Cueva, González Padrón en unión de sus hijos y esclavos, donó el terreno y la mano de obra para la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria del Valle de la Pascua, así como un lote de terrenos de trescientas treinta varas, equivalente a setenta y ocho solares para que se establecieran los vecinos que quisieran avecindarse en el lugar, también donó el altar, las sillas, el confesionario, la pila de agua bendita, la campana, los ornamentos y otros emolumentos para la iglesia.

Por ese donativo, González Padrón le solicitó al Obispo la concesión de sepultura en el piso de la Iglesia de la Candelaria para él, su mujer, hijos y demás parientes hasta el cuarto grado, es decir hasta la cuarta generación de sus descendientes. Solicitud que le fue concedida.

No se ha precisado la fecha exacta de la muerte de Juan González Padrón, se considera que murió a finales del siglo XVIII o a principios del siglo XIX, antes de la independencia de Venezuela. Es decir, que al momento de su fallecimiento contaba con una edad aproximada de 80 años y su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, tal como se lo había concedido el obispo Martí, según correspondencia enviada al párroco Francisco Roque Díaz en 1789.

De su matrimonio con doña Juana Francisca Arzola del Hoyo y Álvarez tuvo ocho hijos, a saber: Manuel José, Luis, Margarita, Leonor, María de los Ángeles, Isabel María, Bárbara y Soledad González Arzola. De ellos, en Valle de la Pascua casaron Margarita con Andrés Gutiérrez, Luis con Isabel Álvarez y Manuel José con la chaguaramera Rosalía Machuca. Los otros huyeron a Barcelona como consecuencia de la guerra nacional de independencia que vivió nuestro país entre los años 1811 y 1821. En ello tuvo mucho que ver la captura de José Félix Ribas en el sitio de “Las dos palmas”, cuando fue delatado por Concepción González, que era un esclavo de las González Padrón.

Según información aportada por Miguel Álvarez Díaz, González Padrón a su llegada a Venezuela era analfabeta, aprendiendo a leer y escribir una vez casado, enseñado por su esposa.

En nuestra ciudad a Juan González Padrón se le recuerda en una de las principales calles del casco central, que fue distinguida con su nombre, la cual atraviesa a la ciudad de sur a norte: desde el Terminal de Pasajeros hasta el sector El Rosario donde termina, pasando antes por el lado oeste de la Plaza Bolívar. Además, entre los años 1998 y 2003 existió un colegio privado que llevaba su nombre, lamentablemente no continuó funcionando. Lo que nos indica que su nombre y su espíritu continúa vivo en el recuerdo y en la historia de esta pujante población guariqueña.

En el libro “Historia y Valores de Valle de la Pascua de Juan Suárez (p. 126) aparece un retrato suyo. Al pie de la misma se lee: “Juan González Padrón. Este hijo-hidalgo español se casó con la venezolana Juana Francisca Arzola y del Hoyo. Murió antes de la Independencia de Venezuela”.

Finalmente una copla de la hermandad entre las Islas Canaria y Venezuela. Dice así:

Virgen de Candelaria, / la más bonita, la más morena, / la que extiende su manto / desde Canarias hasta Venezuela.

REFERENCIAS

ÁLVAREZ DÍAZ, Miguel. (Fechas varias) Conversaciones informales con el autor de este escrito.

ÁLVAREZ DÍAZ, Miguel. (s/f) Papeles sueltos sobre la vida del canario Juan González Padrón.

ARCHIVOS PARROQUIALES DE: Altagracia de Orituco, Chaguaramas, San Rafael de Orituco y Valle de la Pascua.

CHACÍN SOTO, Rafael. (1972): Orígenes de Valle de la Pascua. Valle de la Pascua: Publicaciones de la III Feria de la Candelaria.

DE ARMAS CHITTY, J. A. (1956): Haciendo Anales. Algo sobre el origen de La Pascua. Consideraciones sobre un posible estudio del Distrito Infante. En: Boletín de la Cámara de Comercio de Valle de la Pascua. Valle de la Pascua: Noviembre de 1956. Año 1. No. 1. (Dirección y Coordinación: Luis Adolfo Melo y Víctor Ladrón de Guevara).

HERNÁNDEZ G. Felipe. (2006): Historia de Valle de la Pascua. En los llanos del Guárico. (1725-2000). Caracas: Tipografía de Miguel Ángel García e hijo.

REGISTRO SUBALTERNO DE ALTAGRACIA DE ORITUCO. (1768) Bloque 5. Protocolos Públicos. Orituco. Siglo XIX.

SUÁREZ, Juan. (1980): Historia y Valores de Valle de la Pascua. San Juan de los Morros: Editorial Los Llanos.

*felipehernandez56@yahoo.es Teléfonos: 0416/8471603 – 0235/3412532 Valle de la Pascua, 14 de noviembre de 2008. Profesor Titular. UNESR Núcleo Valle de la Pascua.

domingo, 1 de marzo de 2009

CRONISTAS

Palabras de Adolfo Rodríguez

Ante la Convención de Cronistas Guariqueños

El 28 de febrero del 2009


Hablar de Enrique Olivo, Manuel Aquino y Félix Manuel Belisario es decir de la condición de cronista en el más exigente grado de esa profesión. Los tres por rumbos distintos, atmósferas distintas, actuaciones distintas, cumplieron a satisfacción este ejercicio de preservar la memoria del espacio natal. Los tres con una formación cultural diferente, temperamentos disímiles, destinos paralelos, aunque participes de una época boyante para el desempeño de su vocación.

Olivo fue abogado y juez, pero temperamentalmente cronista, por esa razón de identidad que impone el lugar de origen, residencia o consubstanciación con una pátina y un humus, que nos acorrala como en una placenta.

Con discreta bonhomía, Olivo toma nota de ese entorno, con más devoción que ciencia, con más desazón que profesionalismo. Y cada hora o lugar va trasmutándose como materia de esa angustia por la ciudad que va dejando de ser y no termina de llegar. Su calendario de fechas históricas fue como un modo de retrasar ese desgaste de la cotidianidad desprendiéndose ante los ojos como un almanaque. Fue su exasperación ante una fatalidad que arrebata afectos, rostros, hábitos, estampas, hasta que uno mismo se hace pasto de esa amarillez de los infolios. No en balde lo veíamos proceloso como refugiándose en las iglesias, los últimos testimonios de una memoria que nos abandona como en un viaje.

Manuel Aquino fue como un foetazo cuyo máximo gozo estuvo en dar el dato preciso acerca de su mundo y los que motivaron su incesante vigilia. Un sentido de exactitud que le marcaba el rostro.

Hizo justicia a cuantos a todos los nombres, todas las fechas, todos los sitios que siguen asaltándonos con su inquietante presencia en El Sombrero. Una temeridad que estuvo atenta al mínimo rumor que le diera cuenta de una realidad que finalmente dio con su vida.

Vocación, pero también deuda con los apellidos, entre otros esa ramazón de Marrero y Aquino, que se apersonan como pivotes fundacionales en El Calvario y echan a andar a todos los vientos sus miradas inquisidoras y contables, para advertir reses, esclavitudes, enemistades, amoríos, descendencias, que se prolongan en la sangre de este tornado que fue quizá el más completo de los cronistas de la historia regional.

Félix Manuel fue el autodidacta empedernido, pero también el único poeta de los tres y quizá el único encendido por una energía demasiado límpida y despejada como para tener mas amigos que libros, más anécdotas que crónicas. Su casa fue albergue, aula, foro y radiante alero. Parapara dejo de ser recodo al margen del camino, para convertirse en referencia nacional y no me harto en pregonar que FMB, secundado por OB, quienes hicieron posible ese milagro guariqueño de los encuentros de historiadores y cronistas por todos los caminos de nuestra polvosa entidad.

Llanero como Aquino, pero llanero de la leyenda, mientras Aquino lo es de la tierra tallada por el dato incontrovertible, casi cerrado a la imaginación. Hay una etapa de la vida de FMB que se hunde en escenarios donde discurre su atrabiliaria juventud en trashumancia que lo perfila de lejanía y octosílabos a los que regresa como si con los que hizo hubiese sido suficiente para conjurar quien sabe qué espantos.

Mientras la llanería de Aquino va forjándose a la sombra de algún rigor de gamonales, cumplimiento de normas y severos mandatos. La llanería de FMB es la del tarambana que pintó Gallegos y que no cesa en deambular por disímiles rumbos y que retorna a Parapara con toda esa nubosidad de tierra adentro.

Siendo Olivo caballero de la ciudad extinta que aquí estuvo y donde hay gasas entretejiendo otras formas de fantasías. Ese romanticismo de la niebla que EO parece haber sorbido de sus aficiones europeizantes y que lo obliga a su vez a cierta prestancia y distinción, que sólo por compasión se aviene con lo marginal. Cronista de un tiempo rezagado que Juan Vicente Gómez hizo suyo para atenuar su otoño y que se desparrama apacible a la vera de esa gracia mítica en forma de castillejos que tantas querencias suscita.


FELIX MANUEL BELISARIO

(Una nota que no leí y que publiqué años ha, acerca de Belisario, estando en vida)


Adolfo Rodríguez.

Félix Manuel Belisario es uno de esos llaneros que no se presentan a sí mismo y que, por lo tanto, siempre corren el riesgo de que lo confundan. Nació en Parapara hacia 1928, pero tiene esa lozanía que otorga la condición de hombre gentil y de poeta. Ha publicado los poemarios: <> (1957) y El errante>: Corrido y mensaje del camino>> (1968), uno de cuyos textos fue seleccionado por el doctor Antonio Arellano Moreno, ex embajador venezolano en Chile, para una antología poética sobre el General José Antonio Páez, editada por el Congreso Nacional. Félix Manuel también es cuentista y lo que salta de la lectura de sus narraciones y versos es la autenticidad de quien vive lo que ha escrito o escribe lo que ha vivido. Reside actualmente en Parapara donde es un curioso factotum de una gestión cultural que como toda buena gestión es suficientemente local para ser universal. Por eso ha sido capaz, Félix Manuel, de convertirse en eje de una inquietud por las cosas del espíritu entre casas desvencijadas, historia de aparecidos y conflictos entre el medio rural y el urbano, llamando la atención de personalidades de todo el país, que desde todos los confines van hasta él en solicitud de esa paz que da su don de gente. Salud!!.


*Historiador

DON PEDRO ITRIAGO CHACIN

Andrés Scott*


JURISTA DE DILATADA TRAYECTORIA DIPLOMATICA.

DON PEDRO ITRIAGO CHACIN: MAS QUE UN CANCILLER, UN GUARIQUEÑO EJEMPLAR.


Existe una discrepancia sobre los orígenes del Dr. Pedro Itriago Chacín. Según algunos autores le otorgan la cuna de su nacimiento al municipio Pedro Zaraza, mientras algunos otros le endilgan la cualidad de tan egregio nacimiento a las tierras del Municipio de Santa María de Ipire. Lo cierto es que todos concuerdan en que su nacimiento ocurrió un día nueve de Septiembre de 1875.
Desde su mas tierna infancia exhibió un carácter pacifico y muy observador. Nacido en el seno de una familia muy conservadora le serian inculcados valores y principios acordes con la época. Fueron sus padres Hilario Itriago Gibert y Francisca Josefa Chacín Arvelaiz. Fue el noveno hijo de este matrimonio y dentro de sus diez hermanos figuran: Rosario Itriago Chacín, Francisca Josefa Itriago Chacín, Mercedes Itriago Chacín, Idelfonso Itriago Chacín, Hercilia Itriago Chacín, Herminia Itriago Chacín, Fanny Itriago Chacín, Carmen Itriago Chacín, Hilario Itriago Chacín y Salvador Itriago Chacín.
Los primeros estudios los realizó en Zaraza, siendo un acucioso estudiante pero de un ánimo bastante introvertido. Seria para el año de 1892 que cursa sus estudios de bachiller en las instalaciones del Colegio Federal de Barcelona, donde se afianzo su personalidad franca, leal e incorruptible. Posteriormente egresaría y se dirigiría a la ciudad capital en busca de nuevos horizontes para su formación profesional. Es de esta manera como se inscribe en la Universidad Central de Venezuela para cursar sus estudios superiores escogiendo la carrera de Derecho. Con el advenimiento del nuevo siglo, específicamente en 1899, se Doctoro en Ciencias Políticas y empieza a relacionarse con escritores, poetas y personajes notables de la época. Para el escritor e historiador Rubín Zamora, en su obra “Diccionario Biográfico Cultural del Estado Guarico” editado en 1974 establece que: “Sin duda alguna fue uno de los mas eminentes venezolanos de los últimos tiempos. Jurista de gran talla, escritor notable, orador de primera e internacionalista prestigioso” (p. 135)
Ejerce el periodismo y fue articulista de opinión en diversos diarios de circulación nacional, es así como ya para el año de 1901 es colaborador del periódico “EL PORVENIR” y la revista “ARIEL”, siendo un importante critico del gobierno de Cipriano Castro, con el cual nunca compartió ideales. Funda en Caracas junto con el Doctor Ramón Parpacén, la revista “PATRIA FUTURA” en el año de 1911 y seguiría por muchos años en su compromiso con el tintero y el papel. Este notable venezolano comulgo con las posiciones políticas esgrimidas por el “Mocho Hernández”, solidarizándose en silencio con muchas de sus acciones.
Para el año de 1909 comienza a ostentar cargos públicos de relevancia como las judicaturas de los estados Anzoátegui y Sucre entre otros. Ya para 1911 era un prominente personaje de las leyes venezolanas y renombrado jurista. El destino le llevaría a contraer nupcias en ese mismo año de 1910 con la señora Sara Pérez Gil, de cuya unión nacieron seis hijos los cuales son: Guillermo Itriago Pérez, Pedro Leonidas Itriago Pérez, Hilario Itriago Pérez, Dr. Teodoro Itriago Pérez, Panchita Itriago Pérez, (la cual contrae nupcias con uno de los jóvenes de la familia Pieretti, llamado Jesús Guillermo Pieretti Guzmán) y Hercilia Itriago, (quien contrae matrimonio con el Dr. Atilio Gonzáles Rincón). Asimismo, por el año de1913 ocupa el cargo de presidente de la Corte Suprema del Distrito Federal, cargo del cual debe renunciar por su insoslayable decisión de resguardar los autos del expediente instruido en contra de Eustoquio Gómez por el vil asesinato del Gobernador del Distrito Federal, Dr. Luis Mata Illas en el año de 1907; como resultado de este juicio el precitado criminal fue impuesto de una pena de 15 años de presidio. Dicho expediente quiso ser destruido por las altas instancias del poder nacional y la firme actitud de honestidad y valentía del Dr. Pedro Itriago Chacín impidió que se impusiera la barbarie en este caso. En tal vertiente Rubín (1974) describe el hecho: “Fue hombre integro y de carácter que no se intimidaba ante la barbarie, como lo demostró en los inicios de la dictadura Gomecista, en la oportunidad en la que desempeñaba la presidencia de la Corte Suprema del Distrito Federal, cuando se negó valientemente a entregarle a los áulicos del General Gómez el expediente del juicio seguido a Eustoquio Gómez, (que estos requerían para hacerlo desaparecer) a quien el tribunal del crimen había condenado a quince años de presidio por el asesinato del Dr. Luis Mata Illas. Se sabia que el Dictador mantenía cierto recelo callado hacia su persona por el hecho de no haber cedido en su posición de rectitud, pero no se materializo en represalia”(p.136)
En 1914 comienza a dictar clases en el colegio San José de los Teques regentado por José de Jesús Arocha, templadas tierras que le acogieron como refugio temporal. Es elegido individuo de número de la Academia de Ciencias Políticas en el año de 1915, inexplicablemente nunca formalizo su inscripción e instalación en tal academia. Es llevado en ese mismo año a la Consultoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores por su amigo el Canciller Esteban Gil Borges. Es su obra “ESTUDIOS JURÍDICOS”, editada en el año de 1915, uno de los textos de avanzada jurídica de su tiempo, y el mismo fue premiado en Buenos Aires, ese mismo año.
El 2 de Enero de 1919, es designado Esteban Gil Borges, Ministro de Relaciones Exteriores; cargo que desempeñaría hasta el 7 de julio de 1921; durante todo este tiempo el Dr. Pedro Itriago Chacín se mantuvo en la Consultoría Jurídica de tal despacho. Es el mismo 7 de julio de 1921 cuando Pedro Itriago Chacín sustituye a Esteban Gil Borges en la Cancillería, cargo que ejercería, sin macula, durante casi quince años ininterrumpidos hasta el 15 de Febrero de 1936 cuando es forzado a salir del país para preservar su vida y la de su familia. En particular a su designación, Rubín Zamora (1974) relata una interesante versión de los hechos: “Pero las circunstancias dieron lugar a un acontecimiento insólito, que discretamente fue comentado en los círculos políticos. El Dr. Esteban Gil Borges presento a Gómez una terna de candidatos que este le pidiera para escoger a la persona que debía quedar encargado del ministerio del exterior durante la ausencia de Gil Borges, que iría a cumplir una misión a Washington. Entre tales candidatos aparecía el nombre de Itriago Chacin. Gómez la leyó y, después de pensar un momento exclamo, con la lista en la mano: el Dr. Itriago Chacin que me echo una lavativa una vez, pero que ese es un hombre honrado. Y de ese modo fue elegido de entre los tres para desempeñar el citado destino. Mas tarde fue nombrado en propiedad Ministro de Relaciones Exteriores, en cuyo cargo permaneció quince años y actúo con patriotismo e inflexible rectitud” (p.136)
Mientras en Caracas el Dr. Pedro Itriago Chacín ejerció la cartera de Relaciones Interiores fueron presidentes del Estado Guárico el Sr. Roberto Vargas, el Sr. Manuel Sarmiento, el Sr. Alfredo Rodríguez López, el Sr. Juan Alberto Ramírez y el Sr. Ignacio Andrade, hijo.
A principios de la década de 1920, específicamente en el año de 1921 comienza a dictar la cátedra de Historia del Derecho Romano y años después se encarga de dictar la cátedra de Filosofía del Derecho Internacional en la Universidad Central de Venezuela, cátedras que dictaría hasta su salida del país.
En el año de 1922 funge como presidente encargado de la Republica de los Estados Unidos de Venezuela y de Ministro de relaciones exteriores en la consolidación del TRATADO DE EXTRADICIÓN, FIRMADO EN CARACAS EL 19 DE ENERO DE 1922, ENTRE VENEZUELA Y ESTADOS UNIDOS, conjuntamente con el Presidente de los Estados Unidos de América, al Señor John Campbell White, Encargado de Negocios ad-interim de los Estados Unidos de América, cuya Aprobación legislativa fue el 12 de junio de 1922 y su Ratificación ejecutiva se produjo el 15 de febrero de 1923. El correspondiente Canje de ratificaciones se llevo a cabo en la ciudad capital, en Caracas, el 14 de abril de 1923.
La muerte de su madre Francisca Josefa Chacín Arvelaiz en el año de 1926 produce hondo pesar en su vida y le distrae un poco de su alta investidura en la chancillería de la nación. En 1929, el presidente Juan Bautista Pérez designa un gabinete integrado por: Rubén González, ministro del Interior; Pedro Itriago Chacín, canciller; entre otros, manteniéndose la figura del Dr. Pedro Itriago Chacín como uno de los puntales que le daban credibilidad y seriedad al gobierno de este presidente. Sintetiza sus lecciones magistrales de Derecho en la obra titulada: “En la cátedra”, la cual fue editada en el año de 1930, la cual seria adoptada posteriormente como libro de texto en las universidades de Chile.
El 13 de Junio de 1931 seria encargado nuevamente de la primera magistratura nacional con la venia del general Juan Vicente Gómez debido a la renuncia del Doctor Juan Bautista Pérez, y durante este periodo le tocaría estar al frente del Proyecto de Constitución Nacional, la cual fue sancionada, en Caracas, por el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela el 7 de julio de 1931 y promulgada por el presidente encargado Pedro Itriago Chacín el día 9 de julio de ese mismo año, entregando la Presidencia de Venezuela el 13 de Julio de 1931 en manos del General Juan Vicente Gómez Chacon. Ya para el último Gabinete escogido por el General Juan Vicente Gómez Chacon, instalado el 13 de julio de 1931, este Guariqueño ilustre repite al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, estando a la par de personalidades como lo fueron el General José Eleazar López Contreras, quien desempeñaba en el Ministerio de Guerra y Marina; Pedro Rafael Tinoco Smith, quien era su Ministro de Relaciones Interiores; Efraín González Cárdenas, como Ministro de Hacienda; designa a Rafael Cayama Martínez como Ministro de Fomento; designa al Sr. Melchor Centeno como Ministro de Obras Publicas, el cual seria sustituido en el año de 1933 por el Sr. Luis Vélez y este a su vez es reemplazado casi inmediatamente por el Sr. Antonio Díaz González quien ostentaría tal cartera ministerial hasta la muerte del Benemérito el 17 de Diciembre de 1935. De igual forma designo al Sr. Rafael González Rincones como Ministro de Instrucción Pública y al Sr. Juan E. Paris como su Ministro de Salubridad y Agricultura y Cría, quien seria sustituido en 1933 por el Dr. Enrique Toledo Trujillo.
Este abogado, jurista, profesor universitario y político en su condición de canciller logró una devolución de territorio nacional al conseguir del gobierno colombiano que el apostadero del río Meta fuera trasladado de Curazaíto a isla de Venado y que el trazado de los linderos entre Yavita y Pimichín fuera favorable a Venezuela. Junto con sus colaboradores de despacho, Santiago Key Ayala, Lisandro Alvarado y José Austria, mantuvo la política exterior de Venezuela en un plano de altura. Con motivo de la ruptura de las relaciones diplomáticas con México (1923), pronunció la célebre frase: " Venezuela ni provoca ni teme". Con relación a su trayectoria Rubín (1974) expone lo siguiente: “Sostuvo con las naciones fronterizas el respeto mutuo de su soberanía y soluciono con decoro difíciles asuntos internacionales para el país. En lo tocante a la política interna el campo era arduo, mayormente para los que como el, formaban parte del consejo de ministros que lo hacia solidario de los actos que realizaba el tiránico régimen. Itriago se mantuvo en un discreto aislamiento, que eludía su intervención en todo asunto que no tuviese relación con su gabinete, al cual le había dado un aspecto de cordialidad y de circunspección, donde sin amenazas se atendía con respeto y cortesía y con facilidad para acercarse a el” (p.136)
El año de 1934 se convertiría en el pináculo de su obra bibliografíca puesto que escribe, corrige y edita tres de sus obras. Seria en este año que edita la obra jurídica titulada: “ESBOZOS LITERARIOS Y JURIDICOS”, la cual se realiza a través de la “Tipografía Americana”, situada en Caracas en el formato de 23 Centímetros y con una envergadura de 451 paginas, constituyéndose automáticamente en obra de consulta de los estudiantes universitarios de aquel entonces. Debe ser acotado que en el año de 1954 se realizo una reedición de este libro como un homenaje a tan insigne jurista. Ese mismo año saca a la luz la obra: “ALGUNOS APUNTES SOBRE TRATADOS”, la cual se realiza a través de la “Tipografía Americana”, situada en Caracas con una envergadura de 331 paginas y finalmente reeditaría la obra titulada: “EN LA CÁTEDRA: PRONTUARIO SOBRE LAS RELACIONES DE LOS PUEBLOS”, la cual seria corregida por el Dr. Itriago Chacín y aumentada, actualizando su contenido a las nuevas realidades jurídicas de aquel entonces; esta obra es realizada por la precitada tipografía, alcanzando una envergadura de 713 paginas. A este particular Rubín (1974) relaciona las siguientes obras escritas: “Publico varios libros importantes entre otros: ESTUDIOS JURIDICOS, premiado en un concurso internacional en Buenos Aires. EN LA CATEDRA, el cual recoge sus disertaciones y resúmenes sobre la historia del derecho internacional y de la política comercial; ESBOZOS LITERARIOS Y JURIDICOS y ALGUNOS APUNTES SOBRE LOS TRATADOS (p.136)
Es confirmado en el cargo de canciller después de la muerte de Gómez por el presidente Eleazar López Contreras, anterior Ministro de Guerra y Marina del último Gabinete Gomecista, tal fue la pulcritud de la gestión del Dr. Itriago Chacín que su Memoria y cuenta fue aprobada en pleno por el congreso nacional de aquel entonces.
Sobrevendría la reacción popular en febrero de 1936 de la cual no escaparía el Dr. Itriago Chacín, quien siendo objeto de insultos y vilipendios que culminan con el saqueo de su casa, tiene que salir del país y refugiarse en las islas Canarias. Con mucha contundencia relata Rubín (1974) este hecho cuando dice: “A la caída de la dictadura, este hombre, honra de Venezuela, fue objeto de insultos de las masas ignaras y vilipendiado por una prensa exaltada. Poco después, el Congreso de la Republica reconoce la idoneidad y pulcritud del Dr. Itriago Chacin, impartiéndole la más alta aprobación a la memoria de la Cartera que tuvo a su cargo, asienta el Dr. Carlos Morales. El Dr. Itriago al salir apresuradamente del país, a raíz de la muerte de Gómez, se refugio en las islas canarias, donde, según algunos elimino voluntariamente su vida; y según otros, murió de un sincope cardiaco mientras se bañaba en el ma.(P.136)
Después de la salida del Dr. Pedro Itriago Chacín del país, el presidente en ejercicio, a saber el general José Eleazar López Contreras llama al Dr. Esteban Gil Borges para que ocupe la Cartera vacante y este asume el ministerio el 17 de Febrero de 1936, acompañando a López Contreras en todo su mandato hasta el 5 de Mayo de 1941 El Dr. Itriago Chacín muere en las Islas Canarias el 19 de Mayo de 1936, muere a la orilla del mar, aparentemente a causa de una deficiencia cardiaca.

*Docente universitario, Director de Cellunerg, historiador.

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