José Aquino
Este BLOG tiene como temática todo lo relativo a la historia, ayeres, actualidades, inactualidades y devenires del estado Guárico y de su capital, la ciudad de SAN JUAN DE LOS MORROS (VENEZUELA)
viernes, 19 de febrero de 2021
JOSÉ LOVERA, UNA REFERENCIA EN LA HISTORIA DE LAS COMUNIDADES CALABOCEÑA
Fotografía: Yobani Ramírez
Desde que hay testimonio escrito, los seres humanos se
han interesado por indagar los hechos históricos, en los diferentes momentos o
periodos y ámbitos donde ocurren los acontecimientos. Los historiadores son los
llamados a cumplir esta importante función social en resaltar la memoria
colectiva de los pueblos. En el tiempo han
sobresalido grandes cronistas por sus conocimientos e importantes aportaciones
a la disciplina historia. Encontramos precursores en orden de importancia a Heródoto,
considerado el padre de la historia en la antigüedad en Grecia, por ser el
primero en realizar investigaciones con el uso de técnicas para tratar los
temas del pasado y posteriormente relatarlos; del mismo modo en China, Sima
Qian, se destacó por la manera de presentar los hechos del pasado en la
realización de biografías de diversos personajes y Tucídides también en tiempos
de los griegos, concibió una historia racional, basada en hechos
conocibles y entendibles por la razón, centrada en el hombre.
En la edad moderna encontramos destacados
historiadores europeos como Francois –Marie Arouet mejor conocido como
Voltaire, Mignet Francois, Gustavo Glotz entre otros destacados escritores que
han reconstruido los hechos más trascendentales de la humanidad .En el
continente americano y específicamente en las tierras ocupadas por los españoles
en el siglo XVI, localizamos a cronistas que describen todos los acontecimientos
del proceso de conquista y colonización en dicho territorio como: Bernal Díaz
del Castillo, Garcilaso de la Vega, Pedro Cieza de León, José de Oviedo y Baños
en la Capitanía general de Venezuela entre otros.
Precisamente en los inicios del
periodo republicano en Venezuela, destacados historiadores entre los cuales podemos citar a Juan Vicente González,
Rafael María Baralt, Felipe Larrazabal, realizaron trabajos relativos al
proceso de independencia. Comenzando el siglo XX encontramos gran cantidad de
escritores de diferentes corrientes de pensamiento entre los cuales podemos
señalar a Laureano Vallenilla Lanz y Francisco González Guinán. A mediados de
ese siglo sobresalieron, por citar algunos de importancia, Eduardo Arcila
Farías Federico Brito Figueroa, Miguel Acosta Saines, en la actualidad despuntan
Mario Sanoja, Iraida Vargas, Germán Carrera Damas, Guillermo Morón entre otros que
han contribuido con sus trabajos a la historia nacional. De igual manera a
finales de ese mismo siglo XX en Venezuela, tomó gran interés difundir e
investigar la historia regional y local. Arístides Medina Rubio y un grupo
destacado de historiadores promocionaron esta modalidad de estudio del pasado,
mediante coloquios, congresos y encuentros referentes al pasado de las
localidades. A finales de la década de los 90 del siglo pasado aumentó el
interés por investigar las historias locales, muchas entidades del país realizaron
numerosos eventos relacionados con las microhistorias.
Por tal motivo, se incrementaron significativamente
las investigaciones referente a la historia regional y local en el Estado
Guárico en esos tiempos, específicamente en la ciudad de Calabozo, creció el
interés por estudiar la microhistoria, en más de una década se impulsaron estos
estudios mediante la realización de talleres, coloquios y encuentros de este
tipo donde se presentaron trabajos de esta modalidad. El grupo de Historia
Regional y Local Efraín Hurtado dirigido en sus comienzos por el doctor Rubén
Páez Díaz es una de las organizaciones de la sociedad civil que impulsó y sigue
difundiendo estos estudios en esta ciudad, año tras año realiza estos encuentros
de historiadores y cronistas con la participación de relatores no solamente de
la región guariqueña, sino también de otras entidades que le han dado de esta
manera una dimensión nacional por la calidad y número de trabajos que se
exponen en dicha reuniones académicas.
Uno de esos historiadores locales
perteneciente a esta agrupación académica antes citada y asistente permanente
de los diversos eventos de este género en esta localidad es José Lovera, investigador
entusiasta por estudiar la microhistoria de su ciudad natal y específicamente
en los temas del desarrollo histórico de las comunidades populares de este lugar.
La intensión de este escritor de indagar los temas regionales y locales, no
nace de repente, a través de su rol de promotor social le ha dado el impulso
necesario no solamente en la búsqueda del bienestar para los habitantes de las
distintas comunidades sino también la motivación para realizar los estudios
históricos en el micro tiempo y espacio de las colectividades como elementos fundamentales
en generar un cambio de mentalidad de los habitantes hacia el bienestar
colectivo, partiendo primeramente por estudiar los hechos del pasado que han
transitado esos barrios, como componente fundamental para lograr a feliz término
una convivencia desde la topofilia.
El otro aspecto que toma en
cuenta en sus trabajos de investigación de historia regional y local José Lovera,
es la manera de presentar las diferentes crónicas, estas no son una simple narración
o descripción del objeto de estudio. En sus trabajos se hace referencia a la
ubicación del lugar, sea el barrio, ciudad o territorio donde ocurren los
hechos con todas las características de toda índole que tiene el espacio para
la convivencia en sociedad; del mismo modo se determina el tiempo histórico de los
hechos descritos y no sean vistos desde una mera cronología, sino de un período
o un lapso en el que han ocurrido acontecimientos que ha generado un cambio. En
cuanto a los personajes que presentan en sus trabajos, se observa un buen
manejo de los tipos de fuentes, empezando por las primarias mediante la
utilización de los documentos, correspondencias oficiales, memorias, censos y
registros parroquiales, al igual tratamiento de bibliografías mediante la
revisión de textos, periódicos y ensayos en distintos tiempos de historiadores
que han tratado los diferentes tópicos.
En la investigación realizada por
Lovera, referente al cacique Chiparara, es un ejemplo de su buen desempeño en
el tratamiento de los distintos tipos de fuentes. No solamente por estar
reseñados en la bibliografía consultada, sino también por la manera de hacer las
referencias de los autores con lo cual trabaja, para luego realizar un análisis en este caso
del comportamiento insurgente del personaje nombrado. Evidenciando su
crecimiento como investigador al asimilar los fundamentos teóricos –prácticos
aprendidos y trabajados cuando cursara y aprobara tanto en la maestría de Historia
de Venezuela en la Universidad Rómulo Gallegos por año 2015, el Diplomado de
Cronistas Comunales en la ciudad de Calabozo patrocinado por el Centro Nacional
de Historia y distintos talleres de historia local.
Del mismo modo, este apasionado
de la microhistoria, ha realizado distintos trabajos sobre comunidades de la
Villa de Calabozo, las cuales aparecen impresas en las memorias de los
encuentros de Cronistas e Historiadores de la localidad auspiciados por el
grupo de Historia Efraín Hurtado, artículos prensa regional y también expuestas
en los distintos blogspot de internet especializados por los temas de Historia.
Uno de esos trabajos de gran importancia, es Veritas, Memoria y Tiempo. Donde
destaca el proceso histórico de esa colectividad desde su formación hasta a su
consolidación como Barrio.
Este investigador se ha enfatiza
en resaltar los logros de personajes importantes de la localidad calaboceña,
mediante la realización de biografías, no como una exaltación laudatoria, sino
como un reconocimiento a la trayectoria de hombres y mujeres que han trabajado
desde distintos ámbitos por el bienestar colectivo local. Una de esas
protagonistas es la artista plástica Diosa Landaeta, en la cual enfatizaba su
habilidad e ingenio para realizar las composiciones pictóricas; del mismo modo
realiza las semblanzas del apreciable agricultor vecino del Barrio Veritas,
Reinaldo de Jesús Colmenares entre otros ilustres personajes populares. De
igual manera ha publicado trabajos de este género a luchadores sociales que
tomaron el camino de la insurrección armada para tratar de derrocar los
gobiernos establecidos en los años 60 del siglo XX, como fueron los
revolucionarios Ciro Aparicio y José Gabriel Sumoza.
También ha incursionado en la realización
de ensayos para exaltar las manifestaciones de fe de los cristianos católicos,
uno de esos trabajos es la de conocer el grado de devoción del médico, docente
y filántropo José Gregorio Hernández en la localidad calaboceña, no solamente
se interesa por cuantificar el grado de misticismo del grupo estudiado, sino también
saber las cualidades o caracteres más predominantes de sus adoradores, mediante
la realización de entrevistas a los informantes claves, con el fin tener una
mejor comprensión del fenómeno estudiado. Del mismo modo este escritor, ha
indagado el periodo colonial de su ciudad natal, específicamente en trabajo
realizado conjuntamente con el licenciado Amalivac Viana González, en la que logran
reconstruir la cadena de propietarios a través del tiempo, de la Casa de Alto,
llamada también la Vianera, desde su construcción a finales del siglo XVIII, hasta
su actual propietario, la Universidad Rómulo Gallegos. Demostrando gran dominio
en el manejo de las fuentes documentales consultados en registros y notarias de
ese lugar.
Este apreciado escritor cuenta
con una cantidad ensayos que lo hacen merecedor de ser una referencia obligada,
para el que quiera indagar todo lo relacionado con la microhistoria de la Villa
de Todos los Santos de Calabozo y especialmente con el desarrollo histórico de
las comunidades populares que se conformaron después de estar en funcionamiento
el Sistema de Riego rio Guárico. Siempre está en la disposición de orientar a las
personas que soliciten sus servicios de manera desinteresada, en los que respecta
a la historia regional y local calaboceña. Por tal motivo ha ganado el reconocimiento
de la sociedad civil, por su excelente labor para que las comunidades difundan
y conozcan su historia y preserven su identidad.
domingo, 20 de diciembre de 2020
CURAS ESCLAVISTAS EN ORITUCO
Carlos A. López Garcés (Cronista Municipal de Orituco)
La intensa e indoblegable actividad ideologizante de la Iglesia Católica fue un factor propiciatorio de trascendental importancia para la consolidación del dominio colonial español en territorio venezolano, lo cual ocurrió mediante la aplicación de principios económicos, políticos, sociales, culturales y de otras naturalezas de carácter europeo, entre los cuales estaba la esclavitud como fuerza de trabajo principal, cuyo aprovechamiento era eclesiásticamente permitido a los sacerdotes y a ciertos feligreses como un recurso de relación laboral. Esta afirmación puede ser ilustrada con los casos de algunos curas del valle de San Miguel del Rosario y del pueblo Nuestra Señora de Altagracia, quienes eran dueños de esclavos cuando ejercían su presbiterado en estas comunidades orituqueñas; el cuadro siguiente es demostrativo:
|
Curas propietarios |
Esclavos |
Años |
|
|
|
1692* |
|
Lic.
don Juan de Barnuevo |
Dominga:
negra |
1695 |
|
|
|
1705* |
|
|
Salvador
(y su hija Inocencia): mulato |
1698 |
|
|
Juan
Alonso: negro |
1718 |
|
|
|
1729 |
|
|
Vicente:
moreno |
1729 |
|
Lic.
don Juan Vicente de Ortuño |
Antonio |
1729 |
|
|
Andrea
Cayetana |
1729 |
|
|
|
1730 |
|
|
Julián
Francisco |
1730 |
|
|
Antonia
y su hijo Alejo |
1734(1) |
|
|
María
Martina |
1756(2) |
|
Lic.
don Nicolás de Ledezma |
Juan
Blas |
1756(3) |
|
|
Luisa
Germana: morena |
1759(4) |
|
|
Luisa
Ledezma |
1760(5) |
|
|
Martina |
1761(6) |
|
|
Juan
Gregorio Betancourt |
1783 |
|
|
Josefa
Micaela Betancourt |
1783 |
|
Dr.
don Gregorio Martín |
Francisco
Josef Betancourt |
1784 |
|
Betancourt
y Berdugo [sic] |
Rafaela
Micaela Betancourt |
1784 |
|
|
Marta
Micaela Betancourt |
1784 |
|
|
Rosalía
Micaela Betancourt |
1784(7) |
|
|
Antonia
Micaela Betancourt |
1790(8) |
|
Br.
don Sebastián Bueno |
Patricia
e “hijita” Rafael:
“esclavito” María
Petrona Infante |
1794(9) 1795(10) 1796(11) |
|
Don
Bruno Infante |
Lorenzo |
1805(12) |
|
Don
Justo Antonio Funes |
Anastasia
|
1812(13) 1815(14) |
|
|
María
Etanislao [sic] |
1819(15) |
Estos religiosos no fueron los únicos sacerdotes que tuvieron esclavos en suelo orituquense, como lo muestran varios ejemplos citados a continuación. Uno fue el del licenciado don Amaro Juan Sarmiento, quien fungía de Vicario de San Sebastián de los Reyes en 1726; él tenía en Altagracia al esclavo Nicolás Antonio de la Candelaria en 1732(16). Otro caso fue el del reverenciable bachiller don Juan Infante, quien era nativo de San Rafael de Orituco, donde ejerció su curato de 1752 a 1760(17); él era amo de Antonio Infante, su mujer Rita, Antolino Infante y de Caridad Infante en 1758 y 1759(18); igualmente lo era de la negra María Francisca en 1763 y de los morenos Tomás Joseph Loreto en 1764, Josepha Lucía en 1765, Pedro Beomont en 1771(19) y de veinte esclavos que poseía en 1772(20), así como el doctor José Manuel Belisario, párroco de la feligresía sanrafaelina, tenía cinco esclavos en su casa en 1764(21). Además, el presbítero Andrés Manuel de Ochoa era propietario de una hacienda de cacao con esclavos en San Rafael de Orituco en septiembre de 1743, la cual había comprado a don Tomás Loreto Navarro(22); entre sus esclavizados estaban Bárbara Candelaria en 1756 y el mulato Vicente Ferrer en 1759(23), cuando el padre Ochoa tenía 13 esclavos(24). Por su parte, el licenciado don Pedro Pablo Garabán era poseedor de la morena Juana Garabán en 1756, del zambo Nicolás Pulicarpio [sic] Herrera y de Juana Asensía [sic] en 1759, de la morena María Josepha en 1760 y de la negra Juana en 1761(25); por las suyas, el clérigo don Juan Crisóstomo Lander, cura propio de los sanrafaelinos, compró un niño esclavo criollo de nombre Bernabé, de diez a once años de edad, a Manuel Infante en marzo de 1794(26) y Miguel Velásquez vendió su párvulo esclavo llamado Josef del Rosario, “un zambito” de cinco años de existencia, al padre don Felipe de Jesús Marrero de aquella parroquia orituqueña, en enero de 1805(27).
También es pertinente mencionar a tres religiosos esclavistas del pueblo San Francisco Javier de Lezama. En primer lugar: al licenciado don Joseph Romualdo Leal, dueño de la morena Juana Francisca en 1740(28), de los negros Miguel Blanco, Juan Vicente, Gregorio y Joseph en 1747, de las negras María Josepha y Josepha ese mismo año 1747(29) y de la hacienda Tocoragua, con sus esclavos incluidos, en 1751 cuando vendió esa finca a don Luis Joseph Pérez y a su esposa(30). De segundo: a don Alonso Blanco, amo de Joseph Romualdo Sotomayor en 1786 y 1791, de Rosa María de la Concepción y Feliciano Soler en 1791(31). De tercero: al bachiller don José Calixto Morín Flores, cura propio doctrinero de dicha parroquia lezamense, quien declaró en su testamento, hecho el 12 de febrero de 1806, que era propietario de los once esclavos mencionados seguidamente en dos grupos:
|
“Color” |
Nombre |
Edad (años) |
|
|
Josefa
Benedicta |
30 |
|
|
María
Rafaela |
18 |
|
|
Juan Manuel |
18-20 |
|
Mulatos |
Ramón |
14-15 |
|
|
María de
los Santos |
14-15 |
|
|
Alejos |
10-11 |
|
|
Francisco
Leandro |
8-10 |
|
|
Juan Simón |
5-6 |
|
|
Juan José |
19-20 |
|
Zambos |
Juan de la
Cruz |
12-13 |
|
|
Pantaleón |
12-13(32) |
Es interesante recordar que la esclavitud era una condición social instituida gubernamentalmente y ajustada a normas legales rigurosas, que, al parecer, era considerada por sus defensores como un hecho normal, aceptado y practicado ordinariamente en la sociedad colonial y en la de las primeras décadas republicanas, aun cuando circulaban con frecuencia importantes planteamientos antiesclavistas, gracias a la perseverancia de quienes luchaban por abolir ese estado de sumisión infrahumano. Quizás, una suma de aquellos elementos de legalidad y de normalidad motivaba a los curas para que afirmaran su reconocimiento a esa condición de sacerdote esclavista, sin impedimentos de ningún tipo, cuando efectuaban los respectivos registros bautismales u otros, como, por ejemplo, en estos casos de San Miguel, Lezama y Altagracia (en los tiempos independentistas) citados de inmediato:
“Ynocencia [sic]. Viernes
diez y siete de febrero del año de mil seiscientos y noventa y ocho. Yo, Nicolás de Ávila, cura capellán del partido de Orituco Bajo,
Guaya y Palmas, con licencia del señor cura de
esta Vicefeligresía,
baptize [sic], puse óleo y crisma y di bendiciones a Ynocencia [sic], hija
legítima de Salvador,
mulato esclavo del licenciado don Juan de Barnuevo, y de Francisca, de 2 años.
Fue su padrino: Matheo de
Laya y Gámiz. Y para que conste lo firmé ut supra. [/] Nicolás de Ávila”(33).
[…]
“Juana Baptista [sic]. En 24 de
octubre, año de 1705, baptise [sic] sub conditiones [sic], puse óleo y crisma y di bendiciones
con licencia del señor cura don Juan de Barnuevo, de la feligresía de San Miguel, a Juana Baptista [sic], hija
legítima de Francisco Tunagua y de Dominga,
negra esclava de dicho señor
cura. Fueron sus padrinos: García [sic] y Catalina, su mujer, negros esclavos de doña Ysabel [sic] de Laya. Y porque
conste lo firmé ut supra. [/] Jacintho Vanders”(34).
[…]
“[En
q]uince de febrero de mil setecientos y cuarenta años. Yo, Joseph Romualdo Leal,
con la [licenci]a
debida en vacante de cura de este pueblo [de S]an Francisco Javier de Lizama
[sic], habiendo administrado [los] santos
sacramentos de la penitencia, eucaristía y ex[trema]unción a Juana Francisca, morena, mi esclava
[roto] mujer de Joseph Gregorio, también moreno…” [Texto incompleto por daños de la fuente](35).
[…]
“En
ocho días del mes de agosto de mil septecientos [sic] noventa y uno, bauticé solemnemente, puse óleo y crisma y di
bendiciones a María Merced, párvula que nació el día 20 de julio, hija legítima de Juan Ysidro [sic]
Palacio y Juana Rita Escalante, pardos, vecinos. Fueron sus padrinos: Joseph Romualdo y Rosa María de la
Concepción, esclavos del padre Blanco, a quienes advertí del parentesco y demás obligaciones. Doy fe. Ut supra.
/Bachiller Joseph Calisto [sic] Morín”(36).
[…]
“En nueve de septiembre de mil ochocientos quince. Yo, el infrascripto cura interino de esta parroquial de Nuestra Señora de Altagracia de Orituco, bauticé solemnemente, puse santo óleo y crisma y di bendiciones, según el ritual romano, a un parvulito, mi esclavo, de cuatro días de nacido, a quien puse por nombre Joseph de la Rosa de la Trinidad, hijo natural de Anastasia, mi esclava. Fue su padrino: don Filisberto [sic] Funes, a quien advertí el parentesco y obligación de que certifico. /Justo Antonio Funes”(37).
A los ejemplos de los párrafos anteriores puede añadirse el del clérigo José Vicente González Díaz, “venerable cura interino” del pueblo altagraciano, quien tenía convenida la venta de los esposos Martín Porras e Isabel Ochoa, esclavos suyos, con el señor Cosme Delgado en junio de 1831(38); puede agregarse asimismo el del presbítero Bartolomé María Campos, Vicario del cantón Orituco, quien vendió su esclava Eleuteria a José María Poleo y este la revendió al señor Ildefonso Escalona en San Rafael de Orituco en junio de 1846(39); aquel padre Campos había sido el antiguo amo de la criada Teresa, cuando esta fue vendida por su dueño siguiente a la señora Abelarda Machado en San Rafael en junio de 1847(40). Eran días republicanos cuando la Iglesia mantenía su invariable criterio de tiempos coloniales con respecto a los sacerdotes esclavistas y a la esclavización en general.
Es factible concluir diciendo que las evidencias precedentes indican, por sí solas, que la moralidad católica no sancionaba la esclavitud ni siquiera la practicada por los curas, porque, probablemente, hacerlo denotaba que era una contradicción de la Iglesia consigo misma, debido a que ese medio de relación laboral formaba parte de la dinámica de una sociedad saturada de prejuicios discriminatorios, en cuya formación y consolidación había participado significativamente dicha institución eclesiástica, la cual reconocía a los esclavos como seres inferiores, tanto que los registros de bautismos, matrimonios y defunciones de ellos los hacía en libros específicos, donde eran incluidos los negros, mulatos, zambos, mestizos, indios y demás gente calificada de baja calidad, para diferenciarlos de los blancos o españoles que eran considerados seres superiores y registrados en libros aparte, según lo prueban testimonios dejados por los propios sacerdotes en esas escrituras(41).
REFERENCIAS Y NOTAS
* Es pertinente decir que en
1692 no había surgido aún el pueblo Nuestra Señora de Altagracia. El padre Juan
de Barnuevo atendía entonces a los feligreses del valle de San Miguel, entre
quienes estaba el grupo de guaiqueríes con el cual fue constituida en 1694 una
comunidad precursora del pueblo altagraciano, que siguió siendo atendida por el
cura Barnuevo, tal vez hasta 1703 o 1704, cuando esa población ya tenía
identidad católica de índole doctrinal y ese sacerdote fue sustituido por el
presbítero Jacinto Vanders, aunque continuó como capellán de los sanmiguelinos hasta
1716.
(1) A.P.N.S.A: Libro de
bautismos de San Miguel del Rosario de Orituco y del pueblo Nuestra Señora de Altagracia, 1677-1744.
(2) A.P.S.R.A.: Libro de
bautismos de San Rafael de Orituco, 1755-1761, f. 10 v.
(3) IBÍDEM: f. 129 v.
(4) IBÍDEM: f. 35.
(5) IBÍDEM: f. 52.
(6) IBÍDEM: f. 65 v.
(7) A.P.N.S.A.: Libro de bautismos de Altagracia de Orituco, 1783-1787.
(8) IBÍDEM: 1789-1797.
(9) R.I.M.M.G.E.G.: Venta de la esclava Patricia y su hijita, de don Juan Gutiérrez y don Pedro Infante al bachiller don Sebastián Bueno, cura de Altagracia. Bloque N° 17, años 1793-1794. Registro de instrucción de testamentos, escrituras y poderes relativos a la testamentaria de don Feliciano Martínez, 1793, f. 40 v. a 43.
(10) IBÍDEM: Recibo de alcabala por venta del “esclavito” Rafael, de don Juan Lorenzo Velásquez al presbítero Sebastián Bueno, cura de Altagracia. Bloque N° 17, años 1793-1794. Registro de instrucción de testamentos, escrituras y poderes relativos a la testamentaria de don Feliciano Martínez, 1793, f. 88.
(11) A.P.N.S.A.: Libro de bautismos de Altagracia de Orituco, 1783-1787.
(12) IBÍDEM: 1799-1810.
(13) IBÍDEM: 1810-1824, f. 27 v
(14) IBÍDEM: f. 70 v.
(15) IBÍDEM: f. 240.
(16) IBÍDEM: Libro de bautismos de San Miguel del Rosario de Orituco y del pueblo Nuestra Señora de Altagracia, 1677-1744.
(17) CHACÍN SOTO: 1972, p. 7 (trabajo mecanográfico).
(18) A.A.C.: Matrículas parroquiales, San Rafael de Orituco, carpeta N° 37.
(19) A.P.N.S.A: Libro de bautismos de Altagracia de Orituco, 1760-1780.
(20) A.A.C.: Matrículas parroquiales, San Rafael de Orituco, carpeta N° 37.
(21) IBÍDEM.
(22) R.I.M.M.G.E.G.: Reconocimiento de un censo redimible a favor de las monjas Concepciones, hecho por el presbítero don Andrés Manuel de Ochoa. Caracas, septiembre de 1743. Bloque N° 44, año 1843. (Copia expedida en Caracas, 17 de septiembre de 1842).
(23) A.P.S.R.A.: Libro de bautismos de San Rafael de Orituco, 1755-1761, f. 40, 45.
(24) A.A.C.: Matrículas parroquiales, San Rafael de Orituco, carpeta N° 37.
(25) A.P.S.R.A.: Libro de bautismos de San Rafael de Orituco, 1755-1761, f. 34 v., 47 v., 48, 65, 127, 136.
(26) R.I.M.M.G.E.G.: Venta del párvulo esclavo Bernabé, de Manuel Infante al clérigo don Juan Crisóstomo Lander, cura de San Rafael de Orituco. Bloque N° 17, años 1793-1794. Registro de instrucción de testamentos, escrituras y poderes relativos a la testamentaria de don Feliciano Martínez, 1793, f. 37 v. a 40 v.
(27) IBÍDEM: Venta del párvulo esclavo Josef del Rosario, de Miguel Velásquez al presbítero don Felipe de Jesús Marrero, cura de San Rafael de Orituco. Sitio de La Salineta, valle de Orituco, 14 de enero de 1805. Bloque N° 23, año 1805. Registro de Instrumentos Públicos para el año de 1805, f. 1 a 2.
(28) A.P.L.: Libro de bautismos de Lezama, 1740.
(29) IBÍDEM: Partida de
matrimonio de Miguel Blanco y Josepha, 1747 (en Libro de bautismos de Lezama,
1740-1794)
Observación. Este libro de bautizos contiene partidas de matrimonios y de defunciones, que no fueron dañadas por la acción del tiempo; con ellas fue formado un solo texto de registros parroquiales del lapso predicho.
(30) ESCALA MUÑOZ y FERNÁNDEZ VILLEGAS: 2005, pp. 24, 27.
(31) A.P.L.: Libro de bautismos de Lezama, 1786, 1791.
(32) R.I.M.M.G.E. G.: Testamento del presbítero bachiller don José Calixto Morín Flores. San Francisco Javier de Lezama, 12 de febrero de 1806. Bloque N° 25, año 1807.
(33) A.P.N.S.A.: Libro de bautismos de San Miguel del Rosario de Orituco, 1698, f. 18.
(34) IBÍDEM: 1705, f. 25.
(35) A.P.L.: Libro de
bautismos de Lezama, 1740-1794.
Observación. La ortografía fue actualizada y las abreviaturas fueron desarrolladas.
(36) IBÍDEM: 1783-1794, f. 145 v.
(37) A.P.N.S.A.: Libro de bautismos de Altagracia de Orituco, 1810-1824, f. 70 v.
(38) R.I.M.M.G.E. G.: Convenio de compraventa de esposos esclavos del presbítero José Vicente González Díaz al señor Cosme Delgado. Altagracia de Orituco, 14 de junio de 1831. Bloque N° 34, año 1832.
(39) IBÍDEM: Venta de la esclava Eleuteria, de José María Poleo a Ildefonso Escalona. San Rafael de Orituco, 4 de junio de 1846. Bloque N° 47, año 1846.
(40) IBÍDEM: Venta de la criada Teresa a Abelarda
Machado. San Rafael de Orituco, 14 de junio de 1847. Bloque N° 58, año 1847.
(41) A.P.N.S.A.: Libro de bautismos de San Miguel
del Rosario de Orituco y del pueblo Nuestra Señora de Altagracia, 1676-1744.
IBÍDEM: Libros de bautismos, matrimonios, defunciones y otros asuntos de
Altagracia de Orituco, 1726-1810. IBÍDEM: Libro de bautismos de
Altagracia de Orituco, 1767-1768. A.P.S.R.A.: Libro de bautismos de San Rafael
de Orituco, años 1755-1761, f. 67.
FUENTES
I.- Documentales
ARCHIVO ARQUIDIOCESANO DE CARACAS (A.A.C.). Caracas.
Matrículas parroquiales. San Rafael de Orituco. Carpeta N° 37.
ARCHIVO DE LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE ALTAGRACIA (A.P.N.S.A.). Altagracia de Orituco, estado Guárico.
Libro de bautismos de San Miguel del Rosario de Orituco y del pueblo Nuestra Señora de Altagracia, años 1676 a 1744.
Libros de bautismos, matrimonios, defunciones y otros asuntos de Altagracia de Orituco, años 1726 a 1824.
ARCHIVO DE LA PARROQUIA SAN FRANCISCO JAVIER DE LEZAMA (A.P.L.). Lezama de Orituco, estado Guárico.
Libros de bautismos de Lezama, 1740-1794.
Partida de matrimonio de Miguel Blanco y Josepha,
1747 (en Libro de bautismos de Lezama, 1740- 1794).
ARCHIVO DE LA PARROQUIA SAN
RAFAEL ARCÁNGEL (A.P.S.R.A.). San Rafael de Orituco, estado Guárico.
Libro de bautismos de San Rafael de Orituco, 1755-1761.
REGISTRO INMOBILIARIO DE
LOS MUNICIPIOS JOSÉ TADEO MONAGAS Y SAN JOSÉ DE GUARIBE (R.I.M.M.G.E.G.).
Altagracia de Orituco, estado Guárico.
Convenio
de compraventa de esposos esclavos del presbítero José Vicente González Díaz al
señor Cosme Delgado. Altagracia de
Orituco, 14 de junio de 1831. Bloque N° 34, año 1832.
Recibo de alcabala por venta del “esclavito” Rafael,
de don Juan Lorenzo Velásquez al presbítero Sebastián
Bueno, cura de Altagracia. Bloque N° 17, años 1793-1794. Registro de
instrucción de testamentos, escrituras
y poderes relativos a la testamentaria de don Feliciano Martínez, 1793.
Reconocimiento de un censo redimible a favor de las monjas Concepciones, hecho por el presbítero don Andrés Manuel de Ochoa. Caracas, septiembre de 1743. Bloque N° 44, año 1843. (Copia expedida en Caracas, 17 de septiembre de 1842).
Testamento del presbítero bachiller don José Calixto Morín Flores. San Francisco Javier de Lezama, 12 de febrero de 1806. Bloque N° 25, año 1807.
Venta de la criada Teresa a Abelarda Machado. San Rafael de Orituco, 14 de junio de 1847. Bloque N° 58, año 1847.
Venta de la esclava Eleuteria, de José María Poleo a Ildefonso Escalona. San Rafael de Orituco, 4 de junio de 1846. Bloque N° 47, año 1846.
Venta de la esclava Patricia y su hijita, de don Juan Gutiérrez y don Pedro Infante al bachiller don Sebastián Bueno, cura de Altagracia de Orituco. Bloque N° 17, años 1793-1794. Registro de instrucción de testamentos, escrituras y poderes relativos a la testamentaria de don Feliciano Martínez, 1793.
Venta del párvulo esclavo Bernabé, de Manuel Infante al clérigo don Juan Crisóstomo Lander, cura de San Rafael de Orituco. Bloque N° 17, años 1793-1794. Registro de instrucción de testamentos, escrituras y poderes relativos a la testamentaria de don Feliciano Martínez, 1793.
Venta del párvulo esclavo Josef del Rosario, de Miguel Velásquez al presbítero don Felipe de Jesús Marrero, cura de San Rafael de Orituco. Sitio de La Salineta, valle de Orituco, 14 de enero de 1805. Bloque N° 23, año 1805. Registro de Instrumentos Públicos, 1805.
II.- Bibliográficas
ACOSTA SAIGNES, Miguel. Vida de los esclavos negros en Venezuela.
Prólogo de Roger Bastide. Caracas. Ediciones Hespérides, 1967.
BRITO FIGUEROA, Federico. El problema tierra y esclavos en la historia
de Venezuela. Caracas. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central
de Venezuela. Colección Historia XIV. Segunda edición, 1985.
BRITO FIGUEROA, Federico. Historia económica y social de Venezuela.
Caracas. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Colección
Historia III. Cuarta edición, t. I, 1979.
ESCALA MUÑOZ, Zouleyma y
FERNÁNDEZ VILLEGAS, Rafael V. Los Negros
Kimbánganos. Una fiesta de San Juan en Lezama. Caracas. Editado por
YPergas. 2005.
SALCEDO BASTARDO, J.L. Historia fundamental de Venezuela. Caracas. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela. Colección Historia I. Novena edición, 1982.
III. Hemerográficas
CHACÍN SOTO, Rafael. “Breves noticias de San Rafael de Orituco”. Inédito. (Trabajo
mecanográfico en hojas sueltas, 1972).


