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lunes, 24 de junio de 2019

RECUERDOS CON EL LIBRERO EMILIO


 Francisco Rodríguez Sotomayor

I
A Emilio lo conocí en el 2017, mientras buscaba Cien Años de Soledad. Me había leído varias obras de García Márquez en un corto lapso de tiempo: El coronel no tiene quién le escriba, Crónica de una Muerte Anunciada, Relato de un Náufrago y El Amor en Tiempos del Cólera. Emilio, al escuchar que yo estaba buscando la obra insigne de Gabo me dijo:
-No lo tengo, pero no te creo que no la hayas leído todavía. Mi pana yo la leo todos los años. Lo que es eso y Doña Bárbara mi pana, es lo mejor. Cuando leo Cien Años de Soledad, leo Doña Bárbara, las dos las he leído 45 veces. No te tengo la de los rabos de cochino pero ahí me llegó una caja, déjame sacártela.
Sacó del depósito una caja llena de libros de la colección Bruguera. Recuerdo que entre esos libros estaban: En el Camino de Jack Keruac, Rojo y Negro de Stendhal, Viaje al Centro de la Tierra de Julio Verne, y además, vi que estaba El Otoño del Patriarca de García Márquez. Ese me lo llevé, para seguir con la lectura de su obra. Emilio me dijo:
-Mi pana, siempre me están llegando vainas buenas. Pásate por aquí cuando quieras. Si me llega Cien Años de Soledad, yo te lo guardo.
Me llevé la edición de la colección Bruguera de aquel libro y allí empezó mi frecuentación a las escalinatas de la Biblioteca Pública para adquirir libros de segunda mano.
II
Un domingo a las 3 de la tarde me dispuse a caminar por el centro de San Juan. Sin tener nada particular qué hacer, me fui a ver si por casualidad Emilio estaba allí. En efecto, Emilio estaba colocando sus libros en orden, como religiosamente lo hacía todas las tardes. Lo saludé y me dijo: “Epa Francisco, ahí hay vainas buenas, revisa a ver”. Con calma ojeé los libros que estaban allí, entre los que más me llamaron la atención fueron: Rojo y Negro y El Túnel. Mientras ojeaba El Túnel, me puse a hablar con Emilio sobre otro libro que estaba allí: La Metamorfosis de Franz Kafka. Le pregunté si lo había leído y me respondió:
-Ese libro me da grima. No paso de las primeras páginas porque me da cosa leer a un personaje que es una cucaracha. Sé que Kafka tuvo peos con el papá y todo, pero nunca he podido leer ese libro. En estos días me leí fue su biografía y coño ese carajo era un genio a pesar de sus traumas. Ahí está, no lo he podido leer ni vender ¿te lo vas a llevar?
Le respondí que no porque ya lo tenía, y le comenté sobre mi admiración por la vida y obra de Kafka. Conversamos largamente sobre los temas de la obra kafkiana: el absurdo, el padre, la burocracia. En uno de esos intercambios, Emilio me dice:
-Es que es así chamo, este mundo quiere que seas parte del sistema, y ahí está ese carajo, ahora es inmortal. Nunca me gustó eso de tener cuentas bancarias ni nada de esas vainas. Este mundo es más grande que eso.
Por mi mente pasó un leve suspiro de admiración por Emilio. Le dije que me quería llevar Rojo y Negro y El Túnel. Le pagué, me despedí y me fui.
III
Otra tarde, a las 5, pasé y me dijo: “Epale pana ¿hoy me salvas?”, “Vamos a ver qué hay”- le dije. Le pregunté qué estaba leyendo y me mostró una revista de cocina. Emilio me comentó: “Menos mal que viniste, por ahí te tengo una vaina, ya vengo”. Fue al depósito y me trajo un libro de relatos de Julio Cortázar y Al Faro de Virginia Woolf. Los tomé y los ojeé ambos, al de Woolf le faltaban páginas. Me dijo: “Qué cagada chamo, ahora cómo hago para vender esto”. Me lamenté que estuviese incompleto porque nunca había leído a Virginia Woolf. Le compré el de Cortázar y me dijo:
-Llévatelo men, nunca le he entrompado a Cortázar. Esta vida es muy corta para tanto que hay que leer.
Sonreí y sentí una especie de tristeza. Nos dimos la mano y me fui.
IV
Una vez pasé y vi que tenía un vinilo de The Platters y le pregunté que en cuanto lo tenía. Me dijo el precio y me comentó:
-Nada como la lectura y la música. Esta vida es bonita por un libro y una canción… (Pasó una mujer por el frente, Emilio sonrío) y una chica, nada como una chica.
Me llevé el vinilo y otra gran frase emiliana.
V
Por los días de este recuerdo, había leído El Viejo y el Mar de Ernest Hemingway. Mi intención era hablar con Emilio sobre Hemingway y el libro. Me senté y hablando sobre el escritor me dijo:
-Qué arrecho ese carajo. Ese tipo lo tenía todo: plata, mujeres, inteligencia y apariencia y se suicidó. Hay vainas que no entiendo. Los que no tienen nada como que les gusta vivir más y, por ejemplo, Hemingway con todo en sus manos, se voló la cabeza.
Cayendo en el tema del suicidio, le pregunté si había leído a Ramos Sucre, me dijo:
-No lo he leído, pero leí que tu tío lo leía mucho. Y qué arrecho que se mataron los dos
Le recomendé que leyera a Ramos Sucre y en eso llegó un hombre que a veces se paraba a conversar con Emilio. El hombre, con traje y maletín (era abogado), se sentó e intervino en la conversación sobre los suicidas. Me recomendó un libro llamado “El bello suicidio” en que su autor justificaba el suicidio (nunca encontré el libro). Emilio comenta:
-Eso es una locura andarse matando. Mírame a mí, tengo son libros, música y películas y no me ha pasado por la mente suicidarme.
Se hizo tarde conversando, la calle empezaba a vaciarse, nos despedimos y agarré camino.
VI
Las últimas dos veces que me detuve a conversar con Emilio le compré tres libros: La Cartuja de Parma de Stendhal, las Ficciones de Jorge Luis Borges y el Fausto de Goethe. La última vez, en enero, fue un sábado por la tarde en que había bajado de La Morera específicamente a conversar con Emilio. Me senté y caímos de nuevo en el tema de Kafka, Emilio en ese momento aún no había leído ni vendido La Metamorfosis. Hablando de la frustrante obra y vida de Kafka, le pregunto a Emilio súbitamente:
-¿Crees en Dios?
-Claro, pero no en las religiones. Dios está en todos lados, las religiones son dogmas solamente para mantenerte en fila. ¿Cómo explicas lo bello de esos libros y de ese atardecer? Ahí está Dios.
Por esos días había leído Crimen y Castigo y le pregunté si había leído a Dostoievski, me contestó:
-He leído solamente El Jugador, pero quiero leerme Los Hermanos Karamázov y ese que me dijiste ahorita.
Le dije que este año quería leerme Los Hermanos Karamázov y Guerra y Paz de Tolstoi. Me dijo que no los había leído, que los había tenido en algún momento pero nunca los leyó. Recordé lo que me había dicho meses atrás: “Esta vida es muy corta para tanto que hay que leer”.
Salí de aquella conversación con una especie de melancolía en aquella inhóspita calle donde solo dos almas conversaban sobre una de las cosas más sublimes de la vida: la literatura. Ese día le compré aquellos libros que mencioné. Me despedí y no lo volví a ver desde esa tarde. Tiempo después, en la universidad, el profesor Pavel Rojas me dice que le había dado un ACV.
VII
Emilio, espero que puedas leer Los Hermanos Karamázov y Guerra y Paz.

jueves, 10 de marzo de 2011

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS DEL SOCIALISMO (2)

Jeroh Juan Montilla

Nada tan diverso y creativo como el pensamiento socialista. En él encontramos afirmaciones y cuestionamientos de toda índole. No sería descabellado decir que a cada socialismo le corresponde su contrasocialismo. Memorables son las diferencias entre Marx y Proudhon. Hoy seguimos con estas reseñas bibliográficas donde se conjugan antagónicamente expresiones de un hacer que se atreve a pasar por lo amorosamente utópico, lo severamente crítico, lo alentadoramente autocrítico y lo pesadamente burocrático.

EL CAMINO DEL SOCIALISMO CUÁNTICO. Rolando Monge (2006) Bogotá: Editorial Norma (416 Págs) ¿Socialismo cuántico?, ¿Que tiene que ver entre ellos Max Planck y Karl Marx? De entrada al leer el título de este libro es inevitable retrotraerse a los socialistas utópicos. A nombres como Robert Owen, Henri de Saint-Simon, Charles Fourier. Estos tres como los más destacados en una variada pléyade de pensadores y dirigentes sociales. Al inicio del texto Araya Monge nos recibe diciendo: “el amor está en la base de la escala de valores del socialismo cuántico”. Sonrío. Los que hemos leído algo de esa maraña descriptiva que es la teoría cuántica sabemos que la misma, cuando se lleva al lenguaje matemático y a las pruebas de laboratorio, origina una cadena de paradojas físicas, cuestión esta que ha derivado en una enigmática delicia de planteamientos cuasi metafísicos en el terreno de la filosofía. Nada es tan paradójico como el término amor. Algunos estudiosos vienen advirtiendo de lo inútil y hasta peligroso que es el insistir en trasladar los esquemas de funcionamiento metodológico y epistemológico de las Ciencias Puras al terreno de las Ciencias Sociales. Sin embargo, este texto en sus pretensiones politicas no deja de ser interesante. Los que gustan de los decires de Edgar Morin, Marilyn Ferguson, Fritjof Capra, Humberto Maturana, entre otros, tienen en estas páginas un menú donde hincar el diente. Lo recomiendo.

CHECOSLOVAQUIA, EL SOCIALISMO COMO PROBLEMA. Teodoro Petkoff (1990) Caracas: Monte Ávila Editores (207 Págs) No deja de ser ya un lugar común repetir por enésima vez que este texto es un clásico en lo que se refiere a la literatura de autocrítica marxista. Petkoff era un marxista convicto y confeso para el momento de escribirlo. La importancia histórica de este ensayo lo ubica en la época de las pruebas de intelectualidad política al ejercicio de lo que fue conocido como el socialismo real. Inolvidable resultan la brutalidad de aquellas imágenes de tanques soviéticos aplastando las flores disidentes de la primavera de Praga en 1968. Desde el mismo título vemos como Petkoff sacude los dogmas, el socialismo no constituye únicamente una solución sino que en verdad puede terminar estableciendo un enorme problema. Lo interesante de esta edición del 90 es que va acompañada de un trabajo reflexivo que el autor hace veinte años después de la primera publicación del texto (1970). La lectura de este libro resulta imprescindible en estos tiempos de renovada euforia socialista, donde hay que andar con sumo cuidado y no reiterar los errores evidenciados por la historia, es un alerta necesario ante la incomprensible costumbre humana de tropezar dos veces con la misma piedra.

EL PORVENIR DEL SOCIALISMO. Claudio Katz (2007) Caracas: Editorial El perro y la rana (311 Págs) Realmente a este libro del argentino Katz hay que reconocerle su tono inteligente. Abunda en el requerimiento crítico de lo que fue el socialismo en Europa, Asia y lo que aun lucha por sobrevivir o refundarse de este en América Latina. Al adentrarse en la lectura de estas páginas hay que estar claro que el escritor es un militante marxista que, en búsqueda de un análisis más o menos desapasionado, intenta mitigar con sobriedad sus simpatías políticas. Desmonta y examina tanto el proceso histórico como la rémora de términos y confusiones que ha dejado este largo combate de ideas. Es determinante cuando se pregunta si en la URSS, Europa Oriental, China, Cuba, Vietnam y Corea del Norte existían verdaderamente regímenes socialistas, el autor se responde: “los regímenes autodeterminados socialistas se encontraban más próximos al capitalismo que al tipo de sociedad imaginada por los fundadores del marxismo”. Son de suma importancia sus precisiones en cuanto a los problemas teóricos y prácticos del socialismo como sistema y su replanteo alternativo en función de una democracia socialista por venir.

MANUAL DE MARXISMO-LENINISMO. Otto V. Kuusinen y otros (1960) México: Grijalbo (685 Págs) Para una significativo número de los estudiosos políticos estos manuales, de origen soviético, pertenecen a la era precámbrica del socialismo. En una época fueron muy trajinados. Su lectura fue, para muchos, un ocasional atajo ante lo voluminoso y abstracto de las fuentes originales del marxismo-leninismo, para otros en cambio fue lectura obligatoria y prácticamente única dentro de los deberes de la militancia. Era una especie de acartonada Reader's Digest que el gerontocrático soviet supremo destinaba para el adoctrinamiento y alineamiento de todos los camaradas de los distintos partidos comunistas del mundo. Posteriormente voces disidentes comenzaron a cuestionar la falta de fidelidad de estos manuales a los escritos de puño y letra de Marx y Lenin. No faltaron quienes encontraran gazapos ideológicos y malintencionadas omisiones teóricas, léase como ejemplo al minucioso e inolvidable Ludovico Silva. Sin embargo, allí están estos armatostes bibliográficos, sobreviviendo como documentos políticos de una época pesadamente burocrática en el socialismo. No está demás para los militantes y estudiosos pasearse, al igual que en un museo, por sus capítulos dedicados a espinosos temas como el materialismo filosófico, la dialéctica materialista, la comprensión materialista de la historia, el papel de las masas populares y el individuo en la historia, la economía política del capitalismo, el imperialismo como fase superior y última del capitalismo, la dictadura del proletariado y la democracia proletaria, etc, etc. A los que se aventuren no dejen de leer con detenimiento el penúltimo y último capítulo, los números 36 y 37. Importantes para aquellos que acumulan interrogantes sobre que eso de la transición del socialismo al comunismo y que es, en la versión de estos manuales, la sociedad comunista.

Los dos primeros textos del material bibliográfico reseñado más arriba pueden consultarse en la Biblioteca Pública Central Rómulo Gallegos y los otros dos en la Biblioteca del Centro de Estudios de Los Llanos de la Universidad Rómulo Gallegos (CELLUNERG), ubicada en la calle Pedro Nolasco (frente al Módulo de Salud) de la comunidad La Morera. Ambas bibliotecas en San Juan de los Morros.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.