lunes, 31 de mayo de 2010

Un día de marzo 1934. San Juan de los Morros. Semblanza I

Ponencia leída en el Primer Encuentro de Cronistas, Historiadores e Investigadores en el marco de la celebración de los 230 años de la Parroquia Eclesiástica de San Juan de los Morros. Casa de la Cultura Victor Manuel Ovalles. 28 de mayo del 2010

Elisa Pineda de Belisario








Fue un día de sol esplendente: yo venia de mi mundo de planitudes donde a lo lejos el alto cielo azul bajaba y en línea recta se cosía a la orilla del verde suelo. Yo, raramente silenciosa, embobada, por el lado derecho del automóvil miraba un “papeloncito todo verde”. Es un cerrito, dijo mi madre… pasamos la alcabala después que la policía bajó la cadena, vimos la bomba de gasolina del señor Andrés Muñoz, pasamos por la FE GOMERA, más o menos donde hoy está el edificio de los Tribunales. Estábamos entrando a la calle Bolívar de San Juan de los Morros. Explico: la calle de tierra, ¿larga o corta? por las curvas, lo ancho y estrecho, lo alto y lo hundido, los árboles y arbustos, no se podía saber, cuando llegamos a “la Vuelta de Juan Flores” supe que habíamos entrado por el final de la calle, veámosla ahora como es, de Juan flores a los Llanos: las cuadras, unas largas y otras cortitas con cruces a derecha e izquierda y a barrancos, montes o arroyitos estacionales, las trasversales con frecuencia eran solamente casas “al boleo” donde la accidentada topografía las permitía. El precioso casquito central vamos a fijarlo desde la vuelta de Juan Flores hasta el Carabobeño por el lado derecho, y por el izquierdo, en el cruce para El Macuto (Av. Sendrea).

Al comienzo de la calle denominada Bolívar hasta la zona Educativa por el lado derecho y la casa Castillo por el izquierdo, el terreno se empinaba y declinaba pronunciadamente. Las casas eran en su mayoría de bahareque, tejado “vano”, horcones, cemento, ventanas de madera y poca altura, muy lindas.
Una retrovisión rápida del lado derecho desde donde empieza la curva nos muestra lindas casitas como las de las hermanas Barreto, la señora Enma Sáa y otras que fueron posteriormente demolidas por la Gobernación del Estado para construir el Hogar de Niñas Huérfanas a ser atendido por monjas de la Congregación de San Francisco de Asís y otras que fueron residencia del señor Pilar Parra y familia, la numerosa familia Ron, la familia Cedeño con numerosa descendencia sanjuanera y otras sin olvidar a un gigantesco ciudadano alemán que se hizo muy popular. La visión actual está integrada por una casa que con la memoria de las de su pueblo construyó a medias el calaboceño Leopoldo García Estevez al inicio de la curva frente al comercio del señor Juan Flores (allí está sin añadidos); en plena curva en el más alto nivel del terreno, el señor Lucio Pérez Correa levantó una enorme casa de dos pisos en la que funcionó por los años 50 la tétrica Seguridad Nacional donde entre otros, fueron torturados Antonio Fontainés y Felipe Ascanio Jiménez; en los 80 hubo allí una residencia estudiantil (comenzaba la UNERG) en el sector destaca la casa “Los Olivo” de la familia Olivo Barreto - Pimentel donde funcionó la comisión para el estudio de creación de la UNERG; demolido el Hogar para Niñas Huérfanas y otras dos casas hay un espacio que fue donado en los años setenta al Colegio de Ingenieros, locales comerciales, un estacionamiento, y un edificio de oficinas del señor Angelo Donnaruma donde funciona la Cámara de Comercio, un local comercial y termina la cuadra con una farmacia, esquina calle Cedeño. Por el lado izquierdo han desaparecido casi todas las viejas casas de bahareque de las familias Montañéz, Rodríguez, Tovar, Flores - Utrera, la del comercio del Señor Erasmo Rodríguez y un inmueble familiar muy bueno: pisos de cemento, corredores, patio más bajo herbáceo, frondoso limonero, pilares redondos, ventanas de hierro, buenas puertas, desde 1934 fue casa parroquial, Escuela Ramón F. Feo, Escuela de artes y Oficios, y Liceo Roscio, la cuadra ofrece ahora un gimnasio, centro odontológico, casas familiares, restaurantes chinos, Edificio J.M., estacionamientos privados, sala de cine abandonada, Quinta Asor, edificio en construcción, Casa de la Cultura Víctor Manuel Ovalles y dos cafetines. Entre la Casa de la Cultura y los cafetines había un espacio como de un metro y medio de ancho con dos o tres hermosas palmeras.
A partir de la calle Cedeño a la calle Zaraza mencionamos por el lado derecho, la sólida casa de comercio de José Díaz Martínez, piso de baldosas blancas y negras; una larga construcción de las familias Rodríguez, Benítez, Benítez Perera, las encontré similares en las alturas trujillanas, bellísimas; seguía hasta la esquina otra vivienda de familiares del núcleo Torrealba Fragachan y Castillo Toro-Torrealba; ahora vemos comercios variados y en la esquina donde estuvo primero la Casa Castillo hay un edificio ocupado por la Zona Educativa. Por el lado izquierdo: la casa del Maestro, construida como escuela comedor durante la administración regional del Doctor Rafael Zamora Arévalo, el resto de la cuadra es de casas típicas de la localidad, sobre un nivel muy alto en relación con la calle, habitadas entre otras por la familia Olivo Zerpa, la pensión Miranda, el negocio del señor Lucio Pérez Correa donde hasta hace poco se sacaban copias de llaves, una casa de adobones y otra en buenas condiciones llamada “del tamarindo” por el lindo árbol del frente, allí estuvo por años el Registro Principal del Estado entre cuyos registradores se recuerda al Abogado Salazar Leañez, en los años cincuenta desapareció el tamarindo al construirse la nueva Casa Castillo. Las otras dos esquinas de esta cuadra eran la casa de bahareque donde estuvo la sastrería Suez (der.) del ciudadano rumano Felipe Yaquer que amó y fue amado por San Juan de los Moros y a la izq. la familia González Zerpa en una muy buena residencia, allí funcionaba la central telefónica de San Juan. Siguiendo el hilo de la calle por el lado derecho, el terreno subía considerablemente y se consigna la casa nueva de Don Antonio Pimentel personaje famoso del ámbito de mayor confianza de Gómez, donde estuvo desde 1936 al 38 la Escuela Ramón F. Feo, vecinos de la cuadra fueron la zaraceña familia Álvarez que tenían un hotel siempre ocupado por zaraceños: Diputado Dr. Cesar Aguilar, Ingeniero Salvador Armas, Abogado Dr. Rafael R. Egaña Ministro de Fomento cuando López Contreras y senador por el Guárico 1942-1945 (derrocamiento de Medina Angarita), la siguiente del Sr. J.R. Ron Morales y familia, Efraín Araujo y familia, el Hotel Marin venido de Calabozo en una casa de corredores a la calle soportadas por horcones de madera en rústico, continuaba la familia Power, sanjuaneros muy apreciados, la casa ruinosa de los legendarios antecesores del primer periodista de San Juan de los Morros (años 20) Don Daniel Scott Power, fue hermosa e inmensa, allí se construyó el local para la Escuela de Artes y Oficios en el Gobierno de Zamora Arevalo, hoy E.B.N. Dr. Vicente Peña y terminaba con la vivienda de la brillante sanjuanera Doña Emilia Benítez de Rodríguez, sus hijos y sus bellas hijas, en ese grato hogar se hospedaba por días el famoso investigador Dr. Victor Manuel Ovalles (farmacia) de progenie sanjuanera, la casa de esta familia estaba donde hoy es la panadería “La Milenaria”. En esta cuadra en los años 40 vivió Rafael Martínez Andreu y familia, ciudadano cubano exiliado por el dictador Batista que llego para la dirección de la Escuela de Artes y Oficios creada por el Gobernador Zamora Arevalo. Actualmente la cuadra (derecha) está constituida por una zapatería, la casa familiar González Zerpa, una floristería, varias viviendas pequeñas, comercios varios (a inicios de los años cuarenta en uno de éstos locales funcionó una cervecería del Sr. Arturo Requena que estrenaba esta bebida bajo el decreto del cuatro por ciento), estacionamiento privado, restaurante, cafetín, la E.B.N. Dr. Vicente Peña y para terminar el Banco de Venezuela. Por la izquierda a la sastrería Suez le seguía: la casa de familia de don Ramón Heredia y Doña Ángela Guirados de Heredia y su hijo, el recordado odontólogo san juanero Doctor Ramón Jesús Heredia G., le seguían Doña Rosa de Borges su hija Flor y los hijos de ésta, Diego y Néstor (abogados fallecidos) y Margot Bolívar Borges (activista de la sanjuaneridad) Doña Paula Fragachan de Torrealba sus hermanas Carmelina y María, don José Castillo Toro, su esposa Josefina Torrealba de Castillo sus hijos Carmen Teresa y Francisco Castillo Torrealba, Castillo Toro fue un alto y estimado empresario local; Don José Antonio Páez su esposa, la inolvidable gran mujer Clemencia Montenegro de Páez y los hijos José Antonio, Carmen Teresa y Mercedes Elena, de don Roseliano Ojeda había una casa muy linda: corredor, patio cuadrilátero más bajo y encementado, piso mas bajo que el entorno con una fuerte estructura de metálica calada para apoyo de una soberbia enredadera de triple nombre: treyolí, carácter de hombre y melero de jardín, habitada por Don Julio Braash y María Teresa Plaza Márquez y su hija Margarita Braash Márquez de quien su hijo Emilio Arevalo Braash sanjuanero Coronel (R) escritor y poeta dice “nombre de flor hecho mujer”, Don Julio fue coprotagonista de la creación del acueducto y la planta eléctrica del pueblito sanjuanero y participó en la instalación del faro de los Morros; la casa ocupada por los maestros, Jose I. Pineda (poeta y cuentista) y María Elisa Crasto Penso de Pineda, los hijos Tulio, Nora, Jacobo y Elisa, más la querida NANA –Sra. Alejandrina Martínez-; la vivienda tenia una habitación frontal con dos puertas donde funcionó la primera biblioteca publica: “Codazzi” y su bibliotecario fue el entonces novel poeta Ernesto Luís Rodríguez; seguidamente la cuadra terminaba con la casa de familia del señor Abraham L. Bencid, su esposa Florinda Olivo Dorta de Bencid y los hijos Stella, Piedad, Flora y Alfredo, en el ala izquierda de la casa funcionaba la tienda con las telas mas bellas para ropa femenina, cuando venían a San Juan Gómez, su familia y su numeroso acompañamiento, las hijas del General especialmente Berta que era la más joven, compraban allí y les confeccionaban las prendas de vestir algunas costureras muy buenas de la ciudad, se incorporó, de entre las nuevas familias domiciliadas aquí, doña Concepción (Concha) Hernández de Belisario, en la esquina contigua estaba la Farmacia Nueva del Señor Antonio Infante cuya esposa Antonieta, falleció en 1938 o 1939, fueron los hijos de este matrimonio los queridos y recordados Julio Cesar (médico), Miguel, Rodrigo, Marcos (fallecidos) y Ney ampliamente conocido por todos en la Farmacia Miranda. En la actualidad esta cuadra por el lado izquierdo, está distribuida de la siguiente manera, en la esquina un estacionamiento privado, seguido de una clínica médica, tintorería, comercios varios, otro estacionamiento privado, edificio de oficinas y en su planta baja el Banco Federal y para terminar, un edificio de apartamentos y oficinas y en su planta baja se encuentra el Banco Mercantil.
Continuaba esta cuadra al lado izquierdo con una vieja casa muy sanjuanera habitación de Don Manuel Olivo con su esposa muy querida por todos, Doña María Luisa Barreto de Olivo y los hijos Manuel y Enrique (Cronista de la Ciudad); luego la casa muy clara y pulcra de las dos Hermanas Ovalles, había un ala comercial siempre estuvo ocupada con una sastrería por la que pasaron varios dueños: Toscano Monsalve, el Señor Farías y un joven ligado a la radio y la música, miembro de la estimada familia Alvarez de Puerta Negra hoy calle Zamora. Apenas llegada la capital el Presidente del Estado Coronel Ignacio Andrade (descendiente del presidente Andrade siglo XVIV y yerno de Juan Vicente Gómez) hizo construir un pequeño y confortable edificio para la época, como recinto de la cárcel pública del Estado y conjuntamente al lado en la esquina una magnifica casa donde vivía el Señor Rodríguez Garmendia alto funcionario del régimen; esta cuadra la vemos ahora así: Banco Caroní, comercio de electrodomésticos, panadería, el Hotel Palace, edificio de vivienda y comercio y para terminar, con el controvertido edificio de la Biblioteca Publica Central Rómulo Gallegos en espera de se iniciación en el servicio para el cual fue creado.
La cuadra fue inolvidable: un túnel vegetal de hojas perennes la cubría de belleza y frescor.
Por el lado derecho estaban en este orden la oficina de telégrafos, la larga casa comercial de sólida construcción y tejado con cornisas del muy respetado Don Adolfo Zerpa en cuyo almacén trabajaron haciendo de todo, los conocidos y queridos vecinos de este pueblo… Joselo… y Simón Díaz; una casa de buenas paredes y hermosa ventana de hierro, cornisa y piso de mosaicos donde funcionó la oficina de correos y habitó el director de dicha oficina Sr. Pérez Maica, su esposa Doña Esperanza Ríos de Pérez Maica y sus hijos Enrique (abogado) fallecido en Delta Amacuro, Esperanza, casada con Ernesto Luis Rodríguez, Totón y Lalo, de niño famoso ejecutante interprete y bailarín del joropo, el cuatro y las maracas y al lado una amplia y buena casa del importante sombrereño Don Luís Mota donde funcionó en los años cuarenta el Banco de Venezuela primero de la ciudad y cuyo primer gerente era el Sr. Uzcátegui, una amplia vivienda y casa de comercio con garaje por la calle Mariño, donde tuvo un negocio Don Gustavo Infante y donde vivió la familia zaraceña Toro Troconis, inmueble sustituido por el Cine Central llamado también Bolívar y El Patio, demolido más tarde a los fines del “boom” inmobiliario actualmente cuenta con el telégrafo, y pequeños comercios, aunque en los años sesenta - setenta hubo un importante centro comercial de firma villacurana en la propiedad mencionada del Sr. Adolfo Zerpa, el indicado buen inmueble de la esquina Bolívar y Mariño desapareció para dar lugar a un edificio de apartamentos y local comercial (Tremenditos).
El sector que hemos descrito hasta la calle Mariño contaba como el resto de la población con servicio de acueducto, redes de cloacas, de energía eléctrica y comunicación telefónica.
A MANERA DE EXPLICACION; cuando recibí la honrosa invitación para participar en esta noble expresión de sanjuaneridad pensé hacer un trabajo diagramado que me permitiese informar al máximo con el mínimo tiempo: columnas, gráficos diversos y cuantos datos fueren necesario, pero no pude, siempre la lectura o estudio de gráficos de sentido socio cultural los he sentido de hielo. Lo que siempre se me impone en cuanto a vivencias es esta necesidad palpitante, expectante de calor humano y vida, necesidad sin explicación ni definición de convivir, compartir, soñar, llorar y reír. En la presente oportunidad, en esta minima entrega hay premura y alborozo para hacer que sientan conmigo mis asombros por este pueblito que me entregó diminuto e increíble regazo cuando me desprendía compungida de un cielo que descendía para tocar el hilo de la sabana y me acogió con un monte irguiéndose para tocar el cielo.
Ojala mis palabras hayan trasfundido estos sentimientos.

Elisa Pineda de Belisario. C.I. 837.600

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