Carlos
A. López Garcés
Cronista
de Altagracia de Orituco
General Adolfo Chataing Alonzo
(¿1855?-1897)
Fue
uno de los personajes relevantes de la dinámica socio-política
orituqueña de la segunda mitad del siglo XIX, de quien solo es
factible mencionar algunos elementos, debido a la escasez de
informaciones.
1.- Grupo
familiar
Nació
en Caracas, quizás en 1855. Hijo legítimo de Federico Chataing y
Antonia Alonzo, vecinos caraqueños. Llegó joven a Altagracia de
Orituco donde se residenció; aquí contrajo matrimonio eclesiástico
el miércoles 1° de mayo de 1878, previo casamiento civil, con la
señorita Rosa Ana Pérez, una altagraciense nacida el 13 de
septiembre de 1854, hija legítima del señor Juan José Pérez y de
doña Catalina Hurtado. La boda fue celebrada en la iglesia de la
parroquia Nuestra Señora de Altagracia de Orituco, por un sacerdote
no identificado en la partida correspondiente. De este matrimonio
nacieron por lo menos dos hijos: Adolfo Isidro, el 15 de mayo de
1879, y Alfredo, el 28 de diciembre de 1880. Además, de acuerdo con
comentarios tradicionales que han circulado “sigilosamente” entre
pobladores altagracianos, Adolfo Chataing procreó una hija y un hijo
mediante una relación afectiva extramatrimonial que mantuvo con
María Celestina Adames; esos descendientes naturales fueron:
1-1.-
Carmen Ramona Adames, nacida el 18 de marzo de 1894, casada con
Arturo Arias, dedicada a oficios del hogar y a la venta de prendas de
oro, adquiridas por su esposo en Guayana; fallecida el 28 de junio
de 1981, a los 87 años de edad, como consecuencia de una cardiopatía
crónica que le ocasionó un paro cardíaco.
1-2.-
José Ángel Adames, nacido el 31de marzo de 1897, dedicado al
cultivo de la intelectualidad y a la educación primaria en una
escuela particular que sostuvo durante años; estudió en el
seminario con la idea de hacerse sacerdote, sin lograr el objetivo;
se conservó célibe; fue vilmente asesinado el 4 de noviembre de
1974 a los 77 años de edad.
Tumba del general Adolfo Chataing, quien falleció el 16 de
abril de 1897. Está ubicada en el Cementerio General de Altagracia de Orituco,
el cual comenzó oficialmente a funcionar, aún inconcluso, el 26 de
septiembre de 1885, por decisión de este ciudadano cuando fungía como primera
autoridad civil del otrora distrito Guzmán Blanco y Presidente de la Junta de
Fomento de dicha obra. Foto: C.L.G., viernes 24-08-2012.
No
hay noticias documentadas que sustenten esas paternidades ilegítimas;
no obstante, la tumba de Adolfo Chataing, en el Cementerio General de
Altagracia de Orituco, está identificada con una inscripción
lapidaria que dice textualmente: “Adolfo
Chataing / 1950 / Recuerdo de sus hijos / J.A.A. / y Carmen de
Arias”. Esta
lápida habría sido colocada por José Ángel Adames y su hermana
Carmen Adames de Arias, lo que refuerza una información pública
según la cual ambos eran hijos de aquel ciudadano.
Es
oportuno decir que María Celestina Adames
era más
conocida sencillamente como Celestina, quien era nativa de Altagracia
de Orituco, hija natural de Asunción Adames (¿?/26-08-1888), de
oficios domésticos; falleció a los 85 años de edad, a las dos de
la mañana (02:00 a.m.) del 6 de septiembre de 1955 como consecuencia
de insuficiencia cardíaca. Tuvo siete hijos naturales más: Petra
(1886-1972), Francisca (Panchita) (1889-¿?), Rosa María
(1890-1890), Juan Rafael (1895-¿?), Santiago (1899-¿?), Eudoro
Antonio (1902-1960) y Felipe Adames. María Celestina tuvo por lo
menos una hermana materna: María de Jesús Adames, nacida el 22 de
febrero de 1872.
2.- Identidad
política
Adolfo
Chataing estuvo identificado políticamente con el caudillaje del
general Antonio Guzmán Blanco; esto lo vinculaba con el guzmanismo
orituquense, en cuyo seno habría gozado de buena recepción por su
prestigio, lo que le habría facilitado su ingreso a la
administración pública para ocupar los siguientes cargos:
2-1.-
Ejerció la máxima representación del concejo orituqueño en
varias ocasiones, que le sirvieron para asimilar directamente los
cambios de nombre de la entidad territorial representada, cuyo
epónimo actual es José Tadeo Monagas desde 1889. Presidía el
Concejo Municipal del departamento Cedeño, sección Guárico del
estado del Centro, a la fecha del 15 de diciembre de 1880, cuando
tenía 25 años de edad, aproximadamente; aún ejercía aquella
presidencia en febrero de 1881. Desempeñaba nuevamente ese cargo el
31 de diciembre de 1886 y el mismo día y mes de 1887, cuando, desde
mediados de 1881, había cambiado la denominación de departamento
Cedeño por la de distrito Guzmán Blanco, correspondiente a la
sección Guárico del estado Guzmán Blanco.
2-2.-
Era el Jefe Civil del distrito en 1885, cuando la epidemia de fiebre
amarilla hacía estragos en pobladores de Altagracia de Orituco, por
lo que decidió en septiembre de aquel año, como primera autoridad
civil, clausurar el viejo cementerio local que había sido hecho en
1847 (sito en el lado sur-oeste del cruce de las calles Chapaiguana y
Ayacucho, donde ahora funcionan las oficinas de la Corporación
Eléctrica Nacional, identificada con el acrónimo CORPOELEC) debido
a la saturación por los cadáveres recientes. Esta grave realidad
fue determinante para que Chataing, desde el 26 de septiembre de 1885
y aunque la obra estaba inconclusa, abriera al público los servicios
del nuevo cementerio, ubicado en el extremo sur de la calle Gil
Pulido (empalme con la Vuelvan Caras), cuyo cuartel sur-este estaba
completamente lleno de nuevas víctimas de la epidemia en los últimos
días de noviembre de ese mismo año, apenas a dos meses de su
apertura y cuando ya habían disminuido los devastadores efectos de
aquella terrible enfermedad, la más dañina de las padecidas por la
población altagraciana del siglo XIX. Debe agregarse que Chataing
era, además de la primera autoridad civil del distrito, el
presidente de la Junta de Fomento de aquel nuevo cementerio general
recién abierto, la cual integraban también Adolfo Antonio Machado y
Reinaldo Alva.
Fue
un funcionario público caracterizado por la fortaleza de su voluntad
para afrontar casos complejos y animar a sus semejantes con el fin de
procurar soluciones colectivas, lo que sustentaba su espíritu de
solidaridad y de colaboración con sus conciudadanos, sobre todo en
los momentos más difíciles y con los más menesterosos, cuando no
extrañaba ver que dirigía personalmente esas labores.
Calle Adolfo Chataing de
Altagracia de Orituco. A la
izquierda se observa la casa que fue
habitación del epónimo de esta vía, donde él falleció el 16 de abril de 1897 en
circunstancias dudosas. Esta vivienda hace esquina con la calle Bolívar. Ha
sido modificada varias veces; desde los años ochenta del siglo XX es la sede de
la Policlínica del Llano C.A. (Foto: C.L.G., sábado 17-11-2012).
3.- Actividad
militar
La
significación del prestigio político, social y económico de Adolfo
Chataing en el Orituco habría sido lo determinante para que fuese
incorporado, con el grado de general, a las fuerzas de la Revolución
Legalista dirigidas por Joaquín Crespo, con la finalidad de combatir
las aspiraciones continuistas y anticonstitucionales del Presidente
Raimundo Andueza Palacio. Chataing integró un grupo numeroso de
vecinos orituqueños que estuvieron comandados por el general Tomás
de Aquino Carballo, quien era amigo personal del general Crespo y fue
electo para ejercer esa responsabilidad militar por decisión
colectiva de renombrados orituquenses, que estaban en consonancia con
aquel movimiento revolucionario crespista, entre quienes destacaban:
Ovidio Pérez Bustamante, Eduardo Heraclio Machado, general Venancio
Antonio Morín, doctor Luis Pérez B., Tobías Pérez B., Carlos
Girón, doctor Luis María Sierra P., José Santiago Sierra, Lorenzo
Velásquez Guzmán, Salvador Agustín Sierra P., Francisco Briceño,
Leonardo Vargas, Manuel Pescador, Juan Pescador, Luis Felipe Pérez
Vargas, Nicanor Velásquez, Antonio María Ramírez, Eustaquio
Hernández, Juan Hernández, Benito Hernández, Jesús María Requena
R. y Dalio Hernández, con los cuales fue conformado un ejército de
más de dos mil soldados voluntarios orituquenses.

Calle Adolfo Chataing de Altagracia de Orituco, estado Guárico.
Desde el otrora cerro
de Venancia, a
pocos metros delante
del
empalme con la calle Bella
Vista. (Foto: C.L.G., sábado 17-11-2012)
Chataing
participó en la Batalla de Chaguaramas el 16 de abril de 1892,
cuando fueron derrotados por las fuerzas gubernamentales, que estaban
jefaturadas en el oriente del Guárico por el general José Ángel
Hernández Ron. Aquel fracaso no amilanó la combatividad de los
crespistas orituqueños, quienes decidieron reorganizarse al mando
de Adolfo Chataing, Leonardo Vargas y Francisco Briceño con la
formación de dos batallones que fueron incorporados a los generales
Wenceslao Casado y Leoncio Quintana, para marchar hacia Ocumare del
Tuy con el objeto de tomar esta población, lo que lograron
exitosamente, a pesar de la valiente defensa hecha por el general
Antonio Orihuela; pero luego fracasaron en Boquerón frente a fuerzas
enemigas. Sin embargo, combatieron en Valencia, Puerto Cabello y
otros lugares para reforzar el triunfo de Joaquín Crespo hasta
entrar victoriosos a Caracas. Regresaron al Orituco cuando finalizaba
octubre de 1892 y se reincorporaron a sus actividades de rutina. No
hay datos que indiquen otras participaciones de Adolfo Chataing en
actividades guerreras.
4.- Disparo
mortal
El
general Adolfo Chataing estaba dedicado a la agricultura, aunque
había sido comerciante en sus días de joven veinteañero. Falleció
en Altagracia de Orituco, a las cuatro y media de la tarde (04:30
p.m.) del día 16 de abril de 1897 (Viernes Santo), a los cuarentidós
años de edad, como “consecuencia de una herida”, según lo
anotado en la partida de defunción respectiva, que habría sido
ocasionada por un tiro certero a la cabeza, hecho con un arma de
fuego desde la calle y a través de una ventana, cuando estaba
rasurándose en su casa de habitación, de acuerdo con informaciones
aportadas por la señora Margarita Becea de Ortega, respetable vecina
gracitana octogenaria, quien les oyó esa aseveración en varias
ocasiones a las hermanas Trina y Luisa Amparo Ortega, cuando
conversaban sobre ese caso. Ese habría sido el comentario que
circulaba entre familiares, pues las hermanas Trina y Luisa Amparo
Ortega, quienes murieron muy ancianas en la séptima década del
siglo XX, eran tías de José Ortega Rojas, esposo fallecido de la
informante Margarita Becea de Ortega, y primas de Clemente Mauro
Ortega, casado con Carmen Luisa Pérez de Ortega, quien era hermana
de Rosa Ana Pérez y ésta viuda del general Adolfo Chataing”. No
hay noticias conocidas acerca de los pormenores de ese fallecimiento
ni sobre el homicida.
Sin
embargo, ha circulado una segunda versión acerca de la muerte de
Adolfo Chataing. Ángel Metodio Delgado Silva, un altagraciano
septuagenario, recordó que su maestro de sexto grado en la Escuela
Federal Ángel Moreno de Altagracia de Orituco, el macaireño Tulio
Atahualpa Castillo, acostumbraba conversarle a sus alumnos de temas
orituquenses; en cierta ocasión les habló del general Chataing y,
entre otras cosas, les dijo que éste se había suicidado. Queda la
duda, porque tampoco hay datos aclaratorios con respecto a este
suicidio.

Firma del general Adolfo Chataing, Presidente del Concejo Municipal
del otrora distrito Guzmán Blanco, estampada el 31 de diciembre de 1886, en el
último folio del libro de defunciones del antiguo municipio Altagracia de
Orituco correspondiente al año 1887. El Presidente del Concejo tenía la
facultad de abrir los libros de registro de partidas de nacimientos, defunciones
y matrimonios de los diferentes municipios que integraban el distrito
respectivo. (Foto: C.L.G., jueves 20-09-2012)
5.- Recuerdo
perdurable
Adolfo
Chataing es el epónimo de una calle principal de Altagracia de
Orituco, la cual se extiende a mil quinientos metros de longitud
aproximada, en dirección oeste-este, desde la calle Bella Vista
hasta la avenida Ilustres Próceres, cerca de la alcabala de la
Guardia Nacional; está ubicada paralelamente entre las calles José
Martí, por el norte, y la Julián Infante, por el sur. Esa vía ya
era conocida como calle
Chataing en
1925, cuando se acostumbraba a usar el apellido del epónimo para
tales denominaciones. Este nombre perdura como un tributo a este
reputado personaje del Orituco del último tercio del siglo XIX.
No
existen datos que aclaren porqué a esa calle le asignaron
específicamente esa denominación y no se la dieron a otra; sin
embargo, es factible sospechar que la idea de dársela
particularmente a esa vía, amén de otras justas razones posibles,
habría sido, conforme con la versión del homicidio de Adolfo
Chataing, porque el disparo
fue hecho hacía su casa desde la calle que luego fue bautizada con
su nombre; aunque también puede pensarse en que tal decisión habría
estado relacionada, sencillamente, con la ubicación de la vivienda
del afamado personaje.
6-
Desaparición del apellido
Hay
noticias de la existencia solamente de cuatro personas de apellido
Chataing que fueron residentes de Altagracia de Orituco, desde los
inicios de esta comunidad hasta el momento de redactar este escrito
en noviembre de 2012. Todas estuvieron domiciliadas en esa
población durante la segunda mitad del siglo XIX. Una fue Adolfo
Chataing, quien es el motivo fundamental para la redacción de estas
notas biográficas. Otras dos fueron Adolfo Isidro y Alfredo
Chataing, hijos de aquel general. La cuarta, de nombre Guillermo
Chataing, era un joven de veinticuatro años de edad, casado,
comerciante, quien está citado, con esos rasgos de identificación,
como la persona que se presentó ante la primera autoridad civil del
municipio Altagracia de Orituco, el 18 de julio de 1891, para
realizar el registro del nacimiento de la niña Isabel María, hija
legítima de Eduardo Orta e Isabel Oramas, lo que había sucedido el
4 de julio de 1891. No hay datos conocidos que indiquen algún
vínculo familiar, amistoso o de cualquier otra naturaleza, de ese
Guillermo Chataing con Adolfo Chataing, quien era un muchacho de
apenas doce o trece años de edad cuando nació Guillermo.
El
apellido Chataing perdura en el Orituco solo como el epónimo de la
calle mencionada anteriormente. Ese apelativo desapareció de tierras
orituqueñas por causas desconocidas. Se ignora el destino de los
hijos legítimos de Adolfo Chataing. Los descendientes naturales no
tuvieron hijos; siempre vivieron en Altagracia de Orituco, donde
murieron y con ellos se extinguió la descendencia de Chataing en
suelo orituqueño.