sábado, 13 de agosto de 2016

DOS ANTIGUOS CASERÍOS ORITUQUEÑOS

Carlos A. López Garcés
Cronista de Orituco


1.- Ubicación
            Guanape y Guanapito fueron voces que sirvieron en Orituco, desde tiempos coloniales hasta mediados del siglo XX, para identificar a dos sitios ubicados en las inmediaciones de la quebrada que les dio nombre, cerca de su desembocadura en el río Orituco, a siete kilómetros (7 Km), aproximadamente, al noroeste de Altagracia, municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico.
            Guanape lindaba por el suroeste con Guanapito y por el noroeste con la finca La Rubileña. La agricultura fue siempre la actividad predominante en esos lugares; pero el uso de la tierra cambió con la construcción del embalse Guanapito. Sin embargo, los vocablos perduran: Guanape en la quebrada de donde derivó la identidad del lugar y en el caserío El Banco de Guanape, situado al norte de la presa mencionada y a orillas de ese riachuelo; Guanapito permanece en el de la represa, en el de un parque recreacional, en el de una subestación experimental piscícola, dependiente del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), y en el de un ánima milagrosa en las cercanías más inmediatas al sur del mismo embalse.

2.- Topónimo
            Varios autores emitieron opiniones coincidentes con respecto al origen y significación del vocablo Guanape.
            Uno fue el lexicógrafo tocuyano Lisandro Alvarado (1858-1929), quien, en su libro Glosario de voces indígenas (2008, p. 222), lo definió como el nombre de un “Pez de río de unos dos palmos de largo, rosado hacia el dorso, con líneas de manchas doradas longitudinales en los costados…”   
            Otro, el historiador Telasco Mac Pherson (¿?-1896), cuando, en su obra Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del estado Miranda (1973 y 1988, p. 265), citó al escritor Arístides Rojas (1826-1894) para reiterar que la etimología de “…Guanape se deriva de Huanapo ó Huanapur que significa heredad de campo…” Y agregó de seguidas que “…Entre los Cumanagotos, equivale al vocablo haitiano conuco: heredad de la yuca, heredad de campo, labranza…”  
            También el lingüista don Tulio Chiossone (1905-2001) se ocupó del término al escribir, en su Diccionario toponímico de Venezuela (1992, p. 188), lo siguiente: Lisandro Alvarado, refiriéndose solo al sitio orituqueño “…dice que el nombre Guanape proviene del cumanagoto guanapu, que quiere decir ‘dehesa’, ‘hato’ […] Según Tavera Acosta, Guanape en dialecto gabarana quiere decir ‘llanura’; y en dialecto mapoyo ‘yerba’. Aunque resulta difícil precisar a cual dialecto pertenece, se observa cierta unidad del significado entre ‘dehesa’ (cumanagoto), ‘llanura’ (gabarana) y ‘yerba’ (mapoyo). El doctor [Julio César] Salas también dice que Guanape en dialectos mapoyo y gabarana del Orinoco significa yerba, yerbazal. Juan Ernesto Montenegro […] dice que guanapo en cumanagoto es: ‘finca, labranza, sembradío, conuco. También se dice guanapur’. Por lo apuntado anteriormente, los significados en las diversas lenguas tienen su correspondencia…”
            Por su parte, el docente y vocabulista Oldman Botello (1947), en su Toponimia indígena de Aragua (1990, p. 51), resumió el caso diciendo que Guanape es “Nombre de pez de río; también guanapo es labranza, conuco, en cumanagoto…”
            Es pertinente añadir que Guanapito es, sin dudas, el diminutivo castellanizado de Guanape, acerca del cual el profesor Lorenzo Aquiles Reyes Chapellín (1930), en su libro Laonemia (2008, pp. 83, 302), sin mencionar la fuente y a manera de preámbulo de una leyenda, reseñó que: “Guanapito es el nombre de un pequeño saurio de unos 15 cm de largo en su etapa adulta, con el cuerpo amarillo y listas negras longitudinales. Es muy abundante en la región orituquense. Guanapito es también el nombre que los guaiqueríes, primitivos habitantes de este territorio, le dieron a un río que lleva sus aguas al río Orituco”. Esta aseveración fue ratificada por su autor el lunes 13 de junio de 2016, cuando agregó que el antiguo río Guanapito es actualmente una quebrada que desemboca en la margen izquierda del río Orituco. A esta afirmación se añaden dos versiones dadas por dos septuagenarios orituqueños: una, la del señor Ciro Utrera, nativo y ex residente de Guanape, quien aseguró, el lunes 20 de junio de 2016, que la quebrada Guanapito es afluente del río Orituco; otra, la del señor Julio Girón, conocedor de esos lugares, quien dijo, el martes 21 de junio de 2016, que, anteriormente, también llamaban Guanapito a la quebrada de Guanape, la misma que ahora es más conocida como quebrada de El Banco. No obstante, conviene advertir que, hasta el momento de redactar este trabajo, no ha sido posible confirmar, mediante otras fuentes, el uso del vocablo guanapito para denominar algún reptil, río o quebrada en  tierras orituquenses.

3.- Datos interesantes

            Guanape y Guanapito fueron lugares de haciendas durante la segunda mitad del siglo XVIII y en la primera década del XIX, cuando los pobladores eran escasos y las trabajaban con mano de obra esclava, como está ilustrado, a modo de ejemplo, en el cuadro que sigue a este párrafo, de acuerdo con las matrículas parroquiales de los años indicados, correspondientes al pueblo de Nuestra Señora de Altagracia de Orituco:

H A B I T A N T E S    P O R    A Ñ O

POBLACIÓN TOTAL
ESCLAVOS
Sitio
Casa y hacienda
1764
1767
1769
1772
1764
1767
1769
1772
Guanape
Don Tomás Joseph Ramírez
22
17
17
19
11
  6
  9
  8

Don Francisco Javier Ramírez
30
17
19
16
27
17
17
16
Total

52
34
36
35
38
23
26
24
Guanapito
Don Juan Calixto Banders
  6
18
17
18
  3
15
  9
  9

C. Don Juan Dionisio Ruiz

  9
  9
15

  3
  2
  6

C. Esteban Feliciano García
  7
  7
  9
  6





C. Joseph Francisco de la Motta
  5

  4






C. Doña Juana Petronila Banders
  5
  5
  3
  3





C. María Josepha Mirabal
  7
  7
  7
11





C. Juan Matías Ortuño
  4
  4
  7
  7





C. Prudencio del Barrio
  5








C. Don Diego Antonio Sotomayor
  2


  9





C. Nicolás Joseph Banders
  7
  8






Total

48
58
56
69
  3
18
  11
  15










            Es oportuno agregar a las informaciones precedentes lo expuesto a continuación: Don Juan Ramírez de Salazar afirmó, al momento de hacer su testamento en 1760, que tenía una hacienda de caña en el sitio de Guanape, donde don Tomás Joseph Ramírez también poseía 3 esclavos en 1791 y un cacaotal de veinte mil plantas en agosto de 1793, que su viuda, doña Juana María Sarmiento Valladares, aún mantenía con un poco más de cuatro mil plantas en diciembre de 1804 y don Andrés Ramírez era dueño de un cañamelar en mayo de 1794. Asimismo, debe decirse que: Doña Dionisia Josefa Urbina tenía alrededor de cien árboles de cacao frutales y cuatrocientas matas de plátano en julio de 1791 en Guanapito, donde estaba la hacienda heredada desde 1796 por los  hermanos don Julián, don Leandro y doña Bernarda Cabrera, la cual tenía un mil seiscientas plantas de cacao en septiembre de 1804 y en noviembre de este mismo año había otro cacaotal con casi cuatro mil árboles,  cuyo propietario era don Juan Dionisio Ruiz.
            Telasco Mac Pherson, en su obra precitada, que fue hecha pública en 1891, definió a Guanape y Guanapito como caseríos pertenecientes a Altagracia de Orituco, con 33 casas y 248 habitantes en el primero y 15 viviendas y 123 pobladores en el segundo. Habrían surgido dentro de propiedades particulares dedicadas a las actividades agrícolas, fundamentalmente, que aún conservaban esa vieja tradición económica en la quinta década del siglo XX, cuando, las siembras de maíz y de tomate de la hacienda  Guanapito,  y de otras fincas orituqueñas fueron arrasadas por la extraordinaria creciente del río Orituco, sucedida el 20 de octubre de 1950, según noticias publicadas en el periódico gracitano Alborada Nº 17, que dirigía el educador calaboceño Blas Loreto Loreto.
              Guanapito era una hacienda productora de caña dulce y de maíz en la sexta década de la centuria veinte, cuando allí habitaban cinco o seis familias; en ella había un trapiche para la molienda de caña y el aprovechamiento de sus derivados; su último propietario fue el señor Pedro Vilachá.   
            La población de Guanape era más numerosa en esos tiempos, quizás sobrepasaba las 100 familias, entre cuyos apellidos primordiales estaban: Ramírez, Rondón, Jaramillo, Utrera, Hernández, Bravo, Seco, Nares, Reyes y otros, cuyos miembros dependían económicamente de la agricultura y la cría; resaltaba el beneficio sabatino de cerdos y reses, así como la trilla de café y la tienda del señor Jesús María Hernández, quien mantenía relaciones comerciales con pequeños productores cafetaleros de Caramacate, El Tiamo, Guatopo, Tinapuín o Tunapui, El Roble y otros sitios circunvecinos, por lo que el caserío era una especie de centro comercial en aquel amplio espacio de agro-producción. En Guanape había escuela, dispensario, comisaría, capilla católica y alumbrado público de seis de la tarde a nueve de la noche, gracias a la planta hidroeléctrica de la hacienda La Rubileña, ubicada en las proximidades del vecindario, que era encendida entonces por el señor Pedro Utrera; además, había una bodega muy conocida, propiedad del señor Julio Bravo, sita en la entrada del poblado y a la orilla de la carretera Altagracia de Orituco-Caracas, que era famosa por ser una especie de parada de autobús donde los viajeros esperaban el transporte de la empresa La Flor de Orituco (perteneciente al señor José Rafael “Catire” Álvarez), con destino a los Valles del Tuy, a la capital de la República o sitios intermediarios y viceversa; era común ver algunos pasajeros abordando el vehículo junto con sus equipajes respectivos, los cuales podían consistir en maletas, busacas, racimos de topocho o de cambur, gallinas u otras aves domésticas, sacos llenos de verduras, camas, colchones, etcétera; por esto el colector debía tener mucha paciencia para acomodarlos en la parrilla colocada sobre el techo del autobús, que luego tapaba con un encerado protector y aseguraba bien con un mecate. Aquella bodega fue transformada después en un botiquín, sin que perdiera su uso como parada de autobús. 
            Ambos vecindarios se mantuvieron como tales hasta que ocurrió el desalojo de sus habitantes por causas de utilidad pública hacia 1958. El señor Domingo García fue el último en abandonar Guanape… Esos espacios, junto con los de la hacienda La Rubileña, los requirieron para la construcción del embalse Guanapito, cuyos trabajos fueron ejecutados de 1959 a 1962, mediante la coordinación del Ministerio de Obras Públicas. El dique fue hecho sobre el paso del río Orituco en Guanapito, que era parte del viejo camino Altagracia de Orituco-Ocumare del Tuy, por la vía de Quere hacia Quiripital; de allí proviene el nombre del embalse. Al parecer, estaba previsto que las aguas de esta obra alcanzarían su máxima cota en el transcurso de cuatro años; no obstante, las lluvias fueron copiosas en 1962, tanto que la represa llegó a su capacidad extrema en el lapso de tres días de ese mismo año, según noticias aportadas por el señor Julio Girón. La obra fue inaugurada en abril de 1963 por Rómulo Betancourt, quien era el Presidente de la República. Desde entonces, Guanape y parte de Guanapito quedaron cubiertos por las aguas del embalse recién construido; tuvieron el mismo destino final de la finca La Rubileña y de un puente metálico situado sobre el cauce de la quebrada Guanape, en la vía Altagracia-Caracas.  
            Algunos ex pobladores de esos vecindarios desaparecidos se reubicaron en Altagracia de Orituco, otros en Orocollal y en el Banco de Guanape. Varios de ellos recordaban con frecuencia un antiguo comentario que circulaba entre los guanapenses, según el cual lo ocurrido era consecuencia de la predicción de un cura, quien había vaticinado que Guanape desaparecería cubierto por las aguas, porque dos hombres le apedrearon la capilla que construyó en el caserío.

Altagracia de Orituco, junio de 2016.

FUENTES
1.- Documentales
ARCHIVO ARQUIODIOCESANO. Caracas, municipio Libertador.

            Matrículas de Altagracia de Orituco. Sección: Matrículas parroquiales. Carpeta Nº       37. Años 1764-1791.

2.- Bibliográficas

ALVARADO, Lisandro. Glosario de voces indígenas. Caracas. Monte Ávila Editores Latinoamericana C.A., 2008.

BOTELLO, Oldman. Toponimia indígena de Aragua. Maracay. Publicaciones del Concejo del Municipio Girardot. Oficina del Cronista de la Ciudad. Primera edición, 1990.

CHIOSSONE, Tulio. Diccionario toponímico de Venezuela. Caracas. Monte Ávila Editores. Colección Manuales. Primera edición, 1992.

LÓPEZ GARCÉS, Carlos A. Tiempos coloniales de Altagracia de Orituco (1694-1810). Altagracia de Orituco. Edición de la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico. 2005.

LORETO LORETO, Blas. Alborada, pie de luz para medio siglo. Altagracia de Orituco. Edición de la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico. 2009.

MAC PHERSON, Telasco. Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del estado Miranda. Presentación: Dr. Arnoldo Arocha Vargas. Los Teques. Edición facsimilar de la Gobernación del Estado Miranda. 1973. 

REYES, Lorenzo Aquiles. Laonemia. Caracas. Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Fundación Editorial el perro y la rana. 2008.

3- Informaciones orales

GIRÓN, Julio. Altagracia de Orituco, domingo 29 de mayo de 2016; martes 21 de junio de 2016.

REYES CHAPELLÍN, Lorenzo Aquiles. Altagracia de Orituco, lunes 13 de junio de 2016.

UTRERA, Ciro. Altagracia de Orituco, lunes 20 de junio de 2016.


UTRERA, Francisco. Altagracia de Orituco, jueves 12 de mayo de 2016.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LA BATALLA DE VALLE DE LA PASCUA

FELIPE HERNÁNDEZ G.
CRONISTA OFICIAL DEL MUNICIPIO LEONARDO INFANTE / UNESR

Fue el 25 de mayo de 1814, cuando las fuerzas patriotas comandadas por el general Pedro Zaraza Manrique y el comandante José Calderín, con el auxilio oportuno del general Manuel Carlos Piar derrotaron en suelo vallepascuense a los realistas comandados por los generales Bartolomé Martínez y Juan José Rondón, tributando una victoria a la Independencia de la Patria, después de caída la Segunda República.
Al despuntar el año de 1814, por las sabanas interminables y los llanos resplandecientes, el realista José Tomás Boves asumiría para sí mismo la tarea de desbaratar, por segunda vez, el sueño republicano; con su liderazgo y la promesa de darles las riquezas de los blancos, comandó un poderoso ejército de llaneros y pardos. Alzando la bandera realista, Boves junto a su Legión Infernal sumirían a Venezuela en una guerra social encarnizada. Con la derrota, vendrá la emigración: el pánico y la muerte. Para salir de este atolladero se debía comenzar desde cero la obra independentista. Ese es el escenario, la situación y el tiempo histórico del triunfo patriota alcanzado en la Batalla de Valle de la Pascua.
Al igual que hace cien años, en 1914, el Concejo Municipal del Distrito Infante conmemoró el Centenario de la Batalla de VLP, dejando como constancia para la posteridad, la reseña histórica en el Acta de la Sesión, que copiada a la letra, dice:
Concejo Municipal del Distrito Infante. Sesión extraordinaria del 25 de mayo de 1914. Con asistencia del Presidente Rafael Zamora Gil, Juan Francisco Bolívar Loreto, Pedro Manuel Escobar Ramírez, José Vargas López, Juan de Jesús Vargas Ríos, ¿? Chacín Mendoza y José María Álvarez Jaramillo, fue abierta la sesión…El presidente expuso que el objeto de la reunión en Concejo es para consagrar una sesión solemne en acción de gracias por la memoria de los esforzados patriotas defensores de esta plaza, en año luctuoso de mil ochocientos catorce, por cumplirse hoy el Primer Centenario de haber alcanzado victoria sobre las fuerzas sitiadoras comandadas por Bartolomé Martínez. Los principales héroes de la gloriosa acción fueron: José Calderín, Pedro Zaraza y Manuel Piar… Acogida unánimemente la opinión de Presidente, se notó en el entusiasmo de los Concejales el sentimiento de gratitud y patriotismo que hacia los Libertadores conservan intacto los venezolanos… Con la satisfacción que deja en el ánimo el cumplimiento de un sagrado deber se levantó la sesión; y como testimonio de este acto patriótico, firman: Presidente: Rafael Zamora Gil. 1er Vicepresidente: Pedro Manuel Escobar Ramírez. 2do Vicepresidente: Juan Francisco Bolívar Loreto. Síndico Procurador: Juan de Jesús Vargas Ríos. Vocales: ¿? Chacín Mendoza. Secretario: José María Álvarez Jaramillo.
Hoy, a doscientos dos años de tan magna fecha, la recordamos una vez más y así significar la contribución de los hijos de este noble pueblo guariqueño a la independencia de la Patria…
Valle de la Pascua, 23 de mayo de 2016.

UNA ROCA ATRACTIVA EN ORITUCO

Carlos A. López Garcés
Cronista de Orituco





1.- Tamaño

            Piedra del Caracol es el nombre que la conciencia popular le asignó a una roca grande y de aspecto poco común, que es muy atrayente por su parecido con una especie de esos animales; mide, aproximadamente, cinco metros con setenta centímetros de circunferencia, un metro con noventa centímetros de diámetro y setenta centímetros de máximo espesor.

2.- Ubicación inicial

            Fue localizada en un sitio aún impreciso, ubicado entre el antiguo caserío Guanape y Quere, en territorio orituqueño, municipio José Tadeo Mongas del estado Guárico. Al parecer, ese lugar quedó cubierto por las aguas del embalse Guanapito; pero no pasó lo mismo con la piedra, porque fue sacada a tiempo en una pala mecánica hasta la orilla de la vía hacia Quere, con accesibilidad para una transportación futura, gracias a las diligencias del topógrafo Pelayo Augusto Ledezma, quien trabajaba en la construcción de dicha represa y logró con el ingeniero Otto Luis Pérez (presidente de la empresa CAMIFA, contratista de la obra) que se cumpliera aquel propósito, según información transmitida por el señor Julio Girón al redactor de este escrito, el domingo 29 de mayo de 2016.



3.- Mudanzas sucesivas

            La profesora Yraís Román ha reiterado en diversas ocasiones que su padre, el señor Luis Román, sabía de la existencia de esa piedra desde años atrás, cuando la vio por primera vez en una de sus tantas correrías como cazador; él tuvo la iniciativa y el ánimo suficiente para trasladarla, en un volteo y con la ayuda de un grupo de veintiún hombres, entre quienes se contaba al señor Juan González, desde el llamado plan de la fila de El Roble hasta Altagracia de Orituco, donde ha estado en varios lugares.

            Primero la situaron en la plaza Bolívar por algunos días; luego la ubicaron formando parte de una fuente central en el parque Sucre, en agosto de 1964, como un complemento de la modernización que el Concejo monaguense, presidido el señor Alí de la Cueva, hacía entonces a ese espacio recreativo. Allí le “repararon”, con una mezcla de cemento y arena, algunos daños causados durante el transporte, la pintaron de gris y la mantuvieron hasta que fue eliminada la fuente y el busto de Antonio José de Sucre fue reinstalado en el centro, que era su sitio original, de donde lo habían desplazado hacia una medialuna hecha con ese  propósito en el lateral norte de dicho parque. Después estuvo abandonada durante varios años en La Playera: primeramente, en el parque Rómulo Gallegos que servía de sede al Cuerpo de Bomberos y ahora lo es de la Alcaldía; de aquí fue llevada a un terreno cercano desocupado, donde algunas personas acostumbraban a jugar bolas criollas, que años más tarde fue utilizado para construir el parque Manuel Ríos. Posteriormente fue colocada en la plazoleta del Boulevard Rómulo Gallegos, construido en la Zona Comercial Saladillo (El Chala) cuando el ciudadano Salomón Gómez Naranjo ejercía su primer período como alcalde (1990-1993). Ahora está en la plaza Bolívar desde el año 2008, por decisión del autor de este texto cuando fungía como alcalde, quien había planteado esta opción en un discurso leído en la cámara municipal el 19 de abril de 1991, a propósito del 181º aniversario de la gesta de 1810, aun cuando el lugar apropiado para esa piedra debe ser en el Museo del Orituco, que está pendiente todavía.



4.- Formación

             Algunas personas han procurado aclarar el origen de esta piedra mediante una de las tres suposiciones siguientes:

1ª.- Creación artística. Esta hipótesis la considera desde dos vertientes. En primer término: la concibe como una talla indígena; es decir, como una obra de arte primitivo, que habría sido esculpida por aborígenes del Orituco antiguo en tiempos prehispánicos indefinidos. Las dudas al respecto sirven para recordar que, antes de conocerse esta conjetura, solo se hablaba del hallazgo de hachas líticas y piezas de alfarería rudimentaria, que han sido citadas como evidencias propias de la artesanía practicada por pobladores seminómadas precolombinos de tierras orituqueñas, lo que no suprime la posibilidad de novedosos descubrimientos durante labores casuales o en el transcurso de exploraciones arqueológicas futuras. En segundo lugar: la asienta igualmente como una escultura, que habría sido labrada por un aficionado con mejores recursos técnicos en días coloniales o republicanos y no por indígenas prehispánicos con limitaciones tecnológicas.



2ª.-Fosilización. Hay dos versiones con las que se intenta explicar este proceso. La primera indica que es un amonites gigante; es decir: un molusco fósil de la clase de los cefalópodos, con concha externa en espiral, muy abundante en la era secundaria o mesozoica, entre el jurásico y el cretácico, que en total abarcó desde hace 245 millones de años hasta hace unos 65 millones de años, de conformidad con la definición publicada en  el Diccionario de la Lengua Española y el Everest del mismo idioma. La segunda también estima que corresponde a un fósil, petrificado en una roca calcárea; pero perteneciente a un molusco testáceo gigante, de la clase de los gasterópodos, identificables por tener: un pie carnoso para arrastrarse; la cabeza más o menos cilíndrica, con la boca en su extremo anterior y uno o dos pares de tentáculos en su parte dorsal; el cuerpo protegido comúnmente por una concha de una pieza y de forma muy variable, según las especies, casi siempre arrollada en espiral como los caracoles, por ejemplo; fueron característicos del período ordovícico, que es el segundo de la era paleozoica, el cual duró desde hace 500 millones de años hasta hace 440 millones de años, según la descripción contenida en los diccionarios precitados y reseñada en el Catálogo del patrimonio cultural del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico (2005, p. 16).



3ª.- Curiosidad geomorfológica. Esta presunción contradice las dos anteriores y plantea que es una curiosidad geomorfológica, de acuerdo con la opinión que le habría dado el paleontólogo Ascanio Rincón, funcionario del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), al ingeniero agroalimentario Carlos Guariguata, quien es un respetable aficionado a estudiar diligentemente hechos de interés paleontológico ocurridos en Orituco. El investigador Ascanio Rincón tuvo la oportunidad de observar la piedra, tocarla, revisarla y habría dicho que no es un fósil, porque, entre otros detalles, la superficie carece de los peculiares indicios que orientan su identificación (ranuras, escotaduras, prominencias, etcétera) y, además en este caso específico, carece de la espiral característica de los caracoles, o sea que no está presente esa “línea curva que da indefinidamente vueltas alrededor de un punto, alejándose de él más en cada una de ellas”, pues no hay continuidad en las que tiene; estas no describen el curso acaracolado, que es el típico distintivo de esas especies, sobre todo en su inicio de la parte central, donde toma otras direcciones.



5.- Deducción previa

            En atención al planteamiento precedente, es posible inferir (con la ayuda de Guariguata y de otras fuentes) que se trata de una piedra rara, poco común, de formación sedimentaria, lacustre y calcárea, que puede apreciarse como una curiosidad geomorfológica, creada por el dinamismo de la propia naturaleza durante un largo proceso de millones de años, como consecuencia de la acumulación “caprichosa” de materiales, que, por la acción erosiva del agua y del viento, adoptaron esa forma parecida a un caracol gigante.



6.- Pieza admirable

            Es pertinente resaltar que no hay estudios científicos conocidos, concretos, conclusivos, convincentes y confiables relacionados con el origen de la Piedra del Caracol. Sin embargo, ella es causa de admiración de quienes la han visto por su extraordinaria semejanza con esa especie de molusco gasterópodo, como sucedió con el licenciado Arturo José Magallanes, un biólogo y geólogo nativo de Maturín, estado Monagas, residenciado en Argentina, quien estuvo en la plaza Bolívar de Altagracia de Orituco en el primer trimestre de 2016, tal vez en febrero, y al verla no ocultó su sorpresa ante aquel insólito parecido con un caracol gigante, por lo que agregó que era un tesoro lo que tenía Altagracia, según noticias aportadas por el señor Guillermo Mendoza el viernes 27 de mayo de 2016.

            Al parecer, esta piedra siempre ha sido motivo de atracción, incluso para excursionistas que llegaban hasta el punto donde fue encontrada originalmente; esto es factible sospecharlo por las grabaciones de los siguientes nombres y fechas en uno de sus lados: 5/5/54 GARIBALDI SOTO; ALFONSO DE GREGORIO; ANGEL CONSTANT; OTTO YNFANTE; FERNAND [sic]; además, OLY 1951, que tal vez corresponde a las iniciales de OTTO LUIS YNFANTE.


7.- Investigación in situ

            Debe decirse que en cierta ocasión, acaso en 1990, hubo personal de Petróleos de Venezuela (PDVSA) que le propuso al alcalde Salomón Gómez Naranjo la idea de llevarse la piedra hasta Oriente para estudiarla con detenimiento, lo cual no fue aceptado por el “burgomaestre” al solidarizarse con opiniones adversas a esa propuesta, por el temor de perderla; pero esto no significaba un impedimento para investigarla, lo que debía y/o podía hacerse sin necesidad de sacarla de Altagracia. Se justificaba y se justifica aún este celo estricto, porque esta piedra es realmente un signo identificador del Orituco, sobre todo de la tierra altagraciana, como bien lo recordó Ramón Alberto Mirabal Zapata (Beto), en uno de sus tantos escritos periodísticos.

Altagracia de Orituco, junio de 2016.


FUENTES

I.- Bibliográficas

BISQUE, Ramón A.; HELLER, Robert L.; RIDD, Merrill K.; JONES, Daniel J.; otros. Investiguemos La Tierra. Caracas. Edición Venezolana, Editorial DISEME C.A., 1977.

Catálogo del patrimonio cultural del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico. Caracas. Instituto del Patrimonio Cultural Venezolano. Ministerio de la Cultura y otros. 2005.

LÓPEZ GARCÉS, Carlos. Época prehispánica de Orituco y Guaribe (apuntes para su estudio).  Impreso en Caracas. Talleres Tipográficos de Miguel Ángel García e Hijo. 2005.

MARRERO, Levi. La tierra y sus recursos. Caracas. Cultura Venezolana, S.A. Colección Geografía Visualizada. 1986.

II.-  Hemerográficas

[Comentario sobre la Piedra del Caracol]. La Voz de Orituco. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año 4 - Nº 37. Altagracia de Orituco, 31 de agosto de 2010, p. 11.

GARCÍA, Alberto. “Canto a la piedra”. Caramacate. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año I - Nº 1. Altagracia de Orituco, 26 de marzo de 1988, p. 12.

“La Piedra del Caracol”. Gráficas Gracitanas. Director: Víctor Pérez Pérez. Altagracia de Orituco, diciembre de 1967, p. 5.

ROMÁN, Yraís. “La Piedra del Caracol”. La Voz de Orituco. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año 4 - Nº 37. Altagracia de Orituco, 31 de agosto de 2010, p. 11.

III. Informaciones orales

GUARIGUATA, Carlos. Ipare, sábado 4 de junio de 2016; Altagracia de Orituco, miércoles 8 de junio de 2016.

GIRÓN, Julio. Altagracia de Orituco, domingo 29 de mayo de 2016.

MENDOZA, Guillermo. Altagracia de Orituco, viernes 27 de mayo de 2016.

ROMÁN, Yraís.  Altagracia de Orituco, jueves 2 de junio de 2016.


lunes, 4 de abril de 2016

UN VIAJE…UN MUNDO!

Rebeca Vargas


Inmersa en un mar de constantes decisiones, diariamente alzo las velas para viajar en ellas, viendo cómo afectan la paz de las aguas, bien sea para dar vuelco en mi cuerpo, al ver y sentir la forma en que los vientos rozan mi rostro, despeinando aquello que ni yo misma consentía el control. Siento unas ganas cursis y dolorosas en breves segundos, de ver algo en el mar, ver a la corta distancia cómo emerge la figura de lo que tenemos en nuestras utopías más placenteras, haría de mi viaje algo fascinante, estaría segura de ello, al tiempo que un corazón agitado por la euforia de llegar a puerto y tocar lo que a distancia parece tan decidido. Pero en un devenir de emociones, subyacen aquellas que hacen tomar las velas con más fuerza, queriendo evitar un rumbo distinto, donde pierda el ir de mi respiración…quizás mi única noción de equilibrio, sea la urgencia de decir nosotros, quizás mi única noción de equilibrio sea este regreso al propio desconcierto a bordo de este viaje, donde la esperanza es puesta a prueba con congojas variantes, hemos de esperar rodeados por incertidumbres escalofriantes que nos impulsan a desvelarnos de por vida.

Con el corazón tenue por los roces del mar, sigo adelante, mis ojos anhelan observarte de la misma forma que lo hacen mis sueños, los cierro para que tomen control de este sentir, por lo menos no habrá sido fácil, donde la mejor violencia se permitía por segundos razonables treguas para volverse una brisa en bondad…efímero y acertado, deseado y cuestionado. En medio de este viaje, la noche se ve a la distancia, tan profunda que ahoga los sentidos, tan lenta que da tiempo para albergar recuerdos y repensar aquellos que nos hicieron daño, vulnerable y frágil está mi alma, desnuda por las estrellas más brillantes, me encuentro quieta, flotando con los pensamientos…río por momentos grises y es que la noche abarca todo color en mi, el frío empieza adentrarse en mi cuerpo, no puedo huir de esto, sigo allí, casi esperando que vengas por mí, levantándome con el calor de la vida… sólo en segundos llega la luz de una estrella flotante sobre la nada, más grande del resto, parece que quiere decirme algo, las voces se hacen más claras, más consistentes, al entenderlas quisiera no poder escucharlas, pero no puedo, sigo siendo yo tratando de gritar lo que la razón da la espalda…como un susurro, suavemente y sin hacer daño, ella me dice con voz de razón: “no puedes hacer que sienta lo que no hay”, mis ojos se cierran, mis labios descansan de momento, el frío toma lugar a mi lado, casi queriendo abrazarme, casi dándome consuelo…me dejo llevar, el luchar es más débil, sin fuerzas, sin sentido veo el sendero…las respuestas se vislumbran con la neblina…el amor abre paso en medio de las sombras de la noche, los fríos vientos dejan de ser, tomo el primer haz de luz, me aferro a él, soportando las gotas del sacrificio… en pie, puerto a la vista, con ello, una decisión más, salir del lugar donde estoy, entrar en otro…esperando volver alzar las velas de incertidumbres, esperando un segundo para seguir viviendo…

Imagen tomada de http://mujeralegreencristo.blogspot.com/2010/12/cuando-las-estrellas-sean-azules.html

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