martes, 3 de noviembre de 2009

SYLABARIUM DE OBRAS PÚBLICAS EN EL GUÁRICO SXIX Y SXX

Manuel Soto Arbeláez


Venezuela es un país que al decir de Mariano Picón Salas se abrió al mundo en 1936, significando que el progreso comenzó en esa fecha. Es una opinión respetable que merece ser evaluada. Mucho antes los gobiernos nacionales ejecutaron tímidamente obras de desarrollo que aparecen reseñadas en las Memoria y Cuenta de los diferentes organismos públicos; así tenemos que el 20/02/1874 el general Antonio Guzmán Blanco define para algunas zonas de la nación un conjunto de obras públicas a planificar y ejecutar, de ser posible en su primer gobierno llamado el septenio. Para ello puso en funciones al recién creado Ministerio de Obras Públicas y nombra al frente de ese organismo al joven (tenía 26 años) ingeniero Jesús Muñoz Tébar, a quien encomendó además, la tarea de terminar tempranamente 126 obras en ejecución. Las correspondientes al estado Guárico o sus cercanías eran: A. Carretera Ocumare del Tuy-Caramacate. B. Villa de Cura-Calabozo. C. Villa de Cura-San Juan de los Morros y desde allí a los baños termales. D. Canal para conducir agua desde el río Guárico al actual estado Aragua (para entonces Guzmán Blanco); y del río San Juan a Parapara. E. Finalizar los baños termales de San Juan de los Morros y los de Guarumen. F. Terminar el mercado de Calabozo. G. Construcción de las iglesias de El Rastro y Barbacoas.

Al cabo de tres años, en 1877, estaban en servicio las carreteras de San Juan a los Baños sulfurosos y de San Juan a Villa de Cura y de allí a Cagua.

En cuanto a los telégrafos se señala en la Memoria de 1884 que se terminó la línea oriental que partiendo de Petare terminaba en Zaraza y otra central que partiendo de Petare pasando por Santa Lucía, Ocumare, Cúa, San Casimiro, Camatagua, Orituco, Chaguaramas y terminaba en Valle de la Pascua. Este es un dato bien importante para mí porque varias veces me había preguntado -y tratado de averiguar- cuándo tuvimos telégrafo en el Oriente del Guárico y ahora la respuesta es concluyente: en 1884. Para ello se había presupuestado la construcción de esas líneas y sus estaciones en el presupuesto del lapso 1877-1884 para ser ejecutados por los ministerios de Fomento y Obras Públicas.

Pasan varios años sin información sobre obras públicas en el Guárico hasta 1916, cuando aparecen adjudicaciones de obras y servicios al general Julián Correa para la conservación de la carretera Villa de Cura-Calabozo. Eran las llamadas “Imaginarias” en las cuales el militar gomecista que resultaba premiado por sus servicios de esbirro, soplón, torturador, etc., se le asignaba el manejo de una nómina la cual ellos manejaban a discreción aumentándola a su criterio, pero en realidad lo que acusaban era muy superior a lo que realmente manejaban; por ejemplo, le cobraban al gobierno, digamos, 100 obreros para el mantenimiento de la carretera X y en realidad empleaban no más de 30 trabajadores, lo demás se lo embolsillaba el militar beneficiario de la imaginaria. Pero ¡Oh sorpresa! En 1931 aparece disfrutando una de esas canonjías en el estado Portuguesa el coronel José Vicente Rangel, padre del homónimo que te conté. En 1932 el coronel Rodolfo C. Piña tenía la suya en El Sombrero. Posteriormente incluyeron dentro de sus obligaciones el cuido, mantenimiento y embellecimiento del famoso puente colgante sobre el río Guárico en las cercanías de la capital de Mellado. Este puente desmontado en los años 1960s y montado al sur de Guayana todavía está en servicio. Es una joya tanto desde el punto de vista de la ingeniería como de la arquitectura.

En 1945 el Ministerio de Obras Públicas, MOP, da como terminadas las carreteras de Valle la Pascua-Santa María de Ipire, Valle La Pascua-Zaraza y San Juan de los Morros-El Sombrero (relocalización). En 1965 se dio inicio a la carretera Las Mercedes-Cabruta. En total, podemos decir que en la modernidad las grandes obras en nuestro estado han sido: La Represa de Calabozo; los hospitales zonales de Calabozo, Valle de la Pascua y San Juan de los Morros; el sistema de medianos y pequeños hospitales y ambulatorios en las ciudades de menos población que los nombrados; el desarrollo hidráulico de la Cuenca del Unare, el desarrollo de la cuenca del río Tiznados, la planta física de las diferentes universidades nacionales y regionales; las edificaciones para los liceos, grupos escolares y escuelas graduadas; la electrificación de todo el Estado; el sistema telefónico integrado al sistema nacional, el acondicionamiento de la planta física del urbanismo de las principales ciudades guariqueñas. Muchas de estas obras están a punto de colapsar, debido al rápido crecimiento de la población y a la falta de un verdadero criterio de la planificación del crecimiento en todos sus órdenes y del indispensable mantenimiento previsible.

MSA. E-Mail: manuelsotoarbelaez@yahoo.comEl Guárico Oriental 1, 2 y 3 en librería La Llanera, calle Guásco frente a la plaza Bolívar, Valle de la Pascua Los libros

lunes, 2 de noviembre de 2009

LA ÚLTIMA AUDIENCIA*

Juan Yáñez



Con este título conocemos una interesante y excelente obra de teatro, escrita por el profesor Adolfo Rodríguez, nuestro prestigioso historiador y hombre de letras, poseedor de una extensa trayectoria en pro de la cultura en el Guárico y en Venezuela. Su texto contiene el testimonio final imaginado por el historiador y expresado por Simón Bolívar, cuando ya se hallaba en San Pedro Alejandrino. Su argumento dramatiza la audiencia concedida por El Libertador al general Julián Infante, quien fuera un exiliado paécista, que confrontó a los realistas en los llanos centrales. La obra presentada como un monólogo, rescata las reflexiones de un Bolívar ya enfermo y declinado aunque todavía lúcido y soportando las adversidades producidas por sostener y luchar por una causa que no termina de cuajar y en su abatimiento rememora su intensa relación con los llanos del Guárico. Ya la idealizada Gran Colombia ha sucumbido y con ella sus sueños de establecer una gran patria. Su interlocutor es un guariqueño y también el último baluarte con que contó Bolívar en vida. Adolfo Rodríguez, su autor, es ante todo un llanero de pura cepa y precisa sus convicciones sobre la intervención de la llaneridad en la independencia de Venezuela. El drama penetra hondamente en las raíces de la identidad hispano-americana, la que en algunos casos ironiza y en otros valora y justifica.

La obra fue representada en la Casa de la Cultura, Víctor Manuel Ovalles¨, de San Juan de los Morros, en diciembre de 2003. En aquel tiempo y lugar, la obra, -que en su concepción original tiene varios personajes- fue reducida a un soliloquio, por una excelente adaptación que conservó su texto tal como fue escrito. Bolívar fue personificado por un estupendo actor que nos logró sorprender y cautivar con su interpretación. Estamos hablando de César Pérez, un caraqueño de 45 años, de edad, es licenciado en Artes en la UCV y con una larga trayectoria en la actividad teatral. En aquella escenificación, César, quien además de representar a Bolívar, fungió de director, productor y autor de la idea también. Lo acompañó en aquella oportunidad, Maximiliano Rebolledo, actuando de manera silente, personificando a José Palacios, lugarteniente del Libertador. La personificación del Libertador, lució con una profesionalidad digna de salas con mayor aforo y exigencia. César Pérez fue Bolívar, sin lugar a dudas... La puesta en escena se adaptó a las limitaciones del teatro y a pesar de todo se logró una producción aceptable.

Hasta aquí lo escrito, amables lectores, es el contenido de un comentario, que escribimos en anterior ocasión y que no fuera publicado. Hoy después de permanecer en espera, lo redactado sale a la luz y en esta ocasión enriquecido y mejorado. Por ello anotaremos que el pasado sábado 24 de octubre del presente, tuvimos la feliz circunstancia de volver a deleitarnos con la representación de “La Última Audiencia”. Al igual que aquella vez, Bolívar fue magistralmente interpretado por César Pérez, que nuevamente volvió a ser Bolívar y en esta actuación más maduro y convincente todavía.

En esta ocasión la obra fue representada con más buena voluntad que recursos –y con ello acrecienta su mérito- en la sede del Museo de la Tradición Musical de Venezuela, una Sociedad Civil sin fines de lucro, en pro de cultura de nuestra ciudad y estado. Los directivos de esta institución, -sita en la calle Roscio, diagonal al Mercado Viejo- interesados principalmente en la música, quieren alcanzar también otros estratos de la cultura como, es el teatro y otras expresiones representativas. Ya habrá en un futuro próximo, oportunidad de hablar de ellos, que bien merecen ser conocidos y estimados por los sanjuaneros… www.ahoraescuandohay.blogspot.com

*Publicado en el Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela, el 01.11.09
Fotografía: Imagen del actor Cesar Pérez representando al Libertador.Tomada por el autor de la nota.

jueves, 29 de octubre de 2009

LAS OBRAS HUMANISTICAS DEL SABIO TORREALBA

Alberto Hernández


1.-


Las viejas heridas del país se hacen visibles en las páginas que el doctor José Francisco Torrealba dejara envueltas entre voces de fantasmas y los distintos soles que caen sobre el llano. Ese “loco genio” que tanto diera de qué hablar y a quien le han atribuido anécdotas y revelaciones, se nos hace presente en Obras Humanísticas, un compendio de las cosas que pensara y escribiera con tanto ahínco.

El sabio Torrealba, como todo el mundo en este país lo llamaba, hito del conocimiento, de esa curiosidad propia de los que nacen para dejar huellas, queda entero en este libro que publicó la Comisión Conmemorativa del Centenario del Dr. José Francisco Torrealba en San Juan de los Morros/ 1997.

Gracias al paisano y amigo Adolfo Rodríguez cae en mis manos este hermoso y extraño tomo. Raro y escaso por lo que entrañan y contienen sus páginas, cargadas de imágenes, de variados tonos temáticos, en los que el doctor Torrealba demuestra su brillo como escritor.


2.-


A finales de siglo, cuando el polvo del mundo verificaba la existencia del nuestro portentoso silencio rural, nace en santa María de Ipire José Francisco Torrealba, el 16 de junio de 1896. A ciento trece años de su llegada al mundo y ya montados en la nave de este siglo XXI, el país, desde Guárico, recogió parte de las memorias de este hombre a quien aún no se le ha hecho justicia.

“El 5 y 6 actúa como un enorme garito de extremo a extremo del país. Sabatinamente como una maga fatal expolia inclementemente a la ya exigua economía de los hogares interioranos y capitalinos.

Semanalmente son como saqueados los hogares, atraídos por una esperanza ilusa, se va no sólo lo que podría economizarse sino hasta lo indispensable para la próxima semana”. Así lo dejó escrito -como si hubiese sido esta mañana- el 4 de febrero de 1958 en san Juan de los Morros, y luego reimpreso en el diario La Esfera el 13 de febrero del mismo año. Y digo como si hubiese sido esta mañana porque la reflexión tiene una vigencia asaz comprobable. Ahora el 5 y 6 no sólo se juega los domingos. Se practica todos los días. Y también la lotería y sus demás tentáculos de la ruina popular.


3.-


Nuestro sabio y paisano de las sabanas de Guárico hace un recorrido emocional e histórico por figuras como Vargas, Cajigal, Marcano, Rafael Rangel, Felipe Guevara Rojas, destacando la Amargura y tristeza en la vida de algunos sabios venezolanos.

Digamos que José Francisco Torrealba pasó por lo mismo. Vidas paralelas, como desentrañar el tiempo que él también reveló a través de su entrega y pasión por la ciencia y las humanidades.

En este su libro Obras Humanísticas, Torrealba trata con mano abierta los puntos más neurálgicos de esa Venezuela que le tocó vivir.

Trabaja sin ningún pasmo un tema bastante debatido, pero que el sabio revisa con donosa descarnadura: Meditando sobre la inmigración. “A nadie escapa que nuestro país necesita una nueva transfusión de sangre europea. Varias endemias como el paludismo, la necatoriasis, otras parasitosis intestinales, la sífilis, la tuberculosis, el mal de Chagas, la lepra, llevaron a nuestro pueblo a un grado de menor resistencia, de incapacidad física y de degeneración bastante aparentes. Y si a esto agregamos la desnutrición y el alcoholismo, se comprenderá sin gran esfuerzo, que necesitamos algo más que asistencia social y educación y mejoramiento de la nutrición para mejorar los genes tan gravemente cargado de taras”.

Texto para discutir y disentir. Texto para pensar y volver a negarnos.

El libro continúa su camino. La voz de José Francisco Torrealba sigue bajo el mango donde su mirada descubría a cada instante los milagros y las revelaciones del universo y su patio.


Fotografía tomada de http://medicinaarteytiempo.blogspot.com/

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fundo Tacatinemo

Daniel R. Scott

"Antes el mundo era el Cielo" ( Cosmogonía de la etnia yekuana, del Alto Orinoco )

Cuando se me propuso, la noche de mi cumpleaños, emprender un viaje o absurda peregrinación nostálgica al viejo fundo de papá, nuestro huerto del Edén familiar, el mismo que fue el deleite de nuestra niñez, mi reacción inicial fue responder con un enfático y rotundo "¡No!". Tras una prolongada ausencia de dos décadas, temía de veras lo que pudiese o no pudiese encontrar en esas tan queridas hectáreas. Le temo a ese "cuerpo etéreo con que están hecho los recuerdos", ( Ramón Sampedro ) porque los tales no son reales cuando salen de nosotros y se confrontan con la realidad. Los recuerdos, a decir verdad, no son reales en ningún lado. El último capítulo de la obra "Las Memorias de Mama Blanca" de nuestra querida escritora Teresa de la Parra me había dado una gran e inapelable lección al respecto. La familia vende la hacienda paterna y parte a Caracas para "civilizarse". Pasan dos años. Las niñas del relato, presas de la nostalgia, les dio por evocar sus días en la hacienda "Piedra Azul". Para ellas, ese período era "la edad de oro en el paraíso perdido". Querían visitar el lugar. Escribe la autora: "Seguras de que habíamos dejado allá un tesoro de felicidad, queríamos poseerlo de nuevo, aún cuando fuese por algunas horas". Pero la madre, más sabia, no quería saber nada del asunto. "Mamá no quería volver a su antigua hacienda. No tanto porque el viaje fuese largo, pesado y polvoriento, sino porque sabía por advertencia del corazón que es peligroso el enfrentarse a las cosas sobre las cuales, desde lejos, ponemos a reposar nuestros recuerdos". Pero tanto insistieron las niñas que finalmente la madre accedió. ¡Que alegría! Pero finalmente, ¡que horror! El viaje al pasado fue un verdadero fiasco. "En lugar de las sombras familiares, hallamos en todas partes una cosa dolorosísima: el nuevo dueño de Piedra Azul era un rico, gran amante del progreso, animado de una actividad insaciable para idear y realizar reformas. Vale decir que nuestro querido Piedra Azul, disfrazado de otra cosa, también lloraba, con los gritos desoladores de sus reformas, el habernos perdido a nosotras". Y por eso no quería ir. También estaba el temor que me inspiraba aquel sueño recurrente y perturbador que se me presentaba en las noches, cada seis meses, con la precisión mecánica de un reloj onírico: yo regresando viejo y cansado al fundo para encontrarlo todo revuelto, cambiado o desaparecido. ¿Advertencia del subconsciente, producto de leer a Teresa de la Parra? No lo sé; pero finalmente eché a un lado mis temores, me armé de perverso valor y me incorporé al viaje ritual rumbo a la meca de nuestros más caros y preciados recuerdos. Así somos los seres humanos de imprudentes y arriesgados.

Salimos al amanecer del sábado 30 de agosto. Lucía en en los cielos un sol radiante y hermosísimo, adecuado para viajar y contemplar paisajes. De san Juan de los Morros llegamos a Ortiz, de Ortiz pasamos a El Sombrero, y saliendo de el Sombrero seguimos por las Lajitas y los Laureles para, finalmente, doblar a la izquierda y rodar una hora por caminos rojizos, en parte polvorientos y en parte empantanados. ¡Cuantas veces, ida y vuelta, recorrimos estos parajes de arbusto y maleza en el Opel y el Jeep de mamá y papá! Nuestro recorrido estuvo señalado de paradas simbólicas en puntos emblemáticos del camino para recordar, suspirar y tomar fotografías: el montículo aquel donde se dibuja el suave azul del horizonte llanero, el puente de metal oxidado que se alza sobre el caño, el gran roble siempre cargado de extraños nidos, el potrero donde solíamos cazar conejos y venados al caer la tarde. Todo tramo tenía historias o su personalidad particular.

A medida que nos acercábamos a la casa del fundo se me aceleraban los latidos del corazón y relampagueaban en mi mente las terribles advertencias de los oráculos de Teresa de la Parra: "Debemos alojar los recuerdos en nosotros mismos sin volver nunca a posarlos imprudentemente sobre las cosas y los seres que van variando con el rodar de la vida. Los recuerdos no cambian y cambiar es la ley de todo lo existente". Yo me inquietaba. "Oh Teresa déjame en paz!" pensaba. "¡Quédate dentro de tus libros y del Panteón Nacional" Cuando al fin llegamos, me bajé del rustico, caminé unos cuantos pasos y me situé frente a la casa. Abrí bien los ojos y por Dios que no les miento si les digo que... ¡Estaba intacta! Solo los muros exteriores que resguardaban los corredores sufrieron daño, pero alguna mano experta supo restaurarlas. El resto no había variado ni sufrido cambios o alteraciones. Por esta vez o por ahora, Teresa de la Parra se había equivocado: ni la mano del hombre ni las garras del tiempo la habían tocado o desgarrado. Permanecía tal cual papá la diseño y construyó en ¿1971? Parecía una joya de cal que me sonreía bajo el sol, como dándome la bienvenida. Eso sí: la casa anterior a esta, la de barro y techo de hojas de palmas, la que se construyó unos metros más adelante, a la que llamábamos cariñosamente "la Casa Vieja", la misma que nos alojó la primera vez que llegamos aquí, desapareció sin dejar rastro, tragada y vuelta a tragar por la maleza, los arbustos y el olvido. Por mucho que me orienté y busqué, no la pude hallar. La naturaleza había reclamado sus espacios con violencia y triunfado, elevando al cielo un victorioso grito de ramas y hojas verdes. Después de enredarme el pie en unos bejucos y caer de bruces sobre la hierba, me puse disimuladamente en pie, me limpié la ropa y, luego de verificar que nadie me había visto, desistí de mi búsqueda.

Las acacias y cotopriz que mamá sembró uno detrás del otro como disciplinados soldados en formación nos ofrecieron las sombras que protege de las inclemencias del sol llanero. Aquí se siente la mano y obra de mi madre, siempre amante de los arboles y los jardines. Cuando entré a la casa y elevé la mirada, noté que los troncos y la madera que sostenían la techumbre de cinc se hallaban como nuevos. "Veo que han restaurado parte del techo" se me ocurrió comentar, a lo que mi anfitrión respondió: "No señor, de allí no han quitado nada. Este es el mismito techo que le puso su papá". Tal fue la cara de sorpresa que puse que volvió a decir: "Es que los viejos de antes sabían en qué época del año cortar la madera para que dure, que es cuando la luna está en menguante. En cambio ahora ya no la cortan así y se pudre rápido"

Me dejaron a solas. Los demás toman cerveza afuera. La casa y yo dialogamos dulcemente, comunicándonos mutuamente imágenes de un pasado grato y afín. El grueso y compacto sedimento de los recuerdos que dormían se agitó en mil partículas de oro dentro de mi corazón, señalándome mil caras y episodios que giran vertiginosamente y que no me siento capaz de describir. Son cosas indecibles que la pluma se muestra incapaz de abordar con el debido talento. Se trata de mi abuela Carlota Power caminando todas las tardes en dirección al caño para ver sus corrientes y solazarse en los recuerdos de a finales del siglo XIX, la vaca "palmasola" que cada amanecer daba la leche que tomábamos en esta misma casa, el canto madrugador mojado de rocíos del que ordeña a las vacas en el corral de troncos de palma, el finado "Fucho" fraguando el queso en la quesera de bambú, el bagre y la guabina que mordían nuestros anzuelos, la tarde que me perdí por horas con mi hermano menor, las zambullidas que nos dábamos en la laguna cercana y mil cosas más que es demasiado largo e interminable para consignar aquí.

Se podría escribir un libro, hablando de cosas tales como las visitas más absurdas y estrafalarias que ricibimos en esas soledades, como la de aquellos tipos con cara de gansters que cazaban con ametralladoras, o la de aquella familia de Argentina descendientes de alemanes que abandonaron su país concluida la Segunda guerra Mundial. Eso fue la semana santa de 1976 y según palabras de ellos mismos, el padre había sido oficial de la SS. Era gente rara que guardaban armamento muy sofisticado dentro de finos estuches de madera y terciopelo e intentaban atrapar las guabinas con cañas de pescar. Uno de ellos, rojo como un tomate, cabello blanco como la nieve y ojos de un azul intenso, siempre llevaba consigo un equipo estéreo donde lo único que sonaba eran cassettes con la música militar que hacía marchar al ejército nazi en sus ansias de conquista. El otro, sería apenas un niño cuando Alemania firmó la rendición incondicional, y la nieta, una presumida arrogante de modos racistas y quizá antisemitas.

¿Y qué decir de los lugareños, los amables campesinos, gente buena y simple, los verdaderos protagonista de toda historia que tenga estos escenarios? Medardo trabajando con las fuerzas y la nobleza de un buey, la vieja y chiflada María Socorro que casi nos mató con aquellos frijoles que lavó con kerosene antes de prepararlos en el fogón, aquel sordomudo al que no le entendíamos las señas y que caminaba más que un perdido, el "tuerto Quintana" que era uno de los que ordeñaba, el bueno de "pescuezo torcido" que intentó enseñarme a nadar en las lagunas que reflejaban el infinito cielo azul y otros tantos que ya murieron pero, como dijo alguien, los tengo vivos y sonrientes en mi corazón

El 24 de diciembre de 1975 celebramos la navidad aquí, en esta misma sala. Fue la época utópica en la cual creíamos ciegamente que llegaríamos a ser grandes hacendados o terratenientes. ¡Vaya pretensión! Al final regresamos a San Juan de los Morros con las tablas en la cabeza, unas cincuenta gallinas ponedoras que no ponían huevos y una lora que silbaba alegre estrofas mutiladas del Himno Nacional. Pero esa víspera de navidad hubo abundancia de música, hallacas, ponche crema y vinos, y al día siguiente un amanecer colmado con los regalos del niño Jesús. Pese a que yo conocía todos los secretos acerca de la persona y obra del Niño Dios, no por eso ( ¡Oh alma incrédula no te lo merecías! ) dejé de recibir mi regalo. El corazón materno supo encarnar a un dadivoso Hijo de Dios cada 25 de diciembre y a los "tres reyes magos" durante toda la vida.

En plena zona central de estos llanos, a pesar de estar a muchos kilómetros y horas de cualquier centro urbano, estábamos muy cerca de la civilización. Un escandaloso motor de camión nos suministraba energía eléctrica y una enhiesta antena atrapaba en sus bigotes de metal las señales que nuestro primitivo televisor en blanco y negro traducía en imágenes. Esto nos mantuvo al tanto de lo que sucedía en el mundo en los día que viajábamos al fundo, que eran por lo general los meses de julio/septiembre de la década de los setenta. Papá apagaba la planta diez minutos después de acostarnos pero nunca antes del noticiero. "Murió el cantante norteamericano Elvis Presley" anunció RCTV en agosto de 1977, y un año más tarde, en agosto de 1978, la misma RCTV volvió a anunciar: "Murió el Papa Pablo VI." Además teníamos un tocadisco mas parecido a un sarcófago de caoba donde colocábamos a girar "Hey Jude" o "Abbey Road" de los Beatles...

A partir de 1979 el fundo comenzó a decaer por falta de ingresos y de obreros. No se ordeñó más, ni se siguió haciendo el queso, y los cuatreros acabaron con las pocas vacas que quedaban. Ya a partir de 1983 papá lo mantuvo mas por distracción que por cualquier otra cosa hasta que decidió venderlo, en 1992. A sus ochenta años ya no podía seguir atendiéndolo ni seguir viajando ida y vuelta por una vía tan peligrosa para cualquier anciano de su condición.

Este viaje valió la pena: hubo una dulce concordancia entre el recuerdo y las cosas materiales que pueblan el presente. Complace saber que algunas cosas logran escapar de los estragos del tiempo. Sí, algún día se perderá la batalla final y todo esto tomará el mismo camino de la "Casa Vieja", pero ahora no deseo perder el tiempo con tales pensamientos.

Antes de marcharnos nos detuvimos en "Las Araguatas", un fundo vecino, para darnos un baño en las aguas de una laguna. Mis sobrinos, que vienen por primera vez, están felices nadando y gritando. Yo me pavoneo hablándoles de estos sitios, exhibiendo con orgullo mi pasado, como un general retirado que narra una batalla bien librada y ganada con honor. Sobre nosotros el cielo es un cuadro inmenso penetrado de luz donde flota en perspectiva de lienzos un manto de nubes que va disminuyendo de tamaño en la medida que se extiende hacia el horizonte. Tal cuadro o inmensidad de llano y cielo te llena el ojo de asombro y te hace el alma un poco más grande. Claro: confinado uno entre paredes, tráfico y edificios, el corazón, hecho por Dios para todo lo grande, se sobresalta cuando lo echan dentro de la majestuosidad.

Nos fuimos por donde mismo venimos, pero la nostalgia y la felicidad se acurrucaron dentro de una choza de bahareque.

16 de Septiembre de 2008

Imagen tomada de http://www.sxc.hu/photo/694550

martes, 20 de octubre de 2009

PEDRO MARÍA CHACÍN ARVELÁIZ

Manuel Soto Arbeláez

El hombre de letras de Zaraza Francisco Gustavo Chacín se propuso a finales de los 1940s -es decir en los últimos años de su fructifica vida-, escribir un libro con reseñas biográficas de personajes de su pueblo. Para ese propósito no pudo conseguir financiamiento y los papeles, y algunas fotografías de sus biografiados, se quedaron en un arcón. A su muerte unas viejecitas hermanas suyas le pasaron los papeles al doctor Alberto Eduardo Rodríguez Morales, quien tuvo la idea de completar el trabajo de Chacín, mas el tiempo tampoco quiso que la buena intención se cumpliera. Esos papeles permanecieron arrumados en un baúl hasta el año 2008, cuando las herederas del Dr. Rodríguez Morales, mis distinguidas parientas zaraceñas Thalía Rodríguez Rodríguez y su hija la ingeniera Vanessa Webel Rodríguez, los pusieron en mis manos con el compromiso de darlos a conocer a través de mis artículos semanales en la prensa del Guárico. Así lo he venido haciendo. En todos los casos le he agregado cortos datos biográficos o genealógicos que no aparecen en los trabajos del connotado zaraceño que fue F. G. Chacín. El personaje de hoy es el número siete que reseño, tratándose de don Pedro María Chacín Arveláiz.

Don Pedro María alternó sus ocupaciones de criador y agricultor, por 50 años consecutivos en su fundo “Cañaveral”, con el de la docencia que ejerció algunas veces gratuitamente. Nació en Zaraza el 3 de enero de 1846, hijo del matrimonio entre Pedro (Aguasanta) Chazzín Escala-Gimón, natural de Aragua de Barcelona y su sobrina Carmen Arveláiz (Berroeta) Chacín Escala-Gimón, hija ésta de Miguel Francisco Arveláiz Berroeta del Peral y Josefa Chazzín Escala-Ximón, el primero de Chaguaramal de Perales (Zaraza) y la esposa de Aragua de Barcelona. Miguel Francisco fue hijo del guipuzcoano Juan Bautista Arbeláiz Altuna-Legarra y de Rita Ignacia Berroeta del Peral Guedes y Ábila Feria del Barrio, descendiente de Carlos del Peral Velasco Cabello de la Parra, natural de Baltasar de los Arias (Cumanacoa); y María de la O Guedes Ávila Feria del Barrio, proveniente ésta de familias de Cagua, en el actual estado Aragua.

Como puede verse don Pedro María comenzó usando la grafía de su apellido como Chazzín, que después cambió a Chacín. Casó en Zaraza con Eloísa Arveláiz Arveláiz -hija de José Antonio Arveláiz Toro y Calixta Arveláiz Chacín- teniendo como hijos a Cipriano y Carmen Chacín Arveláiz. Dice el cronista zaraceño que don Pedro María Fue un llanero de pura cepa. Hombre noble, caballero ejemplar en el hogar y en la calle. En su edad joven fue maestro de escuela varios años. Pertenecía a la Sociedad Mutuo Auxilio de Zaraza y esta lo designó, entre otros, para dictar clases nocturnas en una escuelita para niños obreros que habían fundado. Al ver su retrato pensamos cómo serían las enseñanzas de tal maestro, y qué clase de hombres formaría para aquel noble pueblo que ha producido tantos hombres ilustres. Se recuerda que odiaba la política y a los políticos. A su muerte se encontraron en su escritorio viejas correspondencias oficiales que nadie conocía, donde le ofrecían altos y delicados cargos y destinos públicos que jamás quiso aceptar. Murió el 8 de octubre de 1934, en la misma tierra donde había nacido(..)

En el libro Zaraza, Biografía de un Pueblo, edición originaria, UCV 1949 el profesor J. A. de Armas Chitty muestra una foto de don Pedro María exhibiendo una luenga barba blanca y terno posiblemente negro. Esta foto fue reproducida allí gracias a la bondad de F. G. Chacín y de don Salvador Itriago Chacín-Arveláiz, sobrino-nieto de don Pedro María, quien formó parte del grupo de alumnos que egresó en la primera promoción de bachilleres del Colegio de Segunda Enseñanza de la ciudad del Unare y quien fue una fuente de información de tradiciones y personajes de Zaraza.

MSA. Fax (0212) 285 8957. E-Mail: manuelsotoarbelaez@yahoo.com Los libros El Guárico Oriental 1, 2 y 3 en Librería La Llanera, calle Guásco, frente a la plaza Bolívar, Valle de la Pascua.

miércoles, 14 de octubre de 2009

FOTOGRAFÍAS DE LA HISTORIA


Según información conseguida oralmente: es un soleado día de marzo de 1968 en Altagracia de Orituco. Dos meses después Europa estallaría con la primavera estudiantil del mayo francés. Los personajes más destacados de la foto: trajeado de blanco el presidente de Venezuela para el momento, Raúl Leoni, su esposa con un ramo de flores, Carmen América Fernández o "Doña Menca" como se le conocía. El ministro de la defensa (?) y una señora de blanco y de lentes negros. En medio de ellos la figura vacilante de un ya anciano doctor José Francisco Torrealba, se apoya en el brazo del militar. Entre el presidente y el médico asoma el rostro adusto del sacerdote para la ocasión. La presencia en Altagracia del sabio Torrealba es motivada por la inauguración una urbanizacion que lleva su nombre. Según me informan Torrealba no asistió muy a gusto puesto que desdeñaba los protocolos, no aceptó ir en el carro del gobernador del estado, fue en su carro particular por lo cual llegó con retraso. Detrás de los personaje flamea, en medio de un sol caldeante, la bandera insignia del poder de aquellos tiempos. El informante para esta fotografía es don Emilio Vargas, formaba parte de los organizadores del evento, tenía para ese momento 35 años. (Fotografo desconocido)
Jeroh Montilla. Si desea ampliar imagen para ver con detalle haga click sobre ella.

jueves, 8 de octubre de 2009

HOY FIESTAS Y MAÑANA GALLOS (Parte 1)

Manuel Soto Arbeláez


Empiezo este artículo con el grito que daba el general guariqueño Joaquín Crespo Torres -Héroe del Deber Cumplido- cada vez que ganaba una batalla para animar a sus tropas; sin embargo me voy a apoyar en referencias para definir algunas de razas de gallos de pelea. Se sabe que las riñas de gallos finos fue por mucho tiempo un pasatiempo de caballeros en la acepción más amplia del término. En el Extremo Oriente, específicamente en la India, llegó a definirse el pasatiempo y una raza plumífera como “Old English Game”, aunque en el Reino Unido tales eventos están prohibidos. Allí el deporte de la sangre queda circunscrito a la caza de la zorra (¿Por qué tiene que ser zorra y no zorro? Sin embargo, hasta 1750 las riñas de gallos fueron permitidas en las islas británicas.

Mi estimado pariente zaraceño (nació en la ciudad del Unare en 1932, pero tiene más de 70 años viviendo en otros lares sin que disminuya su afición por las peleas de gallos doquier se encuentre), Miguel Alfonso Miranda Estrada es hijo y nieto de galleros, afición que es muy dilatada en el Oriente del Guárico. Él afirma documentalmente que “El gallo de combate es oriundo de Asia y Malasia y de allí fue difundido por todo el mundo, lográndose la formación de innumerables razas mestizas entre las que se destacan la Aseel (Asil), Calcuta, Española, Inglesa (Old English Game), Japonesa (Shamo), Bankiva, Sonnerati y otras derivadas como la cubana, mejicana, puertorriqueña, argentina, uruguaya, venezolana y otras donde se practique el pasatiempo”(..).

Dice Miguel Alfonso Miranda que “La raza Calcuta es originaria de la India tomando del malayo sus principales características: un animal alto, esbelto con un peso adulto entre 6 y siete libras, ie, 2.700 a 3.160 gramos. En la Argentina se le armó con espuelas (púa o puón) de acero haciendo huir a espolonazo limpio a todas las razas que enfrentó. Luego se tuvo que establecer que sólo se pelearan gallos de la misma raza. El Calcuta prefiere la lucha cuerpo a cuerpo con el cogote que le va creciendo a medida que avanza el combate y el rival lo castiga a discreción. Se enceguece con la furia del ataque sin dar ni pedir cuartel. En los careos nunca deja de picar. Es así como el animal fue adoptado por los gauchos para su cría; mas también es cierto que la espuela artificial argentina es demoledora. En vez de esa arma aguda ha debido utilizarse un puón más romo; pero también con esta arma el Calcuta es invencible debido a su estructura músculo-ósea. La espuela roma permite que la pelea dure más tiempo y sea menos sangrienta. Le argentina de acero hace que el desenlace de la riña sea más rápida y por lo tanto los programas gallísticos tienen más peleas y se mueve más dinero, cosa que no es del agrado de los verdaderos aficionados cuyo interés es el “deporte” no la lana, al decir de los mejicanos”(.. ).

Continúa el primo Miranda Estrada con su teoría sobre los gallos “Las razas llamadas nobles cada día son más escasas debido a la fiereza de los machos, por lo que los aficionados han buscado y obtenido razas mestizas menos exigentes en su cuido y que puedan ejercitarse al aire libre, cuestión esta que es muy difícil para el Calcuta u otro noble, debido a que prefieren la vida en la jaula donde puede transcurrir su vida en recogimiento, como un monje anacoreta. Tal vez sea por su sangre asiática que lo hace insensible a la fatiga, al dolor y a la muerte; es inaccesible a las emociones, no cacarea, ni alborota, no se asusta y corretea como el viejo peleador ingle rota, siendo inadecuado para la vida en completa libertad pasando su tiempo extra jaula junto a la casa, lo más cerca de la cocina, esperando del hombre el alimento que rehúsa buscarse por sus propios medios, que a diferencia de otras especies lo hacen mediante el picoteo a campo traviesa; es manso y familiar con su amo a quien sigue y acompaña como un amigo. La preparación para el combate dura semanas y hasta meses, debido a su propensión a crear grasa que para bajarla se necesita gran conocimiento del entrenador como el trabajo a mano, el coleo, el correteo, el ocho y todos los recursos para obligarlo a ejercitarse. Sólo se muestra voluntarioso para el floreo y estos deben menudearse pues no se descomponen en las “tropas” fuertes como sucede con el “Old English Game”, o con el Calcuta rebajado. Las hembras son poco ponedoras y los huevos son asalmonados. Se debe tomar en cuenta que los Indios (hindúes) no son propensos a exportar gallinas o huevos, sólo machos ya formados o en formación”(..). Continuará…

MSA Email: manuelsotoarbelaez@yahoo.com Los libros El Guárico Oriental 1, 2 y 3 en Librería La Llanera, calle Guásco frente a la Plaza Bolívar, Valle de la pascua.

Imagen tomada de http://www.blogodisea.com/category/sociedad/

jueves, 1 de octubre de 2009

JOSÉ MARÍA BARBERI

Adolfo Rodriguez


Finalizando el siglo XIX nace en Zaraza el músico José María Barberi Anato, hijo del corso Santiago Barberi y de la chaparreña Antonia Anato. Aunque amenizaba las cintas mudas en el único cine de su ciudad natal, su principal actividad la desempeñaba como destilador de bebidas alcohólicas en el alambique de su propiedad El Marne, llamado así en honor al sitio donde los franceses baten a los alemanes en la Segunda Guerra Mundial impidiendo la invasión de Francia. Al amanecer marchaba al alambique y en las noches interpretaba su vals ·Ensueño¨ y otros como ¨Quejas del alma¨, ¨Claro de Luna¨ y ¨Sirenaica bella¨ para musicalizar filmes como ¨La Dama de las Camelias¨ protagonizado por Rodolfo Valentino. También amenizaba bailes y serenatas en aquel tiempo sin sombras de la Zaraza gentil. José Francisco Martínez, sobrino de María del Carmen Armas Santos, esposa de Barberi, recuerda aquellos amaneceres calentando calderos, bombeando guarapo y el aroma del licor destellando ante los primeros rayos del antiguo sol zaraceño. Y al atardecer mezclándolo con agua en una enorme batea y el alcoholímetro, severamente asistidos por un catador. Se vendía en galones y, entre los asiduos clientes, el educador Eduardo Méndez, con una garrafita para el ron más fuerte que luego aderezaba con frutas del ponsigué enviadas de Aragua de Barcelona. El elegante caballero que fue Barberi salía a ¨derrochar físico¨ como se dice ahora, en un hermoso corcel, llevando al futuro poeta o a Francisco Javier Rodríguez Barberi, uno de los sobrinos, diciendo, con disimulado gozo, que el Diablo depara sobrinos a quien Dios no le da hijos. Viajan por los contornos por melada, que transporta en batanas en un arreo de burros y alguna vez cruzan el río crecido auxiliado por don Pedro Rodríguez y un hijo de éste que sería gobernador. Refiere Martínez que Barberi, ¨ciudadano de reconocida honestidad, cordializador y servicial, gozaba de general aprecio y distinción¨, era experto en latonería. Le obsequió una máquina de escribir, que Martínez donó al Museo del Transporte caraqueño. Dormía en chinchorro, acompañado, casi siempre, de José Francisco y Javier, hasta el 25 de julio de 1926 en que falleció. Perdura su tumba en el viejo cementerio de Zaraza. Días empañados en que, en que casi al mes, se apaga, también, en un hospital norteño, la destellante estrella de Valentino.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

ENSAYOS DESDE EL MASTRANTAL

GUAYABAL: ¿Pueblo de Cumbes, Rochelas y Cimarrones o tierra de gente laboriosa? o ¿cómo ha sido la inserción de este pueblo llanero en la historiografía venezolana?


Hugo Rafael Arana

Miembro investigador del Centro de Estudios Histórico-Sociales del Llano Venezolano. Hugoarpa24@hotmail.com



INTRODUCCION:


El 30 de mayo de 2009 asistí en calidad de ponente al Primer Encuentro de Cronistas, Investigadores e Historiadores en Guayabal, invitado por el Licenciado, José Solórzano Pérez, cronista de la ciudad y el Alcalde del Municipio Guayabal, José Francisco Morales. Ese importante evento celebrado en esa hermosa población, me despertó la curiosidad de indagar si Guayabal realmente fue ¿Pueblo de Cumbes, Róchelas y Cimarrones o tierra de gente laboriosa? En ese sentido expuse en ese foro esa interrogante, como tema encaminado a promover la discusión y la investigación que aclarará esta cuestión de vieja data. En la invitación se observaba el dibujo de unas abejas, quizás el creador de esta tarjeta, quiso significar que Guayabal es una tierra buena, fértil, dulce donde abunda la miel y sobre todo la miel de aricas, como la que le servía Marisela a Santos Luzardo en Altamira, para endulzar los buñuelos que con tanto amor le obsequiaba. Este simple hecho dice mucho en cuanto a ser un pueblo de trabajadores.
Tal vez pensaran que se hace un juicio apriorístico, al concebir como maliciosa, malintencionada o equivocada la concepción historiográfica tradicional de ser Guayabal refugio de bandidos; por supuesto la misma se origina de los interesados argumentos de los ancestrales “hateros” de la zona. Asimismo influyó la opinión del teutón Alejandro de Humbolt y la de Vicente Lecuna, para que algunos historiadores modernos como; la investigadora Adelina Rodríguez Mirabal y Oldman Botello entre otros, compartan esta tesis. En ese sentido el ponente esbozó la hipótesis contraria a tales concepciones (es a base de hipótesis que trabaja el investigador y de no ser así, estaríamos negando el oficio del historiador y a la misma historia como ciencia).orientada a señalar que posiblemente esos juicios fueron errados.

1. ¿Qué son cumbes, rochelas, mocambos, cimarroneras y palenques?
La voz Cumbe se originó, posiblemente, en el de cumbé, con el que se designaba cierto tipo de baile africano. Rochela, cumbe, cimarrón, mocambos y palenques aparecen en la historiografía venezolana como sinónimos para designar un grupo de negros o indios alzados y organizados en un pueblo fortificado, lejos del control del blanco, casi siempre en las montañas o en algún sitio desolado, donde formaban un núcleo humano sin más ley que la de sus propios integrantes. Sin embargo el cumbe era el poblado habitado emintemente por negros esclavos, es decir, los llamados cimarrones que se habían fugado y la rochela, de negros libres. En sentido general se puede decir que los cumbes, mocambos y rochelas (Venezuela), palenques (Costa Rica), quibombos (Brasil) y mambises (Cuba) eran centros organizados por esclavos fugados o libres para vivir lejos del sistema esclavista a través del trabajo comunitario, una de cuyas manifestaciones más claras fue el conuco.

2. ¿Cuándo se inicia en Venezuela la formación de Cumbes y Rochelas?
En el siglo XVII se intensifica la formación de cumbes, pero es en el XVIII, con la importación masiva de esclavos para utilizar en la siembra y recolección del cacao, cuando se traduce en un problema socio-económico de cierta relevancia, que se manifiesta en las continuas huidas de los negros del control del amo. Los cumbes contribuyeron al auge del contrabando de extracción, pues a través de estos esclavos insurrectos, grupos de contrabandistas holandeses, ingleses y españoles obtenían productos de las haciendas a muy bajo precio. Asimismo los negros cimarrones realizaban sorpresivos asaltos a las haciendas de sus antiguos amos, por cuanto, conocían los sitios donde se depositaban los frutos, lo cual facilitaba el robo.

3. ¿El latifundio favorecía la formación de cumbes en los llanos?
Se ha dicho que muchos esclavos que habían sido utilizados en haciendas y hatos de particulares o de las Misiones, utilizando sus conocimientos de la zona, formaban allí cumbes a tal fin propiciaban la huida del ganado vacuno hacia esos sitios deshabitados, para tener asegurada la subsistencia. La zona de los llanos venezolanos fue propicia para esta actividad. Algunos cumbes subsistieron y se fortalecieron dando origen a pueblos de negros en nuestro territorio, como los formados en algunas zonas de Barlovento y de los llanos ¿Estaría Guayabal incluido?

4. ¿Los cumbes y rochelas contribuyeron al poblamiento de Venezuela?
Cuando algunos esclavos cimarrones no se adaptaban a vivir bajo la tutela de su propietario, huían a las montañas formando los llamados cumbes, donde habitaban en chozas alejadas de la acción de amos y autoridades. En algunos casos estos cumbes fueron el origen de algunos pueblos de Venezuela. Asimismo, grupos de mulatos y negros libres se juntaban, formando las llamadas rochelas. Los repartimientos de negros, que era el sitio de la hacienda donde tenían sus chozas o bohíos (bujíos, decían ellos), llegaron a formar con el tiempo importantes núcleos poblacionales. Los pueblos eminentemente negros se formaron en las zonas costeras y bajas, donde proliferó el cultivo del cacao y se requirió la concentración de mano de obra negra. Pueblos como Taría, Cabría, Urama y Morón, en las costas centrales, tuvieron sus orígenes en capellanías de negros allí establecidas; así como Curiepe fue un pueblo fundado por negros libres.

5. ¿Habían cimarrones en los llanos a finales del siglo XVIII?
El hecho de que en los llanos venezolanos halla habido muchos cimarrones, no es indicador de que los mismos hayan fundado pueblos de cumbes o de rochela, como si lo hicieron en la zona Centro-Norte costera. En 1721 las autoridades reales calculaban en 20.000 los negros cimarrones en toda la provincia de Caracas, la cual llegaba hasta Puerto Miranda en las riberas del Apure. En 1786, José de Castro y Araoz decía que, sólo en los llanos, había unos 24.000 cimarrones. Según la misma fuente, entre 1794 y 1795 fueron capturados y entregados a sus amos unos 500 cimarrones. La lucha de las fuerzas productivas representadas por los esclavos negros, por los mulatos, negros libres, indios y toda aquella masa marginada de pardos que había ido aumentando cuantitativamente, enfrentada a los amos y terratenientes y que ya tenían gran poder económico y social; incentivaron, sin lugar a dudas, las rebeliones negras de finales del siglo XVIII. Desde el principio de la colonización fueron muchos los alzamientos de esclavos, pero en la segunda mitad del siglo XVIII, factores económicos, sociales e ideológicos incidieron sobre el auge de estos movimientos, haciendo cada vez más difícil el control sobre los esclavos.

6. ¿Cómo se ha insertado Guayabal en la historiografía venezolana?
La concepción de la historiografía tradicional ha colocado a Guayabal como un ancestral pueblo de cumbe, rochela o refugio de bandidos; por supuesto basada en los interesados argumentos de los atávicos “hateros” de la zona. Asimismo influyó la opinión del teutón Alejandro de Humbolt, la de Vicente Lecuna, para que algunos historiadores modernos como la investigadora Adelina Rodríguez Mirabal y Oldman Botello entre otros, compartan esta tesis.

6.1. El conflicto entre los hateros y los misioneros fundadores de pueblos en los llanos venezolanos.
Entre los encargados del poblamiento en los llanos de Venezuela y los hateros siempre existió el conflicto por la ocupación de estas tierras. Los hateros eran contrarios a todo intento de poblamiento en los llanos venezolanos. En el recorrido del obispo Marti por la zona de Camaguán en febrero de 1780 le fue insinuada la necesidad de fundar un nuevo pueblo entre Camaguán y Cabruta. A tal fin se escogieron las mejores tierras para fundar el pueblo, en unas tierras supuestamente realengas, a pesar de hallarse en el hato San Jerónimo. Cuando en 1780 se comenzó a fundar el pueblo, Don Sebastián Sánchez de Mier y Terán (hatero) se dirigió a los fundadores manifestándoles que esas tierras tenían dueños. Algo similar y mas grave ocurrió con San Fernando de Apure, población fundada el 28 de febrero de 1788, iniciando Mier y Terán inmediatamente a su fundación una querella contra sus pobladores; como consecuencia de este litigio, la Real Audiencia sentencia en el año 1790 a favor del hatero y ordena el desalojo de la población en pleno invierno (un mes de agosto de ese año); viéndose los vecinos forzados a recoger sus corotos y abandonar precipitadamente sus viviendas. En ese sentido habría que preguntarse ¿Cómo ha sido la evolución de los ejidos de San Fernando y Guayabal? ¿Hoy en día estas poblaciones poseen suficientes ejidos para impulsar sus planes de desarrollo?
¿No sería que los hateros, movidos por sus particulares intereses fomentaron la idea de que los primeros pobladores de Guayabal no eran pacíficos y laboriosos colonos, sino forajidos y por lo tanto había que rechazar la fundación de este pueblo?

6.2. La opinión del teutón Alejandro de Humbolt
La opinión de Humbolt, adversa a los fundadores de Guayabal, se puso de manifiesto en su visita al pueblo en el año 1800, .cita Botello…”El fundador se había igualmente mostrado bien poco delicado en la selección de los nuevos colonos. Muchos vagabundos de los llanos se habían domiciliado en Guayabal por el hecho de que los habitantes de las Misiones se libran del brazo secular. Aquí como en Nueva Holanda no se cuenta como formar buenos colonos sino en la segunda y tercera generación”…. (1) Humbolt, 1942, Pág. 271 citado por Botello en su obra Guayabal y Cazorla.

6.3. Adelina Rodríguez Mirabal y las rochelas
También Adelina Rodríguez Mirabal, se adhiere a esta tesis de Guayabal como pueblo de róchela. Sin la intención de descontextualizar sus argumentos (ella concibe las rochelas como producto de la lucha de clases y por lo tanto movimientos que coadyuvaron al futuro proceso de independencia). En ese sentido ella destaca que de esos grupos arrochelados en los llamados Llanos de Caracas, se formaron núcleos rebeldes que afectaron a los hatos (entiéndase movimientos contrarios al mantuanaje dueño de la inmensa e improductiva propiedad territorial)
….”A raíz de la conquista del llano y como reacción al cerco militar-civil que bordeaba los llanos , se generó un incremento en las rebeliones por vía de las rochelas, que se ubicaban en las periferias de los hatos principales y encerraban un contenido de clase, dado el régimen de represión a que estaba sometida la población móvil de los llanos”….. (2) Rodríguez Mirabal, Adelina en: Historia Económica Política y Social de Venezuela, Brito Figueroa. 1987 Tomo IV Pág. 1258. 6.4. Oldman Botello y las andanzas de Nicolás Ochoa en Guayabal
También Botello en su obra “Guayabal y Cazorla” comparte la tesis del teutón Humbolt. Refiriéndose a Guayabal como pueblo refugio de bandidos; en ese sentido saca a relucir como botón de muestra, las andanzas en esas tierras de Nicolás Ochoa, el bandolero calaboceño hecho leyenda, mejor conocido como “Guardajumo”.
…”Es un municipio autónomo cuya capital lleva el mismo nombre, ubicada a orillas del río Guárico. En el área donde sería fundado Guayabal estaban asentados numerosos hatos, donde se desenvolvía la vida llanera alrededor de unas casas, unos paloapiques, conucos y queseras. El sitio era llamado El Paso del Guayabal. De los hatos surgieron los pueblos con el peonaje y los indígenas. También las róchelas de negros, zambos y mulatos y algunos bandidos que buscaban los lugares tumultuosos para ponerse a buen resguardo y burlar las autoridades. La zona de bosques de galería a orillas de ríos y caños que median entre Guayabal y Cazorla favorecía tales menesteres. Por allí andaban Nicolás Ochoa (alias) Guardajumo”…. (3) Botello Oldman, Guayabal y Cazorla Pagina 17

6.5. Vicente Lecuna y la presencia de Boves en Guayabal
¿Cuánto tendría que ver la presencia de Boves en esta población, para ser estigmatizada por la historiografía como pueblo de róchela?
El 14 de febrero de 1813, fecha en que Vicente Campo Elías derrota al asturiano en Mosquiteros, el historiador German Carrera Damas, en su obra “Boves”, refiere que el malvado caudillo se fue a refugiar y a reorganizar su ejército en Guayabal. …”destruido el cuerpo principal de los bandidos , con cuyo apoyo han desolado los revoltosos los pueblos mas retirados y pacíficos, según Boletín del ejercito Libertador … La victoria había sido obra de la táctica y el arrojo de Campo Elías, emulo republicano de Boves…..atrayéndole por una falsa retirada -dice Cajigal- , rodeó después con las fuerzas que tenía ocultas toda la infantería de Boves y la pasó a cuchillo , con cuanta caballería cayó bajo su mano . Esta derrota puso a Boves en el caso de replegarse al pueblo de Guayabal, con los restos invisibles de sus tropas “…. (4) Carrera Damas, German Boves, Pág. 170
Continúa mas adelante Carrrera Damas, criticando a Vicente Lecuna, como propalador de la tesis de ser Guayabal refugio de bandoleros.
…” San Jerónimo del Guayabal , que fue fundada según Humbolt , por los misioneros capuchinos, era una Misión situada …cerca del río Guarico que desemboca en el Apure …nada fácil de gobernar y cuyo fundador que había establecido en la propia iglesia una pulpería en que vendía plátanos y guarapo, aceptó toda clase de hombres como colonos … Esta tolerancia condujo a que ….Muchos vagamundos de los llanos se habían domiciliado en el Guayabal , porque los habitantes de la misión no están bajo el brazo secular …En suma una guarida de bandoleros muy a propósito para que el mas grande de ellos se acogiese en la derrota y para que Vicente Lecuna generalice diciéndonos de sus habitantes …”estos bandoleros comunes a casi todos los llanos , mataban ganado para robar cueros, gozaban de impunidad en las inmensas sabanas y solían acudir a las misiones religiosas , donde no ejercía jurisdicción la autoridad civil, como la del Guayabal”… (5). LECUNA, Vicente La Guerra de independencia citado por Carrera Damas en Boves. Aspectos socio-económicos de la guerra de independencia, Pág. 170

6.5.1. ¿El Bando del Guayabal, invención de Lecuna para desprestigiar la causa del caudillo asturiano?
Carrera en su obra “Boves, Aspectos socio-económicos de la guerra de independencia”, critica a Vicente Lecuna, en cuanto a la metodología utilizada por el caudillo realista para atraer adeptos en la población de Guayabal, mediante el edicto que este supuestamente promulgó en esa población. . …”Si los pertrechos los obtiene de la base realista, los hombres ha de atraérselos con recursos capaces de superar el desaliento causado por la aparatosa derrota. Se opera así la primera, también, de las sorprendentes recuperaciones que caracterizaban la campaña militar del asturiano. Sus fuerzas renacen contra toda esperanza y confianza de sus enemigos, cuyas explicaciones de semejante portento machacan incesantemente sobre el atractivo de la incitación a la rapiña y la depredación. Así, ya en este momento el resurgir se produce …concediendo Boves a sus soldados todo género de pillajes y premios a los peones y esclavos que presentasen a sus amos.
Los procedimientos empleados por Boves en este momento, han dado origen a la cuestión historiográfica que se conoce como “El Bando de Guayabal” , Su formulación la hace Vicente Lecuna , cuando afirma que para atraer gente a sus banderas el caudillo de los llanos de Caracas promulgó un bando en el Guayabal en 1 de noviembre…. De inmediato hace el autor la siguiente observación… Desgraciadamente no se conserva el texto del famoso bando…lo cual no es obstáculo para que Lecuna resuma ….”Decretaba la muerte de los adversarios especialmente de los criollos blancos y la confiscación de sus bienes para repartirlos a los soldados de la justa y santa causa del Rey…Para poder hacer tal cosa, Lecuna se apoya en que…Así lo expresan varios autores realistas “… (6) Carrera Damas, Boves Págs., 172-173
Sin embargo Oldman Botello en “Guayabal y Cazorla” cita el bando del Guayabal . ….”el 14 de octubre de 1813, después de la derrota que le infligió su paisano Vicente Campo Elías en Mosquiteros, al Este de Calabozo, se refugió en Guayabal donde rehizo sus tropas. En esa población emitirá una de las ordenes mas terribles que jefe alguno pueda impartir. Tiene fecha 1-11-1814 y dice así.
…”D. José Tomas Boves. Comandante en Jefe del Ejército de Barlovento Por la presente doy comisión al Capitán José Rufino Torrealba para que pueda reunir cuanta gente sea útil para el servicio y puesto a la cabeza de ellos , pueda perseguir a todo traidor y castigarlo con el ultimo suplicio; en la inteligencia que solo un Credo se le dará para que encomiende su alma al Criador, previniendo que los intereses que se recojan estos traidores serán repartidos entre los soldados que defienden la justa y santa causa y el merito a que cada individuo se haga acreedor , será recomendado al Sr. Comandante general de provincia . Y pido encargo a los comandantes de las tropas del Rey le auxilien en todo lo que sea necesario. Cuartel General de Guayabal, Noviembre 1 de 1813 “….(7) Botello Oldman “Guayabal y Cazorla” Págs. 36-37.
Por supuesto habría que consultar además las obras de Miguel Acosta Saignes, Carlos Irazabal en “Venezuela, esclava y feudal“y “Hacia la democracia”. ¿Qué es un bando?, es una orden un edicto; en el caso especifico del supuesto Bando del Guayabal, es la orden que Boves imparte a sus seguidores de ejecutar y confiscar los bienes de los adeptos a la causa patriota. Comparto la tesis de Carrera de que el mencionado edicto es un nudo histórico, por cuanto, hasta ahora el mismo no ha aparecido y sostengo la hipótesis que la guerra de independencia no solo se limitó a los campos de batalla, sino que esta cruenta guerra se prolongó a lo ideológico; en ese sentido, Vicente Lecuna (bolivariano incondicional) inventa la tesis del terrible documento hecho por Boves en Guayabal el año trece: Es decir, como los patriotas habían creado el terrible Decreto de Guerra a Muerte (15 de junio de 1813), el cual concluye con la frase …”Españoles y canarios , contad con la muerte, aun siendo indiferentes , si no obráis activamente en obsequio de la libertad de Venezuela. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”…aunque ya anteriormente en la ciudad de Mérida. Bolívar el 8 de junio de 1813 en el desarrollo de la Campaña Admirable, Bolívar había anunciado …”Nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte”… Don Vicente conocedor de tan terrible decreto y tal vez para justificarlo inventa el terrible Bando de Guayabal; queriendo significar que los patriotas tenían su Decreto de guerra a muerte; pero que también el bandolero Boves cinco meses después había proclamado el suyo (el 1 de noviembre de 1813).La cuestión es que según Carrera este documento no se ha encontrado.
Por supuesto Lecuna no solo quiso desprestigiar política e ideológicamente a Boves, sino que indirectamente se llevó por delante a los hijos de Guayabal. Debo expresar que los primeros contactos del asturiano con esta población fueron como comerciante, donde este pulpero radicado en Calabozo venía a comprar ganado y bestias.

7. Importancia del primer censo de población y ganadero en Guayabal.
En la Historia de Guayabal y Cazorla de Oldman Botello, destacan dos censos realizados en esa población, uno ganadero (1791) y otro de población (1797), de donde se puede inferir criterios contrarios a la concepción de pueblo de rochela.

Primera matricula o censo de población 1797.

Blancos 229
Mestizos 187
Indios 50
Pardos 281
Negros libres 43
Esclavos 269
Total 1.059

De igual manera Botello cita datos de un censo ganadero del año 1791, donde destaca la presencia en la zona de veinte (20) hatos y veintiséis mil ochocientas reses (26.800); siendo sus propietarios los hateros Juan Blanco, Nicolás Blanco y Jerónimo Blanco entre otros, ambos vinculados a los Amos del Valle de Caracas, por cierto, parientes de Doña María Concepción Palacios y Blanco.
De estos datos se puede inferir que aproximadamente había veinte y seis reses por cada habitante (26.800 reses repartidas entre 1.059 personas), es decir, que había mas vacas que seres humanos. Lo que quiero demostrar es que para manejar 26.800 reses se requería seguramente de una significativa cantidad de individuos dedicados a las labores ganaderas tales como: peones, encargados de hatos, caporales de sabana, becerreros, cabestreros, ordeñadores, queseros, amansadores, cocineras, etc. Es decir que cabe pensar que un alto porcentaje de esta población se dedicaba a labores propias del trabajo de hato ¿Por qué no? También otro porcentaje importante estaría dedicado a labores agrícolas en los numerosos minifundios (entiéndase conuco, que a pesar de ser un sistema de producción atrasado; con mucho orgullo defiendo y sostengo que es una buena herencia que nos dejaron nuestros aborígenes). Precisamente por ser el conuco un arcaico sistema de explotación de la tierra, obviamente serían muchas las personas ocupadas en tales faenas. Pero también quiero destacar que de acuerdo al censo de población de 1797, había una población de cincuenta indios, de los cuales muchos de ellos se dedicarían a la siembra de yuca amarga y a elaborar casabe; amén de confeccionar aripos (budares en lengua aborigen, de donde se deriva la palabra arepa) para tender las tortas, otros mas pequeños para tender arepas; además fabricarían otros utensilios como: tinajas, ollas y cazuelas. Tanto es así que actualmente la zona de la parroquia La Negra, Guayabal y Camaguán son productoras de yuca amarga. Por otra parte la fundación de Guayabal obedeció a razones estratégicas, dado que no había población entre Camaguán y la pujante Cabruta que se conectaba por el Orinoco con Angostura y también porque las aguas en el invierno inundaban la vía que iba de Camaguán a San Fernando de Apure; obstaculizando el contacto entre esta población y Calabozo; por lo tanto fue necesario edificar este pueblo desviando la ruta hacia el Este unos cuantos kilómetros (quise decir leguas) para mantenerlos permanentemente conectados. Así los viajeros en Guayabal tomarían la ruta al Sur por el Guarico, Apurito y Apure para llegar a San Fernando o a Arichuna, rumbo a Cabruta y Angostura hasta el Atlántico.
…”En su recorrido del obispo gMartí por la zona de Camaguán en su transito hacia Cabruta partiendo de dicha Misión en febrero de 1780, le fue insinuada la necesidad de fundar un nuevo pueblo porque no lo había entre los dos citados a pesar de la concentración de personas de todas las castas que laboraban en hatos, o a su vera se ha asentado con sus familias entre los ríos Guarico y Guariquito”…. Botello Pág. 19 A fines de 1794 Fray Tomás Bernardo de Castro recibió instrucciones de fundar un nuevo pueblo en el sitio más inmediato al Guarico. En el paso y puerto sobre el río y no lejos del hato San Jerónimo que va a dar nombre al pueblo en ciernes.

8.Cinco guayabaleros notables
El viejo refrán dice “para muestra basta un botón”, en este caso voy a mostrar cinco botones; me voy a referir a cinco personajes nativos de esta generosa tierra: Un medico, un sacerdote, una educadora, un militar y un poeta.

8.1. Julio De Armas Mirabal, Medico
Nace en Guayabal, un 25 de abril de 1908, sus padres Don Julio De Armas Matute y doña Juanita Mirabal de Armas. Fue becerrero, enlazador de orejanos y caporal de sabana en el hato de su padre. El 27 de julio en 1932 se graduó de medico cirujano Sunma Cum Laude, fue medico del Hospital Vargas y Rector de la Universidad Central de Venezuela, Ministro de Educación y Embajador en Argentina, proyectó el folklore, amante de la narración oral (oralidad). Escritor, por cierto entre sus libros destacan: La insalubridad rural en el Estado Guarico, Camino Real, Ensayo histórico de la ganadería en Venezuela., fue Presidente de la Academia de Medicina. El 18 de mayo de 1988 fue declarado hijo ilustre de Guayabal. Muere en Caracas el 4 de julio de 1990, a la edad de 82 años.

8.2. Serafín Cedeño Castillo. Sacerdote
Nació en Guayabal el 7-9-1870, hijo de Jerónimo Cedeño y Eloisa Castillo. Primo y padrino de María Nicasia Gamarra. . El 12 de marzo de 1873 es bautizado en la iglesia catedral de San Fernando. . Hizo sus estudios de sacerdote y se ordenó en la ciudad de Calabozo, donde hizo su primera misa, de allí paso a Ortiz donde ejerció su vicaría. También ejerció el sacerdocio en los Estados Barinas y Apure. Fue un sacerdote que practicó la caridad. Cuando murió fueron muchos los pobres que lo lloraron.. Hay una anécdota de él y es que en alguna ocasión instó a un gobernador apureño a que le quitara los grillos a los presos, que en aquella época acostumbraban a sacarlos por las calles: y que dicho gobernante en respuesta al pedimento del sacerdote ordenó a su secretario para que lo encarcelaran, pero el secretario amigo suyo, convenció al gobernante para que no lo encarcelara. Es decir Serafín Cedeño fue un cura liberal de ideas avanzadas y su apego a la libertad que tanto disgustaba al déspota de entonces Juan Vicente Gómez. Fue vicario de San Fernando. Muere en Apurito el 4 de febrero de 1925.

8.3. María Nicasia Gamarra Castillo. Educadora
Nació en Guayabal el 14-12-1873. Hija de José de Los Ángeles Gamarra y Ana Rosa Castillo, quienes deciden llevarla a San Fernando, donde vivía su tía Eloisa Castillo de Cedeño (madre de Serafín Cedeño). Su primera maestra fue Guillermina Salazar quien dirigía una escuela particular. En 1901, obtuvo su diploma en el Colegio Nacional de Niñas de San Fernando, donde llegó a ser preceptora..En 1906 fundó una escuela particular, donde se impartía clases desde el Kinmdergrten hasta cuarto grado. También enseñaba labores; la cual fue elevada a la categoría de Escuela particular con el nombre “Serafín Cedeño” e inscrita en el Ministerio de Educación. Entre los niños que fueron sus alumnos se destacaron: Pedro Elías Hernández, Eduardo Hernández Carstens e Italo Decanio D´Amico. A los 91 años el 8 de agosto de 1964, se le confiere la jubilación. El día del Educador de 1967 la Dirección de Educación Regional le impuso la medalla “Honor al Merito”. El 11 de enero de 1968 la Gobernación del Estado Apure, crea la Orden “Maria Nicasia Gamarra” para que fuera conferida a educadores de la región. El 21 de agosto de 1975 a la edad de 105 años, fue recluida en el asilo de Biruaca de Biruaca y el 6 de octubre de 1978, muere a la edad de 105 años.

8.4. Florencio Jiménez Madrid Militar
Nacido en Guayabal el año 1787 o 1798 y muere el año 1840- Héroe de la gesta emancipadora. La fecha exacta de su nacimiento no ha sido precisada. Hijo de Hermegildo Jiménez y Ciriaca Madrid. Recibe las primeras letras en Guayabal. Se cree que se incorpora al ejército patriota el año 1813 en la Campaña Admirable. Al caer la primera republica regresa a Guayabal, donde el año 1815 organiza un cuerpo regular de tropas. El grado de general de brigada, lo obtuvo después de Ayacucho. En 1819 comanda tropas al lado de Bolívar. Participa ese año en las batallas de Pantano de Vargas y Boyacá donde su hermano José Jiménez cae en combate.. Murió en San Fernando el 14 de enero de 1840.

8.5. Luís Barrios Cruz
Nació el 6 de febrero de 1898 en Camoruco españolero, muy cercano a Guayabal. Muy joven aproximadamente a los once años de edad, sus padres se mudan a Calabozo, donde apenas logro alcanzar el tercer año de educación secundaria, por razones económicas. A los veintitrés años funda los periódicos “Ecos de la Pampa” 1921; “Clavileño” 1924 y “El Diario” en 1926. A los 24 años recibe el primer premio en los “Juegos Florales” de Ciudad Bolívar”, realizados para conmemorar el centenario del poeta Juan Bautista Dalla Costa. En 1928 se traslada a Caracas, donde se destaca en el campo del periodismo y la literatura. Debuta como redactor del diario “El Universal”. Director de la revista “Elite”, del diario “Ahora”. Fue fundador y directivo de la: Asociación de Escritores de Venezuela, Ateneo de Caracas, Asociación Venezolana de Periodistas. Llegó a ser diputado a la Asamblea Legislativa (1920) y Senador al Congreso Nacional por el Estado Guarico (1938-1942). En su desempeño publico, fue jefe de Gabinete de Relaciones Exteriores, Director de Información del MRE y Director de la Biblioteca Nacional, cargo que desempeñó hasta su desaparición física. De su obra poética se halla: “Respuesta a las piedras” (1931); “Plenitud” 1941; “Cuadrante” 1944; “Romancero de la Coromoto” 1952; “Decoraciones” 1967. Se casó con Trina Díaz Méndez, de cuya unión nacieron ocho hijos. Murió el 1 de febrero de 1968.

CONCLUSION:

San Jerónimo de Guayabal fue fundado atendiendo a las normas del Derecho Indiano, concebidas específicamente para la fundación de pueblos; .mientras que los cumbes y rochelas eran pueblos creados de manera furtiva y anárquica por esclavos escapados de las plantaciones, para evadir el control de los amos blancos.. Asimismo Cumbe, cimarrón, rochela, mocambos y palenques aparecen en la historiografía venezolana como sinónimos para designar un grupo de negros o indios alzados y organizados en un pueblo fortificado, lejos del control del blanco, casi siempre en las montañas o en algún sitio desolado, donde formaban un núcleo humano sin más ley que la de sus propios integrantes. Por supuesto este no fue el caso de San Jerónimo de Guayabal, el cual fue fundado en acto público y por razones estratégicas (mantener conectados los pueblos de San Fernando –la otra Banda de Apure-, Camaguán, Calabozo, Cabruta y Angostura), amén de hacer el reparto de solares, reparto de tierras, construcción de una iglesia, Plaza Mayor, Casa Real y cárcel de acuerdo a las vigentes Leyes de Indias.

FUENTES:

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BAUTISTA ROJAS, Yunis. “Luís Barrios Cruz: Llano y poesía Ponencia en el Primer Encuentro de Cronistas, Historiadores e Investigadores en Guayabal 30 de mayo de 2009”. En el centenario de su nacimiento. Págs. 8.

BOTELLO, Oldman Historia de Guayabal y Cazorla.

CARRERA DAMAS, Germán Boves aspectos socioeconómicos de la guerra de independencia, Ediciones de la Biblioteca UCV, Caracas, , Págs.

CASTILLO LARA, Lucas Guillermo. Apuntes para la historia colonial de Barlovento. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1981.

FUNDACION POLAR, Diccionario de Historia de Venezuela, formato digital.
GUERRA CEDEÑO, Franklin. Esclavos negros, cimarroneras y cumbes de Barlovento. Caracas: LAGOVEN, 1984.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.