lunes, 15 de mayo de 2017

HOSPITAL “ISRAEL RANUAREZ BALZA” CENTRO NEURÁLGICO QUE DINAMIZA A SAN JUAN DE LOS MORROS Y SU ÁREA DE INFLUENCIA GEOHISTÓRICA.

Prof. PABLO PÉREZ ARAGORT.


San Juan de los Morros, Capital del Estado Bolivariano de Guárico, esa localidad que nació en forma espontánea aproximadamente a mediados del siglo XVIII, enclavada en un valle intermontano de la serranía interior del tramo central de la cordillera de la costa y que además debe su nombre al hecho de que es surcada por la corriente del rio San Juan,  combinado con los imponentes morros ( Paurario)que forman parte de su geografía, tiene la especificidad de contar hace  poco más de treinta años con un centro hospitalario, el cual fue construido producto de la necesidad generada no solo por su crecimiento poblacional, sino de aquellos lugares circunvecinos como son Parpara, Ortiz, El Sombrero, Tiznados, Altagracia de Orituco, y de los pueblos del sur de Aragua(San Sebastián de los Reyes, Camatagua, San Casimiro) y hasta del Estado Miranda como  Cua, conjunto que  podemos  catalogar como  una región histórica.
Surge este recinto hospitalario en sustitución del viejo hospital Guárico, el cual funcionó en la avenida Bolívar, en lo que hoy se conoce como Casona Universitaria. Este viejo hospital que por mucho tiempo satisfizo las necesidades de la población sanjuanera y sus adyacencias cumplió su  ciclo,  hasta que llegó el momento en que mediante un proceso de fragmentación sus servicios fueron trasladados al hospital moderno, denominado “Israel Ranuárez Balza”, en honor al insigne médico guariqueño quien dedicó toda su vida como profesional de la medicina, no solo al  servicio de la salud sino también al progreso general de un pueblo que de alguna manera ha querido retribuirle en parte a su vocación de servicio ciudadano, colocándole su nombre al  recinto hospitalario más importante de esta localidad.
Desde sus inicios, el hospital  “Israel Ranuárez Balza”, el cual se ubica frente a la calle-avenida Santa Isabel, generó  un cambio en el uso del espacio,  en terrenos que formaron parte de la antigua hacienda del mismo nombre, y ha estado ofreciendo su servicio de salud, a todas las comunidades antes nombradas  satisfaciendo  las necesidades de  los diferentes estratos sociales que a este han acudido a lo largo de estas tres décadas de existencia.
En estos treinta años de servicio el hospital  “Ranuárez Balza”, ha sido escenario donde han confluido situaciones sociales de diferentes matices, dada la estructura compleja de que está compuesta nuestra sociedad. Por eso  ha sido muy común observar círculos de amistades que han surgido entre personas oriundas de diferentes lugares que han tenido la oportunidad de coincidir en este lugar en búsqueda de un bien común como es la salud,  pero también ha sido escenario de serias desavenencias familiares, las cuales han surgido como consecuencia de la formación cultural que tienen aquellos que se han visto en la necesidad de asistir allí, por eso es cotidiano ver familias que tienen confrontaciones motivadas por evasiones de la responsabilidad, en cuanto al  cuido de los deudos que allí han tenido  internados.
Pudiera decirse que el “Ranuárez Balza” ha simbolizado para los usuarios  que allí acuden dos grandes polos o extremos como: son la vida y la muerte. Ha sido muy común en estos treinta años observar familias que salen airosas, triunfantes, felices, con sus familiares que fueron dados de alta,  gracias a su recuperación, pero también lo ha sido  ver y oír a aquellos dando gritos de dolor, de impotencia, de rabia y de derrota, por los familiares que no lograron superar los estragos de sus dolencias, sentimientos que muchas veces se proyectan hacia los médicos, enfermeras, otros trabajadores y hasta desconocidos que les ha tocado presenciar esas escenas que contagian a cualquier ser cargado de empatía.
Es este sanatorio al igual que todo centro hospitalario un espacio a donde acude la población a buscar la prolongación de la vida, pero también han acudido en  búsqueda de la muerte, por eso en sus inicios, estando en proceso de construcción década de los setenta, un hombre se suicido colgándose de uno de los frondosos arboles que rodean esta infraestructura, también ya en su proceso de funcionamiento algunas personas se han suicidado lanzando desde los pisos más altos de su edificación.
Pudiera decirse que este hospital es una pequeña muestra del acontecer nacional, regional y local, pues toda la problemática socio- económica que se ha ventilado en las tres últimas décadas ha repercutido de alguna manera en la realidad de esta institución, esto se manifiesta en la cantidad de personas que llegan desde lugares cercanos y remotos quienes muchas veces tienen serias dificultades para adquirir las medicinas y efectuar los exámenes requerido por sus familiares, usuarios que últimamente son objeto del llamado bachaqueo de las medicinas por parte de seres inescrupulosos que ven a la salud como una mercancía y se aprovechan de la necesidad ajena.
Por otra parte, También hay que recordar que en la década de los noventa, el servicio hospitalario al igual que muchos servicios públicos iban camino hacia un proceso de privatización y ya en el “Ranuárez Balza” se daban los primeros pasos para tal fin, por eso habían implementado la llamada “colaboración económica”  para la realización de  consultas y exámenes de rutina, lo cual era una especie de ensayo para lo que venía después. Esto  fue frenado por el presidente Hugo Chávez una vez que asumió la presidencia de la Republica y  transformó el llamado gasto social en inversión social.
En otro orden de ideas, el hospital “Israel Ranuárez  Balza”, respondiendo a su denominación, le proporciona hospitalidad a todos aquellos viajeros que se dirigen a diferentes regiones del país como oriente, occidente, Apure, Amazonas y que por diversas razones les corresponde pernoctar en San Juan de los Morros al no conseguir  transporte, por lo que  este espacio constituye un lugar seguro para pasar la noche en espera  del siguiente día y  poder seguir hacia su destino. Además de ello y como producto de la situación social crítica, existen una serie de indigentes, enfermos mentales y ancianos en situación de calle que hicieron  de éste en un momento determinado su lugar  de residencia. Además es uno de los pocos hospitales que posee una sala de espera donde pueden permanecer de manera relativamente segura los familiares de los pacientes.

Este hospital se inicio a mediados de la década de los ochenta ofreciendo los servicios básicos y algunas especialidades, pero a medida que ha transcurrido el tiempo se le fueron incorporando otros servicios, entre los cuales hay que destacar el de medicina nuclear para los pacientes  con enfermedades como el cáncer en la década de los dos mil, lo cual es de gran importancia debido a que  antes estos enfermos tenían que irse a Caracas, Maracay o Valencia para poder cumplir sus tratamientos, por eso allí acuden pacientes de los estados llaneros, también de Aragua, Carabobo y  Miranda entre otros, los cuales consideran que este hospital a pesar de la escasez y de las limitaciones que presenta en la actualidad sigue siendo una de las mejores alternativas de salud para la población de pocos recursos de esta importante región histórica.

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