Rebeca Vargas

Con el corazón tenue por los roces del mar, sigo adelante, mis ojos anhelan observarte de la misma forma que lo hacen mis sueños, los cierro para que tomen control de este sentir, por lo menos no habrá sido fácil, donde la mejor violencia se permitía por segundos razonables treguas para volverse una brisa en bondad…efímero y acertado, deseado y cuestionado. En medio de este viaje, la noche se ve a la distancia, tan profunda que ahoga los sentidos, tan lenta que da tiempo para albergar recuerdos y repensar aquellos que nos hicieron daño, vulnerable y frágil está mi alma, desnuda por las estrellas más brillantes, me encuentro quieta, flotando con los pensamientos…río por momentos grises y es que la noche abarca todo color en mi, el frío empieza adentrarse en mi cuerpo, no puedo huir de esto, sigo allí, casi esperando que vengas por mí, levantándome con el calor de la vida… sólo en segundos llega la luz de una estrella flotante sobre la nada, más grande del resto, parece que quiere decirme algo, las voces se hacen más claras, más consistentes, al entenderlas quisiera no poder escucharlas, pero no puedo, sigo siendo yo tratando de gritar lo que la razón da la espalda…como un susurro, suavemente y sin hacer daño, ella me dice con voz de razón: “no puedes hacer que sienta lo que no hay”, mis ojos se cierran, mis labios descansan de momento, el frío toma lugar a mi lado, casi queriendo abrazarme, casi dándome consuelo…me dejo llevar, el luchar es más débil, sin fuerzas, sin sentido veo el sendero…las respuestas se vislumbran con la neblina…el amor abre paso en medio de las sombras de la noche, los fríos vientos dejan de ser, tomo el primer haz de luz, me aferro a él, soportando las gotas del sacrificio… en pie, puerto a la vista, con ello, una decisión más, salir del lugar donde estoy, entrar en otro…esperando volver alzar las velas de incertidumbres, esperando un segundo para seguir viviendo…
Imagen tomada de http://mujeralegreencristo.blogspot.com/2010/12/cuando-las-estrellas-sean-azules.html