domingo, 7 de marzo de 2010

CONFERENCIA INAUGURAL DE LA CÁTEDRA LIBRE DRA. IRMA MARINA MENDOZA

San Juan de los Morros, miércoles 03 de marzo de 2010

Biblioteca Pública de San Juan de los Morros

Casa de la Cultura “Dr. Víctor Manuel Ovalles Carloman”


Felipe Hernández G.

Profesor Titular. UNESR

felipehernandez56@yahoo.es


Fotografías: Arturo Álvarez D'Armas





Honrado. Muy honrado me siento de hablarles en la mañana de hoy de la doctora Irma Mendoza. Agradezco a los intelectuales Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla por escoger mi nombre para que les presentara desde mi perspectiva, una semblanza de esta gentil y noble dama.

Inicio mi disertación diciendo, que:

Hablar de Irma Marina Mendoza pone en aprietos al más avisado. No hay, en efecto, ocurrencia más difícil que hablar de las cosas valiosas cuando por el trato cotidiano y permanente se han hecho tan familiares que las consideramos consustanciadas con nosotros. Para ponderar el valor del pan, de la sal, del agua y de la luz, es necesario alejarse un tanto y sentir su separación. Tal sucedió con Irma: llegamos a catar su calidad humana y profesoral cuando El Supremo solicitó su presencia y ella tomó la decisión de ausentarse de las ringleras docentes e históricas por las que siempre transitó.

Harto fascinante es la tarea de acercarse con ánimo escrutador y sentido crítico a la obra multiforme y fecunda de la doctora Irma Mendoza, quien fuera nuestra amiga, una gran venezolana, apasionada por la historia y la educación. Su producción despierta los más encendidos y justificados elogios enfocada desde cualquier ángulo. Si admirables fueron sus históricas participaciones como ponente en jornadas de distinto signo, también lo fue su dilatado y fecundo ejercicio magisterial, a la par de sus enjundiosos y bien documentados trabajos históricos. Idéntico parecer puede emitirse respecto a sus selectos escritos donde nos demostró sus aquilatadas competencias para el análisis riguroso y la exégesis literaria, apegada siempre a la rigurosidad que impone la ciencia de la historia.

La obra de Irma, posee un valor inconmensurable a la hora de izar el estudio del pasado del Guárico. Eso sí, ubicándola más allá del tamiz de las emociones y bajo la pupila histórica propiamente dicha. O, por decirlo de otro modo, asignándole el valor que le corresponde en el ojo de la razón. He aquí, entonces, el punto concéntrico para discernir en relación a la dimensión humana y a la obra legada por esta ilustre caraqueña y venezolana, iniciando el recorrido por la senda magisterial e histórica, fraguada por una mujer comprometida y plena de la talla de la doctora Irma Marina Mendoza.


Junto al conferencista intervención del Cronista de Camaguan Italo Jiménez Laya


Densa y sólida cultura, dominio perfecto de los recursos idiomáticos, amplia y diversificada información, profundidad conceptual y desvelada preocupación por expresarse en la más adecuada forma, son algunos de los atributos que se ponen de resalto en los escritos de esta talentosa intelectual, tan ejemplar por sus acciones como por sus obras.

Nada le fue ajeno, empero y amen, en su acción como historiadora la geografía guariqueña ocupó especial atención y significación, contribuyendo al acrecentamiento de su rostro como territorio, y su indeleble nombre en la esfera nacional. Como es sabido, la palabra historia proviene del sustantivo histor o alguien que ha visto para poder saber y saberse. En otro giro, tal como lo afirma el historiador Alexi Berríos – Berríos (2010), “la historia se afianza en lo sublunar y todo lo acontecido alrededor del hombre formará parte de la hechura temporal”. Estar ahí, como diría Heidegger: “existir, mostrarse, buscarse…” en el tiempo como convención bifurcada y terminar comprendiendo que estamos llenos de pasado. Eso sí, dándole siempre connotación verdadera a lo acontecido, sabiendo que el pasado se estudia desde el presente, situando al hecho en su contexto o correspondientes circunstancias.

En consonancia con lo expuesto, también compartimos con Alexi Berríos - Berríos, cuando sentencia, que “tarde o temprano, la balanza de la historia establece las dimensiones correspondientes al papel desempeñado por los hombres en la vida sublunar”, y es ahí donde pretendemos soportarnos, para atinar en la justa dimensión que reclama el perfil humano y la labor historiográfica de la venezolana Irma Mendoza.

Como historiadora, supo armonizar en decantada conjunción la riqueza expresiva con el acervo de datos obtenidos mediante la investigación metódica y rigurosa, sometida a los más actualizados procedimientos. Así lo atestiguan sus obras, expuestas en congresos, encuentros, jornadas, charlas, simposios y toda suerte de confrontación de saberes, valga recordar algunas de sus ponencias:

La Escuela Normal de Ortiz; El hato Alcornocal en el tiempo histórico colonial; Una Epidemia en Camaguán en el año 1846; El Cabildo de Pardos en Nirgua, siglos XVII y XVIII; Federico Brito Figueroa y la formación de historiadores profesionales en Venezuela; Conflictividad social en Tucupido, 1760-1840; Pueblos de doctrina, propiedad territorial y mayorazgo en los valles de Caracas: Nuestra Señora de la Encarnación de El Valle de la Pascua, 1620–1800 (que fue su tesis doctoral), y la Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico colonial, publicada en colectivo en el libro Resonancias de la Africanidad.

En esta última (2005:17), desvirtuó errátiles conceptos que se venían trasmitiendo acerca de la escasa o nula presencia de esclavos en el territorio de los llanos del Guárico durante el período colonial de nuestro país. Con fidedigna documentación, demostró una realidad muy distinta, para lo cual acotó en su obra, que la presencia de mano de obra esclava de origen africano en los hatos del Guárico Colonial llegó a representar más del 60%, lo que nos informa de su alto índice y de su importante significación económica y social, llegando a concluir, que “el espíritu de libertad reinante entre los esclavos, constituye un elemento esencial en la formación del llanero y que es imposible comprender el proceso de emancipación nacional sin hacer referencia a los negros de origen africano y sus descendientes que habitaron en la extensa geografía guariqueña…”

En consecuencia, los escritos de Irma nos muestran singularidades de la unidad histórica venezolana, transitando el nailon de los años hasta llegar a lo contemporáneo, asumiendo con transparencia el legado tácito de una historia concreta e inmodificable desde la perspectiva cientificista y societal.


Intervención del periodista e historiador José Obswaldo Pérez


Ahora bien, Irma Mendoza también captó la importancia del estudio de los lugares de Venezuela, es decir, de la historia regional y local como elementos consolidantes del ser nacional. En su caso particular, su preocupación la centró en el Guárico, a los estudiantes de la Maestría en Historia de la Universidad Rómulo Gallegos, les insistió en la elaboración de trabajos atinentes a las localidades y sus particularidades, buscando conectar los cuatro puntos cardinales del mapa territorial de la entidad, muchas veces escamoteado por elementos foráneos. Mejor todavía, un estado y un país desconocido y no sentido por sus hijos y una sociedad sumida en la inconciencia histórica.

Nos atrevemos a afirmar que conocía y compartía el sentir de don Mario Briceño Iragorry (1981:85), cuando sentencia:

Nunca alcanzará virtud creadora, ni crecerá cuanto es debido en nuestro espíritu la nación, la Patria total, capaz de abarcar en su seno los destinos de mil diversos pueblos, sino se profundiza su raigambre en la robusta individualidad de la Patria local, en el afecto inconmovible, al pueblo, al barrio, a la calleja, a la casa, en fin, donde corrieron los tiempos sin igual de nuestra infancia.

Como se puede ver, la doctora Irma Mendoza en sus investigaciones en el campo de la historia, puso de manifiesto cualidades que la colocan a la altura de un Marc Bloch (1886-1966), de un Mario Briceño Iragorry (1897-1958) o de un Federico Brito Figueroa (1922-2000), para nombrar sólo a tres eméritos historiadores fallecidos.

Sus escritos, muchos de ellos desperdigados por ahí, –que tal vez sobrepasen el centenar- constituyen paradigmas del buen decir historiográfico, por cuanto en ellos se aprecia de manera inobjetable de que manera se planteaba el carácter de ciencia que tiene la historia, con sus teorías, principios, método y métodos, normas, modelos y categorías, poniendo siempre de manifiesto todo lo que la identifica y le otorga el carácter científico-social, puesto que como lo afirmaba Marc Bloch (1986:26), “la historia como ciencia tiene como objeto fundamental al hombre”, así, muy asertivamente expone: “es el hombre el protagonista principal y la historia quiere aprehender a los hombres”, es decir, percibir y comprender a los individuos desde los diferentes contextos de la dinámica social, donde les corresponde desplegar, emprender o desarrollar acciones.

Amen de los valores específicamente históricos e historiográficos, la labor magisterial de Irma Mendoza es de obligante mención, ciñéndonos solamente al Guárico, la generosidad para formar nuevos relevos de historiadores en todos los municipios de nuestra entidad es inconmensurable, a través de la Maestría en Historia del Decanato de Postgrado de la Universidad Rómulo Gallegos fueron muchos quienes se nutrieron de las fuentes del saber de la homenajeada, quien con su elevado sentido de equidad y desprendimiento no escatimó esfuerzos para apoyar y enrumbar a todos aquellos que a ella acudieron en pos de sus consejos y enseñanzas. Elevada labor magisterial que ha fecundado con creces en las obras de muchos guariqueños que hoy encausan su quehacer investigativo por los senderos que de manera ponderada, con amor y paciencia generosa les trazó Irma.

Muchísimos son –y ya lo manifestamos antes- los escritos dejados por la doctora Irma Mendoza. Pero ella, quizás dejándose llevar por su consubstancial modestia, posiblemente no pensó en reunirlos todos y publicarlos. ¡Ojala que este valioso tesoro no se extravíe por los inclementes senderos del olvido o de la desidia! ¡Cuántas joyas representativas del buen decir académico y del correcto pensar historiográfico no podrán legarse a la posteridad! Recordamos hoy una muestra de los que hemos podido tener a nuestro alcance. Con su rescate y divulgación quedamos hoy comprometidos los auspiciadores de esta Cátedra Libre, la Universidad Rómulo Gallegos, sus exalumnos, sus amigos y todos los que profesamos a ésta singular ciudadana, educadora, paleógrafa e historiadora de vocación, profesión y oficio el más sincero afecto y la más profunda admiración. A ella también, la gratitud del pueblo guariqueño.

Como corolario no s atrevemos a decir, que con tales apreciaciones, Irma Mendoza vivirá para la historia brillando en lo alto de un canto suave que suele decir y decir, por el Guárico y por Venezuela.

Un momento del público asistente.


LA CÁTEDRA LIBRE DRA. IRMA MARINA MENDOZA


Cobijada por la impronta iniciática de los intelectuales guariqueños Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla, nace hoy miércoles, 03 de marzo de 2010, La Cátedra Libre Dra. Irma Marina Mendoza, es el derecho que les asiste como intelectuales y científicos sociales, con idoneidad suficiente para conducir una cátedra, donde difundir el pensamiento y la obra de tan insigne y preclara ciudadana.

Así, a la sombra tutelar del Sanjuanote, bajo el palio triunfal de azul sin palideces, coreado por voces de misterio que acarrea la brisa desde la montaña y el cerro Platillón y por voces de intimidad que musita en salmodia sin reposo El Castrero, donde fueron esparcidas sus cenizas. Acude puntual Irma Marina a una cita de jerarquía.

Pero es cita que escapa de la urdimbre del tiempo, desasistida de la conformación de caducidad, ajena al cansancio, y por tal trasciende por el marco de la rutina, desbordado el simple episodio y se hace quehacer vital para insertarse en la historia.

Torna una vez más, Irma Marina Mendoza a San Juan de los Morros, libre del torbellino de la vida en quietud y serenidad que no alteran cosas ni hombres; vuelve purificada de escorias y curada de flaquezas en el esplendor rutilante de sus días floridos; regresa descarnada de perecederas envolturas y sin voz en el tiempo, convertida en lección y hecha símbolo a través de una Cátedra Libre.

San Juan de los Morros y el Guárico todo han buscado para la justicia un valor propio: una hija de adopción; allega para el enaltecimiento presea sin artificio: un mujer de excepción; exhibe para la consagración definitiva gloria genuina: una maestra sin rival y una historiadora sin dobleces.

Por eso se le ablandan los artejos y le tornan a lozanía las carnes soleadas; la vieja sangre de cuatro siglos cobra ardores de mocedad y se ilumina el rostro e hincha el pecho y se le encienden de jubiló los ojos. Por eso su cielo es hoy más claro, más alegres los pájaros y más sonoro el río. Irma Marina Mendoza ha entrado en el afecto de la ciudad, se le ha quedado al Guárico en el alma. Y es éste el verdadero significado de la creación de esta Cátedra Libre; porque la cátedra hermana en la eficacia de un solo símbolo el triple contenido del pensar, del sentir y del querer guariqueño en todos sus alcances. Aquí queda para preservar contra el olvido, resistente a la mordedura de los años la faz, el alma y la obra de una vida cimera cuya altura no menguaran las nieblas que a ratos le tejen cercos de oscuridad. Tres caminos, una ruta: la grandeza.

Convergían en Irma, la mente lúcida y el hondo pensar, trabados sin desajustes los razonamientos, don de universalidad, poder de síntesis, como rasgos de su estructura mental; sentido del decoro, culto a la libertad interior, pasión de lo noble y de lo bello, repulsión instintiva a lo rastrero, lealtad a las propias convicciones, a la amistad y a la palabra dada, los lineamientos de su configuración moral, y como marco, cordialidad sin extremos, gentileza sin afectación, don de la palabra y don de gentes para un remate de auténtica grandeza.

Fue por signo y por elección, Maestra e Historiadora. Para tal la perfilaban esas sus dimensiones desbordantes de aptitud psicológica y social; y cuando por la conformación del deber ético y por requerimientos académicos, hubo de darse al apostolado de la docencia, hizo de ella su instrumento para la enseñanza de la historia que era su vocación vital. Si de todos es sabido éste su quehacer de naturaleza y de voluntad, sólo ahora la distancia descubre en ella perspectivas inéditas. Y así la palabra se le volvió semilla y la pluma arado para una siembra sin descanso, y el vivir mismo, empresa de riesgo y de fervor. Fue esta la jornada de la entrega, el camino del esplendor meridiano.

Hoy en lo que bien pudiésemos llamar el camino de triunfo, cuando se agota el tiempo, se descarna el espíritu y se muestran en desnudez el nombre y la vida. Alma, vida y nombre exhibe sin velos a Irma Mendoza a su regreso de la noche por la voluntad de dos intelectuales guariqueños de excepción: Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla.

Por esa voluntad, que es un indubitable gesto de lealtad y reconocimiento, torna Irma, para quebrar el silencio y reiniciar el diálogo, para recomenzar el magisterio de la inacabable siembra y realizar una maternidad de larga descendencia. Es la hora de la reivindicación, el camino del triunfo.

Vuelve a través de una Cátedra Universitaria, porque ésta sólo refleja la perennidad del nuevo quehacer; vuelve hecha símbolo y encarna la síntesis de un sistema de ideas que no envejecen, una forma de vida que se renueva con la poda de la adversidad, un sentido de trascendencia que de la circunstancia amasa permanencia y plenitud; regresa hecha norma para señalar caminos a la inquietud nacional, para introducir en la vida sin dolorosos retrocesos un germen de renovación, un impulso ascensional, torna hecha voz sin textura temporal para sanar la angustia y alentar el indispensable urgente reajuste de valores; torna hecha enseñanza para alzar mesnadas de redención histórica.

Y suenan los acordes, porque si alguna vez se conjugaron para el esplendor materia y espíritu fue en la existencia de Irma Marina Mendoza; si un tiempo llegaron a perfecta armonía gleba y luz fue en los días terrenales de esta mujer extraordinaria: bastaba catarle la envoltura para adivinar alma selecta; era suficiente tomarle la voz o el pulso de la mano, para llegar al filón de una contextura espiritual de excepción

Pero el signo funcional no se agotaba en los tiempos de leyenda, en la relación particular; trascendía el cerco individual, la zona de contingencia para campear en realidad y eficacia en el magisterio y la historia.

Un día llegó a San Juan de los Morros para un quehacer de jerarquía Irma Mendoza. Se adentró por las acogedoras sabanas y por los mil caminos del Guárico, hasta fundir con el paisaje su ancha y profunda humanidad; les tomó nombre y signo a las cosas y se convirtió en razón de vivir porque le llegó a la entraña del dolor y de la alegría. Por eso resolvió hacer de esta tierra razón de sus querencias y sus enseñanzas, para narrarle al tiempo a través de sus historias la hazaña de lo que ha sido; para mostrarle al día el riesgo y la posibilidad de la aventura. Irma Marina Mendoza y el Guárico, trenzados los brazos a través de esta Cátedra se asoman desde hoy a idéntico destino.

Nace la Cátedra Libre Irma Marina Mendoza, amparada en el pensamiento de Nietzsche, cuando dice que “lo que importa del árbol no es el fruto,… sino la semilla. Que es la que hace la diferencia entre los que creen y los que disfrutan… y porque todo lo que se hace por amor, se hace, más allá del bien y del mal".

Porque conscientes que “la primera semilla del alma racional es la esperanza; porque ella es la fuente de la vida”, así lo han decidido Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla, y para decírselos con palabras de la poetisa Liliana Echeverria Drummond (1974):

Con arcilla luminosa están modelando un cántaro.

Y brota una melodía en el aire de sus manos.

El tiempo rosa y plata cónstela sueños del alma.

Y tú que miras los mundos y sabes de sendas amplias, quieres dejar escondida una sonrisa en el cántaro.

Para que nunca se apague el brillo de una alianza.

Ni se olvide el corazón de encumbrar una palabra.



Otro instante del público asistente.


REFERENCIAS


BERRÍOS – BERRÍOS, Alexi. (2010): Mario Briceño Iragorry… bajo la óptica histórica. Valera - Estado Trujillo: UNESR. II Jornada Nacional de la Red de Historia Regional y Local de la UNESR. Zaraza, 25 y 26 de febrero de 2010.

BLOCH, Marc. (1986): Apología de la Historia o el Oficio del Historiador. Caracas, Barquisimeto, La Victoria: Coedición Fondo Editorial Lola de Fuenmayor / Fondo Editorial Buría. Colección Textos Clásicos.

BLOCH, Marc. (1975): Introducción a la Historia. México: Fondo de Cultura Económica.

BLOGS: Historiografías - Viento del Sur Editores - San Juan de los Morros y el Estado Guárico.

BRICEÑO IRAGORRY, Mario. (1981): Presencia e Imagen de Trujillo. Caracas: Biblioteca de Temas y Autores Trujillanos.

BRITO FIGUEROA, Federico. (1996): La Comprensión de la Historia en Marc Bloch. Barquisimeto: Fundación Buría.

ECHEVERRIA DRUMMOND, Liliana. (1974): Con Arcilla Luminosa. En: Revista Foro del Norte. http://www.hispanista.org/revista/norte/n1974/260/vers/260b.pdf

HEIDEGGER, Martín. (2005): El ser y el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica. Traducción: José Gaos.

MENDOZA, Irma Marina. (2005): “La Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico Colonial”. En: Mendoza, Irma M., Ramos Guedez, José Marcial, Vannini de G. Marisa y Jesús García. (2005): Resonancias de la Africanidad. Caracas: Fondo Editorial del IPASME.

NIETZSCHE, Friedrich. (2009): Obra Completa II: (Así habló Zaratustra, Más allá del bien y del mal, La genealogía de la moral, El crepúsculo de los ídolos, El Anticristo). Madrid: Editorial Gredos.

En la ciudad de Valle de la Pascua, estado Guárico, a los veintiocho días del mes de febrero del año 2010.

lunes, 1 de marzo de 2010

CRÓNICAS DE LAS MERCEDES DEL LLANO: DON TOMÁS RODRIGUEZ : LLANERO DE SOGA EN MANO

Edgardo Malaspina


“Llanero que soga en mano sale a jugarse la vida, alza la pierna al caballo y se acomoda en la silla. Le pone la vista al llano y emocionado suspira”. Cada vez que escucho Llanero de soga en mano de Ángel Ávila me es inevitable comparar al héroe de este pasaje con Don Tomás Rodríguez : de a caballo , con elegante sombrero, siempre dispuesto para cualquier maniobra propia de un rodeo; con un canto tras la manada , o tumbando un toro en una faena de coleo en plena sabana.

Don Tomás llegó a Las Mercedes proveniente de Barbacoas, tierra de fundadores. En casi una centuria de vida vio pasar las penas y las alegrías del hombre que busca el lugar que le corresponde en el mundo al compás de los vaivenes del destino. Nació con el mismo siglo XX, en La Corona, cerca de Palma Sola, el propio día de San Tomás , 7 de marzo; por lo que a sus padres, Guillermo Rodríguez y Santiago Moreno les bastó consultar el calendario de los onomásticos a la hora de decidir el nombre del primogénito.

Es apenas un párvulo de doce años cuando se enfrenta a la desgracia de ver morir a sus progenitores. Queda con sus dos hermanos menores: Sebastián y Domingo. Junto a ellos vivirá por algún tiempo para cumplir con la promesa hecha a su madre de no abandonarlos. Pero no está solo porque su hada lo puso en el camino de don Rafael Carvallo, hombre rico y bondadoso, quien lo acoge en su casa para brindarle la protección propia de un hogar. Allí encontró el calor familiar y el ejemplo de gente buena, condiciones que permitieron desarrollar su inteligencia natural, acrisolar su espíritu y forjar su carácter recio para las empresas difíciles y los grandes retos venideros.

Con cuatro lustros de vida, muchos deseos por superarse y una fuerza de voluntad férrea, Tomás contempla la inmensidad del llano y decide recorrerla. Una madrugada fría parte en su caballo con capotera, bastimento suficiente y cobija gruesa. Lo acompaña Dámaso Ramirez, su fiel amigo. No los amilanan los soles candentes, las noches oscuras y lluviosas, ni el horizonte infinito intimidante de las sabanas apureñas. Tras cruzar parajes claros o intrincados de árboles, caños y andurriales hacen una parada en El Punzón, fundación de los tiempos coloniales. La idea es trabajar unos días para continuar la travesía; pero Dios dispone que se quede por muchos años. El dueño del hato, Amador Hernández, les ofrece trabajo. Tomás cumple con las labores propias del campo entre mañanas de ordeño, pastoreos, doma de animales y reparación de cercas. La ocupación de peón es una escuela ardua que aprueba con dedicación y honradez. Esta pasantía le enseña la inapreciable lección de que puede llegar a ser también dueño de tierras en un futuro no muy lejano. La esperanza y el amor son emociones y sentimientos cercanos, y pronto se casará con Prisca, sobrina de don Amador. Vendrán sus primeros hijos: Ulises, Mundo, Tomás y Celina. Vendrá nuevamente la desgracia con la viudez. Pero ya su piel y su mente están curtidas y preparadas para capear los vendavales de la existencia. Tendrá otros retoños: Haidee, Irmis y Rafael; antes de contraer nuevas nupcias con Rosa Elfraile. De esta unión provienen más hijos: Guillermo, Manuel, Osman, Zobeida, Pervis, Beder, Auspicio, Marisol, Mílvida y Rosa. Toda su prole es gente de bien, culta y trabajadora.

Desde Hato Viejo, su fundo, don Tomás arreará el rebaño de ganado hasta Garcitas en tiempos de sequía para abrevar en el Guariquito y el Caujarito. Incansablemente hará este recorrido trashumante por seis décadas tomando parte activa en las jornadas de los rodeos. Un dato curioso nos habla de la vitalidad de don Tomás: el llanero del pasaje de Ángel Ávila asombra por su destreza con la soga a los setenta años; mientras que nuestro biografiado podía realizar lo mismo con el cabestro, y además hacer una coleada efectiva de un enorme y bravo toro…a los ochenta años.

Don Tomás en las tertulias recordará a sus tíos Calazán y Anselmo cuando practicaban el peligroso juego de las armas con machetes de tarama, una especie de espada antigua recta y filosa con empuñadura de plata. Hablará también del Manco Morillo, su tío abuelo por línea materna, quien exhibía con orgullo la pérdida de su mano como digno trofeo obtenido en plena batalla de Carabobo en el amanecer de la patria. Dirá que el ganado es factor principal en la hora fundacional de los pueblos, ya que en su búsqueda tras el agua encuentra los mejores predios para el desarrollo de la sociedad humana.

A los 94 años partió para las sabanas del cielo don Tomás Rodríguez, ilustre patriarca mercedense , filósofo autodidacto del llano.


Imagen tomada de http://llanopress.blogspot.com/

RUMBO AL ORINOCO Y OTROS CUENTOS. Texto de Edgardo Malaspina.

Jeroh Juan Montilla


Es un lugar común decir que el arte literario está conformado por cuatro géneros, la narrativa, la poesía, la dramaturgia y el ensayo. Sin embargo el espacio de lo literario no se delimita a estas normativas y muy trajinadas regiones de la imaginación escrita. Es necesario mencionar géneros hoy “emergentes”, en ellos hay mucha tinta impresa, en realidad no son muy novedosos, pero la tradición literaria los confinaba en un limbo, allí permanecían fronterizos o extraterritoriales. Estos son los géneros epistolar y los diarios personales.

Larga, enredada y manida es la discusión si estos dos últimos son o no literatura. Tzvetan Todorov dice: “En nuestros días, seguir insistiendo en la cuestión de los géneros puede parecer un poco ocioso y hasta anacrónico” (Pág. 47) Este estudioso, apoyándose en la apreciaciones de Maurice Blanchot, habla de como los géneros literarios se diluyen, se mezclan y sólo queda como producto es el libro por si mismo, resistiendo las incomodidades de lo genérico. La obra desobedece al género, pero de un modo paradójico, desobedece para enriquecerlo. Véase esas cumbres narrativas que conocemos como Ulisses de James Joyce y Rayuela de Julio Cortazar. Lo más sabroso de estas piezas es su dificultad lectora, el como nos obliga a leerlas con la brújula de la imaginación por delante.

Muchos narradores se valen del subterfugio técnico, que ofrecen la horma personalísima de la carta o la íntima continuidad del diario, para presentar historias de una maravillosa fuerza literaria. Ejemplo de ello es la novela Relaciones peligrosas de Chordelos de Laclos donde la atmósfera cómplice de lo epistolar nos atrapa desvergonzadamente. Es ese gusto por hurgar lo ajeno, el voyerismo ante la desnudez del otro en sus miserias y virtudes. También podemos mencionar al texto Cartas a un joven poeta, donde Rainer María Rilke mezcla lo franco y rudo de la didáctica escritural con la tersura de una poética con sentido inicial. En la parte de los diarios pueden mencionarse el de Franz Kafka, los dos del filósofo danés Kierkegaard, el personal y el que tituló Diario de un seductor, donde filosofía y literatura enmascaran la confesión personal, o ese dulce y melancólico diario de viaje que Azorín tituló La ruta de don Quijote.

Todo lo anterior sirve como preámbulo para escribir sobre la más reciente publicación del doctor Edgardo Malaspina: Rumbo al Orinoco y otros cuentos editado por la Fundación Editorial El perro y La Rana, Sistema Nacional de Imprentas, sección Guárico. Dentro de la colección cuentos: Argenis Rodríguez. Con un prólogo del periodista y cronista de la ciudad de San Juan de los Morros Argenis Ranuarez Angarita.

Edgardo Malaspina es oriundo de Las Mercedes del Llano, estado Guárico. Médico de profesión, docente universitario, editor dedicado cronista. Edgardo es muy prolífico como escritor, sus publicaciones tocan temáticas como la poesía, la política, la medicina, la crónica, la biografía, el arte, la narrativa, la historia local y la ética. En el caso de Malaspina vemos como se invierte la relación técnica entre tradición y la novedad genérica. Este escritor es un diarista pleno, su poesía y su narrativa, son en este caso la excusa, o mejor dicho, el subterfugio para continuar la escritura de ese gran diario de viaje que es toda su obra. Su poesía, tiene ese tono de lo huidizo, de una particular ansiedad ante la precariedad de lo instantáneo ya que el tiempo, que estaremos frente a lo rotundo de un suceso o a la gama infinita de detalles de un paisaje, es breve. Porque sólo estamos de paso, y ese momento o paraje único, el cual con toda seguridad dejaremos atrás para siempre, debe imprimirse con el afán de sus tintes más fuertes en la memoria imaginaria.

En Rumbo al Orinoco Malaspina explora una territorialidad donde lo telúrico y lo sentimental se mezclan en la fragua del tono local, mostrando sus haceres de cronista de soleado pueblo llanero. Un cronista que ha trajinado con mucho tiento la narrativa de Chejov, y muy al igual que este narrador y médico ruso, conoce de manera directa esos personajes que en la anonimia de los apartados pueblos viven enlazados a las perplejidades existenciales y universales que atormentan todos las mentes y corazones humanos de este planeta. Son emblemáticos en este libro relatos como Naturaleza muerta y Conversos, el primero hilado con la paciencia enumerativa de una gustosa oralidad y rematado con una puntada de sorpresivo humor negro, un humor que nos deja una mueca de no saber que diablos definitivamente somos los seres humanos, si debemos reír de modo condescendiente o enfurecernos y condenar a la especie. Y el otro lleno de esas dudas viscosas que no se despegan de nuestra conciencia, por más convicciones personales que tengamos a cuestas, o por más que nos restreguemos la mugre vivencial con panaceas filosóficas y religiosas. El relato que le da título al libro tiene asertivamente ese sentido narrativo del maestro Chejov, que sabía construir historias que nos dejan con una mayúscula interrogante en medio de nosotros mismos, historias que “intencionalmente” no concluyen. Que quedan como un extraño, pero a la vez sospechosamente familiar, objeto que alguien desconocido nos deja en las manos en una calurosa noche de entrecaminos. Definitivamente saludamos este trabajo de Edgardo, de muy buena madera narrativa, sabemos que vienen otros en camino, como lectores fieles y cultivados aguardamos para continuar el viaje en las líneas de su diario.

viernes, 26 de febrero de 2010

Inauguración de la Cátedra Libre de Historia “Doctora Irma Mendoza”


Los Blogs - Historiografías

- Viento del Sur Editores

- San Juan de los Morros y

el Estado Guárico







INVITAN


A la Inauguración de la Cátedra Libre de Historia

“Doctora Irma Mendoza”



Conferencia:

Disertación sobre la vida y obra

de la historiadora Irma Mendoza

por el doctor Felipe Hernández



Lugar: San Juan de los Morros. Biblioteca Pública

Central “Rómulo Gallegos”

Fecha: miércoles 3 de marzo de 2.010

Hora: 9 de la mañana

lunes, 22 de febrero de 2010

ELIAS MANUITT CAMERO (Notas biográficas)


Carlos A. López Garcés

Cronista de Altagracia de Orituco

Municipio José Tadeo Monagas

Estado Guárico






Nació en Altagracia de Orituco, estado Guárico, el 27 de febrero de 1929. Hijo de Leopoldo Manuitt y Ofelia Camero(1). Estudió primaria en la Escuela Federal Angel Moreno y secundaria en el Liceo Ramón Buenahora, en su pueblo natal. Ingresó a la Escuela Militar de Venezuela, Caracas, de donde egresó en la Promoción Santiago Mariño, con el grado de Subteniente en el año 1951. Contrajo matrimonio por primera vez con Amelia Castellano; de esta unión nacieron: Elías, Flor y Amelia(2). Se incorporó a la conspiración militar contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, que se concretó con el levantamiento del 1º de enero de 1958, la cual había organizado desde 1952 el capitán Juan Vicente Tineo Arismendi, quien luego cedió la conducción al comandante Hugo Trejo, por ser éste el oficial de mayor graduación, de acuerdo con escrito periodístico de David R. Chacón Rodríguez:


“El iniciador de este movimiento fue el oficial Juan Vicente Tineo Arismendi, quien conformó la estructura insurreccional que culminó con el levantamiento del 1º de enero. Gracias a su tenacidad se crearon las células conspirativas a partir de 1952. Es él quien se encarga de captar oficiales en pro de la causa, y mantener contacto permanente con la resistencia civil a través de Luis Sánchez Bellorín, en Caracas y Castor Nieves Ríos, en La Victoria.

La primera célula conspirativa estaba formada por el Mayor José Medardo Rondón, los Tenientes Luis José Hernández Campos y Rodríguez Meza, y los Sub. Ttes. José Peña Peña y Juan Vicente Tineo Arismendi, quien la comandaba.

Para el año de 1956, en Maracay, son ya diez [sic] oficiales comprometidos, ellos eran: los Capitanes Harold Riera Sequera y Juan Vicente Tineo Arismendi; los Ttes. Elías Manuit [sic] Camero, Rafael Ramírez Isea y José Córdova Montaner; los Sub. Ttes. Felipe Testamarck Hernández, Simón Paredes Alamo, Jacinto Rafael Pérez Arcay, Anatolio Gamboa Rodríguez, Gonzalo Antonio Abreu Molina y Rodolfo Rubín Paradisi.

Posteriormente se crea otro grupo dirigido por el Comandante Hugo Enrique Trejo y al darse cuenta que trabaja por los mismos ideales, Tineo Arismendi acuerda reunirse en su casa, el 6 de enero de 1957 y allí acepta la conducción de Trejo por ser el militar de más alta graduación.”(3)


Dado el fracaso del golpe del 1º de enero de 1958, dirigido por el comandante Hugo Trejo, Elías Manuitt Camero fue hecho prisionero y conducido a la Cárcel Modelo de Caracas, junto con otros implicados en aquella conspiración; allí, el 8 de enero de 1958, escribió un encendido poema “A Pérez Jiménez”, ilustrativo de su férrea actitud antiperezjimenista y cuyos tres últimos cuartetos dicen:


“Aquí nos tienes, cieno, encarcelados,

se impuso la maldad, hierro candente,

pero no lograrás doblar la frente

de estos nobles y auténticos soldados.


Tras esta reja, a la que no tememos,

estamos los hombres que la patria honramos,

los que ante ti jamás nos humillamos

y una conciencia digna mantendremos.


Arroja el traje que manchó tu mano,

vete a las sombras, podredumbre impía,

ya no envilezcas más la patria mía

que está cansada de albergar tiranos.”(4)


Elías, junto con los otros presos políticos de la Modelo, salió en libertad inmediatamente después de conocerse la huida del dictador en la madrugada del 23 de enero de 1958. Este mismo día estuvo en el Palacio de Miraflores entre quienes firmemente conminaron a los coroneles Abel Romero Villate y Roberto Casanova a abandonar la Junta de Gobierno, a la cual habían sido incorporados, aun cuando eran reconocidos militares partidarios del perezjimenato(5). En aquellas circunstancias, propuso y mantuvo la consigna de civiles a la Junta para contrarrestar la continuidad del régimen recién derrocado6).

Manuitt Camero era capitán del Ejército de Venezuela a cuyo cuerpo de artilleros pertenecía. Fue Jefe de la Policía de El Junquito(7), de donde desertó en franca oposición al régimen adeco y pro-imperialista representado por el presidente Rómulo Betancourt, un engendro del Pacto de Punto Fijo que cercenaba las libertades democráticas inspiradoras del espíritu unitario y popular del 23 de enero. Elías se incorporó al frente guerrillero José Leonardo Chirinos, que operaba en los estados Falcón y Lara, donde participó como el Comandante Emiliano, nombre que tomó de su abuelo Emiliano Manuitt(8). Fue Presidente de la Comandancia del Frente de Liberación Nacional y de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FLN-FALN)(9).

Ante el evidente fracaso de la lucha armada venezolana de los años sesenta del siglo XX, este jefe guerrillero fue trasladado a Cuba, donde permaneció varios años y en cuya representación cumplió misiones revolucionarias en Nor-Corea y otros países. En esa isla caribeña contrajo segundas nupcias con la cubana Teresa Hernández, pianista y médica otorrinolaringologa, con quien tuvo un hijo de nombre Ernesto Che(10). Expresaba con mucha satisfacción su inocultable orgullo por haber derribado un avión de las fuerzas militares estadounidenses invasoras cuando combatía en Vietnam, según afirmó él mismo en conversación con el autor de este trabajo sostenida una tarde, junto a la plaza Bolívar, en la llamada esquina de la Iglesia de Altagracia de Orituco.

Regresó a Venezuela en 1978, después de mucho tiempo de exilio, cuando gobernaba Carlos Andrés Pérez, quien, por diligencias de un compañero de promoción de Manuitt Camero, le perdonó los cargos judiciales que pesaban sobre él. Siempre se negó a la posibilidad de dejarse atrapar por la codicia del poder y de los poderosos. Fue un crítico muy severo de los reformismos socialdemócratas y socialcristianos y del revisionismo marxista. Mantuvo íntegramente su radical oposición al imperialismo norteamericano e insistía en el deber militante de aupar la solidaridad internacional entre los pueblos oprimidos por la dominación imperial. Cuestionó rigurosamente el comportamiento antiético y entreguista de algunos jefes guerrilleros venezolanos de la década de los sesenta. No ocultaba su inquietud por el comportamiento de la dirigencia del izquierdismo en Venezuela de los años setenta y ochenta del siglo XX, más motivada por asumir cargos de cómoda representación ejecutiva y legislativa que por encontrar una vía política acertada a la crisis social y económica nacional, para reducir significativamente los altos índices de pobreza y rescatar los valores nacionales con el objeto de enfrentarlos a la trasculturación neocolonialista. No aceptaba la pasividad de los venezolanos ante la política alienante de los gobiernos pro-yanquis impuestos por las clases dominantes. Poseía el don de la extraordinaria sensibilidad social, como característica básica asociada a su consistencia ideológica y formación política. Predicaba y practicaba la significación de la dignidad patriótica. Idealizaba la transformación de Venezuela en un país auténticamente democrático, libre, independiente, autónomo y soberano, donde imperara estrictamente la justicia en todos los ámbitos del quehacer humano. Era muy respetuoso y admirador de la conducta revolucionaria de Fidel Castro, del Che Guevara y del pueblo de Cuba, lo que no le inhibía su sentido crítico a la Revolución Cubana ni a otras naciones del mundo socialista, con lo cual aplicaba la autocrítica como recurso necesario para la construcción y consolidación del socialismo. Sus angustiosas preocupaciones por la grave situación socio-económica nacional no encontraron la resonancia política requerida; se convirtieron en “soledades” tormentosas, saturadas de frustraciones y decepciones, que motivaron su muerte inesperada. Se suicidó disparándose un tiro en la región parietal derecha, el 8 de febrero de 1988, en su residencia, ubicada en la vereda 4 de la urbanización Paural I de Altagracia de Orituco, próximo a cumplir cincuentinueve años de edad(11). Padecía de enfisema pulmonar como resultado de haber sido habitual fumador de tabaco.

La escritora Mery Sananes acertó en febrero de 1989 cuando resumió la significación de aquella nefasta y entristecedora realidad en los siguientes términos:


“Elías, tu disparo nos alcanza a todos […] Y su eco no deja de sonar por doquier con un mensaje y unas señas que hay que recoger, retomar, no para que se silencie sino para transformarlo en melodía y esperanza, como tú lo quisiste. Y por eso, hay que seguir trabajando, silenciosa y tenazmente, para convertir el fuego en faro de luz que permita advertir que tu gesto desolado no es otra cosa que lección, alerta, llamado y sacrificio.”(12)


Es pertinente observar que un año después de la muerte de Elías Manuitt Camero, el 27 de febrero de 1989, ocurrió la explosión social conocida como El Caracazo, que se prolongó hasta el 1º de marzo siguiente. Tres años más tarde, el 4 de febrero de 1992, sucedió la rebelión militar encabezada por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, la cual fue derrotada por fuerzas leales al gobierno presidido por Carlos Andrés Pérez. Sin temor a imprecisiones descabelladas, es oportuno anotar que ambos hechos pueden ser considerados como consecuencia de las mismas preocupaciones que fatigaban al capitán Elías Manuitt Camero e indicaron un reforzamiento a la esperanza de las clases populares venezolanas para continuar luchando contra la dominación capitalista.

Elías Manuitt Camero era músico, compositor y poeta; ejecutaba el cuatro y la guitarra. Escribió un libro titulado Sueños de amor y libertad, que fue publicado por la Fundación Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela en 1990. Su contenido es un valioso aporte para comprender el pensamiento y la espiritualidad de su autor.


REFERENCIAS


(1) Registro Civil del Municipio José Tadeo Monagas del Estado Guárico (R.C.M.J.T.M.E.G.): Libro de Nacimientos del Municipio Altagracia de Orituco, Distrito Monagas del Estado Guárico. Acta Nº 185. Año 1933. SIERRA DE SANCHEZ, MarÍa Inocencia: Información oral. Altagracia de Orituco, lunes 19 de enero de 2009.

(2) R.C.M.J.T.M.E.G.: Libro de Defunciones del Municipio Altagracia de Orituco, Distrito Monagas del Estado Guárico. Acta Nº 35. Año 1988.

(3) CHACON RODRIGUEZ, David R. “¿Cómo se gestó el golpe del 1º de enero de1958?”. Diario Vea. Año 5. Nº 1.916. Caracas, lunes 12 de enero de 2009; p. 25.

(4) MANUITT CAMERO, Elías. Sueños de amor y libertad. Caracas. Universidad Central de Venezuela, Fundación Cátedra Pío Tamayo, 1990. ((Colección Testimonio).

(5) AVILA ARROYO, Miguel. Información oral. Altagracia de Orituco, domingo 18 de enero de 2009.

(6) BLANCO MUÑOZ, Agustín.”El vuelo de Elías” (en: MANUITT CAMERO, Elías. Sueños de amor y libertad. Caracas, 1990; p.10)

(7) IBIDEM.

(8) AVILA ARROYO: información citada.

(9) Granma. “Declaraciones del comandante Elías Manuitt sobre el ajusticiamiento de Iribarren”. La Habana (Cuba), 6 de marzo de 1967.

(10) R.C.M.J.T.M.E.G.: Libro de Defunciones del Municipio Altagracia de Orituco, Distrito Monagas del Estado Guárico. Acta Nº 35. Año 1988. AVILA ARROYO y SIERRA DE SANCHEZ: informaciones citadas.

(11) R.C.M.J.T.M.E.G.: Libro de Defunciones del Municipio Altagracia de Orituco, Distrito Monagas del Estado Guárico. Acta Nº 35. Año 1988.

(12) SANANES, Mery. “Elías Manuitt Camero: capitán de amor y libertad”. (en: MANUITT CAMERO, Elías. Sueños de amor y libertad. Caracas, 1990; p.20).

miércoles, 17 de febrero de 2010

ELISA PINEDA DE BELISARIO


Daniel R. Scott





Decir: "¿quién no la conoce?" es una pregunta ociosa y hasta irrespetuosa. Todos sabemos de su existencia, de su porte y linaje intelectual. Sobra la pregunta, o a lo sumo es una pregunta retórica. Es conocida por todos. Vida que es mérito y trayectoria fructífera. No es figura prefabricada salida de la nada. No es la invención de las malas artes de una mediocridad, como muchas invenciones que vemos hoy en día por allí. No es medianía que se quiere sentar en el trono del saber, como es la moda hoy. Es ilustrada por derecho propio. Su presencia en eventos tales como la "Cátedra Permanente De Personajes Guariqueños" patrocinanado por la Biblioteca Pública Central "Rómulo Gallegos," es inapreciable, como lo es también cuando se presenta en cualquier otro evento cultural u homenaje realizados a luminarias que han dejado huella en nuestro quehacer histórico regional. Su asistencia misma en tales eventos es un homenaje a su aquilatada personalidad. Sus intervenciones en tono pausado y llenas de datos, frases, sentencias, historias y reflexiones, dictan cátedra. Acertada, mesurada, escribirle este panegírico para mí es un honor y un privilegio. ¿Qué sería de la patria que soñó Bolivar y Rodriguez sino contara con el aporte de almas humildes e ilustradas como las de Elisa Pineda de Belisario? Que para resumir es a quien me refiero. Repito lo mismo que en otros de mis artículos: ¿Qué podría decir de nuestra biografiada sin quedarme corto de ideas e información vital? A falta de cosecha propia, dejemos a Lorenzo Rubín Zamora hablar de ella en mi lugar. Dice que es una "Dama de gran distinción y de espíritu abierto a las actividades sociales, intelectuales y políticas del Estado Guárico." De este corto pensamiento extraemos dos conceptos interesantes y profundos: Lo primero que ha de prevalecer en un individuo para que sea realmente eficaz y productivo es "SER" y luego "EL HACER." Primero viene "su gran distinción" y luego, como consecuencia natural, "las actividades sociales, intelectuales y políticas." Lo dijo en su libro "Un sitio en la cumbre" el escritor Félix Cortéz: "Ser, hacer y tener son las tres estrellas brillantes de la grandeza; de las tres, la más brillante es ser." Hoy queremos hacer sin antes ser, ignorando que nuestras obras serán perdurables en la medida que nuestro espíritu esté debidamente cultivado y hermoseado de virtudes e ideales. Es por ello, en palabras del autor arriba citado, que la obra social de Elisa Pineda de Belisario es "elevada y de encomio, reconocida por su eficacia en la especialidad de rehabilitación de jóvenes con trastornos de conducta, y en protección de la infancia desvalída." Y añade: "Posee capacidad intelectual que se manifiesta en sus hechos y producciones literarias." Por ello desde está mi breve columna un saludo reverente y cariñoso a la matrona objeto de esta reseña, pidiendo a la comunidad que sepa honrar a todos lo que como ella, se entregaron a la noble tarea de construir sin alharacas de ningun tipo la patria que nos merecemos y debe ser. Basta que cada quien sea capaz de transformar el espacio que le tocó vivir. Hasta aquí llego, mi querida dama de linaje elevado y sin mácula. Quisiera, apreciado lector, poseer la madurez, el estudio y una pericia renacentista para pintar con maestría el retrato de Elisa Pineda de Belisario, pero ( ¡Oh pluma torpe la mía! ) me conformo con darte un boceto imperfecto que, eso si, puedas admirar y te sirva de ejemplo.

Tomado de http://www.guaricopina.blogspot.com/

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.