sábado, 9 de agosto de 2008

ARIEL*

Enrique S. Olivo


Tal cual pareciera que la investigación está a punto de confirmar la versión de Antonio Scott Power de que el primer número de ARIEL apareció el 5 de febrero de 1922. Este periódico, el primero editado e impreso en San Juan de los Morros, circuló en varias poblaciones del Estado Aragua, y contó, desde sus comienzos, con excelente organización. En la edición del 5 de abril del año indicado, corren los siguientes señalamientos: Director: Antonio Scott Power. Redactores: Pedro Brea y Hugo Olivero. Administrador: Eliecer Montenegro Bonet. Cronista: Sagitario y H. Rovelio. Editor: Luis Bejarano; y las siguientes condiciones: Circulará quincenalmente. Valor de cada número: Bs 0,10. Suscripción: Bs 0,50. Publica avisos y remitidos a precios convencionales. Colaboración exigida. No se devuelven originales. Se canjea con los colegas que lo acepten. La correspondencia debe dirigirse a la Redacción.
La edición del 5 de abril, número 5, destaca en primera página el Regreso del General Don José Vicente Gómez, Inspector General del Ejército a la ciudad de Maracay, despues de visitar varias poblaciones de los Estados Lara y Yaracuy; y una amplia entrevista con el Dr Arcia en el barrio Las Mercedes de Villa de Cura; en la página literaria, publica poemas de Andrés Mata; en la página social, recoge las notas del balneario, que registra el entrar y el salir de personalidades, en la población; y en la página de variedades, diversas notas: publicaciones recibidas; nómina de contribuyentes para la fábrica de la Capilla Corazón de Jesús en Villa de Cura; y la información que Rovelio, Cronista de Ariel, perdió el único flux de pámbiche quetenía en el incendio del botiquín de la población y el cual había dejado allí en una noche de bohemia...
ARIEL siguió publicandose en los años siguientes, pasó a editarse semanalmente, tomó nuevo Administrador en la persona de Anibal Bustamante y aumentó la circulación y el centimetraje de pautas comerciales. El Taller Mecánico de Sebastián García, la Tienda "La Linda", el Salón de Barbería de León Guzmán, la Talabartería Larense de José Eudoro Martínez y la Talabartería Moderna de Juan Cabrera, fondos de comercio de Villa de Cura; y el Escritorio Jurídico de V. Ovalles Gonzáles en Maracay y La Victoria, forman parte del paquete de avisos comerciales del periódico. Los detales de víveres de Juan Montañéz y Ramón Vásquez; y los mayores y de Fernando Alvarado y Manuel Antonio Olivo, se ofrecen en esta ciudad...
El periódico dejó de circular cuando Daniel Ramón Scott Gutiérrez resolvió desmantelar la imprenta a vapor en que se imprimía y llevársela para Los Teques. Pero el nombre de ARIEL quedó grabado en bajo relieve en una lápida de mármol en la columna que remataba un busto del Libertador en el parque Alí Gómez. La inscripción decía: "San Juan de los Morros Pueblo sencillo y agricultor. Bolívar. 1813" Lápida ofrendada por la Redacción de Ariel. Lápida, busto y parque desaparecieron en la postrimería de la década siguiente, justamente con las casas de tapia y rafa de la calle real, las ruinas del calicanto de la gallera vieja, las casas de bahareque, las tiendas del musiú Bencid, Baldomero Carpio y Fernando Alvarado, la pulpería de Adolfo C. Zerpa, la panadería de Valentín Requena, las partidas de dominó de Don Manuel Olivo, la tranquilidad de Don Fernando Alvarado, la bonhomanía de Antonio José Rodríguez, el botiquín de Manuel Goitía, el bar de Pepe Latourieri, la pianola de las Olivo, la casa de la culebra y la bomba de Andrés Muñoz, las caminatas nocturnas de Miguel Ramón Benítez, el no digo nombre de Vicente Utrera, las pesas de Carmelo Vásquez, Vicente Zerpa, Benigno Ibarra y Rafael Sperandio, las conservas de coco de doña Columba de Zerpa, los patios olorosos a diamela, malabar y reseda de Emilia Benítez de Rodríguez, Emelina Saltrón de Rodríguez, María Luisa Barreto de Olivo y Clemencia Montenegro de Páez.
Por estos años Scott regresó a San Juan de los Morros, perdida ya la salud y escaso de recursos. Con una manilla de papel de estraza y un lápiz como compañeros inseparables, se le vió deambular con frecuencia por calles y plazas en un intento fallido de revivir el escritor y periodista que siempre hubo en él. Finalmente fijó su residencia en Caracas al rescoldo del amor de sus hijos y esposa, Albertina Cuervo, abnegada mujer de sus horas difíciles, paradigma de virtudes y para quien tenemos estas letras de afecto en el otoño de su útil existencia...


*TOMADO DE "EL NACIONALISTA" DEL 24 DE ABRIL DE 1988, P. 5. Enviado gentilmente a este blog por Daniel Scott. (Ilustración: Ariel, la diosa pájaro, tomado de: http://mythicons.blogspot.com/2008/03/figuras-de-la-mitologa-global.html)

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