lunes, 31 de mayo de 2010

TUCUPIDO, ORÍGENES HISTÓRICOS Y ALGO MÁS

Ponencia presentada en el II ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES DE VENEZUELA A CELEBRARSE EN TUCUPIDO – ESTADO GUÁRICO EN HOMENAJE A LOS 250 AÑOS DE SU FUNDACIÓN. Tucupido, jueves 20 y viernes 21 de Mayo del 2010


ELISUR EMILIO LARES BOLÍVAR

CRONISTA OFICIAL DEL MUNICIPIO ACHAGUAS, APURE

ACHAGUAS, Sábado 17 de abril del 2010


ÉPOCA PRE-HISPANICA EN TIERRAS GUARIQUEÑAS:

Para la época precolombina la parte occidental del hoy Estado Guárico, es decir las zonas aledañas a Calabozo y San Juan de los Morros fue ocupada por la etnia caribe, específicamente: apones, cumanagotos, güires y otomacos, entre otros. Éstas eran tribus que vivían de la caza y la pesca.

Diversos autores, estudiosos del devenir guariqueño, coinciden en afirmar que la región oriental de esta entidad federal, entiéndase Zaraza, Tucupido, Santa María de Ipire, El Socorro, Valle de La Pascua y Chaguaramas fue zona de los palenques, cumanagotos, guamos y guamonteyes. Altagracia de Orituco, Macaira y Guaribe fue habitada por indios guaiquíries, güires y guaribes. El Alto Orituco fue territorio de tomuzas y quiriquíres. Palenques y cumanagotos vivieron en la Selva Tamanaco. En el siglo XVII fueron llevados por los colonizadores indígenas caribes, güires, atapaimas, chinos y amaibas hacia Calabozo, Camaguán, Cabruta y Guardatinajas.

Así pues, DE ARMAS CHITTY (1961) en su interesante trabajo Tucupido: formación de un pueblo del llano define dos corrientes indígenas en el Estado Guárico:

La que proviene desde el oriente, norte y noroeste con palenques y cumanagotos. En este grupo también se incluye los quiriquíres y tomuzas de los Valles del Orituco. La otra corriente se divide en otomacos y abaritocos que suben desde Guayana hacia Cabruta; los amaibas, guamos y apones que llegan desde el Apure y el Portuguesa y alcanzan en sus correrías hasta el Guárico medio.

Entre otras etnias precolombinas y su ubicación respecto a algunas poblaciones actuales se tienen a las tribus nómadas de güires, palenques, guaiquíries y píritus que merodeaban por el Valle de Ortiz en las temporadas de lluvia. En Tiznados vivieron los guaiquíries o guamonteyes. Dormían en ranchos armados en cuatro palos, se acostaban sobre cueros de venado que después arrastraban cuando viajaban. Eran nómadas y recolectores.

En este sentido, la investigadora y Doctora en historia y geografía egresada de la Universidad Complutense de Madrid, VARGAS ARENAS (1981) en su obra Investigaciones Arqueológicas en Parmana: Los sitios de La Gruta y Ronquín Estado Guárico señala que las principales tribus indígenas que habitaron las tierras precolombinas guariqueñas fueron eminentemente nómadas y hace una descripción de esos grupos, los cuales pasaban la mayor parte del año errantes y descansaban en un asentamiento o base central. Tenían una densidad de población muy baja. Los grupos no pasaban de 25 familias emparentadas unas con otras. Recolectaban raíces silvestres, cazaban y pescaban. Por supuesto, no conocían la agricultura. Se embriagaban con chicha fuerte de distintas semillas.

La misma fuente indica que los guamos comían caimanes, aborrecidos por otros indígenas; los guamonteyes usaban arcos, flechas y fisgas, este último instrumento es un arpón de tres dientes; los otomacos en su fase estable cultivaban el maíz de dos meses, el cual en ese tiempo crece, echa mazorca y madura; los betoyes se cubrían el cuerpo desde las axilas hasta la ingle con una corteza de árbol. La mayoría de los estudiosos coinciden en afirmar que los indígenas del llano andaban desnudos; sin embargo, los guamos usaban un ceñidor ancho de algodón tan bien hilado que los españoles los adquirían. Estos mismos indígenas se pintaban antes de ir a la guerra y practicaban un tipo incipiente de cirugía: se separaban el filo exterior de sus orejas por una incisión en la cual se colocaban pequeños objetos que no querían perder o traer en sus manos

Por su parte, los guaiqueríes y guamonteyes --expone la misma fuente-- gozaban de aparente buena salud, los mismos son descritos como altos, morenos y de mucha fuerza; los guamos hacían festines, bebían y bailaban. A la hora de dormir lo hacían en el suelo. Eran buenos alfareros y hacían jarras de dobles asas para beber agua, utilizaban contra sus enemigos hechizos y venenos, aunque se desconoce la naturaleza de estos últimos.

De manera que este era el panorama general de la distribución y principales características culturales de los más importantes grupos aborígenes guariqueños al ser contactados por los primeros frailes colonizadores y fundadores de misiones, pueblos y villas españolas en estas cálidas tierras.

Al lado de todo esto, la selva de Tamanaco, nombre dado por el río que la atraviesa, comenzó a ser conocida a partir de 1536 cuando el conquistador Antonio Cedeño la cruza completamente, encontrándola habitada por palenques y cumanagotos, tribus que huyen en la segunda mitad del siglo XVIII. Estos indígenas aceptan el intento colonizador de los capuchinos de Tucupido, pues estas etnias practicaban el incendio a la vegetación, la caza, la tala, llevaban una vida rudimentaria que poco a poco fue cambiando por la acción evangelizadora de los misioneros.

De acuerdo con SIERRA SANTAMARÍA (1975, p.40) en su libro Sitios históricos del Estado Guárico, el tranquilo y sereno pueblo guariqueño de Tucupido fue fundado en 1760, ubicado en una planicie a 130 metros sobre el nivel del mar con temperatura media de 27o C. La jurisdicción de Santo Tomás de Tucupido contaba con una extensión de una legua por los cuatro vientos.

Más adelante, la misma fuente SIERRA SANTAMARÍA (1975; p. 40/41) con el fin de dar una mayor información sujeta a la rigurosidad histórica respecto a la fundación de dicho pueblo nos trae a colación al autor guariqueño De ARMAS CHITTY (1961) quien en su obra Tucupido, Formación de un pueblo del llano explica que.

Durante el año de 1760, en una altiplanicie, a poca distancia de la última variante de Quebrada Honda se detiene el misionero capuchino andaluz Anselmo Isidro Ardales, clava una hermosa cruz en el sitio elegido para fundar el pueblo, busca los indios incultos, se hace entender por medio de los intérpretes, les habla con dulzura y con dominio, y les invita a construir ranchos. El mismo capuchino ayuda a cortar los árboles y con los nativos riega la palma sobre las varas torcidas que forman el techo de los ranchos, los cuales empiezan a levantarse en línea recta para formar las calles. Un caney es destinado para la capilla… (p. 40/41)

Así pues, fray Anselmo Ardales funda el 5 de mayo del año 1760 de la Era del Señor el Pueblo de Indios de Santo Thomás Apóstol de Tucupido con una población de 200 miembros de las etnias de los cumanagotos y los palenques, abre el Libro de Bautismos y registra para la historia el primer nacimiento ese mismo día. La primera defunción ocurre el 20 de mayo; es decir, 15 días después.

Con todos estos hechos narrados, definitivamente Santo Thomás Apóstol de Tucupido había entrado por el portal grande de la historia de los llanos de la Provincia de Caracas, hoy, por la historia de los llanos guariqueños.

Transcurrido el tiempo, el fraile Ardales fue sustituido por el franciscano Félix de Granada, quien continuó la obra progresista de aquel, pues ambos enseñaron en su debido momento a los indígenas a elaborar el pan, ladrillos, sembrar el maíz y construyeron el convento, luego --cuando se creó el curato-- se encargó de este el primer sacerdote venezolano Pedro José Ron y Tovar.

En el citado libro Tucupido: formación de un pueblo del llano, escrito por DE ARMAR CHITTY (1961) se presta mucha atención al atrayente y original tema de la formación de los pueblos del llano. Dicha obra es el reconocimiento a la nobleza del fraile Anselmo de Árdales, quien ---antes y después de fundar a Tucupido--- defiende a cumanagotos y palenques de la geofagia de los terratenientes españoles y criollos quienes en más de una oportunidad les quemaron los ranchos. En este trabajo se describe --además-- la interesante presencia de un Cabildo de Indios.

Explica el notable historiador tachirense VELÁSQUEZ, R. J. (1979) en el Discurso de Contestación a José Antonio De Armas Chitty en su incorporación como Individuo de Números de la Academia Nacional de la Historia Venezolana, que

Fray Anselmo de Ardales enseñó a los indios muchas situaciones interesantes: a guardar agua para el verano en cajas de madera, a hacer pan, a levantar paredes, como las del convento, a preparar el piso de los zaguanes utilizando piedrecillas y huesos de animales, a sembrar mejor sus conucos de maíz. Ardales y después el fraile franciscano Félix de Granada trabajan por Tucupido casi cuarenta años de la segunda parte del siglo XVIII.

Dentro de este contexto, muchos historiadores como Lisandro Alvarado, Bartolomé Tavera Acosta, Tulio Febres Cordero, Eduardo Picón Lares, Luis Eduardo Pacheco, Vicente Dávila, Lucas Guillermo Castillo Lara, Guillermo Morón y el propio De Armas Chitty, entre otros, consideran que el análisis del factor geográfico es el primer colaborador de la historia, pues entre otras cosas aclara errores sobre la fundación de los pueblos. El dato geográfico en los textos históricos cobra excepcional importancia cuando se plantea el problema de la delimitación entre estados o provincias.

Así pues, estos investigadores y estudiosos de la historia venezolana dedicaron --y han dedicado-- todo su empeño en descifrar claves fundamentales de nuestra historia, en conocer el pasado de las provincias, recorriendo muchas veces sus extensos territorios, revisando abandonados archivos parroquiales y revelando facetas desconocidas u olvidadas para conocer y comprender la evolución misma del proceso y del acontecer histórico colonial de las antiguas provincias de Mérida (es decir, Mérida, Táchira y Maracaibo), Nueva Andalucía, Guayana y la de Caracas, las cuales a partir de 1777 se unieron o integraron con el nombre de Capitanía General de Venezuela.

LA LLEGADA DEL OBISPO MARTÍ

Sigue corriendo el tiempo inexorablemente y el 6 de marzo de 1783 el joven pueblo de Tucupido fue visitado por el obispo Mariano Martí, quien encontró allí 483 indígenas, un matrimonio español, un fraile y 105 casas.

Años después se convierte en un sitio de hatos de ganado. Además, siempre ha sido centro económico de un territorio de hatos dispersos. Entre el 29 y el 31 de octubre de 1791, los propietarios Cristóbal Salvatierra y Manuel López hicieron donación de estas tierras a los indígenas del pueblo.

ÉPOCA INDEPENDENTISTA Y ALGO MÁS:

Durante la Guerra de Independencia, a partir de 1813, Tucupido fue escenario de diversos encuentros entre las tropas republicanas y realistas. El 1 de febrero 1814 fue ocupado por los patriotas después de haber servido como escenario de los movimientos del Ejército de Oriente en su marcha hacia el centro. El 4 de mayo de ese mismo año Pedro Zaraza derrotó allí al realista N. Barrazola. En este mismo pueblo fue fusilado cobardemente el prócer independentista general José Félix Ribas el 31 de diciembre de 1815. En otro encuentro independentista, el oficial patriota José Jesús Barreto venció a las tropas realistas al mando de Gregorio Armas en mayo de 1819.

Entre los años 1822 y 1828 Tucupido sufrió los azotes de bandoleros, quienes en varias oportunidades saquearon e incendiaron al pueblo, lo cual hizo que sus pobladores se retiraran a los campos y los frailes emigraran de la región. Para colmo de males, muchas fustigaron la población en general. Para 1842 arribó al poblado el presbítero Juan Santiago Guasco quien se ocupó de la salud corporal de sus feligreses, debido a que un fuerte brote de Cólera azotó inclementemente toda la población.

Así, con la vista en alto, Tucupido marchó dispuesto y hacendoso por los siglos XIX y XX.

Ahora --en el siglo XXI-- el municipio José Félix Ribas, su capital Tucupido y su gente cordial, maravillosa y emprendedora, avanzan decididamente con pasos agigantados hacia su propio destino.

Muy buenas tardes para todos y, gracias por haberme oído.


FUENTES CONSULTADAS

ARMAS CHITTY, José Antonio de (1979) Historia del Guárico. San Juan de Los Morros. Ediciones de la UNERG.

ARMAS CHITTY, José Antonio de (1961) Tucupido: formación de un pueblo del llano. Caracas. Ediciones del Instituto de Antropología e Historia. Facultad de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela (UCV).

LORETO LORETO, Blas (1964) Por el Guárico. Escritos y Compilaciones. Caracas. Editorial Villegas Venezolana. Volumen I.

MALASPINA, Edgardo (2004) Historia de la Medicina en el Estado Guárico. San Juan de los Morros. Editorial Guárico. Gráficas "Los Morros". 105 p.

ROMERO, Degnis (2009) Oxigenando neuronas: Tucupido cincuentero. [Documento en línea]. Disponible En: http://sanjuandelosmorros.blogspot.com/2009/04/oxigenando-neuronas-tucupido.html. Administrado y publicado por Jeroh Montilla. Tomado del Blog: Degnis ft. Victoria Secreet (http://degnis.blogspot.com/). 02 de Abril del 2009. [Consulta: viernes 16 abril, 2010].

ROMERO, Degnis (2010) 250 Años de Tucupido. [Documento en línea]. Disponible En: http://sanjuandelosmorros.blogspot.com/250-años-de-tucupido.html. Administrado y publicado por Jeroh Montilla. Tomado del Blog: Degnis ft. Victoria Secreet (http://degnis.blogspot.com/). Miércoles 10 de febrero del 2010. [Consulta: sábado 17 abril, 2010].

SIERRA SANTAMARÍA, Tito (1975) Sitios históricos del Estado Guárico. San Juan de Los Morros. Talleres de la C.T.P. 472 p.

VARGAS ARENAS, Iraida (1981) Investigaciones Arqueológicas en Parmana: Los sitios de La Gruta y Ronquín Estado Guárico. Caracas. Ediciones de la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. 574 p.

VELÁSQUEZ, Ramón José (1979) Discurso de Contestación a José Antonio De Armas Chitty en su incorporación como Individuo de Números de la Academia Nacional de la Historia Venezolana, Caracas, 02/08/1979. Material mimeografiado.

El Motor de aire desafía la segunda Ley de la Termodinámica. Invento de un guariqueño.