lunes, 7 de julio de 2014

El obispo Mariano Martí y la educación primaria de Guárico

José Obswaldo Pérez



En Guárico, el Monseñor Mariano Martí, Obispo de Caracas y Venezuela - preilustrado español del siglo XVIII borbónico y reformista[1]-reglamentaba, según estatuto del 14 de abril de 1780, el funcionamiento de la Escuela Pública de Primeras Letras, Latinidad y Retórica de Calabozo, orientada sobre todo a la educación religiosa; pero, además, enseñaba a leer, escribir y contar. Una de las unidades curriculares obligatoria era el  uso del latín por Lebrija y elocuencia o retórica[2].

La escuela se mantuvo vigente,  por lo menos, seis años más  tarde. Un informe del  cabildo en 1786 daba testimonio de  los  aportes financieros para el  pago del  maestro, a quien  en el discurso de la  época nombraban como “Escolero público”[3]. Dicho informe dejaba claro la permanencia de la obra comenzada por Martí, pese a la escasez de preceptores para ese arduo trabajo  de enseñar.

Dentro de los estatutos  internos   de  la  escuela,  el Ayuntamiento debía pagar una renta de 25 pesos anuales al maestro. Mientras que los padres, por  cada  niño, compensaban a cancelar mensualmente dos reales por leer, cuatro reales por leer y escribir, cuatro reales por contar y ocho reales por estudios de gramática. Los pobres estaban exonerados de pago. Su primer preceptor fue Don José Julián Llamoza,  vecino de la  ciudad[4]. La educación religiosa era la asignatura fuerte de la escuela, los alumnos debían asistir a misa todos los días y confesarse una vez al mes. El maestro debía trabajar todos los días de 8 a 10 y media de la mañana y de 3 a 5 de la tarde. Los domingos eran libres. Se rezaba antes de iniciar la clase. Se estudiaba gramática con los textos de Nebrija. Con el tiempo los estudiantes debían estudiar todas las materias en latín. La poesía era muy importante. Leían a Ovidio, Virgilio y Homero. Las oraciones y construcciones idiomáticas de Cicerón eran estudiadas en retórica[5].

El acontecimiento de la pedagogía en Guárico constituye un efecto político-cultural  en el devenir de los pueblos guariqueños. Así el Obispo Martí se instituye como el iniciador de la educación formal, religiosa y pública en nuestra entidad, específicamente en  la ciudad de Calabozo,  con la providencia de cooperación sobre la  enseñanza de la  doctrina.  A él se debe la decisión de fundar escuelas gratuitas en  los principales centros urbanos de la  Provincia de Caracas,  y de llevar a cabo los aprendizajes de leer, escribir y contar. Esta política educativa la asume con otras unidades curriculares como la retórica y la “inteligencia de la lengua latina” y griega, en  una especie de concesión con el pasado medieval y las nuevas reformas pedagógicas que impulsaban los reyes borbónicos[6].

La  transformación curricular implicaba abordar el ideal formativo cristiano con espacios acordes para tareas de enseñanza y aprendizaje. De  allí que el máximo prelado de la iglesia católica establece en el currículo el espacio escolar en relación con el proceso de escolarización. Los estudiantes – dice Martí – debían recibir sus lecciones en una casa que debe comprarse para tales efectos, con lo cual crea un espacio escolar distinto y extraño al espacio eclesiástico, lo que en cierto modo pasaría a ser  la escuela como una forma de poder, un espacio de control y disciplina, y un edificio como una representación ética y moral de la vida y del hombre.[7]. Recomienda el Obispo que en esa casa “las piezas (deben estar) correspondientes repartidas de modo que no se embarasen unos estudiantes a otros”. De esta manera se hace eco Monseñor Martí de la concepción medieval de la educación que aconsejaba no agrupar a los alumnos de diversos niveles o categorías[8],  en  un solo espacio.

De modo que  el currículo se adapta a su contextualización histórica. La escuela debía ocupar un lugar distinto al de la iglesia y que los estudiantes tampoco – dice el prelado –“incomoden al pueblo”; pues, la rutina escolar es algo cualitativamente distinta al hecho religioso y debería, de algún modo, impedir que la vida de la calle interrumpa el quehacer pedagógico. Mediante estos  lineamientos académicos, don  Mariano Martí nos deja un gran aporte a la  historiografía  colonial de Venezuela, en cuanto a disciplina educativa. Su  obra  de  ocho  tomos Documento relativos  a  su  visita pastoral de  la Diócesis de Caracas.1771-1784, título de la edición de la Academia nacional de  la Historia en 1968, con  posteriores reediciones, es  rica en datos demográficos y sociales de aquel país colonial tardío.

Su informe constituye una de las fuentes más ricas, sino la más importante, para el conocimiento de la diócesis de Caracas. En él se hace una minuciosa relación de la vida cotidiana en las iglesias y catedrales de ciudades y pueblos de la región centro occidental del territorio venezolano. Uno de los temas tratados más profusamente es el de la educación. En  este sentido, Botello (2006) resalta el  papel  de la  iglesia y su enseñanza religiosa en  la  totalidad de  los pueblos que conformaban la entidad guariqueña durante el siglo XVIII. Asimismo nos refiere sobre la arquitectura jurídica que obligaba a la enseñanza de la Doctrina y a la par la lengua castellana[9], a fin de conquistar los espacios territoriales de los naturales. De las Misiones y la evangelización surge la mayoría de los centros urbanos de Guárico, concluye el  historiador aragüeño.



[1] Fernández Heres, Rafael (Febrero 12, 1989).Ideas educativas del Obispo Martí”. Suplemento cultural de Ultimas Noticias. p. 6
[2] Rodríguez, Adolfo (2003, 15 de Febrero).Breve historia de la Educación en el estado Guárico. San  Juan de los Morros: Centro de Estudios del  Llano de la  Universidad Rómulo Gallegos. Ver  también LEAL, Ildefonso. (Comp.)  (1968).  Documento para la Historia de la Educación en Venezuela (época colonial)  Caracas: Ediciones de la B.A.N.H.
[3] CASTILLO LARA,  LUCAS (1975).Villa de todos los santos de Calabozo: el derecho de existir bajo, p. 348
[4] El  maestro José Julián Llamozas,  era natural de Caracas y casó con  Feliciana de la Paz Silva, nativa de Calabozo. Son los padres del prebistero José Ambrosio de las Llamozas, nacido el 7 de diciembre de 1782; José Lorenzo, el 10 de agosto de 1786 y José Julián el 6 de enero de 1795. Ver también MARTÍ, MARIANO (1998). Providencias. Libro II, Tomo V. En: Documento relativos  a  su  visita pastoral de  la Diócesis de Caracas.1771-1784. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia;, p.326
[5] RICO ALAYÓN, OMAR (2006). El Obispo Mariano Martí y el  inicio del  proceso educativo en Calabozo. Calabozo: I Encuentro de Cronistas e Historiadores en Calabozo, pp. 44-45.
[6] Fernández Heres, Rafael (Febrero 12, 1989). Ob.cit
[7]Quiceno Castrillón, Humberto (2009, mayo-agosto). Espacio, arquitectura y escuela. Medellín: Revista Educación y Pedagogía, vol. 21, núm. 54. Universidad de Antioquia.
[8] Para la reflexión y elaboración de estas ideas hemos  usado el trabajo del profesor Luis Cortés Riera: Cultura y educación en Carora en el siglo xviii: la creación  de las escuelas de “primeras letras” por el obispo Martí, 1776. Fundación BURÍA-UPEL-IPB.
[9] BOTELLO, OLDMAN (ENERO 18, 2006). La educación  religiosa indígena en  el Guárico durante la visita pastoral del Obispo Martí (1780-1783). San  Juan  de los Morros: I Jornadas de Historia de la Educación en  estado Guárico. UNERG-CELLUNERG.

CONTRABANDO DE CAFÉ EN VALLE DE LA PASCUA. AÑO 1915

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / CRONISTA DEL MUNICIPIO LEONARDO INFANTE

Aproximadamente durante una centuria el café dejará sentir su marca en las peculiares relaciones socio-económicas del país, y las consecuencias que traerá en la configuración de los grupos dominantes en otras áreas vitales del acontecer local. En torno a la economía cafetalera gravitarán los intereses políticos y comerciales que sellan el destino de Venezuela hasta el advenimiento de los andinos al poder en 1899. Pero a comienzos del siglo XX la situación experimenta significativos cambios, básicamente por los altibajos del mercado internacional del café, que en las primeras décadas del lapso referido, serán más agudos que en los años precedentes.
Sin embargo, ya Venezuela era centro de la atención de las grandes potencias de la época, porque desde su subsuelo brotaba un producto cuyas bondades para mover el aparato industrial del primer mundo comenzaba a ser determinante: El Petróleo. Los regímenes de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez otorgaron a particulares las primeras concesiones petroleras en varias zonas del país; y cuando el café ya no puede soportar la vida de un poco más de dos millones de habitantes, el petróleo surge entonces como la tabla salvadora de la economía vernácula.
El Guárico, por su parte, dada su condición de entidad con una economía de vocación agrícola y pecuaria, las bondades del nuevo rubro no llegaban, manteniendo a la mayoría de la población integrada por criadores, labradores, arrieros y peones en condición de penuria, y las arcas de los concejos municipales en crisis permanente. En ese sentido, en la sesión del Concejo Municipal del Distrito Infante efectuada el 15 de abril de 1915, se trató el contenido de una nota del Administrador de Rentas Municipales, Juan de Jesús Vargas Ríos, adjunto al Cuadro demostrativo del Ingreso y Egreso de las Rentas del Municipio, donde manifiesta “que en virtud se pretende aumentar el alumbrado público… hace ver que el alumbrado está en mal estado. También mencionan las acreencias que pesan sobre las Rentas en el mes de marzo…” Puesto en consideración… se acordó pasar el cuadro a la Junta Revisora de Cuentas, para su examen, y que “no se hará el aumento del alumbrado por el mal estado de las rentas, debiendo quedar como está…” El Presidente: Nicanor López Borges. El Secretario: Juan Caffiero.
Para paliar la permanente crisis se aprueba el cobro de un impuesto a todos los rubros que ingresan al Distrito, es sí como el Recaudador de Rentas, detecta el contrabando de café traido desde el Orituco por un tal Juan Mijares. El acta en cuestión, reza así:  
Concejo Municipal del Distrito Infante. Sesión extraordinaria del 10 de marzo de 1915. Presidió el concejal Nicanor López Borges, con asistencia de los concejales: licenciado Vicente González Oropeza, primer vicepresidente; Rafael Ángel Castillo, síndico procurador municipal; José Vargas López, Rafael María Belisario y Pedro Augusto Chacín A. Por razón justificada no concurrió el concejal Benito Arias Torres, segundo vicepresidente del cuerpo.
Después de leída y aprobada la minuta del acta anterior, el Presidente manifestó: el motivo de la presente sesión extraordinaria es dar cuenta de todo lo relacionado del asunto suscitado entre Juan Mijares y la Presidencia del Cuerpo por haber introducido clandestinamente a esta plaza una cantidad de café; y en consecuencia hizo lo siguiente: En virtud de una nota que pone de manifiesto, firmada por el ciudadano Administrador de Rentas, en atención a denuncia hecha por el Recaudador de Rentas sobre un contrabando de café introducido por el referido Mijares, se le ofició a la Primera Autoridad Civil del Distrito, ordenándole abrir la averiguación correspondiente, y dar cumplimiento si resultare cierto, al aparte 3º parágrafo único del artículo 2º de la Ley de Rentas vigente; que practicada esa averiguación avisó al Jefe Civil, que resultó ser cierto el contrabando; que tuvo conocimiento por órgano oficial de esta autoridad, que ella había recibido parte telegráfico del Secretario de Gobierno, en que pedía informe sobre el asunto; y que la Presidencia del Concejo Municipal los dio al Secretario de Gobierno en apoyo a los dados por la Autoridad Civil; que luego la Presidencia recibió del Secretario de Gobierno la transcripción de un telegrama de dicho funcionario a Altagracia de Orituco, en virtud de lo cual se le avisó recibo de varias explicaciones más, y haciéndole ver la burla cometida por Mijares. Luego telegrafió de nuevo el Secretario General, en que manifiesta que habiendo puesto a disposición de Mijares el café en referencia, quedaba así solucionado este asunto. En vista del asunto ya expuesto, propone que se envíe ante el Ejecutivo del Estado un Delegado especial, del seno del Cuerpo con el fin de tratar para lo sucesivo sobre los casos que puedan presentarse como el presente.
Puesta en consideración esta proposición, fue aprobada, y en consecuencia se designó por mayoría de votos para desempeñar tal Delegación al Presidente Nicanor López Borges, y se acordó a la vez, darle por las Rentas Municipales, ciento veinte bolívares para gastos de representación. Lo cual fue también aprobado.
Seguidamente el Presidente López Borges manifestó también, que teniéndose conocimiento la prohibición terminante del degüello de vacas, y que como por este hecho ha de disminuir notablemente el ingreso de las Rentas Municipales, proponía la autorización también para tratar con el Ejecutivo del Estado, a ver si se conseguía que se beneficiaran aquellas vacas inútiles para la cría: Lo que puesto en consideración, fue también aceptado. Incontinenti se le dio la segunda discusión al decreto sobre el empadronamiento de armas y al impuesto sobre la revisión de hierros de reses que se extraigan del Distrito. No habiendo más que tratar se levantó la sesión. El Presidente: Nicanor López Borges. El Secretario: Juan Caffiero.
Como se puede ver, el Secretario General de Gobierno “manifiesta que habiendo puesto a disposición de Mijares el café en referencia, quedaba así solucionado este asunto”. No pasa nada, los funcionarios de la dictadura de Juan Vicente Gómez no sentirán nostalgia del fruto con que el Benemérito y su clan pasaron sus años mozos y juventud, y que en parte los hace hombres influyentes en el Táchira y en toda Venezuela. La mentalidad rentista que predominaba con el café será tomada por asalto por la nueva era que se inauguraba en Venezuela. Un festín de millones, con menos esfuerzo, comienza a entrar a las arcas oficiales, pero sobre todo en los bolsillos de los jerarcas y favoritos; el pueblo llano de Valle de la Pascua y del Guárico y las arcas municipales continuarían sumidos en la eterna crisis. El petróleo había llegado para quedarse inaugurando una nueva era del mismo signo monoproductor y rentista que el café.
 
En Valle de la Pascua, a los veintiocho días del mes de agosto de 2013.

LA SOCIEDAD SOCORRO MUTUO: NOVENTA AÑOS DE SERVICIO A VALLE DE LA PASCUA


FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista del Municipio Leonardo Infante

Escribir sobre la Sociedad Socorro Mutuo es escribir del devenir de Valle de la Pascua en los últimos noventa años, porque su historia corre pareja al acontecer económico, político, social y cultural del municipio Leonardo Infante y de municipios y caseríos vecinos: Chaguaramas, Las Mercedes del Llano, Tucupido, San Rafael de Laya, Las Campechanas, Cerro Grande, entre otras.
Nace la Sociedad Socorro Mutuo el 5 de agosto de 1923, ya habían transcurrido quince años desde que la dictadura más larga y cruenta que le ha tocado vivir al país había tomado el poder. El país no acababa de entrar al siglo XX, es célebre la sentencia de don Mariano Picón Salas mediante la cual señaló que “Venezuela entró al siglo XX al morir Juan Vicente Gómez en 1935”, y eso es decir bastante, entramos con 35 años de atraso. Hacía referencia, evidentemente, al cierre de un ciclo caracterizado por la acción negadora del régimen gomecista en lo concerniente a la modernización política de la nación, pudiendo decirse, que la Venezuela de Gómez en pleno siglo XX, no distaba mucho de la Venezuela del siglo XIX y del siglo XVIII.
 Básicamente era un país rural que prácticamente exportaba lo mismo, un país de latifundistas y gente pobre y campesina, de militares y gamonales ricachones donde el venezolano, si pasaba del  sexto grado de primaria era un logro, un país donde no habían muchas universidades ni escuelas, pero que durante este tiempo encontró una súbita riqueza que la haría cambiar bruscamente, cambio para el cual quizá no estaba preparada, ni la república, ni su gente, ni sus gobernantes: El petróleo.
Esa era la realidad de la Venezuela de Juan Vicente Gómez. Un país donde la mortalidad no mostró tendencias al descenso, permaneciendo siempre en un nivel realmente elevado hasta 1920, que oscilaba entre 20 y 30% por cada mil habitantes, mortalidad típica de un régimen demográfico primitivo. La mortalidad se aproximaba a la natalidad y, como resultado, el crecimiento natural era sumamente bajo (M. Izard.1970). En el Guárico, el avance y la prosperidad de casi todos los pueblos y caseríos, se interrumpió como consecuencia del paludismo, del analfabetismo, de las contiendas de la Independencia y las frecuentes guerras civiles del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
No será sino hasta el año 1924 cuando la Dirección de Sanidad Nacional, en cumplimiento de un decreto del 19 de diciembre de 1923, inicia una campaña de saneamiento ambiental a escala nacional para luchar contra las enfermedades palúdicas, la anquilostomiasis, la hematuria, la lepra y otras endemias. Sin embargo, no es sino a partir del mes de abril de 1927 cuando llega la primera Misión Antimalárica a Ortiz y otros pueblos del Guárico.
Según criterio de la historiadora Nidia R. Areces (1971), durante la dictadura gomecista, casi 6.000 pobladores por año fallecían de paludismo; 250 venezolanos de cada 1.000 estaban tuberculosos, y más de 50.000 morían anualmente en el medio rural, víctimas de enfermedades desconocidas. Domingo Alberto Rangel (1975), por otra parte, provee una durísima crítica al régimen gomecista en lo que se refiere a materia sanitaria, señalando que:
 En veintisiete años, Venezuela no da un paso positivo por el camino de la salud pública. Ni el orden sanitario, estricto sensu, ni en el plano asistencial, se agrega nada a lo que ya conocíamos desde los tiempos de la Oligarquía Conservadora. La inercia del gobierno es tan grande que el paludismo va ganando, porque la pobreza de los habitantes abate la valla que significa la vigilancia y el esfuerzo del hombre, inmensas áreas donde antes encontró resistencia. Parches enteros del mapa nacional se convierten en lugares prohibidos donde el hombre huye ante la enfermedad invicta.
Entre los factores que se pueden señalar como causas de la alta mortalidad, estarían: las permanentes endemias palúdicas que azotaban la región, que hacían estragos entre la población más vulnerable, que eran los niños, a los cuales se les unían las parasitosis, el sarampión, la viruela, la tosferina, entre otras, que eran enfermedades prácticamente mortales por la carencia de protección sanitaria para una población localizada mayoritariamente en las zonas rurales, bajo condiciones latifundistas de producción lo que hacía más precaria la existencia de sus habitantes; a ello se unían las frecuentes epidemias que se registraban en las diversas poblaciones y que contribuían a diezmar la población, como es el caso de la gripe española, que azotó al país y a los pueblos del Guárico entre los años 1918 y 1920.
La difícil situación económica de Valle de la Pascua en 1923, año cuando nace la Sociedad Socorro Mutuo, queda reflejada en un acta de sesiones del Concejo Municipal del Distrito Infante, que copiada textualmente, dice:
Sesión extraordinaria del día 20 de julio de 1923… Con asistencia de los concejales Juan Zamora Arévalo, quien presidió, Rafael María Belisario, Eusebio Ubieda López, Ricardo Sutil, José Norberto Cobeña, Francisco Moreno Díaz y José Vargas López, se declaró abierta la sesión: Leída y considerada el acta anterior, fue aprobada… El secretario dio cuenta:
            1º.- Telegrama del general Juan Vicente Gómez, avisando recibo del que se le dirigió presentándole la expresión de condolencia por la muerte del general Juan C. Gómez. 2º.- Telegrama del Secretario General sobre el diferimiento de la fiesta de la paz para el año entrante. 3º.- Telegrama del presidente del Concejo Municipal de Calabozo, relativo al decreto dictado por aquel Cuerpo, con motivo de la muerte del Gral. Juan C. Gómez… 4º.- Nota del Jefe Civil del Distrito sobre Rentas y otros particulares… Leído y considerada la cuenta y como se refería en parte del asunto para el cual se hizo la reunión extraordinaria, se entró a tratar el punto creación de rentas, en vista de la crisis actual,… y después de largas deliberaciones se acordó:
Artículo 1º. Se establece el impuesto sobre fundos pecuarios en la forma siguiente: 1ª. Clase: Los fundos que tengas de 500 reses en adelante pagarán Bs. 100 anuales. 2ª. Clase: Los fundos que tengas de 250 a 499 reses pagarán Bs. 50 anuales. 3ª. Clase: Los que tengan de 125 a 249 pagarán Bs. 25 anuales. 4ª. Clase: Los que tengas de 50 a 124 reses pagarán Bs. 10 anuales. 5ª. Clase: Los que tengas de 25 a 49 reses pagarán Bs. 5 anuales.
Para la organización de esta renta se nombrará una junta clasificadora. Artículo 2º. Por cada caja de cerveza que se introduzca se pagarán Bs. 2. Por cada caja de cola o limonada se pagarán Bs. 2. Por cada 100 kilos de azúcar se pagarán Bs. 4. Por cada carga de cazave se pagará Bs. 1. Por cada saco de harina que se introduzca se pagará Bs. 1. Por cada caja de gasolina que se introduzca se pagará Bs. 1. Por cada rueda de cigarrillos se pagarán Bs. 0,40… Artículo 3º. Se acordó rebajar el sueldo de los empleados públicos en 20%... Seguidamente se acordó ordenar al Administrador de Rentas conceder a los pesadores pagar solamente Bs. 12 por cada res, cuando maten dos el mismo día; y continuar pagando Bs. 20 si matan una sola. También se acordó enviar una lista de candidatos al Presidente del Estado, para suplentes del Concejo Municipal, y ponerle otro telegrama, manifestándole el estado ruinoso en que se halla este Distrito, y no habiendo más de que tratar, se levantó la sesión. El Presidente: Juan Zamora Arévalo. El Secretario: José María Álvarez Jaramillo.
En ese ambiente, un grupo de vallepascuenses que no se resignaron al estancamiento y al atraso, nació la Sociedad Socorro Mutuo. En la historia de la institución y de Valle de la Pascua están grabados los nombres de los eminentes ciudadanos: Julio César Pérez Álvarez, Domingo Shettino, Francisco Romero Barroso, Sergio Martínez, Manuel Fernández, Juan Caffiero, Quirico Nieves, Juan Bautista Itriago, Andrés Galindo, Juan Antonio Ruiz, Lucio Martínez, José Dimas López Arzola, Francisco Villegas, Gabriel Requena, Laureano Mujica, Viviano Aguirre, Ricardo Mila, Luis Felipe Ramírez, Ramón Vargas Ríos, Juan Ruiz, Leonardo Ruiz y Jesús Ruiz, entre otros.
Desde aquel 5 de agosto de 1923, ha sido mucho lo que la Sociedad Socorro Mutuo ha dado y soportado, siempre entregando lo mejor de sí a todo el que a ella ha llegado, en un ambiente de solidaridad, democracia y pluralidad de pensamiento, porque la verdad es que no existe ninguna diferencia económica, ideológica, social, política para estar en la Sociedad Socorro Mutuo, porque en ella no cabe el egoísmo ni la exclusión.
La Sociedad Socorro Mutuo es una casa grandiosa, ella recibe a todos sin distingos de ideas… En sus noventa años, todos estamos comprometidos con la preservación de esta humilde pero gran institución, que también merecen los que vengan después de nosotros… Porque cuando una institución vale tanto para un pueblo, hay que tener valor para trabajar sin distingos y entre diferentes, para buscar puntos de unión, para trascender. Hoy su destino corre parejo a las fieles y magistrales ejecutorias de: doña Cándida Arias de Álvarez, Petra Parra, Lila Mota, Maritza de Michelangelli, don Eleuterio Navarro, don Gustavo González, Teresa Navarro de Aguilar, Ligia López Puerta, Francisca Villanueva, Janeth Guerra, don Ismael Sánchez, Ramón Correa Ochoa, y un largo etcétera, que con ahínco y vigor mantienen vivos los preceptos que norman el devenir generacional de la organización.  
En estos noventa años de largo y benefactor trajinar de la SCM, merecidísima fue la designación como orador de orden de los actos programados, del eminente vallepascuense, el economista y académico César Díaz Zamora, y de los reconocimientos ofrecidos a la insigne educadora de generaciones, doña Gloria López de Vidal, y el Club de Leones de Valle de la Pascua. Mil felicitaciones.
 
En la ciudad de Valle de la Pascua, a los cinco días del mes de agosto del año 2013.

jueves, 26 de diciembre de 2013

EL HATO: GÉNESIS DE LA HISTORIA LOCAL


IX ENCUENTRO DE CRONISTAS, HISTORIADORES E INVESTIGADORES
ORTIZ-24 AGOSTO 2013


REINALDO PEÑA CHACÍN




La sociedad venezolana hoy día presenta un marcado interés por conocer su historia. Historia que nos remite a los acontecimientos vividos por los grupos humanos en el tiempo, que hicieron posible la formación de pueblos y que ha permanecido en la memoria colectiva de las comunidades moldeando su identidad.
En ese sentido Luis González y González (2.007) en “Una Teoría de la Micro-Historia” nos dice: “Cada grupo de gente unida por lazos naturales construye normalmente su historia”.
Por ello la historia local es básica en la formación y conocimiento de esos pueblos, de sus valores, sus personajes y acontecimientos en el espacio geográfico para imbuirlos en el estudio, comentarios y almacenamiento en su memoria; tal como lo afirma Arístides Medina Rubio en Historia Parroquial o Micro – Historia: “es así legitimo entonces también acercarse al pasado de las gentes cuya existencia nace, vive y muere en pequeñas localidades”; sin embargo hay que reconocer que el proceso colonizador venezolano se realizo en una forma lenta a comienzos del siglo, XVI y todavía a finales del siglo XVII no se había consolidado de un todo.
Solo la penetración del ganado en los llanos facilitó la penetración territorial, por cuanto constituían el recurso tras el cual iban grupos de cazadores que eligieron posteriormente, su resistencia en esta zona. Con ellos surgió “El Hato”, unidad productiva, núcleo del poder local y asentamiento poblacional.
Después de la conformación de los hatos y a mediados del siglo XVII se efectuaron fundaciones civiles y aumentaron las fundaciones misionales.


Uno de los elementos más significativos de este proceso de ocupación y uso de los recursos en el llano, fue que la tierra se fundamentaba en la propiedad de la “Res”. La tierra sólo tenia valor en la medida en que en ella se apacentaba el ganado.
El primer hato lo fundó en los llanos guariqueños Cristóbal Rodríguez, en Uberito, a veinticinco leguas del sitio donde más tarde se fundara la ciudad de Calabozo, con once familias cordobesas, dieciocho vacas paridas, diez yeguas jerezanas y dos potros. Uberito fue transformado más tarde en 1.530 en el pueblo de San Luis de la Unión.
Los primitivos pobladores de los llanos procedían de Almería, Córdoba, Granada, Cádiz, Sevilla y Jaén. Se unieron con el elemento indígena y con el africano; pero no es la sangre lo que va a caracterizar al llanero, sino que su psicología, su manera de ser y de actuar va a estar determinada por el medio.
Después de la ruptura del nexo colonial, se acentuó un proceso de concentración de la propiedad y de fortalecimiento del latifundio articulado a las características de la economía ganadera.
Ramón Tovar (2007) en Vigencia del Estudio Histórico Regional afirma: “La vertiente humana, propiamente social, se encuentra con sus raíces y en nuestra opinión se ha convertido en geo-historia. Es así que no hay sociedad sin espacio, ni espacio sin historia” y agrega: “el tratamiento geo-historico asume el rol de apoyo al estudio histórico regional; proporciona o fundamenta esa identidad o individualidad”.
Por  ello,  en  los  primeros años la concentración  de  la  propiedad se vió favorecida  por  procedimientos  tales  como:  ventas  de  tierras   ejidas, forma de recaudar  fondos  para   el   tesoro   publico;  entrega  de  tierras  de  iguales    características   jurídicas   que   las   anteriores   como   forma   de
compensación por prestamos contraídos durante la Guerra de Independencia; promulgación de un conjunto de leyes y decretos reforzando la apropiación individual de tierras.
A finales del siglo XVI la Corona Española concede la propiedad de una tierra ubicada en los altos llanos, en las riberas del río Paya, a un grupo de terratenientes que se instauran en la futura parroquia eclesiástica de Santa Rosa de Lima, que luego sería el pueblo de Ortiz.
La creación del nuevo curato de Santa Rosa de Lima se realiza a través de un concurso, siendo su primer párroco el sacerdote Félix José de Figuera y Tovar, oriundo de San Felipe.
El historiador José Oswaldo Pérez (2009) en su ponencia: “La Influencia Indígena en Ortiz a través de su Toponimia” nos dice: “Históricamente, el Topónimo Ortiz surge a partir de la conformación de los espacios geográficos en los llanos de Paya o “sitio Paya” que, posteriormente comenzó a llamarse Valle de Ortiz, por sus ocupantes fundadores de hato durante el siglo XVI. Su núcleo inicial se inicio en Puepe y Las Patillas”, y agrega: “sin embargo el nombre geográfico Ortiz, sufre una modificación al agregarse la “Santificación” del entorno natural: el de Santa Rosa de Lima, una vez que en 1696 es denominado vicefeligresía, adscrita al pueblo de Parapara”.
En el año 1790, la población de Ortiz era de 1500 habitantes con un sólido crecimiento desde la creación del curato.
En 1818, fue camino estratégico en el camino de los llanos ya que albergó al cuartel general del Libertador. El 23 de febrero de  ese mismo año, el   Libertador  designa   al   coronel  Jacinto  Lara  y  al  general  José Tadeo

Monagas, jefe de las fuerzas que mediaban entre Ortiz, Guadarrama y El Pao.
El 23 de marzo de 1818 se da la Batalla de la Cuesta de Ortiz que no fue positiva para la guerra emancipadora.
En 1848, bajo la presidencia de José Tadeo Monagas, por decreto del Congreso Nacional, Ortiz pasa a tener rango de Cantón.
El 12 de noviembre de 1874, Ortiz es decretada capital del Estado Guárico hasta el año 1881, decreto firmado por el entonces presidente constitucional del Estado Guárico general Joaquín Crespo Torres, fechado en Calabozo el 15 de octubre de 1874.
El 12 de diciembre de 1877, la Constitución sancionada en Ortiz repone la capital del estado y asiento de la gobernación en la ciudad de Calabozo, luego vuelve a Ortiz hasta 1888.
En 1879, llega la epidemia de paludismo a Ortiz, Parapara, Los Tiznados y El Sombrero. La gente comienza a abandonar el pueblo, otros se quedan a sabienda que sufrirán la enfermedad e indudablemente la muerte.
El ataque contra la enfermedad se arrecio   durante las administraciones de los presidentes López Contreras y Medina Angarita. Con la erradicación del paludismo el pueblo comienza su recuperación; experimentando un crecimiento durante la presidencia de Rómulo Gallegos en el periodo 1946-47.
Ya en 1970, Ortiz se encontraba subsumido dentro del Distrito Roscio, recuperando su autonomía el 4 de febrero de 1989 por disposición de la ley de política territorial y se convierte en Municipio autónomo.

Autonomía que da pie para destacar la importancia de la historia local de Ortiz que se traduce en un cúmulo de conocimientos afectivos, que han fortalecido la identidad de la comunidad, la integración de sus miembros y las acciones tendientes al desarrollo de su entorno inmediato.
Hoy Ortiz presenta un notable crecimiento, una transformación urbana, un repunte en sus condiciones sociales aunado a la amabilidad y espontaneidad de su gente soñando siempre en un nuevo porvenir.
“Sabana…
Sabana…
Con tu brisa de mastranto, tus espejos de lagunas,
Centinela de palmera que se asoma por la luna
Aquí me quedo contigo aunque me vaya muy lejos
Como tórtola que vuela y deja el nido en el cielo”

Bibliografía
González G. Luis. Para una teoría de la micro-historia. En lecturas de Historia
     Regional y Local. Fundación Editorial El perro y la Rana. 2007.
Manual de Historia Local.  Biblioteca  Nacional.  Misión  Cultura.  Universidad
     Experimental Simón Rodríguez. 2006.
Medina   R.   Arístides.  Historia  Regional  y  Local.  En  lecturas  de  Historia
     Regional y Local. Fundación El Perro y la Rana. 2007.
 Pérez   José   O.  Ponencia: Influencia   Indígena   en   Ortiz   a  través de su 
      Toponimia. En Ortiz:  origen  y presencia indígena. Editorial El Perro y la
      Rana. 2009.
Región  de   Los  Llanos. Serie de estudios regionales. Sistemas ambientales
      venezolanos. Ediciones Maraven. 1989.
Siso M.J. M. Historia de Venezuela. Editorial Yocoima. 1965.
Tovar L.  Ramón  A.  Vigencia  del  Estudio Histórico Regional. En lecturas de
     Historia Regional y Local. Fundación Editorial El Perro y la Rana. 2007.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.