viernes, 28 de mayo de 2010

El Origen de la Iglesia del Carmen de Calabozo

Clase magistral dictada en la Cátedra Libre Dra. Irma Marina Mendoza el día domingo 23 de mayo 2010 en la ciudad de Calabozo, Venezuela

UBALDO ARTURO RUIZ RODRÍGUEZ









Calabozo ha sido una ciudad que se ha caracterizado, entre otros aspectos, por presentar un importante grupo de edificaciones coloniales y decimonónicas, las cuales han conformado el hoy denominado Casco Histórico. En la actualidad, un alto porcentaje de esas vetustas construcciones presentan condiciones deplorables de conservación, mientras que otras han sido intervenidas sin contar con una verdadera asesoría técnica e histórica, que garantice el mantenimiento del valor artístico de ellas. Puede decirse que el Casco Histórico de Calabozo, uno de sus principales elementos de su Patrimonio Cultural, corre un riesgo cierto de desaparecer si continúa su progresivo y creciente deterioro. Sin embargo, sería justicia reconocer que dentro de ese conjunto arquitectónico, las viejas Iglesias han logrado escapar al abandono en que se tiene, en términos generales, al Casco Histórico de la Villa de Todos los Santos. Y ello es importante pues algunas de ellas, por tener un origen colonial, constituyen, en sí mismas invalorables fuentes de la historia local, además de su valor arquitectónico. Es posible asegurar que esta ciudad cuenta con tres templos de origen colonial, pues su construcción se inició a finales del siglo XVIII, en tiempos cuando la actual República de Venezuela constituía una Capitanía General perteneciente a la Monarquía Española. Ellos son: la antigua Iglesia Parroquial de Todos los Santos, hoy Catedral Metropolitana; la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced o Las Mercedes; y la Iglesia de Nuestra Señora de El Carmen, de la cual nos vamos a ocupar a continuación.
Dentro del conjunto de edificaciones que conforman el Casco Histórico de la Villa de Todos los Santos de Calabozo destaca el vetusto Templo dedicado a Nuestra Señora del Carmen. Se ha tenido como una verdad histórica que su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando Don José Ramón García lo construyó a sus expensas, entre 1835 y 1846. El autor de estas líneas, realizando una investigación documental en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Caracas, relacionada con la construcción de otro icono arquitectónico de nuestra ciudad, la Iglesia de Las Mercedes, encontró valiosos documentos que aportan nuevos elementos a la historia de la Iglesia del Carmen de Calabozo.
A finales del siglo XVIII una junta de vecinos nombró a Don Demetrio Montiel Mayordomo interino de la Virgen de Nuestra Señora del Carmen; posteriormente éste obtuvo del Obispo de Caracas, Juan Antonio de la Virgen María Viana, el nombramiento en propiedad como tal Mayordomo. Entre esos mismos vecinos elaboran una imagen de la Virgen, de aproximadamente vara y tercio de alto; pero después, el expresado Montiel construye otra de dos varas de alto, que pasa a ser la imagen central del culto que a la Virgen del Carmen se comenzó a rendir en Calabozo, y la cual quedó en poder de ese vecino hasta 1801; al año siguiente la citada imagen pasó a la Iglesia Parroquial, hoy Catedral Metropolitana.
Don Juan José Demetrio Montiel ejerció, desde 1776 hasta 1801, el oficio de Escribano de la Villa de Todos los Santos de Calabozo. El 14 de agosto de ese año dicta su testamento ante en Teniente Justicia Mayor, Don Bernardo Domínguez de la Mota, y los testigos “que para ello fueron llamados, y rogados por el testador”, Don Antonio Leonardo de Sosa, Don José Antonio Morales, Don José Vicente de Arruevarrena, Don Diego Fernández García y Don Vicente Domínguez, todos vecinos. En ese documento Montiel declara “que he sido y soy Mayordomo de Nuestra Señora del Carmen en virtud de título despachado por Su Señoria Ilustrísima: que he costeado la Ymagen nueva de esta Divina Señora de mi peculio con el vestido de Tela, y rostrillo que tiene de plata sobredorada; y los vecinos han dado de limosna las demás alhajas, y prendas que tiene que como tal Mayordomo, y segun la licencia despachada por el Señor Diocesano con consentimiento del Señor Vice-Patrono he emprendido la fabrica de su Yglecia en esta Villa de tres Naves Capaces la que se haya enrrasada por de fuera, y prinsipiado el Previsterio, y Pilares, cuya obre hé hecho parte con limosnas recogidas de varios devotos, y la mayor parte de mis propios bienes.”
Don Demetrio Montiel murió poco después, porque el 11 de noviembre del mismo año de 1801, su primer Albacea Testamentario, su sobrino, el Presbítero José Miguel Fernández Feo, acudió al Teniente Justicia Mayor de Calabozo, que entonces ya lo era Don Pedro Antonio Camacho, para solicitar la comparecencia de testigos que pudieran confirmar la cláusula del testamento del finado Montiel, en la cual se declaró la propiedad de la imagen de la Virgen. Ese día firman el testimonio, además del Teniente Justicia Mayor, los vecinos Antonio de Oronoz y José de Santa Cruz de León.
Dos días después vuelve a acudir el Presbítero Fernández Feo, en su carácter de Tutor y Curador de los herederos de Don Demetrio Montiel, al Teniente Justicia; esta vez solicita sean instruidos varios testigos, a fin de deducir los derechos de aquellos. Para ello, pide que declaren, entre otras cosas, “Si saben y les consta que Don Demetrio Montiel fue Mayordomo de la fabrica y Cofradía de N. S. del Carmen” y también que había “levantado la fabrica material del templo que esta a la vista…” El Teniente Justicia Mayor cita a los testigos: Don Domingo Parpacén, vecino; Matías Losada, vecino; Don Antonio Leonardo Sosa, vecino; y Don Joaquín Medel, vecino y notario; todos contestaron afirmativamente.
No conforme con ello, el Presbítero Fernández Feo acude días después, el 16 de noviembre, ante el Subdelegado de la Real Hacienda, Don Carlos del Pozo, para expresarle lo siguiente: “Sr. Subdelegado de Real Hacienda. El Presbítero Don Josef Miguel Fernandez Feo de este vecindario Albacea primero de Don Demetrio Montiel, y tutor y curador de sus menores hijos, como mejor proceda en Derecho paresco ante V. y digo: Que para deducir los Derechos de mis partes donde convenga, necesito que V. me certifique á continuacion de la providencia que á este se diere, el tenor de la pregunta siguiente= Primera si es cierto que el expresado Don Demetrio fue Mayordomo de la fabrica y Cofradía de N. S. del Carmen hasta su muerte en virtud de titulo despachado por el Yltmo. Sor. Don Fr. Juan Ant. Viana, cuyo encargo desempeñó con mucho fervor, celo y exactitud =Segunda, si tambien es cierto y le consta que consteó de su propio peculio una Ymagen de N. S. del Carmen con su Niño adornada con su habito de tela morada y manto de Damasco blanco con una medaya de oro en el escapulario, su rostrillo de plata dorado, mesa faldones, y otros adornos, con todo lo demas que supiere y le constare en el particular =Tercera, si igualmente es cierto que segun el conocimiento y practica que tienen de estos lugares, son tan cortas las limosnas que se recogen, que no son capaces con ellas solas de haberse levantado la fabrica material del templo en los terminos que está á la vista, si el dicho Montiel no hubiera invertido en ella casi toda la mayor parte de los proventos que le rentaba su oficio, y si por esta razon se persuade que asi aquella sagrada Ymagen con todos sus adornos y su Niño, como la fabrica que esta a la vista la consteó el insignuado Don Demetrio con la mayor parte de su trabajo aun con perjuicio de sus mismos hijos; y fecho que sea con el pedimento mas conforme a Derecho.
A V. Suplico que habiendo este por presentado asi lo provea, y mande decretando me devuelva original para los fines expresados que estoy pronto a los correspondientes Derechos que es justicia.”
(Firmado) Jossef Miguel Fernandez Feo
A todo lo cual del Pozo, acompañado de dos testigos, Pedro Juan de Meza y Salvador Martel, responde afirmativamente: “Yo el Subdelegado de Real Hazienda Certifico en la forma que mas haia lugar en derecho a los sres. Que la presente vieren que me consta de ciencia cierta todo el relato del anterior escripto. Y para que conste doi la presente en esta Villa de Calabozo a diez y seis de Noviembre de mil ochocientos uno=”
(Firmas) Carlos del Pozo, Pedro Juan de Meza, Salvador Martel.
Un año después, el 3 de noviembre de 1802, quien iba ser el primer Arzobispo de Caracas, Francisco de Ybarra, ordena que la imagen de la Virgen del Carmen, construida por el difunto Demetrio Montiel, permanezca en la Iglesia Parroquial, “hasta que pueda verificarse su colocación en el nuevo templo que con este objeto se está edificando en aquella Villa.”
Con estos testimonios, de un Obispo, un Arzobispo, dos Tenientes Justicia Mayor de Calabozo, doce vecinos, y el Subdelegado de la Real Hacienda, queda fuera de toda duda que para 1801 y 1802 ya estaba bien avanzada la construcción de la Iglesia del Carmen de Calabozo, iniciada por Don Demetrio Montiel.
Considerando los testimonios antes expuestos sería interesante que organismos como la Alcaldía del Municipio Francisco de Miranda, ordenaran iniciar las acciones necesarias a fin de que la Iglesia del Carmen sea reconocida como Monumento Histórico Nacional, tal como lo establece la Resolución de la Junta Nacional Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, publicada en la Gaceta Oficial Número 26.320, del martes 2 de agosto de 1960, la cual establece, entre otras cosas, “Se declaran Monumento Histórico Nacional todas la Iglesias y Capillas antiguas que hay en el Territorio Nacional y que existiesen ya, terminadas o no, para el año de 1830, en que se constituyó la República de Venezuela.” Hacerlo sería pagar una deuda histórica que tenemos los calaboceños con don Demetrio Montiel, con el templo de El Carmen, y con la propia ciudad, antaño Villa de Todos los Santos.
Cuando se conocen los datos precedentes, disponibles en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Caracas, surgen varias interrogantes, todas dirigidas al hecho de que durante estos doscientos años que van de 1801 a la actualidad, ningún historiador de los que se han interesado por estos temas haya visto los documentos revisados por el autor de estas líneas en el mencionado repositorio caraqueño.
Es difícil creer que unos datos contenidos en unos papeles pertenecientes a un legajo muchas veces citado por varios autores, no hayan suscitado el interés de alguno de ellos, máxime si ellos son fundamentales para la reconstrucción de la historia local de Calabozo. ¿Cómo es posible que Jesús José Loreto Loreto, historiador, Miembro Correspondiente por el Estado Guárico del Instituto Venezolano de Genealogía, y quien realizó importantes investigaciones documentales, como sus Linajes Calaboceños, obra elogiada por Euclides J. Fuguett Graterol, Individuo de Número del mencionado Instituto de Genealogía; cómo es posible que este investigador no haya consultado, o no haya reparado en esos importantes datos, si cuando él escribió sus Lugares y Gentes de mi Pueblo, en la década de 1960, vivía en la ciudad de Caracas, y fácilmente pudo tener acceso a aquellos documentos?
Igualmente, cuando se menciona la construcción de la Iglesia de El Carmen de Calabozo, todos tienen la tendencia a señalar a don José Ramón García como su constructor, pero hasta ahora ha sido unánime el silencio al cual se ha condenado a don Demetrio Montiel, verdadero iniciador de la Fábrica del Templo del Carmen, a finales del siglo XVIII.


Fotografías de Arturo Álvarez D'Armas

1 comentario:

negroviso dijo...

Juan José Demetrio Montiel y Terán
(Demetrio Montiel y Terán)


Fallecido alrededor de noviembre 1801
Escribano- Ejerció,el oficio de Escribano de la Villa de Todos los Santos de Calabozo. - desde 1776 hasta 1801 -

Padres
Francisco Montiel †
María de la Concepción Terán †

Casamiento(s) e hijo(s)
Casado con Maria de La Trinidad Muñoz † (Padres : ? ? & ? ?) con
F Teresa Montiel y Muñoz † casada el 29 de octubre 1819 con Joseph Félix Antonio de Jesús Hurtado de Mendoza y Quintana 1798-
M Joseph Antonio Montiel y Muñoz † casado el 19 de septiembre 1795 con Francisca de Paula Ruy Madrid y Muñoz †

Hermanos y hermanas
F Francisca Antonia Montiel y Terán † Casada el 1 de septiembre 1748, Iglesia Catedral de Caracas - Caracas- Venezuela, con Cristóbal Fernández Feo Ferrero †

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