miércoles, 18 de octubre de 2017

ALGUNAS NOTICIAS DEL CURATO DE TIZNADOS EN DOCUMENTOS DEL OBISPO MARTI DE 1780

Carlos A. López Garcés
Cronista del Municipio José Tadeo Monagas
Estado Guárico




Nota previa

            El obispo Mariano Martí procedía de Guardatinajas cuando llegó al pueblo de Tiznados el 28 de abril de 1780; permaneció allí hasta el 4 de mayo  con la finalidad de realizar la visita pastoral al curato respectivo (MARTI: Caracas, 1969, t. II, pp. 175, 179), así como venía haciéndolo en territorio del Obispado de la Provincia de Venezuela a su cargo, durante la cual recopiló diversas informaciones de índole eclesiástica, económica, social, demográfica, etcétera, indicadoras de la situación parroquial de entonces, entre las que es interesante resaltar las enumeradas a continuación de esta nota para los efectos de este trabajo, que fue redactado especialmente con el fin de leerlo en el XIII Encuentro de Cronistas, Historiadores e Investigadores celebrado en Ortiz, estado Guárico, con La Casa de las Espuelas como sede, el sábado 26 de agosto de 2017, cuando se cumplió el objetivo.


1.-  Territorio y superficie

            El curato de Tiznados limitaba por el Oriente con el pueblo de Parapara y su lindero  era el río Mapire a 4 leguas de distancia; por el Poniente con la Villa del Pao, de la cual estaba deslindada a 14 leguas por el río Chirgua; por el Norte con la Villa de Cura cuyo límite lo señalaba el río Mapire, aproximadamente a 5 lenguas y por el Sur con la misión de Guardatinajas, delimitada por el río Tiznados a 19 leguas y media (IBÍDEM: t. II, p. 175; t. VII, p. 25).

            Las cifras mencionadas sirven para estimar que la extensión, en medidas actuales, era de 137 Km. de norte a sur y de 101 Km. de este a oeste, tomando como base que una legua es igual a 5.572,7 m.

2.-  Capital y advocación
           
            El pueblo de Tiznados era la cabecera del curato, al cual se agregaban otros sitios como lo eran: Guaitoco, El Limón, El Totumo, Chirgua, Las Lajas, La Platilla y Las Ánimas.  El caserío principal ocupaba el espacio de un cuarto de legua alrededor de la iglesia; constaba de más de un centenar de casas distribuidas en calles mal formadas por lo desigual del sitio de cerritos altos y bajos donde estaba ubicado; apenas había plaza enfrente del templo, que estaba en un alto y no había terreno llano sino el de un espacio corto.

             La iglesia era en realidad una capilla de una nave que estaba bajo la advocación de San Francisco de Asís y era atendida por el padre fray Juan Manuel Mérida, quien, permanecía una temporada en Tiznados, una en Guaitoco y otra en Las Lajas, aunque se titulaba cura de Tiznados y sus anexos, en cada uno de los cuales había una capilla, siendo la principal la del sitio de Tiznados (IBÍDEM: t. II, pp. 174, 175, 176). Esta cantidad de capillas revelaba por sí misma la importancia de la ideologización católica para el dominio colonial español en esta región.

3.- Demografía

            La población del curato estaba integrada por “…toda clase de gente: de blancos, negros, mulatos, zambos, mestizos y también algunos indios desperdigados, que se mantienen acá o casados o solteros en calidad de peones” (MARTI: 1969, t. II, p. 176). Esta diversidad étnica estaba compuesta cuantitativamente por 2.240 habitantes, de los cuales 283 eran blancos, 1.132 negros, 344 mulatos, 345 esclavos negros y mulatos y 136 indios, con la inclusión de los mestizos en la clase de los blancos y los zambos en la de los negros.  Estos pobladores conformaban 153 familias que vivían dentro del pueblo, donde ocupaban 124 casas, y 225 familias que residían fuera del poblado, distribuidas en 176 viviendas (IBÍDEM: t. II, p. 177; t. VII, pp. 27, 28); pero con la particularidad de no haber personas blancas en el pueblo, donde había zambos, negros, mulatos y algunos indios, con la excepción de don Pedro Alcántara Nieves a quien se le tenía por blanco, pues los demás de esta clase vivían en los hatos (IBÍDEM: t. II, p. 174).

4.- Producción

            La gente de Tiznados se caracterizaba por ser tranquila, pacífica y humilde, que, a pesar de su pobreza, se mantenía con la crianza de pocas reses vacunas y la venta de alguna mula; además, cosechaban maíz, yuca, arroz, batatas, algodón y otros cultivos, porque todo se producía con abundancia. Estas labores eran compartidas con grandes pescas en el río Tiznados, sobre todo en días de cuaresma cuando abundaban los peces que subían por el Portuguesa procedentes del Orinoco. El pescado lo vendían salado a 8 reales la arroba para luego mercadearlo en los Valles de Aragua y en Caracas. Tanto el pescado como la carne de res tenían fama de ser de mejor calidad con respecto a otros lugares (IBÍDEM: t. II, pp. 176, 177).

5.-  Rentas eclesiásticas

            La feligresía sanfranciscana del curato de Tiznados tenía el deber de aportar recursos económicos para el mantenimiento del párroco y el de la iglesia, tal como sucedía en otras parroquias.

            La congrua asignada antiguamente al sacerdote había sido de 250 pesos, divididos  entre todos los vecinos, indiferentemente de su posición económica. De esa cantidad se tomaban 200 pesos para el cura y 50 para el pan, vino y cera, de acuerdo con la tradición del Obispado. Además, los dueños de hatos le pagaban 2 pesos por cada una de estas propiedades; empero no pagaban obvenciones ni sepulturas ni al tramo de la iglesia. La renta estaba tan disminuida que el presbítero solo percibía 100 pesos anuales distribuidos entre algunos feligreses; el resto de la renta se había perdido por descuido de los curas que no procuraron sustituir a quienes incumplían con otros que sí pudiesen pagar; tal era la situación que los hateros solo pagaban cuando querían (IBÍDEM: t. II, p. 175).

            El obispo Martí observó que todos, indistintamente, satisfacían las primicias y que si el cura era más previsivo podía percibir 100 fanegas de maíz por ese concepto, porque era el principal cultivo y se cosechaba con abundancia, en comparación con los otros productos. Agregó que los que no se acogían al prorrateo de la renta pagaban obvenciones y sepulturas (IBÍDEM: t. II, pp. 176).

            La renta anual del curato estimada en un quinquenio fue de: 101 pesos de estipendio pagado por los vecinos; 110 pesos de primicias; 259 pesos con 2,5 reales de obvenciones por misas cantadas, bautizos, proclamas, velaciones, entierros, etcétera; 6 pesos de certificaciones de partidas por los conceptos predichos. Estos ingresos sumaron 476 pesos con 2,5 reales, de donde se tomaba para asalariar a un sacristán.  Entre tanto, la renta por año de la iglesia a cargo del padre Mérida era de: 4 pesos de limosnas; 96 pesos de sepulturas, señas, incensarios, etcétera, para un total de 100 pesos anuales (IBÍDEM: t. VII, p. 26).

            Por otra parte, el prelado dejó el testimonio de las cuentas que fueron entregadas por el párroco, las cuales totalizaron 88 pesos y 3 reales a favor de la iglesia, que fueron aprobadas por medio de un auto fechado el 2 de mayo de 1780. Asimismo, ordenó la cobranza de 41 pesos y 4 reales que se debían por concepto de derechos de sepultura e igualmente el aseguramiento a censo de 25 pesos que dejó un vecino difunto no identificado para el culto de la imagen de Nuestra Señora de la Luz. Añadió que no había cofradía ni alguna obra pía (IBÍDEM: t. VII, p. 26).

            El obispo apunto también que el padre Mérida percibía la mitad de todas las rentas y obvenciones del curato sanfranciscano de Tiznados; sin embargo, había oído que ese cura quería renunciar a la parroquia, pues aspiraba a una capellanía de 3 mil pesos para la congrua (IBÍDEM: t. II, p. 174).

            Es oportuno anotar que la vocación sacerdotal habría sido la razón primaria para mantener al cura a cargo de una feligresía que aportaba pocos recursos para el sostenimiento eclesiástico, lo cual indica las condiciones de pobreza en las cuales habría sobrevivido aquel sacerdote.


6.- Problemas sociales

            Martí resaltó tres problemas sociales básicos, que llamaron su atención. El primero fue el de la incontinencia del deseo sexual, que fue considerado como el “vicio predominante”.  El segundo lo revelaba el mal vestir y de modo casi indecoroso de los pobladores, especialmente las mujeres, lo que quizás se debía a la pobreza o a la falta de lienzos en la comunidad o al calor. El tercero estaba dado por los grandes desórdenes que se formaban en los tiempos de la cuaresma durante las pescas en el río Tiznados, debido a la participación incontrolada de hombres y mujeres, quienes iban a las orillas del río donde cometían excesos catalogados de pecados públicos, por lo que el obispo ordenó que a esas actividades pesqueras asistieran solamente mujeres casadas con sus respectivos maridos y que no acudieran a tales pesquerías las viudas ni las solteras ni aun cuando fuesen acompañadas de su respectivo papá. Por lo tanto, el cura debía exhortar a los padres de familia al cumplimiento de tal decisión, cuya desobediencia sería motivo de cárcel, inclusive para muchachas mayores de 8 años. El teniente o cabo del pueblo debía evitar la comisión de aquellos excesos, en contraste de los cuales la comunidad tenía entre sus aspectos positivos que no ocurrían borracheras ni predominaban los hurtos (IBÍDEM: t. II, pp. 176, 177).

7.- Otra parroquia

            La necesidad de mejorar la atención a la feligresía de la extensa parroquia de Tiznados motivó al obispo visitante a crear un nuevo curato con la división de aquella parroquia, separándole los sitios de San José para cabecera, Las Lajas, Cacheo, Agua Negra y El Totumo. Su territorio sería de 10 leguas de Este a Oeste y, aproximadamente, 5 leguas de Norte a Sur, lo que es decir en medidas modernas el equivalente a 56 Km. en el primer caso y 28 Km. en el segundo. Contaría con más de 300 personas, las que debían pagar 183 pesos para la congrua del cura y 25 pesos para la oblata e igualmente tendrían la obligación de aportar las primicias y obvenciones.

            No es extraño deducir que este nuevo curato estaría bajo la advocación de San José, aun cuando el obispo Martí no lo dijo expresamente. No obstante, sí afirmó que aquel desmembramiento incluía la agregación provisional de los sitios La Punta de la Mesa, San Felipe y Las Ánimas al pueblo de Guardatinajas a cuyo cura fueron encargados los pobladores de esos lugares, dada la cercanía con ellos; por consiguiente, debía administrarles los santos sacramentos, incluido el matrimonio, hasta que hubiese otra opinión (IBÍDEM: t. II, pp. 176, 177;  t.VII, p. 28).
           
            El auto mediante el cual se concretaba lo atinente a esta fundación parroquial eclesiástica fue fechado el 2 de mayo de 1780; luego fue remitido al Provisor para la realización de las diligencias pertinentes a la legalidad de aquel acto y el respectivo nombramiento del cura propio (IBÍDEM: t.VII, p. 28). El prelado encargó al doctor Lindo de aquellas actuaciones ante el Gobernador con el propósito de definir el prorrateo entre los vecinos de 150.000 maravedís y  25 pesos para pan, vino y cera, amén de las obvenciones y del costo de las dos terceras partes de la fábrica de la iglesia, porque la otra parte debían pagarla los oficiales de la Real Hacienda (IBÍDEM: t. II, p. 178).

             Es interesante decir que, según el académico Telasco Mac Pherson (Los Teques, 1973 y 1988, p. 291), la decisión del obispo Martí fue aprobada por el capitán general don Luis Unzaga y Amenzaga el 26 de mayo de 1780, cuando fue reconocida como parroquia civil; habían transcurrido24 días de haber sido erigida la parroquia eclesiástica.

8.- Nuevos linderos de Tiznados

            El fraccionamiento del curato de Tiznados le ocasionó la disminución de su territorio, quizás a 81 Km de Norte a Sur y a 73 Km de Este a Oeste; esto significaba una  nueva delimitación, la cual fue señalada de la siguiente manera: “…al Oriente, el sitio de Cacheo inclusive; al Poniente, el río de Chirgua; al Norte, el río Manapire [sic; léase: Mapire] y al Sur, el término del curato de la Villa del Pao, en que se comprenden los sitios nombrados de Estévez, Guaitoco, Gayón, La Platilla, Casanga, La Ceiba, Cañuto, La Danta, Lagunita, Palmarito, La Guamita, El Carrizal, Chirgua, El Jagüey, La Montuosa, El Suceso y otros fundados a esta banda del río Mapire, con los demás establecidos y que se establecieren dentro de los expresados límites”  (MARTÍ: t. VII, pp. 28, 29). 

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Bibliografía

MAC PHERSON, Telasco. Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del estado Miranda. Presentación: Dr. Arnoldo Arocha Vargas. Los Teques. Edición facsimilar de la Gobernación del Estado Miranda, 1973. 

MAC PHERSON, Telasco. Diccionario histórico, geográfico, estadístico y biográfico del estado Miranda. Prólogo: Ildefonso Leal. Los Teques. Edición Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos. Colección Francisco de Miranda, vol. 40; 1988. 

MARTI, Mariano. Documentos relativos a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas. 1771-1784. Caracas. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela; vol. 96,  101; t. II, VII; 1969.


VILA, Pablo. El Obispo Martí.           Caracas. Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación; vol. II, 1981.   

   Fotografía: Ilio Colmenarez   

lunes, 15 de mayo de 2017

HOSPITAL “ISRAEL RANUAREZ BALZA” CENTRO NEURÁLGICO QUE DINAMIZA A SAN JUAN DE LOS MORROS Y SU ÁREA DE INFLUENCIA GEOHISTÓRICA.

Prof. PABLO PÉREZ ARAGORT.


San Juan de los Morros, Capital del Estado Bolivariano de Guárico, esa localidad que nació en forma espontánea aproximadamente a mediados del siglo XVIII, enclavada en un valle intermontano de la serranía interior del tramo central de la cordillera de la costa y que además debe su nombre al hecho de que es surcada por la corriente del rio San Juan,  combinado con los imponentes morros ( Paurario)que forman parte de su geografía, tiene la especificidad de contar hace  poco más de treinta años con un centro hospitalario, el cual fue construido producto de la necesidad generada no solo por su crecimiento poblacional, sino de aquellos lugares circunvecinos como son Parpara, Ortiz, El Sombrero, Tiznados, Altagracia de Orituco, y de los pueblos del sur de Aragua(San Sebastián de los Reyes, Camatagua, San Casimiro) y hasta del Estado Miranda como  Cua, conjunto que  podemos  catalogar como  una región histórica.
Surge este recinto hospitalario en sustitución del viejo hospital Guárico, el cual funcionó en la avenida Bolívar, en lo que hoy se conoce como Casona Universitaria. Este viejo hospital que por mucho tiempo satisfizo las necesidades de la población sanjuanera y sus adyacencias cumplió su  ciclo,  hasta que llegó el momento en que mediante un proceso de fragmentación sus servicios fueron trasladados al hospital moderno, denominado “Israel Ranuárez Balza”, en honor al insigne médico guariqueño quien dedicó toda su vida como profesional de la medicina, no solo al  servicio de la salud sino también al progreso general de un pueblo que de alguna manera ha querido retribuirle en parte a su vocación de servicio ciudadano, colocándole su nombre al  recinto hospitalario más importante de esta localidad.
Desde sus inicios, el hospital  “Israel Ranuárez Balza”, el cual se ubica frente a la calle-avenida Santa Isabel, generó  un cambio en el uso del espacio,  en terrenos que formaron parte de la antigua hacienda del mismo nombre, y ha estado ofreciendo su servicio de salud, a todas las comunidades antes nombradas  satisfaciendo  las necesidades de  los diferentes estratos sociales que a este han acudido a lo largo de estas tres décadas de existencia.
En estos treinta años de servicio el hospital  “Ranuárez Balza”, ha sido escenario donde han confluido situaciones sociales de diferentes matices, dada la estructura compleja de que está compuesta nuestra sociedad. Por eso  ha sido muy común observar círculos de amistades que han surgido entre personas oriundas de diferentes lugares que han tenido la oportunidad de coincidir en este lugar en búsqueda de un bien común como es la salud,  pero también ha sido escenario de serias desavenencias familiares, las cuales han surgido como consecuencia de la formación cultural que tienen aquellos que se han visto en la necesidad de asistir allí, por eso es cotidiano ver familias que tienen confrontaciones motivadas por evasiones de la responsabilidad, en cuanto al  cuido de los deudos que allí han tenido  internados.
Pudiera decirse que el “Ranuárez Balza” ha simbolizado para los usuarios  que allí acuden dos grandes polos o extremos como: son la vida y la muerte. Ha sido muy común en estos treinta años observar familias que salen airosas, triunfantes, felices, con sus familiares que fueron dados de alta,  gracias a su recuperación, pero también lo ha sido  ver y oír a aquellos dando gritos de dolor, de impotencia, de rabia y de derrota, por los familiares que no lograron superar los estragos de sus dolencias, sentimientos que muchas veces se proyectan hacia los médicos, enfermeras, otros trabajadores y hasta desconocidos que les ha tocado presenciar esas escenas que contagian a cualquier ser cargado de empatía.
Es este sanatorio al igual que todo centro hospitalario un espacio a donde acude la población a buscar la prolongación de la vida, pero también han acudido en  búsqueda de la muerte, por eso en sus inicios, estando en proceso de construcción década de los setenta, un hombre se suicido colgándose de uno de los frondosos arboles que rodean esta infraestructura, también ya en su proceso de funcionamiento algunas personas se han suicidado lanzando desde los pisos más altos de su edificación.
Pudiera decirse que este hospital es una pequeña muestra del acontecer nacional, regional y local, pues toda la problemática socio- económica que se ha ventilado en las tres últimas décadas ha repercutido de alguna manera en la realidad de esta institución, esto se manifiesta en la cantidad de personas que llegan desde lugares cercanos y remotos quienes muchas veces tienen serias dificultades para adquirir las medicinas y efectuar los exámenes requerido por sus familiares, usuarios que últimamente son objeto del llamado bachaqueo de las medicinas por parte de seres inescrupulosos que ven a la salud como una mercancía y se aprovechan de la necesidad ajena.
Por otra parte, También hay que recordar que en la década de los noventa, el servicio hospitalario al igual que muchos servicios públicos iban camino hacia un proceso de privatización y ya en el “Ranuárez Balza” se daban los primeros pasos para tal fin, por eso habían implementado la llamada “colaboración económica”  para la realización de  consultas y exámenes de rutina, lo cual era una especie de ensayo para lo que venía después. Esto  fue frenado por el presidente Hugo Chávez una vez que asumió la presidencia de la Republica y  transformó el llamado gasto social en inversión social.
En otro orden de ideas, el hospital “Israel Ranuárez  Balza”, respondiendo a su denominación, le proporciona hospitalidad a todos aquellos viajeros que se dirigen a diferentes regiones del país como oriente, occidente, Apure, Amazonas y que por diversas razones les corresponde pernoctar en San Juan de los Morros al no conseguir  transporte, por lo que  este espacio constituye un lugar seguro para pasar la noche en espera  del siguiente día y  poder seguir hacia su destino. Además de ello y como producto de la situación social crítica, existen una serie de indigentes, enfermos mentales y ancianos en situación de calle que hicieron  de éste en un momento determinado su lugar  de residencia. Además es uno de los pocos hospitales que posee una sala de espera donde pueden permanecer de manera relativamente segura los familiares de los pacientes.

Este hospital se inicio a mediados de la década de los ochenta ofreciendo los servicios básicos y algunas especialidades, pero a medida que ha transcurrido el tiempo se le fueron incorporando otros servicios, entre los cuales hay que destacar el de medicina nuclear para los pacientes  con enfermedades como el cáncer en la década de los dos mil, lo cual es de gran importancia debido a que  antes estos enfermos tenían que irse a Caracas, Maracay o Valencia para poder cumplir sus tratamientos, por eso allí acuden pacientes de los estados llaneros, también de Aragua, Carabobo y  Miranda entre otros, los cuales consideran que este hospital a pesar de la escasez y de las limitaciones que presenta en la actualidad sigue siendo una de las mejores alternativas de salud para la población de pocos recursos de esta importante región histórica.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

ADOLFO ANTONIO MACHADO PÉREZ (RESUMEN BIOGRÁFICO)

Carlos A. López Garcés
Cronista de Orituco


Nació en Altagracia de Orituco, el 10 de septiembre de 1855. Sus progenitores fueron: don Manuel María Machado y doña Ana Francisca Pérez. Contrajo matrimonio con la gracitana Rafaela Inocencia Pérez, con quien procreó ocho hijos: Fortuna, Adolfo (Pipo), Manuel María, Carmen Consuelo, Rafaela, Adolfina, José Manuel y María Adolfina. Tenía una firma mercantil con su hermano Manuel denominada Hermanos Machado, que constituía su base  económica principal.  El protagonismo en la actividad política no ocupaba su diario quehacer; sin embargo, fue concejal y jefe civil del otrora distrito Monagas del estado Guárico en la novena década de la centuria XIX; además, se solidarizó con la Revolución Legalista liderada por el general Joaquín Crespo en 1892, cuando este caudillo combatía las pretensiones continuistas e inconstitucionales del presidente Raimundo Andueza Palacio.  Procuraba con tenacidad la ejecución de importantes obras de interés para la colectividad altagraciense, hasta lograrlas. Su conducta cotidiana estuvo regida por sólidos principios morales. Era católico practicante, muy devoto de la Inmaculada Concepción. Interpretaba el órgano, con preferencia por la música litúrgica.
Fue autor del libro Recopilación de apuntaciones para la historia de Altagracia de Orituco hasta el siglo XIX, publicado por tercera vez y con su título original por la Alcaldía del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico, en el año 2008. La primera edición de esta obra fue hecha en 1961 por empeño de su bisnieto Pedro Rafael Arévalo, con el título Apuntaciones para la historia (obra escrita entre 1875 y 1899). La segunda edición ocurrió en el año 2003; fue titulada Apuntaciones para la historia y otros textos y auspiciada por el Fondo Editorial Orituco, representado por el ciudadano Ramón Alberto (Beto) Mirabal Zapata. Machado recopiló también, en dos volúmenes, instrucciones para varias artes fabriles y numerosas recetas para tratar diferentes enfermedades; así mismo, compilaba informaciones estadísticas relacionadas con las actividades agrícolas, ganaderas, mineras, comerciales, etcétera, de Altagracia de Orituco, según lo afirmó el doctor Pedro Natalio Arévalo en un trabajo suyo sobre el biografiado, hecho público en 1984. Lamentablemente, esas noticias de interés historiográfico local están inéditas y, quizás, en manos de algún descendiente.  
Su casa de habitación fue muy dañada cuando el general Nicolás Rolando, uno de los jefes de la Revolución Libertadora, estableció en ella su cuartel general durante su marcha hacia La Victoria, para enfrentar las fuerzas gubernamentales comandadas por el general Cipriano Castro en 1902. Entre los daños más graves estuvo la destrucción total de la biblioteca, compuesta de numerosos libros y documentos de mucha importancia. Sus apuntaciones se salvaron entonces porque estaban, afortunadamente, en posesión del abogado orituqueño Luis Ramón Morín, quien las utilizaba en calidad de préstamo para obtener ciertos datos. Así lo informó su nieto Pedro Fortunio Arévalo Machado al académico José Antonio de Armas Chitty, mediante carta fechada en Madrid el 29 de febrero de 1961.       
Machado fue un intelectual autodidacta, que practicó con devoción la historiografía orituqueña. Sus apuntaciones son fuente de consulta obligatoria para los interesados en investigar acerca del proceso histórico del Orituco. Es válido considerarlo como el primer cronista orituquense conocido, en concordancia con el significado estricto de la actividad cronística, la cual ejerció, por vocación y con metodología aceptable, en el transcurso de más de veinticuatro años, a pesar de las tantas limitaciones de su época. Murió en su pueblo natal el 1º de julio de 1903, como consecuencia de una cardiopatía, a los cuarentiocho años de edad. Es el epónimo de la biblioteca de la Fundación Dr. Pedro María Arévalo gracitana, creada el 5 de mayo de 1984 y adscrita a la Red Nacional de Bibliotecas Públicas desde ese mismo año.
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Nota. Este extracto corresponde al libro inédito de mi autoría Algunos historiadores y cronistas del Orituco/C.L.G.

LA VOZ DE ORITUCO

Carlos A. López Garcés

            Don Guillermo Hurtado Velázquez era un inversionista de Altagracia de Orituco, estado Guárico, donde, con permiso del Ministerio de Comunicaciones y del Concejo del distrito Monagas, fundó y dirigió una emisora local sui géneris, denominada La Voz de Orituco, cuyo sistema de transmisión era muy singular, pues comprendía una red de altoparlantes ubicados estratégicamente en varias esquinas y otros sitios de la población, tales como: el cerro Buenos Aires (cruce de calles Bella Vista y Adolfo Chataing); el callejón San José; Barrialito; Saladillo (en el roble que está frente a la Inspectoría del Tránsito, cruce de calle Andrés Eloy Blanco con avenida Ilustres Próceres); el tamarindo del viejo mercado municipal (cruce de calles Bolívar y Pellón y Palacio); El Calvario (cerro Las Iguanitas, donde está la Escuela Básica José Ramón Camejo); Pueblo Nuevo (cerca del hospital José Francisco Torrealba); el mamón del patio de la casa de Manuel Mijares, donde ahora distribuyen Gas Radelco (cruce de calles Sucre e Ilustres Próceres); etcétera. Para la instalación de estos altavoces fueron utilizados numerosos metros de cable, distribuidos hasta los puntos exactos que eran seleccionados con anterioridad. Antonio Camaute realizaba comúnmente este trabajo, contratado como práctico electricista, y varias veces fueron solicitadas las labores auxiliares de Dimas Paredes.

            La Voz de Orituco puede considerarse como la pionera de la “radiodifusión” altagraciana. Fue inaugurada el 16 de julio de 1948; por esto el día de la celebración católica en honor a la Vírgen del Carmen coincidía con el aniversario de la iniciación de esta emisora, cuyo dueño agradecido lo festejaba con programas populares que incluían: carreras en saco, con huevos en cucharas, de bicicletas y para atrapar cintas; piñatas; rebatiñas de centavos y de caramelos; presentaciones de músicos, cantantes y negros de plaza… y no faltaban los fuegos artificiales. Sus actividades comenzaron en una casa ubicada en la esquina sur-oeste del cruce de las calles Adolfo Chataing y Chapaiguana, a una cuadra hacia el sur de la iglesia de Altagracia; luego fue instalada en la segunda planta de un local moderno (con cuatro altoparlantes en su platabanda), situado en la parte oeste de la misma calle Chapaiguana, a cincuenta metros hacia el sur del templo y de la plaza Bolívar. Tanto el primer local como el segundo pertenecían también al dueño de aquella emisora, quien se divertía mucho cuando algunos incautos le manifestaban su fracaso al intentar sintonizarla en radiorreceptores, lo que era imposible porque carecía de la planta transmisora correspondiente; sin embargo, don Guillermo se empeñaba en identificarla con las siglas YV-4-RQ YV-4-LM, a lo que le agregaba una cantidad imaginaria de kilociclos y megaciclos para expresar la idea de potencia irradiada.

            La Voz de Orituco trabajaba de modo semejante a las radioemisoras comerciales del país. Sus labores ordinarias principiaban y concluían con el Himno Nacional de Venezuela; pero eran efectuadas en dos turnos: de doce del día a dos de la tarde y de seis a nueve pasado el mediodía; aunque las emisiones eran de “audición obligatoria”, debido a las características de esta emisora. No obstante, la transmisión por algún altavoz podía ser suspendida para evitar molestias a vecinos enfermos; además, con ese horario no obstaculizaba actividades de las escuelas federales Ángel Moreno, para varones, y Felipe Neri Sendrea, para hembras, adonde el alumnado gracitano asistía de ocho a once y media de la mañana y de dos a cuatro y media de la tarde. La emisora concluía su primera jornada con la marcha Adelante, lo que indicaba el comienzo del segundo turno escolar.

            Los locutores debían cumplir guardias asignadas, eran empíricos que carecían del certificado oficial equivalente y tenían un sueldo promedio aproximado de cuarenta bolívares mensuales. La oportunidad es válida para recordar, entre ellos, a Juan Vicente Mendoza Fernández, Sixto y José Coronil Gómez, Ildemaro Arévalo León, Natalio y Rafael Vicente Arévalo González, Pablo Parada, José Ramón López Garcés, Oswaldo Fuentes (El Musiú), César Domínguez Hernández, Félix Landaeta y Mundo Rangel. Los tres últimos mencionados y Julio Girón fueron auxiliares de audio.

            Los programas regulares de esta difusora orituqueña eran generalmente musicales; pero muy variables. Todavía son recordados con satisfacción, por ejemplo, las complacencias de peticiones, las actuaciones infantiles (realizadas los domingos  con el lema: “por la culturización del niño ante el micrófono”) y las de aficionados como Domingo Ramón Belisario (El Trovador Guariqueño), Juan Ramón Daniels y Juan José Tovar; era común, mediante la colocación de un micrófono enfrente de un radio, la “retransmisión directa” de Panorama Universal, un noticiario de mucha audiencia en Altagracia, cuya narración la hacia José Martínez Maiz por la caraqueña Radiodifusora Venezuela; además, dos programas especiales fueron bien acogidos por la población: uno fue el concurso que consistía en adivinar quien era el Locutor Fantasma, hecho por Juan Mendoza, Sixto Coronil Gómez y Natalio Arévalo, de ocho a nueve de la noche, con la promesa de quinientos bolívares de premio para un ganador que nunca hubo; el otro fue una comedia cuyo libreto lo adaptó Juan Mendoza, quien, además, la protagonizó junto con Elvia Armas y fue transmitida dos veces por semana, desde las doce del día hasta la una de la tarde. Hubo, asimismo, programas eventuales o extraordinarios como el de música clásica llamado La Hora Azúl, que (a pesar del fastidio que le causaba al señor Medardo Piñango)  era presentado a la una de la tarde y producido por Hiram Reinefeld Saldivia en sus períodos de vacaciones estudiantiles universitarias, y como las narraciones de ciertos entierros y de algunas procesiones en Semana Santa, hechas con tanta solemnidad que, muchas veces, don Guillermo “convirtió” la iglesia gracitana en catedral y al cura párroco en obispo.
            La Voz de Orituco era un medio de comunicación muy receptivo a las actividades culturales y deportivas efectuadas por los gracitanos. Una muestra de esta afirmación fue el programa transmitido el 12 de febrero de 1950 por estudiantes del liceo Ramón Buenahora, con motivo del Día de la Juventud(1). Otro ejemplo está contenido en una información del periódico Alborada(2) Nº 7, correspondiente a la edición del 16 de abril de 1950 y redactada de la manera siguiente:

“COPA DE CAMPEONES / Le fue entregada el jueves pasado al club de voleibol ‘Titanes’ de esta ciudad; obsequio del Pbro. Dr. Rafael Chacín y que recibieron el capitán del club, Víctor Soto y la bella madrina del equipo, señorita Lilia Pérez. Igualmente fueron otorgados medallas y diplomas. El acto, al que asistió numerosa y selecta concurrencia, tuvo lugar en los salones de la emisora ‘La Voz de Orituco’; hubo recitación de Luis Pérez Guglieta, palabras de aliento y fe deportiva en Oscar Martínez; entrega de diplomas; entrega de diplomas que hizo el culto sport-man Larry Urban, Vice-presidente de la Junta de Deportes de esta ciudad; imposición de medallas por la Sta. Olga Bello; entrega de la copa y palabras de clausura, donde vimos desfilar la historia del deporte en Altagracia a cargo del Pbro. Chacín, Presidente de la Junta, y para cerrar, las emocionadas frases de agradecimiento del capitán del club ‘Titanes’.
La concurrencia fue finalmente obsequiada. Larry Urban se encargó de sorprender con su cámara fotográfica diversos momentos”.(3)

            En Altagracia de Orituco también era común oír entonces, a las seis de la tarde, el campaneo proveniente del templo parroquial para indicar el momento de la oración, que es una costumbre católica vieja aún practicada por las personas más apegadas a esta religión. Cuando apenas habían cesado tales campanadas, el dueño de aquella emisora activaba la difusión de algunos versos de un poema de Andrés Bello, muy significativo y denominado La oración por todos (con semejanza a Víctor Hugo), el cual comienza diciendo:

                                                “Ve a rezar hija mía. Ya es la hora
                                    de la conciencia y del pensar profundo:
                                    cesó el trabajo afanador, y al mundo
                                    la sombra va a colgar su pabellón;
                                    sacude el polvo el árbol del camino,
                                    al soplo de la noche: y en el suelto
                                    manto de la sutil neblina envuelto,
                                    se ve temblar el viejo torreón”.(4)

            La Voz de Orituco obtenía ingresos normales por la difusión de mensajes publicitarios, cuya tarifa era de cinco a diez bolívares mensuales. Son recordadas todavía las publicidades de cigarrillos Camell, Phillips Morris y Chesterfield, de Pepsi-Cola, del café Guatopo distribuido por Sixto Orozco Jiménez, de cotufas Orituco, de lámparas Aladino y de las tiendas La Gran Realización de Manuel Felipe Arévalo y La Incógnita de Francisco J. Padrón.

            No ha sido posible establecer, con exactitud cronológica, cuando finalizaron las actividades de esta emisora; sin embargo, algunas personas, Armando Valero entre ellas, afirman que fue en el primer semestre de 1956 y el profesor Rodulfo Pérez Guglieta asegura que ya no existía en el segundo semestre de ese año, cuando él regresó a Altagracia de Orituco a ejercer su profesión en el liceo Ramón Buenahora; pero el autor de este escrito recuerda que aún funcionaba en 1955. La desaparición definitiva de esta emisora puede asociarse con el surgimiento de Radio Orituco, la cual fue inaugurada el 5 de julio de 1958 y cuyos copropietarios eran los señores Manuel Torrealba y Miguel Pessil; este último actuaba como Director-Gerente(5).

         Como un honor a la verdad debe decirse que La Voz de Orituco no agradaba unánimemente a la comunidad altagraciana, porque sus transmisiones incomodaban a varias personas, aun cuando era identificada como “la voz amiga de todos”. No obstante, ella significaba una práctica innovadora de la comunicación social en una localidad habitada, acaso, por algo más de trece mil personas, reconocidas entre sí con tanta suficiencia que era fácil la divulgación interpersonal de comentarios pueblerinos, lo que contrariaba principios muy elementales de la publicidad mediante el uso de altavoces, pues era conocido ampliamente lo relacionado con el dueño, el ramo mercantil y la dirección de distintas casas comerciales existentes en la comunidad. Puede afirmarse que la inversión hecha para el mantenimiento de aquella emisora era muy alta, con respecto a los ingresos por motivos de publicidad que eran escasos, y esto influyó en la eliminación de sus servicios(6).
REFERENCIAS Y NOTAS
(1) LORETO LORETO: 1961; p. 298.

(2) Alborada era un quincenario que circulaba entonces en Altagracia de Orituco, con la dirección del profesor buenahorista Blas Loreto Loreto.

(3) LORETO LORETO: op. cit.; pp. 300, 301.

(4) BARNOLA: 1964; p. 32.

(5) Caminos. Nº 20; p. 4.

(6) Este trabajo es copia textual del que fue publicado en el diario el siglo de Maracay, en 1991.

FUENTES

I.- Bibliográficas
           
            BARNOLA, Pedro P. Las cien mejores poesías líricas venezolanas. Barcelona.             Publicaciones Reunidas S.A.; quinta edición. 1964.
           
            LORETO LORETO, Blas. Alborada, pie de luz para medio siglo. Caracas.        Ediciones Paraguachoa S.A. 1961.

II.- Hemerográficas
           
            “Inauguración de la Radio Orituco”. Caminos. Director: Cruz Fermín Boada. Nº 20 – Año I. Altagracia de Orituco, tercera semana de julio de 1958, p. 4.

III.- Noticias orales suministradas en Altagracia de Orituco por las siguientes personas:
           
            ARÉVALO, Rafael Vicente.
            BELISARIO, Domingo Ramón.
            DALIS, Pedro.
            D’SUZE GARCÍA, Luis.
            GIRÓN, Julio.
            HURTADO VELÁZQUEZ, María.
            LÓPEZ GARCÉS, Luis E.
            MENDOZA FERNÁNDEZ, Juan Vicente.
            PAREDES, Dimas.
            PÉREZ GUGLIETA, Rodulfo.
            RANGEL, Mundo.
            REINEFELD SALDIVIA, Hiram.
            VALERO, Armando.


domingo, 20 de noviembre de 2016

LA RADIO EN VALLE DE LA PASCUA... Antecedentes históricos.

FELIPE HERNÁNDEZ G.
Cronista Oficial del Municipio Leonardo Infante- Valle de la Pascua


La historia de la radio en el estado Guárico comenzó a mediados del siglo XX cuando se abrieron las primeras radios en Amplitud Modulada (AM) en San Juan de los Morros, Valle de la Pascua y Zaraza. Los antecedentes en Valle de la Pascua se remontan al año 1949, cuando Luis Adolfo Melo fundó la Publicidad Guárico y con cuatro altoparlantes colocados en diferentes esquinas de la ciudad transmitía programas y avisos comerciales y sociales desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche.
El año 1950 se estableció en Valle de la Pascua  el ingeniero Carlos Poleo, propietario en ese entonces de las emisoras “La Voz del Tigre” en El Tigre y “Ondas Porteñas” en Puerto La Cruz- estado Anzoátegui, su idea: instalar una estación de radio en Valle de la Pascua. Para ello compró la Publicidad Guárico a Luis Adolfo Melo, y solicitó los permisos ante el Ministerio de Comunicaciones y el Concejo Municipal de la época.
            Con el nombre de Radiodifusora La Pascua YVLO, 1370 kilociclos inició el período de prueba el tres de noviembre de 1952. El 28 de noviembre de ese año fue inaugurada oficialmente. En 1955 la emisora fue comprada por los señores José Rafael Negrón y Carmen Khan. Aquí comienza lo que se podría considerar la segunda etapa de la emisora. Posteriormente, el primero de noviembre de 1971 la emisora fue vendida nuevamente a la compañía Intrasol de los señores Simón Moreno Moreán, Evangelo Yanopoulos y Mario Casamassima. Radio La Pascua significó para Valle de la Pascua la entrada al mundo de la información de una ciudad que en los años cincuenta experimentaba un franco crecimiento, producto de la migración rural-urbana y del establecimiento en la zona de compañías petroleras y florecientes comercios.
            La segunda emisora que se estableció  en la ciudad fue Radio Enlace 860 AM, el 22 de junio de 1990. Siendo sus propietarios los señores Omar Camero Zamora y su hijo Omar Gerardo Camero Álvarez. El 28 de noviembre de 1992 fue inaugurada Radio La Pascua FM, de la compañía Intrasol; y el 25 de septiembre de 1995 inició su programación Radio Ambiente 96.1, cuyos propietarios iniciales fueron el Arq. Manuel Matos Charmelo, la Sra. Carmen Teresa Alcalá de Matos, el Prof. Ramón Santiago Martínez y el Sr. Juan Francisco Champión; en la actualidad, dicha emisora es propiedad del afamado cantautor Reinaldo Armas.
            A partir del año 2000 se han establecido las emisoras FM: Guariqueña 93,5 (Buenísima 93.5); Auténtica 90.5; Alternativa 100.7;Ambiente 96.1 FM; Buenísima Plus 101.5 FM; Deportiva 98.3 FM; Deportivísima FM; Dinámica FM; Estirpe FM; Excelente 92.1 FM; Expresión 90.5 FM; Garcitas Stereo 101.1; Kairos 104.5 FM (Tiempo de Dios); Kolor FM; Luz Guerrera 93.5 FM; Mega Latina 97.9 FM; Onda La Superestación 89.7 FM; Platino 102.3 FM; Popular 106.1 FM; RNV 88.9 FM (Canal informativo); Stilo 107.1 FM; Talento 102.7 FM; Vida 94.1 FM, Retro Radio on Lineentre otras.
A modo de corolario, es importante señalar que la radio como medio informativo siempre ha tenido una gran importancia en el estado Guárico y por ende en Valle de la Pascua, por lo extenso de su territorio y las numerosas comunidades rurales que existen en su geografía, en ese sentido, puede decirse que la radio como medio de comunicación masivo, además de informar, también ha cumplido una importante labor cultural, especialmente en lo referente a la promoción de la música, el folclore y la organización de eventos y actividades que además de culturizar también promueven la participación de la población en diversas actividades que contribuyen al bienestar ciudadano, promoviendo la convivencia , el bien común y combatiendo el flagelo de las drogas y otros tantos problemas que afectan el bienestar colectivo.
            Valle de la Pascua; lunes 14 de noviembre de 2016.

EL PRÓCER FRANCISCO MANUITT (UNA BIOGRAFÍA PENDIENTE)

Carlos A. López Garcés
Cronistas del Municipio J.T. Monagas
Estado Guárico


                                    “La  ingratitud es  el  crimen  más  grande    
                                   que  pueden  los   hombre atreverse a cometer.”
                                                                       Simón Bolívar
                                                                       (Pativilca, 9-1-1824)


            La participación en la guerra contra el dominio colonial español incluyó a mucha
gente de ciudades, pueblos y campos venezolanos, que, luego de lograrse la independencia, quedó reducida al anonimato o semi anonimato, aun cuando sus aportes fueron indispensables y muy significativos para alcanzar el propósito liberador; por esto es necesario rescatarla históricamente, sin tergiversaciones, con el fin de ubicarla en la justa dimensión heroica que le corresponda, sin menoscabar sus actuaciones en los momentos republicanos de los primeros tiempos.
            La afirmación anterior puede ser ilustrada mencionando el caso del general Francisco Manuitt Hernández , porque son muy escasas las noticias conocidas sobre él, algunas de las cuales son contradictorias o confusas, según lo revelan las fuentes consultadas para este trabajo. Precisamente, por tales características, esas informaciones motivan la idea de procurar un estudio más exacto de su biografía para el enriquecimiento de la historia local chaguaramense, lo que, a su vez, estimula la conveniencia de enumerarlas ahora como apuntes preliminares en el siguiente orden:
1º.- Los textos no mencionan a los padres del personaje a estudiar, quien habría nacido hacia finales del siglo XVIII en Chaguaramas, donde transcurrió la mayor parte de su vida civil, de acuerdo con Francisco Alejandro Vargas, autor de un trabajo periodístico sobre el general Manuitt, publicado en el diario El Universal (Caracas, 5 de abril de 1970, p. 1-5) y citado por el escritor tachirense Tito Sierra Santamaría (1975, p. 179) como referencia de sus informaciones relacionadas con este prócer, de quien se ha dicho igualmente que era de origen francés, nativo de Córcega (internet: Apellido Manuitt).
2º.- El investigador guariqueño Manuel Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 67) aseveró que se ignora cuándo se incorporó a la guerra; pero el precitado articulista Francisco Alejandro Vargas afirmó que lo hizo en 1819, afiliándose a las tropas llaneras de caballería (Sierra Santamaría: op. cit., p. 179). Otra fuente (internet: Apellido Manuitt) indica que se alistó en Cuba por su propia voluntad para luchar en Venezuela contra la dominación española.
3º.- Los autores coinciden en destacar que combatió en la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821; Soto Arbeláez (internet: “Primera generación Manuitt de Chaguaramas”) añadió que allí “resultó mancado”, sin detallar el caso. Este glorioso servicio lo hizo merecedor del Escudo de los Vencedores, creado mediante decreto por el Congreso Constituyente de Colombia (la Grande), el 23 de julio de ese año (Sierra Santamaría: op. cit., p. 179; Soto Arbeláez: 2001, t. 1, p. 68). Cinco meses más tarde, en diciembre, era teniente ayudante de un escuadrón de lanceros, al decir de Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68), quien, en otras anotaciones (internet: “Primera generación Manuitt de Chaguaramas”) escribió que aquel mismo año se fue a Puerto Rico y de aquí viajó a Cuba.
4º.- Cumplía funciones como comandante militar de Guacara en 1822, cuando combatía los reductos realistas de los Valles de Aragua. De aquellos días data su victoria en Patanemo y Sabana de la Guardia, cuando actuaba a las órdenes del general José Antonio Páez (Soto Arbeláez: 2001, t. 1, p. 67).
5º.-  Ejercía el empleo de adjunto del Estado Mayor del Departamento Venezuela en 1825, cuando aún era teniente. Entonces solicitó su ascenso al cargo que había dejado vacante Bonifacio Rodríguez, quien se había ido a Perú. Expuso en su petición que era la tercera vez que pedía el reconocimiento a sus méritos y recordaba que pertenecía a la Orden de los Libertadores, creada por Simón Bolívar en 1813. Esta solicitud fue avalada por el general Santiago Mariño y el coronel Juan Uslar, quienes hicieron las recomendaciones respectivas (Soto Arbeláez: 2001, t. 1, pp. 67, 68).
6º.- Fue ascendido a capitán en 1827, cuando, al mando del general José María Zamora, dirigió una columna contra la banda de Los Güires (Soto Arbeláez: 2001, t. 1, p. 68).
7º.- Solicitó y obtuvo licencia temporal indefinida en 1828. Sin embargo, a la fecha del 29 de agosto de 1830 y debido a su falta de destino militar, se dirigió al gobierno pidiéndole sus letras de retiro, las cuales le fueron otorgadas el 1º de diciembre de aquel año, con el goce de la tercera parte del sueldo y uniforme, de acuerdo con Vargas, el articulista mencionado por Sierra Santamaría (op. cit., p. 179); pero Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68) afirmó que le dieron de baja en 1828 y que esos beneficios los obtuvo en 1831, desde cuando se residenció en Chaguaramas donde se dedicó a labores civiles y privadas.
8º.- El articulista Francisco Alejandro Vargas apuntó que Manuitt contrajo matrimonio en la iglesia parroquial San Lorenzo de Chaguaramas con la señorita María García, en cuya unión procreó dos hijas: Soledad Severa, nacida el 20 de febrero de 1832, y Rosa Ascensión, el 4 de mayo de 1842 (Sierra Santamaría: op. cit., pp. 179, 180). Para Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68), esa boda sucedió efectivamente en Chaguaramas, donde nacieron ambas hijas, aunque señaló el año 1841 como el de nacimiento de la segunda. El propio Soto Arbeláez (Internet: “Primera generación Manuitt de Chaguaramas”), reseñó que el periodista, historiador y académico Oldman Botello habría informado que ese acto nupcial fue celebrado en Guacara hacia 1826 y que el biografiado ya se había establecido en Chaguaramas en 1831; Soto Arbeláez (internet: Íbidem) aseguró haber leído en varias oportunidades acerca del parentesco cercano de doña María Manuela García de Manuitt con el general Calixto García Íñiguez, héroe de la guerra de independencia cubana, cuyo abuelo vivió durante cierto tiempo en Chaguaramas, cuando era teniente coronel de las tropas realistas y combatía a los patriotas. Por otra parte, fue publicado (internet: Apellido Manuitt) que ese casamiento ocurrió en Cuba en un año impreciso aún y, además, que fue el “fundador de las familias Manuitt en Venezuela”.
9º.- Se incorporó a las fuerzas de la Federación atendiendo al llamado de su antiguo comandante, general Juan Antonio Sotillo, jefe superior de las provincias de Oriente y segundo de los ejércitos federales, quien, en 1861, lo ascendió a coronel vivo y efectivo, al decir de Vargas (Sierra Santamaría: op. cit., p. 179). En atención a datos aportados por Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68), este último ascenso, al parecer, fue conferido “de un plumazo”, o sea, sin muchas exigencias.
10º.- Fungió de juez en el departamento de Chaguaramas en un año que está en duda, pues Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68) anotó que fue en 1842 y Vargas que en 1865 (Sierra Santamaría: op. cit., p. 179).
11º.- Las letras de retiro le fueron ratificadas el 3 de enero de 1866, con el goce de la tercera parte del sueldo, de conformidad con noticias dadas por el articulista Vargas (Sierra Santamaría: op. cit., p. 179).
12º.- El gobierno presidido por el general José Ruperto Monagas le concedió el diploma de Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana, el 13 de agosto de 1869, con el disfrute del sueldo íntegro y cuando ya tenía el grado de general de brigada, de acuerdo con lo escrito por Vargas (Sierra Santamaría: op. cit., p. 179). Acerca de esta distinción militar concedida a Francisco Manuitt, es oportuno recordar que el vallepascuense Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 67) resaltó lo siguiente: “Mucho después de la Independencia, específicamente del gobierno de los Monagas en adelante, se armó un desorden en la otorgación de los títulos militares. De tal manera que muchos sargentos o tenientes terminaron siendo generales. Se dice, sin poder ser confirmado, que Páez y Falcón, en plena Guerra Federal, firmaban los ‘Despachos de Ascenso’ en blanco. Este es el caso de varios chaguarameros a quienes les fueron reconocidos sus haberes con rangos inferiores y terminaron firmando como generales. Así lo hicieron Lorenzo Belisario, Gregorio Saldivia y Francisco Manuitt…”   
            Sobre esta aseveración debe decirse que el historiador Vicente Dávila aseguró que Francisco Manuitt solo obtuvo el grado de teniente y así lo repitió Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68); no obstante, este último autor anotó asimismo que el prócer fue ascendido a capitán en 1827, como fue dicho anteriormente en el ordinal 6º.
            13º.- El académico J.A. De Armas Chitty (1978, t. II, p. 45; 1982, p. 94) también lo identificó como el teniente Francisco Manuitt, de quien dijo apenas que: fue uno de los tantos oficiales aportados por Chaguaramas a la guerra de emancipación; estuvo en Carabobo y después, ya en tiempos republicanos, persiguió a las guerrillas realistas dirigidas por José Dionisio Cisneros y Juan Celestino Centeno en Lagartijo y Tamanaco.  

 14º.- Manuitt murió en Chaguaramas el 7 de abril de 1870 “…cargado de méritos, honores y condecoraciones, rodeado de sus familiares y de amigos…” según el artículo de Vargas mencionado por Sierra Santamaría (op. cit., p. 179), quien agregó que las hijas solicitaron una pensión de montepío en 1873, la cual les fue concedida sin demoras por el Presidente Antonio Guzmán Blanco (Ibídem: p. 180).  Soto Arbeláez (2001, t. 1, p. 68) sostuvo que esa muerte ocurrió en 1884, lo que debe de ser un error, tal como lo indica el año de la concesión del montepío a las descendientes.

Conclusión:

            Numerosos próceres venezolanos, independientemente de la jerarquía militar alcanzada y el rol desempeñado, están todavía ocultos en las llamadas “tinieblas de la historia”, para decirlo con palabras del insigne escritor venezolano Eduardo Blanco expuestas en su Venezuela Heroica. El general Francisco Manuitt es uno de ellos y merece, igual a los demás, el reconocimiento a su heroica actuación libertadora, el cual debe incluir un estudio biográfico más acabado y esclarecedor como una modesta expresión de justicia y gratitud, que está pendiente dentro de la historiografía chaguaramense, para lo cual las noticias aquí enumeradas son una contribución valiosa, sin olvidar las equivocaciones que hubiese cometido como ser humano que era.

Nota.
            Este trabajo fue leído en el VIII Encuentro de Cronistas, Historiadores e Investigadores  Chaguaramas 2016, realizado el sábado 15 de octubre de dicho año en la sede de la Sociedad Socorro Mutuo, coordinado por el T.S.U. Pedro Castillo, Cronista Municipal. Concluida la lectura, el autor de esta nota supo de la existencia de un libro inédito, escrito por el académico Oldman Botello, titulado Los Manuitt de Venezuela: Aproximación a su estudio, con datos sobre el prócer Francisco Manuitt Hernández, que ahora no son comentados porque el respeto al derecho ajeno obliga a estudiarlos previamente. No obstante,  la ocasión es apropiada para reproducir las informaciones sobre el biografiado, que fueron dadas por Botello a quien esto escribe, vía correo electrónico en noviembre de 2016 y dicen así: “De él hay poco. El general Francisco Manuitt Hernández llegó al país en 1819, aproximadamente. Participó en la  toma de Puerto Cabello en 1823, a las órdenes de Páez.  Se enamoró en  Guacara  por esos años de la señora María Manuela García con quien tomó estado. Se radicaron en Chaguaramas. Estuvo en los combates contra Dionisio Cisneros en el Tuy y Orituco. Se hizo liberal. En la iglesia del pueblo dio el grito de rebelión contra los godos en la madriguera de godos que era Chaguaramas. Tuvo contacto con algunos revolucionarios como El Agachado, Manuel Borrego y Zoilo Medrano en tiempos de la Federación. Fue jefe político de Chaguaramas en 1853-1855 y jefe civil más tarde.  Se le ascendió a general de brigada en 1869. Fue declarado por Decreto junto con otros que estaban vivos, Ilustre Prócer de la Independencia en el gobierno de Guzmán Blanco. Murió en Chaguaramas en 1870. Fue propietario de numerosos hatos en la zona”.


FUENTES

1.- Bibliográficas

DÁVILA, Vicente. Diccionario Biográfico de Ilustres Próceres de la Independencia Suramericana. Caracas. Tipografía Americana, tomo II, 1926.

            DE ARMAS CHITTY, J.A. Historia del Estado Guárico. Caracas. Ediciones de la   Presidencia de la República. 1982.

            DE ARMAS CHITTY, J.A. Historia del Guárico (1807-1974). San Juan de los Morros.       Impreso en los Talleres de Gráficas Los Morros, tomo II, 1979.

SIERRA SANTAMARÍA, Tito. Sitios históricos del estado Guárico. San Juan de los Morros. Impreso en los Talleres de la C.T.P., 1975.

SOTO ARBELÁEZ, Manuel. El Guárico oriental. Caracas. Impreso en los Talleres Tipográficos de Miguel Ángel García e Hijo s.r.l., tomo 1, 2001.

2.- Internet:

Buscador Google:

            .- “Manuel Vicente Soto Arbeláez. Primera generación Manuitt de Chaguaramas”

            .- “Vivencias Llaneras del Abuelo. Chaguaramas: cuna de héroes”


            .- Apellido Manuitt.

Nota. Este trabajo fue leído en el VIII Encuentro de Historiadores, Cronistas e Investigadores de Chaguaramas, celebrado en la sede de la Sociedad Socorro Mutuo el sábado 15 de octubre de 2016.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.