lunes, 15 de diciembre de 2008

Sobre El Paurario De Jeroh


Daniel R Scott*



"Ir a los Morros es todo un acontecimiento, es ascender a un mundo envuelto en la reverencia y el misterio. Cada ascenso es un montón de nuevos conocimientos, aparte de una sensación de libertad distinta en cada visita" (Jeroh Montilla)


"Los Morros... admiración de viajeros, orgullo de nativos, monumento natural, leyenda que quiere ser historia, centinelas no doblegados por los años, avanzada, símbolo, regalo de Dios" (Dr. Enrique Olivo)



Demás está decir que me agradó en grado sumo el artículo que mi amigo, poeta y escritor Jeroh Montilla escribió, acompañado de hermosas fotos, sobre los Morros de San Juan. Es uno de los primeros que adornan ese nuevo blog suyo que va armando con entusiasmo y que promete ser una fuente inagotable de información para todo aquel que quiera saber de los diversos aspectos o tópicos de nuestro querido municipio. Ojala los intelectuales y todos aquellos que tenga algo que decir o aportar respecto a nuestro amado terruño puedan colaborar en este didáctico proyecto para que sea algo así como una fuente de consulta para estudiosos de todo calibre y condición. Hacía falta un blog como este, de eso no hay duda...

Lo cierto del caso es que parece ser que todo lo relativo a este monumento natural (ornato ciclópeo de la ciudad) me es cosa muy querida y altamente gratificante a mi entendimiento, a mi corazón y a mis sentidos, eso está demás decirlo y debe ser así, cuando se trata de nosotros los sanjuaneros, los que a diario bajo el sol y la lluvia vivimos, luchamos y soñamos al pie del "dios de piedra". Por ejemplo: en su libro "Canto a San Juan de los Morros", Teobaldo Mieres recoge al final de sus páginas estas breves palabras de mi propio padre: "Los Morros de San Juan, son el penacho encrespado de la llanura venezolana". Palabras que pese a su brevedad no dejaron de sorprenderme porque el alma pragmática de papá no era proclive a la ensoñación de los bardos ni a los vuelos poéticos pero, que sin embargo, revelan una verdad tan solo conocida en los ámbitos de nuestra terruño: hasta el alma más dura y funcional se doblega y suaviza en el proceso casi espiritual de la contemplación de "Paurario".

En el trabajo de Jeroh aparece la foto de una gruta de aspecto casi prehistórico. Me encantó. No sé si es la misma (me parece haberla visto en uno de mis dos ascensos), pero creo que es la que yo escogí para el eterno descanso de mis restos mortales. Pues sí, por qué no, así me llamen excéntrico, loco o lo que sea; pero he manifestado varias veces en distintos lugares que al morir mi cuerpo sea incinerado y que sus cenizas sean depositadas en lo profundo de esa gruta. ¡Vaya extravagancia! Pero también, ¡vaya mausoleo! Así, cuando se enteren de mi muerte y a alguien se le ocurra preguntar "¿y dónde está su tumba?" el interpelado, desde cualquier punto de San Juan, señalará a Paurario con su dedo índice y responderá "allí está". Y partir de ese momento verán mi elevado sepulcro envuelto en los llameantes ocasos de las tardes de verano o abrigado de nubarrones en los fríos días de invierno. Lástima que Paurario no sea eterno. Según la opinión de los expertos, el monumento se derrumba en una cámara lenta que lleva siglos, tal es el proceso de meteorización al que se encuentra sometido. Un funcionario de Imparque me dijo que no podría resistir un terremoto serio. Podría venirse abajo este coloso de los siglos. Ojalá no ocurra.

Finalmente otra cosa que deberíamos saber es que en las inmediaciones del monumento existe uno o dos cementerios indígenas, eso me dijo el funcionario de Imparque. El estuvo allí. Los vio. Habla de huesos, cerámicas y otros restos. Parece que estos sitios están celosamente custodiados por los pocos lugareños de la zona: le rinden culto a los espíritus que rondan en esos lugares. Creo que valdría la pena investigar esto y transferir el hallazgo a manos profesionales para su rescate, preservación y difusión pedagógica porque, estamos hablando de los pobladores prehispánicos de nuestro terruño. Nada más y nada menos. No sea que vuelva a pasar lo que se me dijo: cuando excavaban para echar las bases del santuario católico ubicado en el sector de la Morera, se toparon con una antigua vasija con una osamenta en su interior. Lo que pudo ser un hallazgo arqueológico parece ser que se perdió, y con esa pérdida desapareció también un trozo significativo de nuestra historia local.

17 de Julio de 2008


*Bibliotecario y escritor venezolano.

1 comentario:

Alí Reyes H. dijo...

..."Penacho encrespado de la llanura venezolana"Mejor no se pudo definir.

Excelente post. En contacto.
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Solo tienes que pasar por mi blog, copiarlo y colgarlo en este indicando quièn te lo otorga y la fecha.

Alì Reyes H.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.