miércoles, 3 de agosto de 2016

UNA ROCA ATRACTIVA EN ORITUCO

Carlos A. López Garcés
Cronista de Orituco





1.- Tamaño

            Piedra del Caracol es el nombre que la conciencia popular le asignó a una roca grande y de aspecto poco común, que es muy atrayente por su parecido con una especie de esos animales; mide, aproximadamente, cinco metros con setenta centímetros de circunferencia, un metro con noventa centímetros de diámetro y setenta centímetros de máximo espesor.

2.- Ubicación inicial

            Fue localizada en un sitio aún impreciso, ubicado entre el antiguo caserío Guanape y Quere, en territorio orituqueño, municipio José Tadeo Mongas del estado Guárico. Al parecer, ese lugar quedó cubierto por las aguas del embalse Guanapito; pero no pasó lo mismo con la piedra, porque fue sacada a tiempo en una pala mecánica hasta la orilla de la vía hacia Quere, con accesibilidad para una transportación futura, gracias a las diligencias del topógrafo Pelayo Augusto Ledezma, quien trabajaba en la construcción de dicha represa y logró con el ingeniero Otto Luis Pérez (presidente de la empresa CAMIFA, contratista de la obra) que se cumpliera aquel propósito, según información transmitida por el señor Julio Girón al redactor de este escrito, el domingo 29 de mayo de 2016.



3.- Mudanzas sucesivas

            La profesora Yraís Román ha reiterado en diversas ocasiones que su padre, el señor Luis Román, sabía de la existencia de esa piedra desde años atrás, cuando la vio por primera vez en una de sus tantas correrías como cazador; él tuvo la iniciativa y el ánimo suficiente para trasladarla, en un volteo y con la ayuda de un grupo de veintiún hombres, entre quienes se contaba al señor Juan González, desde el llamado plan de la fila de El Roble hasta Altagracia de Orituco, donde ha estado en varios lugares.

            Primero la situaron en la plaza Bolívar por algunos días; luego la ubicaron formando parte de una fuente central en el parque Sucre, en agosto de 1964, como un complemento de la modernización que el Concejo monaguense, presidido el señor Alí de la Cueva, hacía entonces a ese espacio recreativo. Allí le “repararon”, con una mezcla de cemento y arena, algunos daños causados durante el transporte, la pintaron de gris y la mantuvieron hasta que fue eliminada la fuente y el busto de Antonio José de Sucre fue reinstalado en el centro, que era su sitio original, de donde lo habían desplazado hacia una medialuna hecha con ese  propósito en el lateral norte de dicho parque. Después estuvo abandonada durante varios años en La Playera: primeramente, en el parque Rómulo Gallegos que servía de sede al Cuerpo de Bomberos y ahora lo es de la Alcaldía; de aquí fue llevada a un terreno cercano desocupado, donde algunas personas acostumbraban a jugar bolas criollas, que años más tarde fue utilizado para construir el parque Manuel Ríos. Posteriormente fue colocada en la plazoleta del Boulevard Rómulo Gallegos, construido en la Zona Comercial Saladillo (El Chala) cuando el ciudadano Salomón Gómez Naranjo ejercía su primer período como alcalde (1990-1993). Ahora está en la plaza Bolívar desde el año 2008, por decisión del autor de este texto cuando fungía como alcalde, quien había planteado esta opción en un discurso leído en la cámara municipal el 19 de abril de 1991, a propósito del 181º aniversario de la gesta de 1810, aun cuando el lugar apropiado para esa piedra debe ser en el Museo del Orituco, que está pendiente todavía.



4.- Formación

             Algunas personas han procurado aclarar el origen de esta piedra mediante una de las tres suposiciones siguientes:

1ª.- Creación artística. Esta hipótesis la considera desde dos vertientes. En primer término: la concibe como una talla indígena; es decir, como una obra de arte primitivo, que habría sido esculpida por aborígenes del Orituco antiguo en tiempos prehispánicos indefinidos. Las dudas al respecto sirven para recordar que, antes de conocerse esta conjetura, solo se hablaba del hallazgo de hachas líticas y piezas de alfarería rudimentaria, que han sido citadas como evidencias propias de la artesanía practicada por pobladores seminómadas precolombinos de tierras orituqueñas, lo que no suprime la posibilidad de novedosos descubrimientos durante labores casuales o en el transcurso de exploraciones arqueológicas futuras. En segundo lugar: la asienta igualmente como una escultura, que habría sido labrada por un aficionado con mejores recursos técnicos en días coloniales o republicanos y no por indígenas prehispánicos con limitaciones tecnológicas.



2ª.-Fosilización. Hay dos versiones con las que se intenta explicar este proceso. La primera indica que es un amonites gigante; es decir: un molusco fósil de la clase de los cefalópodos, con concha externa en espiral, muy abundante en la era secundaria o mesozoica, entre el jurásico y el cretácico, que en total abarcó desde hace 245 millones de años hasta hace unos 65 millones de años, de conformidad con la definición publicada en  el Diccionario de la Lengua Española y el Everest del mismo idioma. La segunda también estima que corresponde a un fósil, petrificado en una roca calcárea; pero perteneciente a un molusco testáceo gigante, de la clase de los gasterópodos, identificables por tener: un pie carnoso para arrastrarse; la cabeza más o menos cilíndrica, con la boca en su extremo anterior y uno o dos pares de tentáculos en su parte dorsal; el cuerpo protegido comúnmente por una concha de una pieza y de forma muy variable, según las especies, casi siempre arrollada en espiral como los caracoles, por ejemplo; fueron característicos del período ordovícico, que es el segundo de la era paleozoica, el cual duró desde hace 500 millones de años hasta hace 440 millones de años, según la descripción contenida en los diccionarios precitados y reseñada en el Catálogo del patrimonio cultural del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico (2005, p. 16).



3ª.- Curiosidad geomorfológica. Esta presunción contradice las dos anteriores y plantea que es una curiosidad geomorfológica, de acuerdo con la opinión que le habría dado el paleontólogo Ascanio Rincón, funcionario del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), al ingeniero agroalimentario Carlos Guariguata, quien es un respetable aficionado a estudiar diligentemente hechos de interés paleontológico ocurridos en Orituco. El investigador Ascanio Rincón tuvo la oportunidad de observar la piedra, tocarla, revisarla y habría dicho que no es un fósil, porque, entre otros detalles, la superficie carece de los peculiares indicios que orientan su identificación (ranuras, escotaduras, prominencias, etcétera) y, además en este caso específico, carece de la espiral característica de los caracoles, o sea que no está presente esa “línea curva que da indefinidamente vueltas alrededor de un punto, alejándose de él más en cada una de ellas”, pues no hay continuidad en las que tiene; estas no describen el curso acaracolado, que es el típico distintivo de esas especies, sobre todo en su inicio de la parte central, donde toma otras direcciones.



5.- Deducción previa

            En atención al planteamiento precedente, es posible inferir (con la ayuda de Guariguata y de otras fuentes) que se trata de una piedra rara, poco común, de formación sedimentaria, lacustre y calcárea, que puede apreciarse como una curiosidad geomorfológica, creada por el dinamismo de la propia naturaleza durante un largo proceso de millones de años, como consecuencia de la acumulación “caprichosa” de materiales, que, por la acción erosiva del agua y del viento, adoptaron esa forma parecida a un caracol gigante.



6.- Pieza admirable

            Es pertinente resaltar que no hay estudios científicos conocidos, concretos, conclusivos, convincentes y confiables relacionados con el origen de la Piedra del Caracol. Sin embargo, ella es causa de admiración de quienes la han visto por su extraordinaria semejanza con esa especie de molusco gasterópodo, como sucedió con el licenciado Arturo José Magallanes, un biólogo y geólogo nativo de Maturín, estado Monagas, residenciado en Argentina, quien estuvo en la plaza Bolívar de Altagracia de Orituco en el primer trimestre de 2016, tal vez en febrero, y al verla no ocultó su sorpresa ante aquel insólito parecido con un caracol gigante, por lo que agregó que era un tesoro lo que tenía Altagracia, según noticias aportadas por el señor Guillermo Mendoza el viernes 27 de mayo de 2016.

            Al parecer, esta piedra siempre ha sido motivo de atracción, incluso para excursionistas que llegaban hasta el punto donde fue encontrada originalmente; esto es factible sospecharlo por las grabaciones de los siguientes nombres y fechas en uno de sus lados: 5/5/54 GARIBALDI SOTO; ALFONSO DE GREGORIO; ANGEL CONSTANT; OTTO YNFANTE; FERNAND [sic]; además, OLY 1951, que tal vez corresponde a las iniciales de OTTO LUIS YNFANTE.


7.- Investigación in situ

            Debe decirse que en cierta ocasión, acaso en 1990, hubo personal de Petróleos de Venezuela (PDVSA) que le propuso al alcalde Salomón Gómez Naranjo la idea de llevarse la piedra hasta Oriente para estudiarla con detenimiento, lo cual no fue aceptado por el “burgomaestre” al solidarizarse con opiniones adversas a esa propuesta, por el temor de perderla; pero esto no significaba un impedimento para investigarla, lo que debía y/o podía hacerse sin necesidad de sacarla de Altagracia. Se justificaba y se justifica aún este celo estricto, porque esta piedra es realmente un signo identificador del Orituco, sobre todo de la tierra altagraciana, como bien lo recordó Ramón Alberto Mirabal Zapata (Beto), en uno de sus tantos escritos periodísticos.

Altagracia de Orituco, junio de 2016.


FUENTES

I.- Bibliográficas

BISQUE, Ramón A.; HELLER, Robert L.; RIDD, Merrill K.; JONES, Daniel J.; otros. Investiguemos La Tierra. Caracas. Edición Venezolana, Editorial DISEME C.A., 1977.

Catálogo del patrimonio cultural del municipio José Tadeo Monagas del estado Guárico. Caracas. Instituto del Patrimonio Cultural Venezolano. Ministerio de la Cultura y otros. 2005.

LÓPEZ GARCÉS, Carlos. Época prehispánica de Orituco y Guaribe (apuntes para su estudio).  Impreso en Caracas. Talleres Tipográficos de Miguel Ángel García e Hijo. 2005.

MARRERO, Levi. La tierra y sus recursos. Caracas. Cultura Venezolana, S.A. Colección Geografía Visualizada. 1986.

II.-  Hemerográficas

[Comentario sobre la Piedra del Caracol]. La Voz de Orituco. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año 4 - Nº 37. Altagracia de Orituco, 31 de agosto de 2010, p. 11.

GARCÍA, Alberto. “Canto a la piedra”. Caramacate. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año I - Nº 1. Altagracia de Orituco, 26 de marzo de 1988, p. 12.

“La Piedra del Caracol”. Gráficas Gracitanas. Director: Víctor Pérez Pérez. Altagracia de Orituco, diciembre de 1967, p. 5.

ROMÁN, Yraís. “La Piedra del Caracol”. La Voz de Orituco. Director: Ramón Alberto Mirabal Zapata.  Año 4 - Nº 37. Altagracia de Orituco, 31 de agosto de 2010, p. 11.

III. Informaciones orales

GUARIGUATA, Carlos. Ipare, sábado 4 de junio de 2016; Altagracia de Orituco, miércoles 8 de junio de 2016.

GIRÓN, Julio. Altagracia de Orituco, domingo 29 de mayo de 2016.

MENDOZA, Guillermo. Altagracia de Orituco, viernes 27 de mayo de 2016.

ROMÁN, Yraís.  Altagracia de Orituco, jueves 2 de junio de 2016.


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